Una sinfonía de color
La primera parte del Acompasa2 de hoy estará dedicada a dos sonatas del italiano Muzio Clementi (1752-1832): la Sonata para piano y flauta en la mayor op. 31 y la Sonata Nº 3 op.5 para piano y violín, en mi bemol mayor.
Después del concierto de la Fundación Juan March proponemos a nuestros oyentes escuchar la "Sinfonía de color", la primera gran obra orquestal de Arthur Bliss, de 1922. Ya en obras previas había explorado el músico el gran efecto de las posibilidades del color instrumental en los pequeños conjuntos, pero un encargo del Festival de Gloucester le dio la ocasión de explorar el terreno orquestal en una escala más amplia. Durante un tiempo, Bliss estuvo dubitativo respecto a la naturaleza de la obra, pero un libro de heráldica en el que se explicaban las asociaciones simbólicas de los colores, le dio una idea.
Su nueva partitura determinaría muchos de los aspectos del futuro del compositor. Nacía así la "Sinfonía de color", en la que Bliss demuestra cuánto ha aprendido en materia de orquestación desde Elgar a Stravinski. Las disonancias, sin duda alguna, han sido tomadas de la obra del ruso, mientras que la elegancia majestuosa de algunos pasajes es inevitablemente elgariana. La bitonalidad que se aprecia hacia el final de la sinfonía puede deberse a su relación con Milhaud y el Grupo de los seis. En el movimiento final ciertas armonías de blues también nos recuerdan lo popular que era el jazz en aquella época. Cada uno de los movimientos está asociado a un color.
-Púrpura es el primero y Bliss escribe al respecto: “Este es el color de la amatista, de las festividades, de la realeza y de la muerte”. Con sus tres temas, que conducen a un climax tras el cual son expuestos en orden inverso, la música de este movimiento tiene algo de procesionario.
-Un fiero y explosivo scherzo irrumpe en rojo, el segundo movimiento. Para Bliss este es el color de los rubíes, el vino, el jolgorio, el calor, el valor y la magia.
-Azul, tercer movimiento, es el color de los zafiros, de las aguas profundas, de los cielos, de la lealtad y de la melancolía. Aquí los instrumentos de viento madera sobrevuelan en arabescos la orquesta como céfiros sobre un insistente ritmo que para Bliss quiere ser el chapoteo del agua en torno a una canoa en un embarcadero.
-Bliss concluye la sinfonía con una doble fuga para describir el verde, el color de las esmeraldas, la esperanza, la juventud, la alegría, la primavera y la victoria. El primer tema es una marcha de gran nobleza esbozada por la cuerda, mientras que el segundo es un travieso tema en los instrumentos de viento. Ambos son combinados hasta conducir a un climax en medio del cual concluye la obra.
Escucharemos la "Sinfonía de color" con la Orquesta del Ulster, dirigida por Vernon Handley.




Roy dijo
Hola. Genial la sinfonía de Bliss, pero después de ella retransmitieron otra obra de la cual dijísteis, entre otras cosas, que era especialmente interesante el uso de los metales. No recuerdo el nombre ni el compositor, sólo que me resultó muy interesante. ¿Me podríais facilitar esa información? Muchas gracias
19 nov 2009
Anónimo dijo
Hola Roy, la obra en cuestión es "Antoine et Cleopatre" de Florent Schmitt, interpretada por la Orquesta Nacional de Lorena, a las órdenes de Jacques Mercier.
Gracias por sintonizar Acompasa2 y por tu mensaje.
19 nov 2009