Homenaje a los guionistas
Regueira (Carmelo Gómez) hacia Sebas (Hugo Silva) en el momento de la película que muestra la fotografía: “La verdad, agallas no te faltan. Las agallas están bien; muy bien. Pero a la larga lo que cuentan son las escamas, ¿entiendes?”.
“Agallas” es lo que los guionistas le echamos en aquel bar la tarde que decidimos escribir una historia para el cine (en este nuestro país las decisiones importantes se toman siempre en un bar). Y es que hay que tener valor para sentarse ante el ordenador dispuesto a invertir centilitros de sangre, sudor y lágrimas, cuando las posibilidades de que un guión se convierta en película son más bien pocas.
A partir de aquí, todo “Escamas”:
“Escamas” para tener claro que mil y uno son los caminos para contar una historia, y apenas diez los caminos adecuados.
“Escamas” para ser conscientes de que un guión ha de reescribirse una y otra vez, y que muchas serán las voces, a veces contradictorias, que opinarán sobre él.
“Escamas” para despojarnos de cualquier sentimiento de paternidad sobre nuestra historia, y saber que llega un momento en el que tu “hijo” deja de ser tuyo, y pasa a ser de ese montón de gente que trabaja en la preproducción, rodaje y posproducción, empezando por los directores.
“Escamas” para asumir que, aun siendo los “padres biológicos” de la criatura, no podemos estar dando la vara a los “padres adoptivos”: “¿ya come bien”; “¿qué tal duerme?”.
“Escamas”, en fin, para reconocer que, a pesar de ser los primeros culpables de esta movida, nuestro sitio está en la retaguardia. Al fin y al cabo, un guionista no vive del reconocimiento público sino del prestigio profesional.
Por el camino, hemos hecho dos grandes amigos (Samuel y Andrés) y conocido a un montón de gente estupenda. Sólo por eso ha merecido la pena. Gracias a todos ellos.
Javier Echániz y Juan Gil Bengoa (guionistas de "Agallas"). (Foto Simón Casal. Dtor. de Fotografía J.Carlos Gómez)



