3 posts de febrero 2010

La Cueva de las Calaveras de Benidoleig


Exploración de la galería excavada artificialmente

Hace unos años contactó con el programa un experto espeleólogo, Josep V. González i Silvestre, para darnos a conocer una interesante cavidad de la Comunidad Valenciana y ofrecernos la oportunidad de de continuar con la exploración de las galerías inundadas y no visitadas hasta ese momento.

De esta cueva, conocida como la Cueva de las Calaveras, mana un río subterráneo, cuyo caudal es de suma importancia para los agricultores y pueblos de la zona.
Mi primera sorpresa, hubo varias, fue que en pleno siglo XXI fuera posible acceder a terrenos totalmente vírgenes y mucho más impactante, si éstos se encuentran en una zona volcada al turismo y muy poblada como es la de la Marina Alta en la provincia de Alicante. En concreto en el término municipal de Benidoleig.

La segunda originalidad respecto a otras cuevas en exploración, es que para acceder a las galerías inundadas naturales, hay que atravesar un tramo de cueva aérea, acondicionada para el turismo que finaliza en una reja metálica.
Para continuar por la zona no turística, y solo si se dispone de un permiso especial, hay que avanzar a través de unas galerías excavadas artificialmente y parcialmente inundadas según la época del año, pensadas para embalsar el agua y poder aprovechar mejor este preciado recurso natural.

boca de entrada a la galería turística

Excavado en la misma entrada de la cavidad hay un bar. Solo me había encontrado en una ocasión en una situación similar durante la exploración del Túnel de la Atlántida en Lanzarote al cual se accedía a través de los Jameos del Agua, un centro de ocio diseñado por Cesar Manrique.

La Cueva de las Calaveras, además de estas originalidades relativas a las condiciones de exploración, tiene un gran atractivo cultural para el gran público. En sus entrañas se han encontrado, y son visibles actualmente, restos paleontológicos de gran relevancia. La cueva ha sido refugio y habitación humana desde el Paleolítico y se conservan restos de enterramientos y ofrendas de Neolíticas.

La exploración de la zona aérea está documentada desde principios del siglo XVIII. En 1768 un grupo de vecinos mientras la exploraba, halló en su interior los restos óseos de 12 personas, presuntamente agricultores musulmanes de época medieval, que quedaron atrapados y murieron en una crecida del nivel de agua. Estos agricultores realizaban trabajos de captación de agua. El hallazgo de estos restos, dio nombre a la cavidad La Cueva de las Calaveras (Cova de Benidoleig) y a multitud de leyendas urbanas.

Porteos de material de inmersión

Fundamentalmente a partir de los años 70, la cavidad ha sido objeto de estudio y exploración multidisciplinar por diversos colectivos y personas. Arqueólogos, Biólogos, Paleontólogos pertenecientes a diversas entidades y Espeleólogos del Centro Excursionista de Valencia han realizado campañas para la extracción y estudio de restos y muestras. Agradezco a todos los participantes en estas excavaciones sus aportaciones, y ruego disculpen el no poder nombrarlos a uno a uno por limitaciones de espacio.

Animados por Josep V. González, y tras conseguir un permiso especial, Un grupo de expertos espeleobuceadores, varios de ellos colaboradores habituales del equipo de AL FILO DE LO IMPOSIBLE, han realizado varias inmersiones para explorar, topografiar, fotografiar y filmar las entrañas de esta curiosa cavidad.

A fecha de hoy se ha conseguido avanzar unos 500 mts de desarrollo longitudinal (200 de túnel artificial + 300 de galería natural inundada) la máxima profundidad alcanzada es de -75 mts y la punta de exploración asciende hasta -50 mts. Mi enhorabuena al amplio equipo de espeleobuceadores que han realizado este trabajo.

El agua que mana de la Cueva de las Calaveras es aprovechada actualmente para uso domestico por lo que, de momento, las exploraciones se encuentran suspendidas.

Felipe Escolano. Autor del video

Hoy os voy a mostrar un video, imágenes inéditas, de la exploración de la Cueva de las Calaveras.

Este video ha sido realizado y cedido a RTVE.ES/ AL FILO por Felipe Escolano (realizador y operador), Oscar Barberá, Francisco Izquierdo y Vicente García (Vigarto). Fotografias cedidas por Juan José Rodes.

Carmen Portilla
26.02.10

1987

Un año para el recuerdo, sí, para el recuerdo. Por primera vez los voluntariosos y emprendedores ¨chicos¨ de Al filo nos proponemos acometer la ascensión de dos ochomiles, las dos montañas más altas de la tierra: El Everest y el K2 con 8848 y 8611 metros de altura respectivamente. No, no es que estuviéramos locos, era cosa del ¨destino¨. Me explico, en aquellos tiempos las solicitudes de los permisos para la ascensión, había que realizarlas con al menos dos años de antelación para el K2; y para el Everest dada su intensa demanda y aun recibiendo un tratamiento especial servía ese tiempo mínimo pero no se sabía cual larga sería la espera. A sí en otoño del año 85 solicitamos el permiso del Everest con el pensamiento de que nos sería concedido no antes del año 88. De manera que el verano del 87, ya conseguido el permiso para el K2, lo podíamos dedicar a volver a aquella montaña, que en el intento del año 83 por su cara suroeste, nos rechazó a poco más de trescientos metros de su cumbre.

Pero, sorprendentemente, el gobierno de Nepal nos autorizó la expedición al Everest para la primavera del 87 por el Pilar Sur, de manera que sin quererlo nos encontramos con los permisos de las dos montañas para el mismo año y con escaso tiempo entre el final de una y el comienzo de la otra. No era el mejor momento para plantear el ambicioso proyecto, pues la tele vivía tiempos de cambio producto de la reciente consulta electoral y las nuevas jefaturas estaban por definir. El tiempo corría en nuestra contra. A dos meses escasos de la fecha prevista para la salida recibíamos la aprobación por parte de la dirección de la tele. Teníamos que ser capaces de completar el grupo con personas idóneas, y conseguir los equipos -tiendas, sacos, material de escalada, ropa, alimentación, botiquín-, en tan breve espacio de tiempo.Fuimos al Everest; una mañana de marzo el equipo partía de Barajas rumbo a Katmadú. Habíamos conseguido poner en marcha la segunda etapa de "Al filo de lo imposible". Al rodaje de la aventura en el Everest le siguió el K2.

Ya de vuelta, tras unos días de vacaciones a finales de agosto, con las pilas cargadas, encarábamos en septiembre el rodaje de una actividad que por entonces se introducía en España: el descenso de barrancos. La zona elegida estaba al otro lado de la frontera francesa en las inmediaciones de Larrau, un pequeño pueblo del pirineo. Un rappel de más de cien metros realizado desde el puente colgante del barranco de Holtzarte hasta el cauce del río daba la salida a un emocionante descenso. Para convertirlo en el "ideal" localizamos varios barrancos, de los cuales elegimos los mejores parajes, saltos a pozas, cascadas, toboganes. Fue en uno de esos tobogánes donde Carmen Portilla, protagonista del documental junto a Aurelio Bidaurre, sufrió un accidente que obligó a suspender el rodaje.

Unos días después de regresar a casa nacía mi hija Marta, razón de más para recordar aquel 1987.

La espeleología de los años 60

Hace unos días, mi amigo y amante de la espeleología Andrés López Jurado me envió un enlace a un video de un excelente reportaje realizado y emitido por NODO en 1965.

La noticia estaba dedicada a mostrar la exploración espeleológica y en concreto a las actividades realizadas por el Seminario Sautuola de Santander en cavidades ubicadas la zona del Matienzo en Cantabria.

Lo primero que me llamó la atención fue ver cómo los reporteros se integraban en el equipo de espeleólogos, grabando cada detalle de la exploración.

Valoro mucho el esfuerzo de estos reporteros que se atrevieron a entrar con el equipo de filmación a zonas recónditas de la cueva, sin escatimar trabajo a la hora de cargar con el voluminoso equipo de filmación e iluminación.

Recorren zonas estrechas, verticales y lagos con una indumentaria precaria que poco o nada les protege del frío.

En algunos momentos del reportaje, podemos ver al operador cargando la cámara de cine de 35 mm y a varios de los espeleólogos porteando las baterías y focos autónomos.

Es destacable el trabajo de preparación de material y documentación que se desprende de las imágenes de grandes salas, donde, a pesar de utilizar poca iluminación autónoma, han conseguido plasmar el relieve de las galerías utilizando bengalas.

Por otro lado, el tratamiento de la noticia nos cuenta cómo se entendía y vivía la espeleología en aquellos años, actividad de grupo sin personalismos, esfuerzo enfocado a objetivos concretos, apoyo y compromiso con los investigadores (geólogos, arqueólogos, paleontólogos).

Las escenas de la exploración subacuática me han impactado, especialmente la expresión de emoción del espeleobuceador en su afán por colaborar, cómo uno más del equipo, en encontrar la continuación.

Los grupos de espeleología de aquella época, y algunos pocos actuales, entienden la práctica de la espeleología como una actividad multidisciplinar y no como un deporte en sentido estricto: se explora, se topografía, se extraen muestras para estudios biológicos, geológicos e hidrológicos.


EXPLORACIONES POZO AZUL A FINALES DE LOS 70


En AL FILO empezamos a grabar exploraciones en cuevas en el año 1985, veinte años después de la filmación de este reportaje. Nos iniciamos con un capítulo dedicado a la exploración subacuática del Túnel de la Atlántida en Lanzarote. Los materiales deportivos habían evolucionado mucho, sin embargo a nivel de filmación disponíamos de muy pocos medios, usamos cámara de cine 16 mm con carcasa, los focos los fabricamos nosotros mismos con PVC. El espíritu de grupo seguía siendo el mismo y el objetivo final, continuar con la exploración de esta original cavidad. Espero en un próximo post contaros los entresijos y anécdotas de esta expedición.

Gracias, Andrés, por compartir este hallazgo. Este documento me parece sencillamente, fascinante.

Al filo de lo Imposible


El equipo de 'Al filo' es uno de los mejores grupos de reporteros y especialistas del mundo. Han estado en los lugares más peligrosos y alejados y saben como nadie plasmar la belleza, la dificultad y la emoción de los deportes de riesgo y aventura
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