Hola amantes:
Los vecinos de la Plaza de los Frutos se tomaron las 12 uvas de la suerte al son de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol. Comienza un nuevo año, 1955, lleno de alegrías, sueños y esperanzas.
Sin embargo, para algunos de los personajes no fue la mejor noche del año; al contrario, vivieron un auténtico calvario al tener que compartir mesa con sus seres más queridos y no poder contarles lo que realmente sentían.
A mí la que más pena me dio fue Chelo. La niña que quería convertirse en una gran artista ya ha descubierto cual es el precio de la fama. Don Vicente la contrató para su revista, pero no fue un favor gratuito. El hombre reclamó su parte y abusóde la joven. Chelito no supo quitárselo de encima y decir que no.
Marce tampoco disfrutó de la noche más importante del año. El tabernero lleva días intentando decirle a su mujer que
no tienen casa donde vivir. Antes de que se derrumbase su nuevo piso, Marce
firmó un contrato de arrendamiento con el inquilino de su actual hogar.
Yo no es por echar más leña al fuego, pero
estoy con Pelayo, y creo que Marce debería contárselo a Manolita, y así tratar de resolver lo que se les viene encima.
Pero sin duda, la Nochevieja más aburrida fue la de los Hernández Salvatierra. Ellos de por sí no es que sean la alegría de la huerta, pero a su apático carácter hay que sumar el disgusto que sufrieron al enterarse de que el edificio que la empresa familiar estaba construyendo se vino abajo. ¿Detendrán a los responsables?, ¿pasarán de ser una familia adinerada a una pobre?... Son las incógnitas que hicieron pasar a Andrés la peor noche del año.
Al final, Irene y Ubaldo fueron los más felices. Pocos, pero bien avenidos,
cenaron en paz y tranquilos, junto a Pilar, una segunda madre para Irene.
Por cierto, quería recomendaros un website sobre Eva Martín , la actriz que da vida a Irene Medina. Podéis saber más sobre la vida y obra de la actriz.
Sin más, me despido hasta la semana que viene. Besos de vuestra blogger favorita.