« Charleston. Mis recuerdos del Sur. | Portada del Blog | El asesinato de Jo Cox y la democracia británica »

Los atentados de Bruselas

    viernes 1.abr.2016    por Anna Bosch    1 Comentarios

Unas pinceladas adicionales a propósito de lo visto, escuchado y sentido la semana que he estado de enviada especial en Bruselas. Estuvimos -plural porque no iba sola, iba con el equipo de reporteros gráficos- muchas horas en la calle.

Esto no es el islam. Es lo primero que nos decían todos los musulmanes con quienes entablábamos conversación, la mayoría marroquíes. Esto no es el islam nos repetían una y otra vez. Después de los muertos, los heridos y sus familias, ellos sienten que son las otras víctimas de estos atentados. Temen que aumente el recelo hacia ellos, que su fisonomía o su vestimenta les haga sospechosos. Temen l'amalgame , que los metan a todos en el mismo saco de los terroristas. Que aumente la islamofobia, la xenofobia, la discriminación.  

Mezquita, puertas abiertas. Una muestra de esa necesidad de los musulmanes de Bélgica de mostrar su rechazo a las acciones violentas de una minoría fue que el primer viernes tras los atentados la Gran Mezquita de Bruselas abrió sus puertas a los periodistas durante la oración, nos invitaban. A la salida la congregación repetía los argumentos del imam para repudiar a quienes abrazan la violencia: "Están destruyendo décadas de convivencia pacífica en Bélgica", "Que no hablen en nuestro nombre porque nunca se han interesado por los problemas de la comunidad". Los responsables de la mezquita nos adelantaron que iban a ponerse en contacto con los varios gobiernos belgas (federal, valón, flamenco, municipal) para poner en marcha un programa de desradicalización de jóvenes.  

Bélgica es el país europeo del que proporcionalmente más yihadistas van a Siria e Irak, un organismo basado en Londres calcula que son 40 por millón de habitantes. En  Dinamarca, 27; Suecia, 19; Francia, 18; Reino Unido, 9.5; España, 2.

Educación y esperanza. Dos argumentos de nuevo comunes entre mis interlocutores árabes en los barrios de Molenbeek y Schaerbeek, dos barrios que temen la estigmatización por los vínculos que están saliendo con los terroristas de París y Bruselas. "Son jóvenes con muy poca formación cultural, algunos tienen antecedentes por delincuencia común, en Molenbeek el paro juvenil es del 40% y es muy fácil que venga alguien y les lave el cerebro". Formulado de varias maneras es el argumento que más escuché de quienes han sido vecinos de algunos de esos jóvenes "descarriados" como los calificó un joven a la salida de la mezquita. 

Ellas. En los barrios con fuerte presencia árabe no todos los hombres querían hablar con los periodistas, muchos nos impedían grabar siquiera imágenes de sus tiendas, pero muchos otros hablaron con ganas, con muchas ganas. Ellas, no. Logré hablar con muchas menos mujeres que hombres. Se negaban a secas o me decían que no hablaban francés, solo árabe, y como yo no entiendo árabe (y ese es mi fallo, no el suyo), ahí terminaba educadamente el intento.  

Bélgica, en el diván.  Bélgica lleva años en el diván de la identidad nacional y la convivencia, marcada sobre todo por las desavenencias entre los dos grandes grupos lingüísticos, los valones francófonos y los flamencos neerlandófonos. A esos elementos tradicionales para el debate sobre la diversidad se les ha sumado ahora de forma traumática el de la población de origen árabe, en particular, y musulmana, en general. Si la televisión y los periódicos son un reflejo de la sociedad, la Bélgica que me he encontrado en esos días está bajo un triple shock: la conmoción evidente por la matanza, la conmoción por la fractura, una más, en la convivencia, y la conmoción por verse de nuevo -como ya lo fueron a raíz de los atentados de París en noviembre- señalados desde fuera, especialmente por Francia y los Estados Unidos, como un país con unos servicios de inteligencia poco fiables, hay incluso quien ha llegado al exceso de calificar a Bélgica de estado fallido, que es la terminología que se usa para, por ejemplo, Somalia.

La tensión y el recelo entre valones y flamencos afloró, por ejemplo, cuando unos centenares de hinchas ultra irrumpieron -acompañados por la policía- en la plaza de la Bolsa, la plaza que se ha convertido en lugar para el homenaje a las víctimas. "¡¿Qué se puede esperar teniendo un ministro fascista?!" me espetó una señora ante esa escena. Al cuestionarle la contundencia de su afirmación remachó respecto al ministro (de interior): "Es flamenco". A unos metros, un señor y una señora discutían: "Una panda de fascistas, flamencos" "No es verdad, no son todos flamencos, hay hinchas del Lieja también".  Al día siguiente el alcalde de Bruselas hizo esta declaración: "Flandes ha venido a ensuciar Bruselas con sus extremistas". Los hinchas venían de la ciudad flamenca de Vilvorde, muy cerca de Bruselas.

En la edición del fin de semana de Pascua, el primer fin de semana tras los atentados, los principales periódicos incluían suplementos con titulares elocuentes: "Bélgica rota" y "Vivir juntos".  Y algunos regalaban banderas belgas de cartón. Había en los balcones y ventanas más banderas belgas de lo habitual, pero, ni de lejos, nada, nada comparable al efecto de los atentados de noviembre en París o los del 11-S en los Estados Unidos.

 

20160401_134227

  20160401_134239

 

Ha sido un atentado en casa, contra nuestro día a día. Con ello no me refiero a los belgas. Me refiero a nosotros, europeos del siglo XXI. En este atentado ha habido víctimas de una veintena de nacionalidades, algunas con doble o triple nacionalidad. Para muchos, muchos ya, ciudadanos europeos el aeropuerto de Bruselas es tan transporte frecuente como el metro. Europa es un continente físicamente pequeño que la libertad de movimiento dentro de la Unión Europea ha hecho más pequeño aún, en el sentido de lo fácil y habitual que es ir de un país a otro. Trabajar y tener la familia, la cultura y los afectos en dos o más países es la realidad de muchos de nosotros.  Al igual que hace un año en el aeropuerto de Düsseldorf me encontré el testimonio de muchos europeos -alemanes y españoles- que me decían "La de veces que yo hago ese vuelo Barcelona-Düsseldorf",  me he encontrado ahora con españoles y otros europeos que viven o viajan muy a menudo a la que es nuestra capital política europea.

Las víctimas de distintos orígenes son una prueba trágica de la Europa en que muchos vivimos, una Europa sin fronteras. Estas matanzas, el miedo y las medidas de seguridad crecientes que generan las reconstruyen. 

 

20160325_105032

"Soy francés y amo a una húngara que vive en Bruselas. Trabajo con colegas de Alemania, Italia, Turquía, Portugal.  Julien el europeo".

En los homenajes espontáneos a las víctimas en la plaza de la Bolsa y la boca de metro de la estación de Maalbeek/Maelbeek encontré textos con dolor, con declaraciones europeístas, y un patriotismo  minimalista, poético y no exento de humor que coge por bandera a Brel, los cucuruchos de patatas fritas y los waffles (gofres).

20160325_110715

20160325_105146

 

20160325_111714

 

 

P.D.  Lo digo siempre y lo repito, la televisión es una labor de equipo. Las crónicas que he hecho estos días en Bruselas no habrían sido posibles sin el trabajo en equipo, en especial de los reporteros Luis Sánchez, Alfredo S.Toledo, José Mª Ballano y Juan Barroso; y los colegas de la corresponsalía de tve en Bruselas. 

Te molenbeek

Recuerdo de Molenbeek

Categorías: Actualidad

Anna Bosch    1.abr.2016 20:24    

1 Comentarios

Excelente artículo, como siempre, Anna. Ahora que vivo en el extranjero sigo tus crónicas a través de Internet y es un placer ver que mantenies el pulso y la fuerza a diario.
Si tienes tiempo, te invito a que te pases por mi blog donde reflejo mi vida como expatriada feliz en Escocia http://madaboutravel.com

jueves 26 may 2016, 16:25

Esto es solo una previsualización.Su comentario aun no ha sido aprobado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Su comentario ha sido registrado. Los comentarios no aparecerán hasta que sean aprobados. Haga click aquí si desea publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Los comentarios están moderados y no estarán visibles hasta que sean aprobados.

Mi comentario

Anna Bosch

Bio A propósito de...

Anna Bosch lleva más de 20 años cubriendo información internacional. Ha sido corresponsal de TVE en Moscú, Washington y Londres. En la actualidad es redactora en el área de internacional.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios