Una de las grandes...
...la que lo dio todo por amor en "Amantes", la que nos hizo vibrar en "La buena estrella", la que ha enamorado a Coppola... Bien por Maribel.
...la que lo dio todo por amor en "Amantes", la que nos hizo vibrar en "La buena estrella", la que ha enamorado a Coppola... Bien por Maribel.
Ya está a la venta el primer libro de una trilogía con la oscuridad como protagonista. 'Nocturna' se llama el primer volumen, que vendrá seguido de 'Oscura' y 'Eterna', que surgen del imaginario del director, productor, guionista y escritor mexicano Guillermo del Toro.
Festival Prèsence Autochtone | First Peoples’ Festival, que se encamina ya hacia el 20 aniversario el próximo año.
Porque no es sólo la imagen, la que pone voz al Festival indígena más importante de todo el continente americano. Este encuentro se concibe por y para los ciudadanos, abierto a la ciudad a través de las producciones cinematográficas, de exposiciones, artesanía, espectáculos que se extienden para recordarnos la riqueza de esta cultura y a la vez su fragilidad; para reivindicar su protección y difusión.
Dejarse llevar por los ritmos de las culturas nómadas, de las nuevas voces emergentes, contemplar los trabajos de los escultores maoríes, la artesanía en piel y madera de los Mohawk o los Abenaki o seguir las danzas tradicionales son un buen preludio para la inmersión en la diversidad cultural que caracteriza a los primeros pueblos de América en el marco de la magia del solsticio.
**Sigue elexhibiciones de artesanía, música y danza.
Miraré por la ventana del piso 21, de nuevo.
Despertaré a otro amanecer y me frotaré los ojos para tener la certeza de que es real, que estoy aquí.
Me sentaré a mirar cómo cambia la luz, cómo vienen las nubes, cómo se pasa el día a través de los cristales encima de la ciudad, mi ciudad.
Y cuando llegue mañana,
sabré que ha sido un regalo
y que es hora de seguir soñando
con volver.
Las separaron de sus familias, las despojaron de todo aquello que llevaban consigo, les cortaron el pelo, las uniformaron y las sometieron a un ritmo de trabajo sin descanso día y noche durante siete días a la semana. Diez años de “formación” durante los cuales no vieron a sus padres. Así se escribe la historia de las dos protagonistas del cortometraje “It had to be done (second stories)”, de Tessa Desnomie.
Las promesas hechas durante aquellos años, forzadas a una educación “occidental”, imbuida en la religión, permanecieron con tanta intensidad que, en el momento en que pudieron, se dedicaron a luchar por cambiar un sistema y asegurarse de que las siguientes generaciones no se verían sometidas a los abusos que ellas sufrieron. El lema que imperó en sus cabezas durante una década “it had to be done”, lleva a esa energía acumulada y ese sentido del compromiso y la responsabilidad de cambio, de evitar a toda costa que la historia volviera a repetirse.
La educación que recibieron miles de niños indígenas conllevó efectos devastadores para la mayoría de ellos, que fueron víctimas de abusos físicos, emocionales e incluso sexuales. No sería hasta décadas más tarde cuando estos niños, ya adultos, encontraran el coraje suficiente para comenzar a compartir sus historias, a hacerlas públicas y, a la vez, a hacerse lo suficientemente fuertes para demandar el reconocimiento de estos dramáticos hechos y exigir una compensación por esa infancia robada.
Hubo que esperar, sin embargo, hasta el 11 de junio de 2008 para obtener la primera disculpa formal de un primer ministro canadiense (Stephen Harper) sobre el programa de las escuelas nativas residenciales, con financiación federal.
Estas heridas no visibles fueron tan profundas que se transmitieron incluso a los hijos que nunca vivieron la experiencia de los colegios internos, de tal manera que las conductas, fruto de esa “re-educación” que recibieron estos pequeños indígenas, se manifestaron en los comportamientos de sus descendientes. Este es el punto de partida del documental del tinglit Duane Gastant’ a través de su propio testimonio biográfico: “My own private Lower Post”.
¿Por qué, sin haber estado en aquellas escuelas, mostraba los mismos síntomas? A partir de esta pregunta, Gastant’ se acerca la historia no desde una perspectiva negativa, sino desde quien necesita comprender para saber, para poder encontrar las respuestas que le permitan, por fin, dotar de sentido a su vida, conocer realmente quién es y por qué ha vivido de la manera que lo había hecho hasta ahora; de dónde venía toda esa ira, esa rabia, para poder seguir adelante.
Siguiendo la tradición tinglit madre e hijo encuentran la fuerza necesaria para sentarse y enfrentarse a estas experiencias a fin de sobreponerse a ellas y sobrevivir. Resulta estremecedor conocer de primera mano el resultado de una política educativa que terminó arrancando no sólo la infancia a miles de niños, sino que acabó por trastocar todos sus valores, hasta el punto de convertir a varias generaciones en exiliados de su propia cultura, de su propia tradición, de su identidad.
Las historias que se narran en el cortometraje “It had to be done (second stories)” y en el largometraje “My own private lower post” son testimonios vivos de un pasado que aún pervive en nuestros días. De hecho, los investigadores han demostrado que la separación forzada de sus familias fue devastadora no sólo para los los niños indígenas sino también para las comunidades y las culturas.
“After a lifetime of beatings, going hungry, standing in a corridor on one leg, and walking in the snow with no shoes for speaking Inuvialuktun, and having a heavy, stinging paste rubbed on my face, which they did to stop us from expressing our Eskimo custom of raising our eyebrows for ‘yes’ and wrinkling our noses for ‘no’, I soon lost the ability to speak my mother tongue. When a language dies, the world it was generated from is broken down too.”Que no se repita la historia.
Mary Carpenter 1995
** “It had to be done (second stories)” de Tessa Desnomie, y el largometraje documental “My own private lower post” de Duane Gastant’ se exhiben estos días en la ONF NFB en el marco del Festival Prèsence Autochtone | First Peoples’ Festival de Montreal.

La intérprete malagueña se acerca hasta nuestro estudio para charlar acerca de música y televisión. Escucha la entrevista.
En 2001, durante mi primera visita al Festival Prèsence Autochtone, asistí a un consejo entre los jefes de las principales tribus indias de norteamérica. En él se debatieron las razones por las que se debería, o no, perdonar al “hombre blanco”. Cada uno de los asistentes esgrimió argumentos poderosos en uno y otro sentido: experiencias, historia, pasado, presente y futuro. La energía que se podía palpar allí, que se podía sentir, es inexplicable. Ese año se celebraba el 300 aniversario de la firma de la Gran Paz de Montreal.
En nuestras sociedades civilizadas, cubiertas de alquitrán, a veces se nos olvida de dónde venimos; a veces pasamos por alto esa conexión que nos vincula inexorablemente con la tierra. A veces nos empeñamos en dar de lado a aquello que nos hace únicos: nuestra cultura, nuestro pasado, que define quiénes somos.
¿Cuantos años ya?¿cuánto dura esta lucha? Desde Dakota del Sur a Rondônia, en la selva amazónica brasileña, las imágenes tratan de ponerle voz a realidades que al final terminan teniendo el común denominador de la reivindicación: de la tierra, de los derechos, de la cultura, de una identidad, la de los indígenas.
Documentar la historia resulta complicado a la hora de tomar un punto de vista neutro o más o menos objetivo. En toda historia siempre se dibujan vencedores y vencidos pero no corresponde aquí hablar de razones sino de testimonios, los que hablan, por ejemplo, de una masacre continuada y silenciada, oculta: la de los indios del Amazonas víctimas de la ignorancia y de los intereses de la industria maderera. O los que claman, por ejemplo, los derechos durante años no reconocidos a las poblaciones indias de América del Norte.
Wounded Need y Corumbiara no están lejos. Están íntimamente ligados y sobre todo en una sala de la ONF (Office National du Film du Canadá) a través de dos documentales.
Asisto a la crónica de una historia que, aunque nos pilla lejos, podemos sentir como nuestra. Se puede palpar el silencio en la sala y la respiración profunda. Y aunque al final soy una espectadora no puedo dejar de implicarme: por lo que veo, por quienes comparten sala conmigo. ¿Qué sentirán ellos? Si esas imágenes son capaces de moverme, en lo más profundo, qué no será para esas familias, pueblos enteros, generaciones que han visto, que ven, que son testigos diarios impotentes a menudo ante lo que ocurre.
Porque hay quienes se implican, hasta límites insospechados, como Vincent Carelli, fundador del proyecto de Vídeo nas Aldeias, quien después de tropezarse infinitas veces con muros y más muros, vuelve a la imagen con “Corumbiara, they shoot indians, don’t they”. Y vuelve como testimonio, como necesidad vital no ya de conseguir una justicia que queda lejos, sino al menos para dar voz a un hecho que todavía sigue produciéndose hoy día: la muerte de indígenas, la desaparición de pueblos (algunos de los cuales nunca llegaremos a conocer) a manos de las balas y excavadoras de las industrias madereras.
La cámara es también testigo de las reivindicaciones de los activistas amerindios, que tomaron en 1973 la ciudad de Wounded Knee, en Dakota del Sur, para reclamar derechos negados durante años. En “Wounded Knee, (we shall remain)” La tierra de nuevo se convierte en protagonista no sólo como parte de estas proclamas sino también, especialmente, por el significado especial de Wounded Knee, erigida en símbolo y santuario de la lucha indígena desde que en 1890 se produjera la gran masacre que acabó con la vida de centenares de indios Lakota.
“I was ready to do whatever it takes for change. I didn’t care. I had children, and for them I figured I could make a stand here.”Cuando la tierra es más que tu fuente de supervivencia física; cuando se convierte en salvaguarda de la cultura, la tradición, la historia; cuando es el referente de quiénes somos, qué es lo importante. Si nos quitan la tierra, entonces, ¿qué nos queda?.-Madonna Thunder Hawk (Two Kettle Lakota)>
**“Wounded Knee (we shall remain)”, dirigido por Stanley Nelson, se presentó oficialmente en la pasada edición del Festival de Cine Independiente de Sundance 2009. Junto con “Corumbiara, they shoot indians, don’t they”, dirigido por Vincent Carelli, se exhiben en el marco del Festival Prèsence Autochtone | First Peoples Festival de Montreal, dentro de la sección de documentales.
Por la cuarta y todas las que tienen que venir.
Porque sé que está al llegar
y lo espero.
Por la música, la magia…
Brindé por los recuerdos,
por los paseos,
por estos días.
Por lo que tengo
que me hace rica.
Porque estoy descubriendo,
por los detalles.
Y lo hice en silencio,
al ritmo de contrabajo, piano y saxo;
a solas.
Cerraré los ojos un momento para dejarme llevar, para recordarme que la vida es posible, para dejarme “inspirar”, por esos cambios que te dan la energía para dotar de forma a esa necesidad de hacerse oir, de otra manera, a su manera.
¿Qué se siente? ¿cómo se siente? Las pequeñas revoluciones las encabezan también los jóvenes que han moldeado ese bagaje que les precedía hasta encontrar su camino, como el que traza desde Winnipeg Don Amero.
Pero es también ese espacio de creación en el que prevalece el compromiso con la industria musical aborigen y en donde Melisa Pash comparte su universo, inspirado por los sueños y la espiritualidad, la de los Nēhilawē:
This is who I am
This is how I want it
and I want it now
**Nmywaytaan
Hay muchas maneras de sentir y de experimentar la comunión de las visiones indígenas de América. Hay muchas formas de vivir el Festival Prèsence Autochtone | First Peoples Festival.
Hoy cambio la oscuridad por un café, las imágenes por los cuentos, los que se cantan. Empieza el espectáculo.
**En el Café L’Escalier, dentro de la programación del Festival Prèsence Autochtone | First Peoples’ Festival hoy día 15 de junio actúa Don Amero y los próximos días sábado 20 y domingo 21 de junio, Melisa Pash.Para poner imágenes, el martes 16 de junio se proyecta una selección de cortos de los jóvenes directores indígenas más prometedores del programa Wapikoni de formación y de Course autour de la Grande Tortue series.