Tengo la suerte de volver a mi ciudad cada dos por tres, como dirían algunos, pero siempre es una fantástica oportunidad regresar al festival que vi nacer, hacerlo como informador de la radio que siempre escuché, reencontrarte con viejos amigos, gente a la que no sueles ver pero te da alegría toparte con ellos sin proponértelo y pasear por las calles de una Málaga que se recupera del ajetreo de la Semana Santa y se vuelca con la creatividad audiovisual hecha aquí.
Ocho días de festival dan para mucho: vemos películas y hablamos con la gente, asistimos a ruedas de prensa y hablamos con la gente, nos adelantan proyectos y hablamos con la gente, disfrutamos de encuentros, presentaciones y exposiciones y… ¡Hablamos con la gente!
Entre esa gente está el grueso del área de prensa del certamen (Salvi, Samir, Eva, Agur, Jorge…) y el personal que nos atiende (y sufre) en los teatros Cervantes y Echegaray (recuperado por fin para la ciudad), los cines Albéniz (preparado para volver a ser usado como rincón cinéfilo, justo al pie de la Alcazaba) y el Museo Picasso y el Centro Cultural de Ollerías, donde hace muchos años (no tantos, la verdad…) echábamos un vistazo a los apuntes durante la carrera.
Mención especial para Dolo, Giovanni, Mañas, Rocío, Jorge… Sí, son ellos y sus compañeros los que nos facilitan el trabajo en el Cervantes, donde los profesionales de RNE en Málaga montan el chiringuito (custodiado por ese grande –en todos los sentidos- que es Juan Becerra) en permanente conexión con la emisora, en la avenida de la Aurora, y desde allí, con emisiones como Radio Nacional, Radio 5 Todo Noticias y Radio Exterior de España.

Recuerdo a mi madre y mi abuela yendo al cine o visitando las carpas instaladas en la Plaza de la Merced; me veo con mis amigos, loco por encontrar una entrada y asistir a las proyecciones en el Cervantes; siento el calor que caía sobre todo nuestro cuerpo en las primeras ediciones (cómo castiga el Lorenzo en junio); vuelvo a recordar mi emoción al poder estar presente en el grito de apoyo al cine en las ceremonias de inauguración y clausura de este certamen que hemos visto nacer, hacerse algo díscolo, crecer y madurar.
Estos meses tiene lugar la siembra del cine que el año que viene, en 2011, crecerá para que la cosecha que se presente en el Festival de Málaga sea buena, muy buena. Ya hemos plegando, nos vamos de Málaga, nosotros y muchos profesionales con un montón de premios bajo el brazo. Mi gente del programa se ha marchado ya para Madrid y yo apuro los minutos en mi ciudad, cada vez mejor, ¿o no?