Apenas minutos quedan para que salga de casa y llegue, andando, a las inmediaciones del Teatro Real. Este año no hacemos ruta hasta lo que para mi son las afueras, Campo de las Naciones. Espectadores, profesionales del cine, de los medios… Muchos podemos llegar a pie aunque eso sí, bien arregladitos, porque veinticinco años no se cumplen siempre.

¿Qué momento rescatamos de este primer cuarto de siglo de los Premios Anuales de Cinematografía? Imposible elegir uno, sobre todo cuando entrar en juego sensaciones, ilusiones, trabajo, recuerdos… Me aficioné al cine español, a sus entresijos, a su gente, cuando estudiaba en el instituto: en esa época había en Málaga un sábado sagrado al año en que no salí con mis amigos y me situaba frente al televisor con mi madre y mi abuela a ver la gala, retransmitida, excepto una edición, por TVE.
Siendo algo mayor, invitaba a mis amigos a casa y, nada más llegar, les daba una fotocopia con los candidatos y un bolígrafo… “¡No he visto las películas!”, me decían, no recuerdo qué respondía, pero esto año sí que he pronunciado más de una vez algo así como “ni los académicos se las ven”, puede que de forma exagerada cuando entregaba la 'porra' a los compañeros y los amigos (es ya una tradición hacer la quiniela).
Sí, los académicos las ven, sobre todo los que creen en la institución, los que velan por una industria que, con sus pro y sus contra, sirve para que mucha gente trabaje y no solo los creadores de personajes y los que dan la cara. Hay que huir de la idea de mafia, de coto cerrado, de patio de vecinas, de “cine que hacen y ven unos pocos”. Todo lo que hay en torno a estos Premios Goya es bueno, ilusionante y sustancioso, también la crítica que podamos hacer…

Me pongo a escribir y no paro. Estaba por los momentos que recuerdo, no me extenderé: Pilar Miró recogiendo su Goya a la Mejor Dirección, por ‘El perro del hortelano’; la gala en la que se rindieron todos a ‘La buena estrella’; mis primeros Goya, los que se celebraron el 1 de febrero de 2003. Fue el año del ‘no a la guerra’ y trabajaba en el Área de Cultura de Radio Exterior de España. Mis jefes en aquel momento, Eduardo Moyano e Itzíar Goitia, me dijeron que Yolanda Flores quería contar con alguien más de la emisión para el mundo de RNE para cubrir las conexiones desde al alfombra y allí estuve, con Javier Moreno, mítico de Radio 3 e integrante de aquel programa “De Cine” (como podéis comprobar, las sesis emisiones de RNE a una).

Esa fue la primera noche, la segunda llegaría al año siguiente y las conexiones fueron saliendo mejor, había nervios, pero uno se iba soltando aunque seguíamos siendo los novatos y no solo los que estábamos contando cómo se sucedía la noche, también los protagonistas: Verónica Sánchez, candidata al Goya a la Mejor Actriz Revelación por ‘Al sur de Granada’, llegó un pelín tarde a la ceremonia, fue mi última intervención de esa noche…

Verónica no se llevó el Goya esa noche, pero ahí está, dándolo todo en cada una de sus interpretaciones, como tantos técnicos, artistas, guionistas, gente de producción, compañeros de la prensa y la comunicación de las películas… Verónica repitió candidatura el año pasado, por ‘Gordos’, aunque el premio se lo llevó su compañera de generación Marta Etura, por “Celda 211’, y por la película de Verónica se lo ganó Raúl Arévalo, el último al que ‘retuve’ para las charlas previas a la ceremonia en el mismo patio de butacas del Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

En la retransmisión llegaremos hasta Londres, gracias a nuestro corresponsal Iñigo Picabea que estará atento a los posibles Bafta para Javier Bardem, ‘Biutiful’ y ‘El secreto de sus ojos’, y otra que se estrena hoy, pero en la alfombra, es Carmen Martorell: irá con su micrófono inalámbrico y, sin querer hacer distinciones aunque llevado un poco por el corazón, le pediré –al igual que otros años he hecho con Beatriz Pola-, que me reserve a Juana Macías, David Pinillos, Ana Wagener, Antonio de la Torre, Belén Rueda (Sergi López no podrá acudir a la gala, sino estaría el primero en la lista)… Habrá amigas como Lorea Elso, Nuria Costa, las chicas de Zenit, de Olaizola Comunica, que, aunque no les escuchéis, estarán también ahí.

Hoy será diferente, pero también será igual: habrá mucha gente pegada a RNE, a TVE, a RTVE.es… Muchos aficionados a nuestro cine y unos cuantos que, dentro de muy poco tiempo, seguro que viven noches como esta, sumando recuerdos, emociones, vivencias… Todos los que estaremos ahí, desde el momento en que Yolanda diga “buenas noches desde el Teatro Real”, intentaremos haceros llegar todo para que tengáis la certeza de estar en la mejor butaca, donde se sienta el que hace que exista el cine español: el espectador.