Daniel Galindo es periodista de Radio Nacional especializado en Cultura, sobre todo, cine y teatro.
Lo que vemos, oímos, sentimos, disfrutamos... Todo lo que ocurre en una pantalla -nos da igual el tamaño- y sobre las tablas, en boca de actores, directores, guionistas, dramaturgos y profesionales que nos permiten, por medio de las voces, los sonidos, la música y los silencios, 'mirar' más allá de lo que otros nos cuentan.
Con Sonsoles coincidí en la facultad, en Málaga. Sonsoles tenía muy buen olfato literario (al igual que Virginia, como Alejandro). Hace unos meses, Sonsoles escribió algo acerca de Pablo; lo colgó en su Facebook, era una especie de reseña que tomé como recomendación: "La terminé la semana pasada y es brutal. Recomendable 100%. Orgullo andaluz."
No me hizo falta más: compré el libro el 22 de diciembre de 2010, aunque lo guardé hasta encontrar el momento adecuado; leí una frase de mi compañera Laura, "amargo y bello al mismo tiempo; dispara palabras que se convierten al tocar nuestra piel en emociones"... A Pablo le habían hecho merecedor del Premio Ojo Crítico de Narrativa, “por su potencia narrativa, su capacidad de mezclar situaciones dramáticas con el sentido del humor y su habilidad para retratar el mundo adolescente de forma lírica y descarnada”. Todos estos datos, que no son accesorios, no se cruzaron en mi mente hasta que se celebró la fiesta de entrega de los premios y, mucho más cerca en el tiempo, no llegué hasta la primera página (y de ahí a la última, sin parar).
Con Magui y Lecu he vuelto a la verdad (y la dureza) del barrio de toda la vida, un lugar al que intento ir de vez en cuando, aunque sin tanta contundencia como la que asesta este autor andaluz: sus palabras y giros nos llevan hasta los años ochenta, aunque bien podría haber en cualquier otro rincón, ahora mismo, otro Lecu, otra Magui. Puede que además, sin rebuscar mucho, encontremos un Carlos contra el mundo o que alguien tenga 7 vírgenes... Nada es crucial y, a la vez, todo tiene su razón de ser.
A la espera de que alguien quiera llevar la historia al cine (no hay prisa, tiene que empaparnos primero, al igual que ocurrió conLa otra ciudad, de otro Pablo), os invito a que disfrutéis con este relato limpio y crudo, punzante y directo, y escrito con estilo propio. Por cierto, sigue Sonsoles con su buen olfato literario, que conjuga con su capacidad creativa.
1 Comentarios
marina dijo
Mmmm, me lo compraré, pues!
24 feb 2011
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marina dijo
Mmmm, me lo compraré, pues!
24 feb 2011