Un, dos, tres: ¡Que vuelva otra vez!
Los concursos vuelven a estar de moda. Miro la prensa, y en las secciones de televisión, todo son columnas y reseñas o de series o de concursos. Los hay de todo tipo, de preguntas, de capacidad física, de talento… Sin ir más lejos, esta casa empezó ahora hace quince años el quiz más longevo de la televisión: Saber y ganar…
Sin embargo, si en España hay un concurso que ha hecho historia, ese es “Un, dos, Tres: Responda otra vez”. Recordado por todos los que ahora tienen más de veinticinco años, este espacio familiar condensó en cada una de sus emisiones baile, espectáculo, humor, pruebas y sobretodo concursantes anónimos y premios, muchos premios.
Este programa se merece más de una entrada, así que no será extraño que en futuras entregas volvamos a referirnos a él.
En este primer acercamiento, nos centramos en los iconos que ya forman parte de nuestra memoria colectiva. Y empezamos por las mascotas del programa. Hubo muchas: Botilde, el Chollo, el Boom, el Crack… pero mi preferida siempre será Ruperta. Aún recuerdo cuando compraba chicles con su cara.
Pero todos estos personajes imaginarios no estaban solos, no… La temible calabaza o la vieja bota estaban acompañadas por los presentadores, los cuales merecerían un texto aparte: Kiko Ledgard, Mayra Gómez Kemp, Jordi Estadella, Míriam Díaz Aroca, el señor Bachs…
Debo confesar que siento especial predilección por Kiko. Aquellos primeros programas en blanco y negro me transportan a la niñez.
“Un, dos, tres” fue una gran cantera de talentos, azafatas como Kim, Victoria Abril, Lidia Bosch o hasta Nina, la misma que luego se convertiría en directora de una famosa escuela de canto, pasaron por los platós de este programa. Números musicales, gags y presentaciones, que alegraban la vista a los telespectadores a la vez que ayudaban a los concursantes ante esa montaña rusa de preguntas, pruebas y decisiones.
Como contrapunto, Don Cicuta y los Tacañones, que más tarde interpretarían las Hermanas Hurtado. Tampoco nos podemos olvidar de los actores y los humoristas: Fedra Lorente, el Dúo sacapuntas, Silvia Abascal, Bigote Arrocet o Ángel Garó, por citar tan sólo algunos….
Cómo ven se podría escribir una entrada sólo con el nombre de todos los integrantes de esta gran familia. Familia que dirigía el inigualable Chico Ibáñez Serrador. Un director muy exigente que semana tras semana conseguía encajar todos los engranajes de aquella maquinaria perfecta.
Audiencias hoy en día impensases. 16, 18 y hasta 20 millones de telespectadores se sentaban ante el televisor para disfrutar de ese festival lleno de risas, bailes e ilusión.
Yo me acuerdo como si fuera hoy, de ducharme ponerme el pijama y esperar con alegría a que empezara el “Un, dos tres”… Durante toda la semana quedaba fascinado por el tema en torno al que giraba el programa: Los piratas, el terror, los griegos…
Años más tarde reversionaron el programa con el fin de incentivar la lectura, pero la cosa no funcionó. Los tiempos habían cambiado y las cámaras que todo lo ven ya estaban demasiado dentro de nuestras casas…
Sin embargo, ahora una década después, los espacios que triunfan siguen apostando por los mismos elementos que ofrecía el programa de Chico Ibáñez Serrador: Preguntas de conocimiento general, premios en metálico, apariciones de famosos, pruebas de habilidad y tensión hasta el final…. Así que por veinticinco pesetas, ¿Por qué no vuelve el “Un dos tres”?



