Silencio
Cuando tiras una piedra al agua se forman círculos concéntricos, las famosas ondas. Algo así pasó con lo de los trenes. Los que estaban más cerca murieron. Los que andaban un poquito más lejos fueron heridos. Y dependiendo de la conciencia de cada uno, la piedra en el agua nos sacudió de una forma u otra. Lo que está claro es que nos sacució a todos. Algunos perdieron a un hijo o a un marido y a otros dejó una profunda grieta que nada va a rellenar. A algunos aquella onda les hizo perder el juicio (no es una expresión elegida al azar). Durante más de tres años, muchos periodistas (o lo que sea que hacen), políticos, cargos públicos, opinadores... han dicho de todo. Es el momento de que callen. Que se callen por favor. En España puede haber 40 millones de seleccionadores nacionales pero no es razonable que existan 40 millones de Jueces de la Audiencia Nacional. Si creemos en este sistema, si ésta es la forma que hemos elegido para ordenar nuestra vida común, no es posible que cuestionemos la sentencia que ha dictado el juez. Respecto a las víctimas, respeto a las familias. Respeto.
Hay mucho ruido. Demasiado Ruido. Ruido no es la ausencia de silencio.



