El combate político sigue su curso, dentro de poco, su recurso si el asunto de Garzón prospera. La clase política sigue mostrando vivir en ontra dimensión la que plantea eso de ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? Y por último ¿Ha vuelto Magdalena de Siberia?
Aburrido, entontré hace unos días un texto fantástico de Américo Castro, crítico e historiador español, que llevaba por título: "Españoles, cómo llegaron a serlo". La felicidad y otras ideas tontas son las base de su argumento.
Esto es como cuando aquel camarero abrió la puerta del hotel donde se hospedaba George Best, al ver a una miss mundo semi-desnuda preguntó al crack del balón: George, ¿en qué momento se torció todo? Pues a nosoros nos pasa un poco lo mismo, nos juzgamos en función de lo que creemos que deberíamos ser, y despreciamos cualquier atisbo de alegría.
Hablando de culturas. Cómo son los americanos... La cuna del mercado libre sugue sorprendiendo, a ver que les parece: American Express, va a dar 300 dólares a los titulares de tarjetas con deudas elevadas si cancelan la cuenta. Lo que oyen, por deber dinero, me dan dinero. Una idea así sería imposible en España, o como dicen despreciativamente ocurrentes nacionalistas, en el Estado Español. No, aquí eso no triunfaría. Amigos, llegado a este punto pregúntense: ¿Para qué sirve la felicidad si con ella no puede comprarse dinero?