Teatro versus cine: ¿Marías versus Boadella?

    domingo 26.mar.2017    por Arantxa Vela Buendía    0 Comentarios

    Hace un par de meses Javier Marías publicó un artículo que levantó las iras del mundillo teatral. Adjunto el enlace por si alguien quiere repasarlo.

http://elpaissemanal.elpais.com/columna/javier-marias-shakespeare/

         Lo tituló, con gran ironía, “Ese idiota de Shakespeare”. Marías nos confesaba que no se sentía tentado a ir al teatro porque quería evitar los sobresaltos que le provocaban las modernas puestas en escena que directores y adaptadores se permitían hacer de los clásicos. Para no desvirtuar sus palabras cito textualmente lo que dice:

    “(El teatro) se permite lo “simbólico” y lo inverosímil en mucho mayor grado, y ahí caben todas las supuestas genialidades de muchos adaptadores y directores, convertidos en las verdaderas estrellas, usurpadores de los buenos nombres de Lope, Calderón, Molière o Shakespeare”.

    Estas palabras nos aclaran por qué llamaba idiota a Shakespeare al encabezar el artículo. Parece clara su intención de remarcar que al bardo le tomaban por tonto todos aquellos que se colocaban por encima de él corrigiéndole su escritura. Que Javier Marías es un gran aficionado al cine no es un secreto y a mí me gustaría es que repasáramos sus palabras teniendo esto muy presente.

    Para acabar de plantear la cuestión, me gustaría recodar lo que Albert Boadella dijo en ¡Atención obras! Con mayor radicalidad incluso que Marías, sostuvo que el teatro era un arte poético y que el cine no lo era, y dio una explicación. El cine necesitaba mucha parafernalia, muchos medios, para hacer cosas sencillas: luces, cámara, micrófonos, cortar el tráfico, que no llueva…  En cambio, el teatro, con poco más que un actor, se manejaba. De ese “menos es más” surgía la poética según Boadella, poética que, desde este punto de vista, le estaba totalmente vedada al cine.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/atencion-obras/atencion-obras-albert-boadella-isabel-villanueva-enric-montefusco-mas/3945215/

 

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Albert Boadella en ¡Atención obras!

    Lo primero que pensé es que me gustaría juntarlos y que hablaran. Maestros como son los dos de la palabra, sería un placer sibarítico escucharlos defender posturas tan contrapuestas. Lo que a Boadella le parece la base de la poesía teatral, es decir, que con pocos elementos puedan representar muchas cosas y personas, a Marías se le antoja el origen de la perdición porque permite “lo “simbólico” y lo inverosímil en mucho mayor grado.”

    No voy a inventarme la charla que podrían mantener porque sería por mi parte de una petulancia insoportable, pero sí me gustaría plantear lo que me ha dado por pensar a partir de las palabras de uno y de otro.

    El cineasta Robert Bresson decía que el cine es una máquina de retratar y, aunque la película sea una construcción, la capacidad de ofrecer imágenes semejantes a los objetos reales es una especificidad a la que el cine no debería renunciar. [1] Y esto enlaza con algo que Marías y Boadella sostienen ambos, que el teatro tiene más libertad para jugar con el sentido de los elementos que pone en escena, lo que efectivamente le puede llevar a un hallazgo poético o a la mayor de las ridiculeces, eso ya depende del talento de los que montan la obra. Que una lavadora pase de ser lavadora, a nave espacial y luego se convierta en útero materno en la mente del espectador es algo que en teatro se puede lograr sin complicar mucho la escena. Justo este juego de semejanzas fue una de las cosas que me ayudó a comprender lo que se podría hacer en un escenario. Era un momento de “The far side of the Moon” de Robert Lepage. 

 

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    Y es que ya lo decía Peter Brook en su libro “El espacio vacío” a finales de los 60, la forma más rápida y barata de cambiar de decorado es hacerlo en la imaginación del público. Y esto no es sólo interesante para reducir costes, es elocuente porque cuando el mismo actor hace varios personajes, o una caja es cama, mesa, silla o ataúd a la vez, se depositan en ellos extrañas significaciones.

    Si atendemos las palabras de Bresson, el cine tendría que renunciar a su especificidad para hacer eso. La poética del cine va por otro lado, porque la libertad de convertir una cosa en otra, de viajar de China a París dando un solo paso es puro teatro. ¿Qué ocurre entonces? Que el teatro platea un juego menos emocional que el cine porque siempre está exigiendo del espectador su complicidad intelectual. Cuando Lady Macbeth muere levantándose de una silla y dejando solo a Macbeth, como ocurría en la puesta en escena de los Cheek by jowl, se invita al público a estar en dos planos a la vez, el del texto: lady Macbeth está en ese momento en otra parte del castillo, lejos de Macbeth; y el de la puesta en escena: la muerte de lady Macbeth produce en Macbeth una profunda sensación de ausencia. El espectador comprende que está viendo una cosa y que está pasando otra distinta en el relato.  Es como si un mago disfrutara dejándote ver el truco porque así se siente menos solo.

    En cine es imposible manejar a la vez esos dos planos, porque es realmente difícil prestarle atención continuamente al montaje, a la propuesta formal del director y a la historia de manera simultánea. Todos hemos escuchado muchas veces a los aficionados al séptimo arte decir que no les gusta el teatro porque “no se lo creen”, porque consiguen meterse en la trama.

    No es que, como señala Marías, el teatro sea más propicio a lo “simbólico” o lo “inverosímil”, es que el teatro, por su naturaleza, es más simbólico que el cine. Es más, diría que el gran juego del teatro es hacer verosímil lo inverosímil. Lo de hacerlo bien o mal… Eso ya es como dice Declan Donnellan, hay que estar en estado de gracia.

    Y dicho esto, invito al debate. ¡Feliz día del teatro!

 

[1] No son palabras textuales pero es uno de los mensajes que el cineasta francés nos cuenta en su libro “Notas de un director”.

 

Arantxa Vela Buendía   26.mar.2017 16:56    

"El plan". Corrientes subterráneas

    viernes 27.ene.2017    por Arantxa Vela Buendía    0 Comentarios

     

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Chema del Barco, Javier Navares y Manuel Baqueiro, protagonistas de "El plan" de Ignasi Vidal


   

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Ignasi Vidal


        Siempre que me encuentro con Ignasi Vidal pienso, ¡qué tipo curioso! Veo en él muchas cosas a la vez y ninguna en concreto.  Me cuesta clasificarle. A lo mejor es porque su actividad teatral toca muchos palos; es actor, cantante, director, dramaturgo… ¡También ha sido político! Tiene algo de persona corriente, pero su normalidad se desdibuja en cuanto empieza a hablar. Es alegre, entusiasta, trabajador… lúcido. 

         Seguro que Ignasi ha hecho muchas cosas buenas en su vida profesional pero una en concreto le ha salido especialmente bien. Se titula “El plan”. “El plan” fue recomendado insistentemente por el boca a boca cuando se representaba en La pensión de las pulgas; ganó el premio Godoff a la mejor obra en el 2016; los Kamikazes, que para esto del teatro tienen mucho ojo, lo programaron este año en su renovado Teatro Pavón de Madrid y veo por el facebook que no para de girar por España y fuera de nuestro país. No me extraña.

 

      

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Ignasi Vidal


    “Quería hacer un Chejov -me decía Ignasi cuando salíamos del Pavón-. En un Chejov, parece que no está pasando nada y de repente algo estalla.” No son palabras textuales, pero más o menos va por ahí la cosa. La vida es un poco así, pensé. Con los años acabas acostumbrándote a las corrientes subterráneas; aprendes que tus emociones tienen vida aparte, casi independiente. No te consultan, te invaden. Te crees el dueño de ellas porque son intensas y te sientes existir en ellas, pero a veces son tan fuertes que algo en ti no logra sumarse a ese tono general y las mira con desconfianza. ¿De verdad es para tanto?, te preguntas.

         Son como un sueño, te las crees durante un rato y, cuando te despiertas, no entiendes quién ha sido el que te ha tomado por sorpresa. “Desconócete a ti mismo y sométete” –decía Jean Cocteau, consciente de lo inútil que es luchar contra esa especie de       destino interior bruto. 

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Chema del Barco, premio al mejor actor I edicion premios Godoff, junto con Ignasi Vidal, autor y director de "El Plan", premio a la mejor obra I edición premios Godoff

         “El plan” es una tragicomedia que no avanza hacia el futuro, avanza hacia dentro. Es como un pozo; poco a poco todo se vuelve oscuro, negro, opaco. Ignasi nos coloca frente a un extraño que resulta que somos nosotros mismos cabreados, desesperados, perdidos o eufóricos. Ningún amigo nos puede dar la mano en esos momentos, nadie nos alcanza, nadie nos puede hacer compañía porque nadie nos reconoce.

         El final del “El plan” sucede en la platea. El abismo de los personajes salta al patio de butacas y el espectador se encuentra amando al que no debe; y el dolor nos rompe el corazón. Una forma curiosa de romper la cuarta pared. Por eso le auguro larga vida a “El plan”.

 

 

                                                                                                                                                                                                    

Arantxa Vela Buendía   27.ene.2017 17:09    

"Incendios", arde Edipo

    viernes 23.sep.2016    por Arantxa Vela Buendía    0 Comentarios

        

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Laia Marull y Nuria Espert en "Incendios"

 

        A veces no sé qué pensar. Veo una obra, recibo claramente el mensaje que me quieren transmitir y, de repente, una interferencia irrumpe en mi cabeza con un relato aparte del que parece querer contarse.

         No voy a abundar sobre las excelencias de “Incendios” de Wajdi Mouawad, porque se ha escrito ya mucho sobre sus saltos espacio temporales, su estructura narrativa, su reflexión sobre el horror de las guerras, su conciliador final… Lo que a mí me perturbó va de otro palo.

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Laia Marull y Lucía Barrado en "Incendios"

 

         Estos días he estado comentando a varias personas mi impresión de que “Incendios” revisa de alguna forma el mito de Edipo y muchos de los que me escuchaban se sorprendieron. No porque les pareciera descabellada mi observación, sino porque no habían pensado en ello. ¿Tan camuflado está el incesto? –me pregunté. La trama es sobrecogedora, el horror y el dolor casi insoportable, saber que la obra pone en escena algo que habrá ocurrido vete tú a saber cuántas veces y en cuántas guerras, llama tanto la atención que lo que para mí estaba a primera vista queda en segundo o tercer plano para muchos.

         Al igual que Edipo y Yocasta fornican sin saber que son hijo y madre, Nawal, la protagonista de “Incendios”, es violada repetidas veces por su vástago sin que ninguno de los dos sepa quién es el otro. La gran diferencia entre las dos obras es que cuando Edipo es consciente de lo que ha hecho, se arranca los ojos comido por la culpa y Nawal perdona a su hijo. Si en “Edipo rey” cae una maldición sobre toda su descendencia porque el lenguaje ya no sirve para distinguir entre padre y hermano, en “Incendios” se repite con alegría que 1+1 es igual a 1. Como el final de la obra es conciliador y se aboga por el perdón, parece terrible discutirlo, pero a mí me inquieta profundamente.

         ¿Qué puede querer decir esta curiosa suma? ¿Por qué incluirla en la obra? Se incluye la suma y su demostración. Uno de los personajes justifica matemáticamente la manera de llegar siempre a 1. Un juego, un truco para lograr la unidad, la fusión. Además, por si no nos acaba de quedar claro lo que se nos quiere decir, se repite una y otra vez que “no hay nada más hermoso que estar juntos”. Yo tengo una propuesta para explicar esa dichosa suma, quizá es menos espectacular matemáticamente hablando, pero me atrevería a decir que es hasta más lógica. La única manera en que 1+1 sea igual a 1, es que el primer 1 y el segundo 1 sean el mismo uno, es decir, que no sean dos cosas distintas; que no sea 1 pera y otra pera, que se trate siempre de la misma pera; que las palabras padre y hermano no marquen ninguna diferencia; que madre e hijo tampoco la marquen, que sigan siendo el mismo cuerpo, como antes de nacer. ¡Como antes de nacer! ¿Seguro entonces que “no hay nada más hermoso que estar juntos”? Hermoso ¿para quién?

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Edu Soto y Laia Marull en "Incendios"

          El hijo, abandonado en el nacimiento, crece raro y con una angustia que lo lleva a entonar un canto desesperado de amor hacia su madre cuando ya es adulto: “Tú me tuviste a mí, pero yo no te tuve a ti”. Ella también se queda fija en ese abandono. Da la sensación de que para Nawal sólo existe ese hijo. No parece recordar ni echar de menos al padre, el hombre al que tanto amó y que acaba, con el paso del tiempo, convertido en un mero trámite para concebir. Ni siquiera le es fácil a Nawal amar a los gemelos, a los que no es capaz de llamar hijos ni en su propio testamento.

         ¡Claro que hay una coartada argumental que justifica este rechazo! Exactamente igual que hay un fórmula con la que se acaba demostrando que 1+1 es igual a 1. Coartadas racionales para justificar lo injustificable, que la suma de dos unos sea uno o que no hay tragedia si tienes hijos con tu madre y las palabras “hijo”, “hermano”, “padre”, “madre” y “esposa” se confunden. Y es trágico porque esta cosa tan tonta es la que nos diferencia de los animales. Un perro, un león e incluso los simpáticos y folladores bonobos, no tienen un lenguaje que les ayude a distinguir entre su “madre”, “hermano”, “hija” o “padre”, de modo que nada les impide practicar sexo con ellos.

         ¿Y qué salimos ganando cuando renunciamos al incesto? Están estas razones biológicas de eliminar genes recesivos enfermizos que se transmiten con facilidad entre individuos de la misma familia etc. pero yo creo que hay otra razón mucho más interesante: renunciando a tener sexo con la familia, logramos un mejor desarrollo intelectual, vamos, que se aprende más de la vida saliendo de casa. Somos mejores cuando resolvemos conflictos en situaciones que no nos resultan familiares que cuando mamá nos da la razón. El amor incondicional nos trastorna y nos hace acomodaticios. Incluso aunque vivas una pesadilla y tu familia sea un horror, es el horror de siempre, el que ya te sabes.  

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"Incendios" de Wajdi Mouawad. Teatro La Abadía de Madrid

          Por esto me desasoiega el final de “Incendios”. No es un final conciliador cualquiera; en el mismo banco están sentados la madre, la madre esposa, el hijo, el hijo esposo, el hermano padre, la hija hermana… Todos menos el padre. Si esto fuera un sueño, daría mucho que pensar.

         Y me acordé también de Shakespeare viendo “Incendios”, de cómo Próspero renuncia a vengarse de su hermano en “La tempestad”, o de cómo la vida ofrece a Leontes la oportunidad de redimirse del horror causado en “Cuento de invierno”… Y me dije que, al romper con la tragedia, Mouawad da un paso adelante como Shakespeare hizo en sus cuatro últimas obras: es posible construir, amarse, seguir adelante juntos… Pero de nuevo la suma volvió a mi cabeza con un signo de interrogación. ¿De qué es metáfora ese 1+1=1? Porque tal y como yo lo veo, la única forma que tienen los personajes de “Incendios” de mirarse a la cara es olvidarse del complejo parentesco y verse como individuos independientes con su historia aparte, con sus propios sentimientos, con un drama distinto, aunque sean eslabones de la misma cadena. Es decir, que 1+1 sea igual a 2, que el lenguaje les sirva, al menos, para diferenciarse a unos de otros. ¿Alguien sabe qué sentido tiene esta suma, esta fusión sólo equiparable a la Santísima Trinidad: tres seres en 1?

Arantxa Vela Buendía   23.sep.2016 12:37    

El Vaticano lanza una misión espacial para encontrar a Dios. ¿Quiénes son los astronautas elegidos para la expedición?: ¡loscorderos.sc!

    martes 14.jun.2016    por Maite Guisado    0 Comentarios

· La compañía castellonense de teatro formada por Pablo Molinero y David Climent salta al cine por primera vez.

· El director Manuel Arija lleva a la gran pantalla la pieza teatral ULTRAINOCENCIA.

·La película, en la que entre otros participará también Sergi López, se financia por colaboración popular a través del micromecenazgo.

·Además loscorderos.sc, junto a la banda musical Za!, estrenan nuevo espectáculo en el Festival Grec de Barcelona, THE AFASIANS - THE LAST CONFERENCE (2-5 de julio). Próximamente en este blog.

 

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©rojobarcelona

 

 

Lo suyo es el teatro bastardo, suma de todas las disciplinas y recursos expresivos posibles. No es extraño que ahora se lancen al cine en su nueva aventura.

La decisión de no ponerse en manos de una productora tradicional y el hecho de no disponer de subvenciones, les han hecho optar por el micromecenazgo que, además de estar funcionando bastante bien, está creando todo un mundo paralelo en las redes sociales. Desde vídeos de promoción de lo más alocado y peticiones o preguntas que los fans encargan a los expedicionarios que transmitan a Dios (cuando lo encuentren...). Un presupuesto ajustado se compensa "con mucho trabajo duro, un buen guión y excelentes actores -explica Arija-. Hemos optado por la independencia creativa en todos sus aspectos incluso hemos creado nuestra propia plataforma en nuestra web: www.ultrainocencia.com de forma que hasta el último céntimo de las donaciones vaya a la película, sin intermediarios."

 

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©rojobarcelona

Cómo surgió la idea

El director Manuel Arija conocía y seguía ya el trabajo de losCorderos: "Me gustaba mucho su actitud y su forma de hacer teatro. Desde hace ya algún tiempo buscaba un buen tema para mi primera película, me había ido muy bien con los cortometrajes, con el último había ganado muchos premios y quería dar el salto al largo, pero no daba con un buen argumento, hasta que vi la representación de Ultrainocencia en el Festival Fringe de Madrid. Para mi una de las cosas más interesantes de losCorderos es que son muy sugerentes y a mí me sugerían un buen argumento, dos ermitaños/espiritistas intentando recibir una señal y dedicando sus vidas a ello."

Cartell pablo

"La pieza teatral -nos cuenta David Climent- ya tenía como tema vertebral la espiritualidad o ese afán del ser humano por creer en cosas intangibles, por trascender, por buscar más allá de lo que es la comida para sobrevivir, como el resto de animales. Pablo y yo nos hicimos esas preguntas cuando estábamos creado Ultrainocencia: porqué hacíamos teatro, porqué nos dedicábamos a la creación, porqué un oficio tan absurdo o tan necesario, no sabría decirte. Y nos dimos cuenta de que era nuestro alimento espiritual, que nos alimentaba el alma y que esto nos hacía encontrar cosas que la vida no nos da de por sí. Hay gente que lo encuentra en la religión, quizás, hay gente que lo encuentra en un deporte o las vocaciones quizás también te lo dan, pero este creer en algo o crear alguna cosa en la que creer era el lema de la obra y también de la película, es lo que nos movió a crear la pieza y ahora para la película también es un eje vertebral importante."

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Añade Climent: "En la obra veías a dos individuos realizando una práctica espiritual, para decirlo de algún modo, intentando contactar, haciendo de antenas, conectar con algo que ellos creían que estaba ahí, llámalo dios, llámalo energía universal o llámalo energía cuántica." Pero la película presenta muchos más temas, situaciones y personajes, su educación (que quizás les haga ser como son), el procesos e selección para la misión vaticana, el viaje, el aislamiento en la nave espacial, las relaciones entre los dos compañeros...

"Quienes hayan visto la obra de teatro -puntualiza Arija- van a encontrarse nuevas líneas argumentales y algunos momentos muy reconocibles y quienes no sepan nada van a tener toda una experiencia. Espero que les emocione tanto como lo ha hecho conmigo. El planteamiento ha sido mantener esa sutileza que tienen las piezas de losCorderos añadiendo algunos elementos del pasado de los personajes principales: Adan y Orion. La acción principal se desarrolla en una especie de nave espacial ¿Al espectador le surgen muchas preguntas? ¿Quiénes son? ¿Porque se comportan así? A medida que avanza la película, vamos descubriendo algunos  flashbacks de su pasado, se le añaden otros personajes que han influido en sus decisiones y un estupendo antagonista. Quizás los actores más destacados sean Simon Andreu, Sergi López y Nacho Vera. Puede tratarse como una película religiosa pero creo que los géneros donde se ancla la peli es en el drama, la comedia y una pizca de ciencia ficción.

 

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©rojobarcelona

El argumento

"En la Tierra hay una gran crisis de fe -nos explica Climent- y por eso el Vaticano crea una especie de ONU de las religiones, y todas se unen para enviar una expedición para intentar contactar con Dios. Buscan a unos individuos que tengan una manera de contactar  con este más allá, y nosotros somos los elegidos. Pasamos en cásting, las pruebas, somos elegidos por nuestra manera de contactar con este mundo intangible, y nos envían al espacio exterior para encontrar a Dios. Lo que no diré es si le encontramos o no."

"Es una adaptación de la obra en un formato cinematográfico, nunca me planteé hacer un teatro filmado -dice Arija-. Se cambia de localizaciones, se amplían las tramas hasta retorcerse, los colores tienen una gran influencia  y hay una serie de fx que sólo pueden sugerirse en el espectáculo teatral y que en la película podrán verse en todo su esplendor. El equipo de la película es un buen ejemplo, una mezcla de técnicos y actores de la obra original con gente del mundo del cine que no tienen nada que ver con ellos y que sólo han leído el guión. La mezcla de nuevos puntos de vista ha creado una gran tormenta de ideas. 

Corderos banda 

El guión ha sido escrito por los tres: Manuel Arija, Pablo Molinero David Climent. Para el director, "ha sido una gozada trabajar juntos y ha quedado un guión tan fresco con tanto sentido del humor y drama, que todavía me estoy frotando los ojos de la suerte que tengo. Acabé enamorado de estos dos personajes, una versión muy libre de Don Quijote y Sancho Panza".

Crowdfundingar tiene premios suculentos

La película se rodará a partir de mediados de julio y en agosto. Si os atrae el proyecto, ya lo sabéis, entrad en la web y mirad las diferentes opciones que hay para participar. Todas las modalidades tienen sus contraprestaciones-recompensas, nada menospreciables y como comprovaréis bastante guasona. Desde "Creo en Ultrainocencia", por 10€; "Bienaventurado", por 20€; "Trinidad", por 30€; "Soy ultrainocente", por 50€  (aquí hasta sales en los títulos de crédito, te mandan un ebook, te hacen un vídeo de agradecimiento personalizado y te mandan una camiseta y entradas para el estreno, entre otras cosas); "Revelación", por 75€; "Epifanía", por 100€; "En tu casa", por 500€ (incluye además: "Te hacemos una paella: El director y los actores antes del preestreno verán la peli contigo, te la comentarán y te harán una paella."); "Fe ciega", 1o00€ (entre otros premios, "Estás invitado a la fiesta de fin de rodaje. Puedes dar un beso a quien tu quieras del equipo. Eres productor: tus nombre sale al principio de la película.") Y "Milagro", 3000€ (incluye además: "Asistir un día al rodaje. Tener un papel segundario. Reliquia de ULTRAinocencia: elige el artículo que quieras del rodaje y llévatelo").

 

Aquí podéis ver un tráiler de la que fue la obra teatral. Y varios cortos de Manuel Arija: La Piñata, No kissing o Frozen

 

 

Maite Guisado   14.jun.2016 15:53    

EL PATIO de SPIRO SCIMONE por el TEATRO CORSARIO

    miércoles 30.mar.2016    por Maite Guisado    0 Comentarios

"El patio" (Il cortile) del dramaturgo y actor siciliano Spiro Scimone nos llega por primera vez gracias a la puesta en escena del Teatro Corsario de Valladolid. Una propuesta realmente atractiva la de esta compañía que lleva en la brecha desde 1982 y que se ha especializado en los grandes clásicos españoles y el teatro en verso. Seguramente la razón de esta nueva locuraventura, que van a estrenar el 2 de abril en el LAVA de Valladolid, hay que buscarla en el director y actor del montaje, Javier Semprún.

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En la Bienal de Teatro de Venecia de 2015, donde se presentó "El régimen del pienso" de la Zaranda.

La vida de Javier Semprún no volvió a ser la misma desde que en 2012 fue reclutado por La Zaranda para protagonizar El régimen del pienso.  No sólo no se ha 'recuperado' de la experiencia, sino que se le han abierto nuevos horizontes.  "Después de más de quince años dedicado casi exclusivamente como actor a la representación de textos en verso de autores del barroco español, la experiencia que viví con La Zaranda supuso un cambio radical de mis convicciones sobre la esencia del teatro. Con El régimen del pienso comprendí la importancia sustancial  de trabajar mi personaje a partir del silencio, todos los trabajos de La Zaranda comienzan desde el silencio. El asunto de sus obras es el alma que habla de su asfixia en un mundo materalista que enfrenta al hombre contra lo humano. Después de trabajar con ellos, mi carrera ha dado un giro trascendental."

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Se dio el caso de que estando en Salt, a punto de estrenar en el Festival Temporada Alta, en las largas noches previas en las que les acompañé, surgió Spiro Scimone en nuestras conversaciones. Y es que, siendo aparentemente diferentes maneras de concebir el teatro, no es extraño que después Semprún decidiera recalar en un autor como Scimone. "El teatro de Spiro Scimone -dice Semprún- tiene muchas referencias similares a las de La Zaranda."

 

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  • El régimen del pienso.
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EL RÉGIMEN DEL PIENSO - LA ZARANDA ©Víctor Iglesias

En el panorama teatral actual, se echan de menos las voces que tienen personalidad propia, puro teatro de creación y que no son mero entretenimiento, que tocan lo más profundo del alma.

Una poética y un lenguaje muy particulares, personajes al límite, desahuciados por la deshumanización, humor, humor negro, textos punzantes... Quizá esto tengan en común Zaranda y Scimone. "Quedé seducido inmediatamente por los poéticos textos de Scimone cargados de anáforas, sus diálogos picados e ingeniosos  y su rigor  a la hora de abordar la importancia del silencio y la escucha", reflexiona Semprún. "También quedé seducido por la negrura de su humor  y de su violenta mezcla de crueldad y ternura."

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©Gorivich

Peppe y Tano, dos personajes que viven, sobreviven, entre montones de basura. Y un tercero, Uno, que vive bajo ella. Y un ratón. Un no futuro agonizante que nos recuerda a Final de partida o a Días felices de Beckett. "Concibo El patio, explica Semprún, como una pequeña tragicomedia lírica que habla de unos seres abandonados, exiliados de la sociedad, abandonados y doloridos. No es un texto que reivindique el problema social de los 'hommeless' o los sin techo, sino una exposición poética de sus almas todavía generosas, de su dignidad y de su voluntad de esperanza y a esto solo se puede llegar por la poesía." Un mundo claustrofóbico y surrealista, en el que los hombres han perdido toda dignidad, desde donde ni se ve el cielo, restos de vida que se expresan con diálogos sordos, punzantes, repetitivos, seres indefensos, crueles hasta consigo mismos.

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©Gorivich

Spiro Scimone escribe, dirige y protagoniza sus textos. "El hecho de que Spiro dirija e interprete a la vez sus propias obras también me influyó notablemente", dice Semprún. "Pero nuestra propuesta poco tiene que ver en lo que se refiere a la estética con la que utilizó el autor hace años. Hemos buscado una estética más expresionista que minimalista tanto en el espacio escénico como en la interpretación de los actores. En lo que se refiere al texto hemos preferido conservarlo prácticamente intacto." Junto al director, actúan Eduardo GijónBorja Semprún.

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Puesta en escena de la Compañía Scimone-Sframelli

Dice Franco Quadri en el prefacio a la edición de Il cortile publicada en 2004 por Ubulibri: "Questo cortile (...) rappresenta un mondo che non è forse lontano da una proiezione del nostro: teatro che si confonde con un luogo di rifugio o di deportazione, dove tutto è sotto controllo ed è bandita ogni libertà. Una sorta di persecuzione è espressa da quei verbi di interdizione in terza persona plurale, senza soggetti pronunciabili, sufficienti per chi li pronuncia a individuare dei nemici invisibili ma incombenti: uno stato di polizia non soltanto kafkiano che vigila anche sui gesti più intimi, sintomo di un'intolleranza generale per i più deboli, dove anche i parenti incatenano i loro vecchi. Impertirriti resistono i nostri due eroi nel nome della straordinaria capacità umana di adattamento e della speranza infinita; o è la resa al potere di chi non sa guardare aldilà del proprio io e si trincera passivamente in un'accettazione che implica l'incapacità di ribellarsi?".

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©Gorivich

 "Es un maravilloso texto que provoca dudas y mueve los sentimientos del espectador, que invita a una reflexión sobre lo humano y que impide salir vacío de la sala", concluye Semprún. Es una gran noticia que suba a nuestros escenarios una obra tan inspiradora en manos de personas con tanto talento.

Os dejo con una entrevista que hice a Spiro Scimone en 2008, cuando presentó un programa íntegro de sus obras en el Théâtre Garonne de Toulouse.

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Categorías: Deportes

Maite Guisado   30.mar.2016 01:03    

Las partituras palpitantes de Hofesh Shechter

    miércoles 24.feb.2016    por Maite Guisado    0 Comentarios

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Hofesh Shechter es un tipo especial. Como creador es excepcional. Músico ante todo, gran coreógrafo, no sé si crea sus coreografías para su música o al revés. Como persona es más bien tímido, sin esa necesidad narcisista de sobresalir. No creció en familia de artistas, pero llevaba dentro la creatividad y supo encontrar su camino. Israel es una verdadera potencia mundial en danza contemporánea. En su tierra se formó, con la compañía Batsheva, y creó su compañía en Londres en 2008.

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Sus coreografías atrapan. Para mí, su valor esencial es que siempre habla -su danza habla- desde la honestidad de su ser. Creo que por eso sus obras gustan hasta a los que no frecuentan normalmente este tipo de espectáculos. Sus creaciones respiran fuerza, energía, conectan con lo más esencial del ser, espíritu, el alma. Y todos sus sentimientos asociados. Los mejores y los peores.

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La experiencia de Political Mother es fuerte no solamente por el resultado, que es espléndido (60 bailarines y músicos no profesionales en escena pegando fuerte), sino por la vivencia que han tenido sus participantes, gentes de todas las edades y condiciones, a las que unía simplemente el gusto por el baile y que han visto su vida cambiar. Lo digo porque lo he visto.

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P1280239En el reencuentro para preparar el espectáculo en Barcelona es cuando hemos captado las impresiones de los participantes. Para ellos ha sido un gran esfuerzo, un reto superado, el hallazgo de un verdadero tesoro, una experiencia irrepetible.

P1280239La iniciativa nació en el Festival Temporada Alta de Girona y se ha repetido en el Mercat de les Flors de Barcelona.

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La experiencia comunitaria de Political Mother no tiene parangón, aquí tenéis el reportaje:

 Y un vídeo de 2013, que rodamos en un ensayo: 

 

 

 

 

Maite Guisado   24.feb.2016 23:07    

De charlatanes el infierno está lleno, pero el mundo está a reventar.

    viernes 22.ene.2016    por Maite Guisado    0 Comentarios

LOS CHARLATANES, Teatro del Astillero

Charlatanes

"No es una obra de teatro, es una fiesta", así describe el dramaturgo y director teatral (el último director del programa La Mandrágora de esta cadena) Luis Miguel González Cruz Los charlatanes, porque es una conmemoración de los 20 años del Teatro del Astillero de Madrid, uno de los colectivos de más calidad y recorrido del panorama independiente peninsular, un taller de escritura, según su propia definición, formado actualmente por los cuatro dramaturgos que han creado conjuntamente esta marciana pieza: el mismo Luis Miguel González Cruz, que la dirige, Inmaculada Alvear, Yolanda Dorado y Daniel Martos, que además forma parte del reparto junto a Nuria Benet y Eugenio Gómez.

Digo marciana porque son dos marcianos que bajan a la tierra buscando ayuda para salvar a su planeta. Pero no se les ocurre nada mejor que ponerse en la piel de unos gestores culturales (temazo en sí mismo, dicho sea de paso). Y aquí se enmaraña todo.

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Son más bien esqueches, llenos de humor y mofa, a veces crueles o festivos, con tono cabaretesco y surrealista, donde recibe todo dios: políticos, programadores, gestores y, evidentmente, los mismos  dramaturgos. 

Una autocrítica muy sana, con muchos guiños (da mucha risa por ejemplo la cómplice parodia de la Zaranda). Una sátira sobre la burocracia, los ivas, las facturas, sobre las dificultades para tirar adelante de los artistas, sobre la profesión del programador, del gestor cultural, y el del ayuntamiento, de la comunidad, de los profesionales del canapé y el vermut, y esos forzosos formularios por triplicado debidamente sellados y compulsados... Ellos hablan de todo con descaro y también dan nombres y apellidos. Para acabar reflexionando, entre risas y números musicales, sobre el arte, el papel, la responsabilidad y la honestidad del artista y todo el tinglado montado alrededor.

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La obra se representó inicialmente en diferentes centros culturales del entorno de Madrid, fue a Zaragoza, la semana pasada estuvo en el Théâtre de l'Opprimé de París y este fin de semana abre VI Ciclo de Compañías en Red del Teatre Tantarantana de Barcelona, donde después se podrán ver Fraude, de Sudhum Teatro, y Ligeros de equipaje de Producciones Viridiana. Celebremos que el Tantarantana continue siendo un espacio en Barcelona donde se puedan ver propuestas que de otro modo no llegarían a Cataluña.

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Luis Miguel González Cruz en un ensayo

Maite Guisado   22.ene.2016 02:46    

ETXEKOAK de Jon Gerediaga Artedrama & Huts Teatroa

    viernes 11.dic.2015    por Maite Guisado    0 Comentarios

Antropólogo cultural, profesor, ante todo poeta, Jon Gerediaga es también hombre de teatro. Después de su trayectoria con FTI, Fábrica de Teatro Imaginario - Antzerkiola Imaginarioa (1998-2009), ahora vuelve a escribir para la escena. Su nueva obra, Etxekoak, aborda las dificultades y los recelos para acoger a un inmigrante en casa desde el punto de vista de sus habitantes.

©Ainhoa Resano

Etxekoak (“los de casa”), parte de la vivencia real de su director Ander Lipus, que propuso a Gerediaga escribir esta pieza llevada a escena por Artedrama y Huts Teatroa. “La historia parte de situaciones reales que le sucedieron a Lipus y que le suceden a mucha gente en cualquier parte del mundo. Él se enamoró de una cubana y tuvo que vivir un calvario de cinco años hasta que consiguió traerla a casa y vivir una relación normal con ella. Así que ya en la ficción teatral la familia debe tratar por un lado de superar todas las tramas y trampas legales que Europa les tiene preparadas a los inmigrantes, y por otro lado, se debe explicar a la “amama” (abuela) de casa, por ejemplo, que la nieta se ha casado con alguien que no conoce el idioma, que es de otro país, y de otra etnia. Así que aunque el punto de partida y de llegada es una historia de amor, se habla también de juicios legales y prejuicios de todo tipo, que definen quién es ‘de casa’, ‘de la familia’ (etxekoak), y quién no, y por qué, y cómo solucionarlo”, explica el autor.

©Ainhoa Resano
Ironía y humor para defendernos del dolor

La familia está formada Maddi (Maika Etxekopar), su abuela (Kristiane Etxaluz), y dos tíos: Imanol (Ander Lipus) y Goio (Javier Barandiaran), el tonto del pueblo, que toda la función lleva orejas de burro y que, tal como nos comenta Gerediaga, “puede permitirse decir las cosas con una mezcla de ingenuidad y humor que acaba funcionando y contagia a toda la casa”.

Aunque el tema no es para reírse, seguramente sin humor sería insoportable. “Es un tema doloroso en muchos aspectos, y en temas así hay que dejar la tragedia para tiempos mejores –afirma el dramaturgo–. Ciertos asuntos y cierta gente tienen en la realidad tales cargas de sufrimiento que uno no se puede permitir ser pesimista. No es fácil encontrar el tono de modo que no suene grandilocuente por un lado, pero tampoco caiga en chistes fáciles basados en tópicos culturales, dado que no hablamos de una casa en abstracto, sino concretamente una casa en el País Vasco, y más concretamente aún, en una casa euskaldun o vascófona, lo cual no es un detalle sin importancia, sino más bien un asunto que está en el núcleo duro de cualquier cultura: el idioma. Cuántos aceptarían como español o francés a alguien que no hable castellano ni francés? Desde luego la ley no lo hace, y a la gente también le cuesta mucho, en todos lados. Pues en eso los euskaldunes no son tan diferentes, al fin y al cabo. Lo del idioma es sólo un ejemplo, y no es en ningún caso crucial en la obra, pero sí significativo. Por otro lado, los obstáculos legales son mucho más crueles y en la realidad tienen poco que ver con el humor. Son en todo caso temas delicados y dolorosos, no hay más que ver las imágenes de los noticiarios con las colas de refugiados enfrentados al gran leviatán, así que si el público se ríe a veces es más bien porque algo de ironía y de burla pueden servir para defendernos del dolor.”

©Ainhoa Resano

Convulsión y prejuicio, amor y esperanza

La historia no está narrada desde la perspectiva del inmigrante, que ni siquiera está presente en escena, aunque no es un personaje completamente ausente, puesto que revoluciona la casa: “Su presencia se hace sentir durante toda la obra, todo el mundo sabe cómo se llama, Mamadou, y lo que supone para el desarrollo de la obra, pero, ciertamente, y dado que la ley lo impide, está, efectivamente, ausente. Creo que se nos quedaba grande tratar directamente el tema de la inmigración como si nosotros nos pudiéramos hacer cargo como autores y en primera persona de todo ese sufrimiento que nunca hemos vivido, así que la opción era en realidad la más fácil, hablar de ello desde la posición que conocemos, es decir, desde la perspectiva del que está en casa, quiere recibir al extraño, y no puede, no le dejan. El foco se sitúa en esa convulsión que sufre la casa, una convulsión que está producida en primera y última instancia por el enamoramiento, pero que se estigmatiza y se vuelve patológica por la ley y el prejuicio. Una ley basada en el prejuicio y la discriminación por cuestiones de raza, idioma, religión, sexo y un largo etcétera de ‘razones’ por las cuales somos aún capaces de discriminar y de hacer las cosas fáciles muy difíciles. No caer en la absoluta desesperanza, y luchar contra ella, era y sigue siendo una obligación para mí cuando escribo, así que hacer que la convulsión primera (la del amor) perdure y brille durante la obra era un desafío trascendental que debe mantenerse, creo, además de en el arte, también en la vida y en el tiempo, en la medida de nuestras posibilidades.”

©Ainhoa Resano

 Un gran poeta entre bambalinas

Doctor en antropología cultural y estudioso de la cultura mapuche, Jon Gerediaga es ante todo un gran poeta y eso palpita en sus piezas teatrales. 

  • Bitola
  • Olivetti
  • Mundopolski
  • Yuri sam
  • Aurevoir
  • Babilonia
Babilonia

 De sus años con la compañía Fábrica de Teatro Imaginario, recordamos Fitola balba, karpuki tui (2004, ed. Pamiela), lectura dramatizada sobre su primer poemario, 8 Olivetti Poetiko (2007, Artezblai), Mundopolski (2007, Artezblai), Yuri Sam. Otoitza, (2007, Artezblai), Au Revoir, Triunfadoreak!, (2007, Artezblai) y Babiloniako Loreak, estrenada en 2009 y de la cual podéis ver el reportaje que hicimos en el programa La Mandrágora.

“Escribir para teatro, al menos en mi caso –comenta Gerediaga–, no es sólo una labor solitaria y autónoma, sino que implica el trabajo en equipo de un grupo de personas que también están implicadas en el proyecto: actores, música, luces, vestuario, escenografía, etc. Y por supuesto, el director, en este caso Ander Lipus, que es quien dirige la caravana. Yo sé que el animal teatral es él, así que sé que su visión sobre lo que yo traigo escrito servirá para mejorar el texto y la obra en general. Así que siempre le hago caso, no sólo a él, sino también al resto del equipo. Cuando un actor tiene interiorizado el personaje, llega a saber más del personaje que yo, y sus sugerencias sobre tal o cual línea conviene tenerlas en cuenta también, de modo que todo el equipo empuje en la misma dirección.”

 

No es un autor que dé a la compañía su escrito terminado y se desentienda, el texto va creciendo y armándose en el trabajo con todo el equipo. “En este caso y prácticamente siempre que he trabajado con Lipus, en la génesis hay reuniones entre los dos, en las que hablamos de cosas de la vida mezcladas con teatro, y también esta vez fue así. Yo sabía lo que le estaba pasando a Lipus con su pareja cuando él me propuso hablar de ello en una obra de teatro. Me dio algunas claves, como número de personajes, título, etc. y en sucesivas reuniones fuimos perfilando hilos dramáticos que partían de su experiencia personal. Yo fui confeccionando el texto en constante contacto con él. Luego en una fase posterior, entraron actores y actrices, músico, escenógrafo, etc. Y también todos ellos aportan nuevas visiones de  conjunto. De modo que el texto, esta vez, tiene un total de nueve versiones desde el primer borrador, y creo que se puede dar ahora por concluido, después de la quinta o sexta representación, y difícilmente antes. Esto cansa mucho, porque se debe volver una y otra vez sobre lo escrito, y sobre todo escribir con ‘tijeras’, pero sé que es siempre por el bien de la obra, y sé que el texto se beneficia de ese trabajo en equipo en el que yo no soy totalmente autónomo, aunque las palabras las ponga yo. Pero el pálpito o la convulsión no lo puede poner el texto en solitario, por bueno que sea. Yo al menos no puedo, hablo por mí. El teatro es otra cosa distinta de un texto teatral.”

Jon Gerediaga no había vuelto al teatro desde que en 2009 escribiera Flores de Babilonia (Babiloniako Loreak), pero en este tiempo no ha dejado de escribir: “Siempre encuentro algún modo de refugiarme en la poesía, que es un lenguaje más austero, más propio, y en el que me siento mucho más autónomo, y cuando mi estado de ánimo me lo permite y me lo pide, sigo escribiendo poemas”.

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Su primer poemario fue Fitola balba, karpuki tui (2004). En 2008 recibió el premio nacional de la crítica y fue también finalista del premio nacional de poesía con su excelente Jainkoa harrapatzteko tranpa (2008, Trampa para atrapar a Dios). Después siguió Zentaurohankak (2012, Patas de centauro) y este año ha publicado Argia, Lurra, Zuhaitza, Zerua (2015, Luz, tierra, árbol, cielo). En castellano pueden leerse algunos poemas en la antología bilingüe Siete Poetas Vascos (2009), publicada como los demás por la editorial Pamiela.

La suya es una poesía enraizada en la tierra, donde la naturaleza respira los sentimientos, las pequeñeces y las profundidades del hombre. Sus poemas, de una belleza turbadora, son selvas de afectos, sufrimientos y esperanzas destilados desde el fondo del alma. Desde aquí hago una llamada al mundo editorial: urgen traducciones a otras lenguas de todos sus libros.

Etxekoak tiene prevista gira por Euskadi toda la temporada. En su web encontraréis más información y el calendario de funciones.

Maite Guisado   11.dic.2015 18:43    

El valle de los cautivos: el azar es un orden muy complejo

    viernes 4.dic.2015    por Arantxa Vela Buendía    0 Comentarios

         Hay obras de teatro que van floreciendo por Madrid en distintas salas. “El valle de los cautivos” se estrenó en la Sala Tú, siguió en el Teatro del Barrio y ahora continúa respirando en los teatros Luchana.  

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Fernando Escudero y Sato Díaz en "El valle de los cautivos"

        Hasta que no vi “El valle de los cautivos” por segunda vez , no caí en la cuenta de que una de las cosas que más te hace preguntarte quién eres es la suerte, la buena o la mala suerte. ¿Por qué yo? puede convertirse en ¿quién soy yo… para merecer esto?

        Cuánto más caótica es una situación, más estamos en manos del azar y menos creemos saber quiénes somos. Aquello que nos da seguridad, estabilidad… desaparece llevándose parte de nuestro nombre. La guerra es un ejemplo. Poco queda de nosotros cuando nos sentimos profundamente en peligro. ¿Y si te salvas? ¿Si te salvas cuando aquellos que te rodean son masacrados?

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Sato Díaz y Fran Cantos

 

        “El valle de los cautivos” es una especie de rezo de agradecimiento y dolor. Agradecimiento por librarte de la muerte y dolor por la pérdida de aquellos que te hicieron compañía cuando no había a tu alrededor nada que te acogiera. Imagino que algo de ti se va con ellos, algo de tu historia desaparece. Una historia irrepetible como irrepetible es el horror y el miedo. Nunca te habías visto en una parecida, ni te volverás a ver. Son situaciones únicas como único es el que fuiste, quien quiera que hayas sido, para afrontar el terror. Ese tú se va con los muertos y algo de esos muertos se viene contigo.

        “El valle de los cautivos” habla de un hecho real que le ocurrió al abuelo del autor, Pedro Martín Cedillo. Durante la función, adivino al dramaturgo descubriendo, fascinado, la historia del muchacho que fue su abuelo; intentando saber sus razones y sentimientos; intentando reconstruir el interior de un joven que sufrió cosas que él tan solo puede imaginar. Al final, los dos han seguido el camino de sus vidas y, aunque no llegaron a cruzarse en el tiempo, acabaron con la misma duda en la cabeza: ¿quién soy? 

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Sato Díaz y Fernando Escudero

 

          Yo también tuve un abuelo al que no conocí porque murió en la guerra. Se llamaba Teófilo Buendía y dejó pistas de su existencia por todo Madrid. Era constructor y levantó bellos edificios donde ahora vive gente que no lo conoció, como yo. Es raro pensar en los antepasados. No te sirve de mucho para saber quién eres, pero sí, al menos, para conocer de dónde vienes.

 

Arantxa Vela Buendía

Subdirectora de ¡Atención obras!

Arantxa Vela Buendía    4.dic.2015 16:35    

La clausura del amor. El amor nunca acaba bien

    domingo 29.nov.2015    por Arantxa Vela Buendía    0 Comentarios

    

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Bárbara Lennie e Israel Elejalde en "La clausura del amor"

     Hay algo profundamente tradicional en “La clausura del amor” de Pascal Rampert. El texto, compuesto de dos monólogos que, en su versión española interpretan sucesivamente Israel Elejalde y Barbara Lennie, enfrenta los sentimientos de un hombre y una mujer ante el final de la pareja que ellos forman. ¿Qué es lo que me resulta tan profundamente tradicional? Que la reflexión viene de la mano del hombre y el sentimiento, de la de la mujer.

    Él comienza la obra. Es el primero en monologar y manifiesta su intención de separarse. Este deseo de ruptura le lleva a preguntarse dónde está el amor que sitió, dónde aquella mujer que amó y qué tiene que ver con la que ahora tiene delante. El hombre afronta una sensación de irrealidad. Si era real mi amor, ¿qué me pasa ahora? Y, si no era real, ¿qué me pasa ahora? ¿De qué se habla realmente cuando se habla de amor? ¿Qué es lo que amamos cuando amamos?

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Israel Elejalde en "La clausura del amor"

    ¿Y ella? ¿Cómo reacciona? A ella la ruptura le pilla por sorpresa. No se la espera. No la quiere. Su forma de entender el amor se ve tan contrariada que insulta, descalifica… Frases como “no das la talla”, “la palabra siempre te queda grande”, “no eres un general, eres un desertor” salen de su boca para demonizar y culpabilizar al hombre que ya no la puede amar más. Se siente ninguneada, profundamente ofendida por las reflexiones del hombre, borrada del mapa y de su propia historia. ¿Cómo puede alguien preguntarse por el amor, por su amor? Ella asocia la intensidad de sus emociones con la verdad y las preguntas con ofensas.

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Bárbara Lennie e Israel Elejalde en "La clausura del amor"

    Tengo entendido que el texto tiene algo de documental, que el autor intentó transcribir lo que le dijo su ex mujer cuando él le comunicó su intención de romper con ella. Así que la obra se asemeja al registro de un hecho. No todo el mundo tiene por qué verse representado en esos monólogos, no todas las personas reaccionaríamos así, pero sí hay un tópico flotando que me resulta alarmante, y lo que me alarma es ese tufillo tan tradicional en el reparto de papeles. Los hombres piensan, se preguntan, avanzan; las mujeres sienten y se estancan.

    Si el texto no fuera ese documento más o menos fiel a lo que le ocurrió a Rampert, me preocuparía menos; pero las duras palabras, llenas de rencor y deseos de venganza que dijo su esposa, son testimonio de que aún se transmite la idea generación tras generación de que la mujer debe depositar principalmente su autoestima en el terreno de los afectos; porque el personaje femenino de la obra se siente morir al ser abandonada, ningún ataque le es suficiente para calmar su ira. Como la decisión de separarse no ha sido suya, se siente víctima y, por tanto, con derecho a una indemnización en forma de venganza. Como si de una moderna Medea se tratara, cree tener derecho a adueñarse de sus hijos, los hijos de ambos, y negarle al padre el acceso a ellos. Si rompes conmigo, rompes con ellos.

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Israel Elejalde y Bárbara Lennie en "La clausura del amor"

    Me produce cierta tristeza ver todavía mujeres que convierten el afecto en un arma arrojadiza, que confunden ser queridas con querer. Como exposición de unos hechos que aún están ocurriendo, el trabajo de Lampert me  resulta interesante, pero el hecho de que el discurso de la mujer sea el último, al faltar una réplica que relativice su punto de vista, se genera en el espectador la sensación de que sus razones son mejores, de que su forma de entender el amor es la correcta y de que él es un traidor por desear algo diferente, por llevarle la contraria. Imagino que el dramaturgo ha intentado hacer un ejercicio de objetividad, pero el orden de los factores, altera el producto.

    Por alguna razón aún desconocida, no hay amor que más nos duela que el de la pareja. Quizá por eso siempre recuerdo las palabras de un amigo que hace tiempo me dijo que nunca aciertas al romper con alguien, no hay forma de hacerlo bien, no hay manera de evitar ni de evitarse el dolor.

Arantxa Vela Buendía   29.nov.2015 13:37    

¡Atención Obras!

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Bienvenido al blog del programa ¡Atención obras!, un programa semanal que, cada viernes en La 2 de TVE, aborda la cultura en su sentido más amplio, con especial atención a las artes escénicas, la música y las artes plásticas. Los viernes, a las 23:45, en La 2 de TVE.
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