Europa en tiempos de crisis

 

El equipo de Buscamundos se dispone a emprender un viaje por tres países de nuestra Europa en crisis. La propuesta es visitar tres ciudades siempre tentadoras, como Londres, Berlín y Venecia, con un presupuesto adaptado a los tiempos de crisis que atravesamos.

Nos planteamos una excursión de una semana, con el mínimo presupuesto posible. Buscaremos vuelos fiables --en seguridad y puntualidad-- pero con el menor precio posible. Nos alojaremos en hoteles confortables, aprovechando las ofertas. Y nos desplazaremos en transporte público, utilizando abonos de tarifas reducidas. Es decir, sin escatimar en lo esencial, intentaremos la difícil suerte de viajar ahorrando o ahorrar viajando, como corresponde al difícil momento económico que estamos sufriendo todos. O casi todos.

Hay mucho que ver y disfrutar en esos tres destinos turísticos que nunca pasan de moda, y siguen centrando las ambiciones de viajar de la mayoría. Trataremos de hacer lo que cualquier buen viajero hace en las tres ciudades. Incluso nos daremos algún lujo que valga la pena recordar. Pero sin cerrar los ojos a los problemas sociales que Europa vive. Como siempre, en Buscamundos. Pero más que nunca, porque los tiempos de crisis obligan a entender que las angustias económicas, los recortes sociales, el paro o la falta de horizontes los compartimos con nuestros vecinos.

Y, naturalmente, se lo contaremos a ustedes con pelos y señales, es decir, con precios y direcciones.

Viajeros 'turísticamente incorrectos'

Las oficinas de turismo de algunos países, y/o las agencias en las que se apoyan para conquistar a una rentable clientela de visitantes extranjeros, no solo se esfuerzan en atraer a viajeros con cierto poder adquisitivo, sino que tratan de que sean gentes dóciles. Buscan que sus clientes sean ‘turísticamente’ correctos. Es decir, gentes que aprecien lo que se les muestre, pero que no insistan en asomarse a los lugares políticamente incómodos, donde se hacen visibles las injusticias sociales y resulta evidente el empobrecimiento de amplias capas de población.

Hay autoridades celosas del patrimonio histórico y artístico, y de las maravillas naturales con que sus países cuentan. Es lógico que exijan permisos oficiales de filmación, e incluso que los limiten y restrinjan el acceso de las cámaras. Lo que resulta inaceptable es que esas mismas autoridades condicionen los permisos de rodaje al control editorial sobre los documentales, para evitar que se traten temas que ‘dañen a la imagen de la nación’. Es decir, que prohíban filmar los aspectos más duros de la realidad.

Tales condicionantes, más allá de constituir una forma intolerable de censura, significan reducir los monumentos a meros escenarios históricos, aislados de la realidad actual. Casi, convertirlos en decorados culturales, en parques temáticos para el turismo. Para esos gobiernos escasamente democráticos, los viajeros extranjeros debemos de formar parte de un rebaño turístico, ciego y sordo ante los problemas que transcurren a nuestro alrededor, insensibles a los temas que preocupan a las gentes que visitamos. Es decir, todo lo contrario de lo que defendemos en Buscamundos.

Los episodios ya emitidos de Buscamundos forman un pequeño catálogo de lugares favoritos. Hay algunos otros que nos habría gustado visitar, pero hemos preferido renunciar a hacerlo por no contar con plenas garantías de libertad de movimientos. No hemos querido recurrir a cámaras ocultas, ni siquiera a burlar la constante compañía de un guía oficial. Porque no se trata de emplear los trucos de nuestro oficio, sino de conocer la realidad como cualquiera. En fin, algún día acabaremos publicando una lista de los países que desaconsejamos como destino turístico, pese a lo interesantes que nos parezcan. Porque ningún viajero debe de tolerar que se le vigile y se limite su libertad.

Lisboa, moderna y señorial

Casi siempre se nos olvida Lisboa, al buscar un lugar atractivo y cercano para disfrutar unos días de puente. Llevamos muchos años, décadas, incluso siglos, mirando en dirección contraria, dando la espalda a Portugal. Y raramente pensamos en él cuando planeamos una escapada al extranjero. Lógico, porque nos resulta muy difícil identificar a Portugal con el extranjero: es el país más parecido al nuestro. Incluso se pueden encontrar más diferencias entre las gentes de algunas de nuestras autonomías, que con los portugueses.

Lisboa no es solo una de las capitales más hermosas de Europa, sino además una de las más acogedoras. Una ciudad con la garantía de que, en sus calles y entre sus gentes, nunca nos sentiremos unos extraños. Y un destino insuperable para que los viajeros descubramos rincones agradables. Su vieja etiqueta de antigua y señorial sigue siendo válida. Pero, en los últimos años, Lisboa se ha convertido también en una urbe moderna, divertida y popular. Por su cercanía, su belleza, su desenfado, su romanticismo... en Buscamundos decidimos incluirla en nuestra lista de viajes favoritos.

A los paseos por la ciudad de Pessoa tratamos de sumar la visión lisboeta de Saramago, con la ayuda de su compañera, Pilar del Río. Nuestro equipo, tras haber caminado por los barrios de Alfama, Baixa, el Alto y Belém, buscó otros lugares difíciles como el olvidado Amadora, en Cova da Moura, donde conocimos el estupendo trabajo en favor de la integración  que realiza la Asociación Moinho da Juventude. Incluso hablamos con el propio alcalde de Lisboa, Antonio Costa, que ha trasladado su oficina a otro de los barrios conflictivos/estigmatizados de la capital portuguesa, para impulsar su rehabilitación. Mouraria, conocido por todos como un lugar de droga y prostitución, ya está notando el cambio.

Naturalmente, fuimos a escuchar fados, que reflejan el carácter nostálgico de la ciudad; conocimos su marcha nocturna; disfrutamos de sus ancestrales tradiciones; degustamos el bacalao a bras, una de las más de 365 recetas a base de bacalao –dicen que tienen una para cada día del año-visitamos sus antiquísimas confiterías, paseamos en los legendarios tranvías, y exploramos sus alrededores: desde la monumental Sintra, con palacios señoriales, a los barrios de pescadores de Azenhas do Mar y los alrededores de Setúbal, con sus mercados, queserías y viñedos, como los del Palacio de Bacalhoa.

Aunque Lisboa esté a un tiro de piedra, y las carreteras sean buenas, los viajeros de Buscamundos optamos por el avión: porque las tarifas son muy asequibles, hay abundantes vuelos, y su brevedad permite ganar tiempo, cuando se dispone de pocos días para el viaje. En esta ocasión, un buen actor y buen amigo acompañó a Miguel Romero como copresentador: Fernando Tielve, el inolvidable intérprete de películas como 'El espinazo del diablo' y 'El laberinto del fauno'.

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(No, no están en un hospital, sino en el obrador de la confitería más famosa de Lisboa, donde se hacen los célebres Pastéis de Belem. Con el repostero, los reporteros que aparecen en imagen son el operador de cámara Antonio Urrea, Miguel Romero y Fernando Tielve)

Los ejemplos de Air France

Air France ha anunciado que sus aviones no volverán a transportar primates destinados a laboratorios de experimentación con animales. Es una decisión ejemplar, que honra a la compañía gala. Y que supone renunciar a un buen negocio, ya que ese despiadado tráfico tiene un volumen enorme: solo desde Isla Mauricio se exportan cada año más de diez mil monos hacia los laboratorios de medio mundo, donde les aguarda un destino de sufrimiento extremo.

La crueldad de las empresas que trafican con miles de primates ni siquiera suele traducirse en avances médicos, sino que la inmensa mayoría de esos pobres animales es sacrificada en aras del incremento de los beneficios de la insaciable industria del consumo químico, experimentando nuevos productos cosméticos y de parafarmacia.

El tráfico de animales no se detendrá hasta que las leyes regulen de forma estricta o prohíban la crueldad de las prácticas de laboratorio. Y habrá otras compañías aéreas con menos escrúpulos éticos que se lucren, reemplazando a Air France en el transporte de primates hasta sus lugares de tormento. Pero esta negativa representa un importante precedente, y ofrece varias lecciones cívicas.

Porque la decisión de Air France responde a la presión ciudadana. Pocas semanas atrás, una manifestación en París exigía a la compañía que detuviera el transporte aéreo de monos. Y las campañas de propaganda de dos organizaciones británicas (PETA y BUAV) produjeron más de 68.000 correos electrónicos, que saturaron la web de la aerolínea francesa. Por último, numerosos trabajadores de la compañía se dirigieron a sus directivos repudiando ese tráfico indigno. Finalmente, Air France cedió y adoptó una decisión que la honra. Y que volvía a demostrar que las malas prácticas existen porque las toleramos.

Lo que esconde 'el fin del mundo'

                Los antiguos navegantes, que se arriesgaban a seguir la ruta abierta por Magallanes en un mar incierto, denominaron el fin del mundo a la región más austral del continente sudamericano. Surcar aquellas aguas heladas, entre glaciares azulados e islas pobladas de pingüinos o lobos marinos, es uno de los destinos más ambicionados por los grandes viajeros. Una excursión que primero se sueña y después se recuerda durante mucho tiempo.

Hacer un viaje al fin del mundo no está al alcance de todos los bolsillos. La distancia es enorme y determina que los costes sean altos. No hay líneas especializadas en vuelos baratos que lleguen desde España hasta ese extremo sur de Argentina y Chile. Aunque Aerolíneas Argentinas ofrezca buenas conexiones y tarifas razonables (que, además, permiten hacer una escala en Buenos Aires y disfrutar de una de las ciudades más hermosas del globo) a su precio hay que sumar el de la irrenunciable navegación hasta doblar el Cabo de Hornos, e internarse en el Beagle. En resumen: un recorrido caro, para el que merece la pena ahorrar. Porque es uno de esos viajes que se hacen una vez en la vida. Pero en el que también se pueden reducir gastos evitando la temporada alta y aprovechando las ofertas.

El equipo de Buscamundos voló de Madrid a Calafate (con un trasbordo en Buenos Aires), en las últimas estribaciones de los Andes, para visitar el famoso glaciar Perito Moreno, considerado Patrimonio de la Humanidad desde 1981. Una maravilla natural, cuyos hielos presentan un frente de cinco kilómetros y 60 metros de altura, que acuden a fotografiar miles de visitantes de todo el mundo. Después, desde Calafate nos dirigimos a Ushuaia, la ciudad más austral de Argentina, crecida en torno a un penal: la llamada cárcel del fin del mundo, uno de los presidios de historia más amarga, convertido en atracción turística. Y, finalmente, embarcamos en el crucero Australis, para desembarcar brevemente en el Cabo de Hornos y finalizar viaje en la ciudad chilena de Punta Arenas.

En el Perito Moreno

Fue un verdadero goce, del que les ofreceremos imágenes espectaculares: desde las colonias de cormoranes y pingüinos, o los desprendimientos del hielo del glaciar azul, hasta una charla íntima con la solitaria familia de Iván, el farero del Cabo de Hornos. Pero los buenos viajeros no pueden conformarse con los placeres turísticos, por mucho tinte ecológico que tengan. Y los enviados especiales de Buscamundos se esforzaron --como hacen siempre-- en explorar la parte de la realidad que el fin del mundo oculta a sus visitantes extranjeros.

Así, en la próspera y conservadora ciudad de Ushuaia, que se enorgullece de su desarrollo gracias al turismo, recorrimos un lugar de nombre paradigmático: el Escondido, un barrio donde se hacinan los desheredados argentinos y los trabajadores inmigrantes, empleados como mano de obra barata en la construcción de hoteles e instalaciones de lujo. Pero cuyos vecinos rechazan vehemente la denominación de villamiseria, que en Argentina reciben todos los asentamientos marginales.

Las gentes humildes de el Escondido nos acogieron en las viviendas que levantaron con sus propias manos, sobre tierras ocupadas en la falda del monte, y nos mostraron con orgullo las obras de mejora urbana que han realizado: viales, abiertos a pico y pala, para que puedan acceder vehículos de reparto, conducciones de agua, saneamientos... Una lección de dignidad y de esfuerzo, de lucha frente a la adversidad económica, que añade el interés social y la calidez del factor humano, a los magníficos parajes del fin del mundo. Una visita nunca incluida en las guías y programas de viaje, pero que diferencia a turistas y viajeros.

Acabar y empezar de nuevo

Es la inexorable ley para una producción rigurosa: muchos meses de preparativos, viajes, guiones, rodajes y montajes, que se consumen vertiginosamente en pocas semanas de emisión. Un equipo como el de Buscamundos, reducido, y que pretende mantener el rigor y la calidad característicos de las producciones propias de TVE, no puede resistir el ritmo que una emisión semanal impone al calendario de trabajo. Por eso, finalizada de forma satisfactoria la Primera Temporada, Buscamundos desaparece de la programación de La2 (aunque no del portal www.rtve.es) durante unos meses, mientras se producen los catorce nuevos documentales que formarán su Segunda Temporada.

Acabamos y empezamos de nuevo. Hemos escuchado numerosas críticas y sugerencias de nuestros espectadores. Algunas han sido difundidas como comentarios en nuestro blog. Otras, que iban dirigidas a nuestro correo de forma privada, no solo han quedado en nuestro archivo sino, sobre todo, en nuestra memoria. Porque tendremos en consideración muchos de los consejos recibidos, que suponen aportaciones para mejorar un programa hecho por y para viajeros interesados en la vida a su alrededor tanto o más que en los atractivos turísticos de los lugares que visitan/visitamos. De esas sugerencias hablaremos en este blog, al mismo tiempo que de las incidencias que se vayan sucediendo en los viajes de nuestro equipo.

Dicen --y parece que con razón-- que no corren buenos tiempos para viajar. Que uno de los ‘lujos’ prescindibles, en una etapa de recortes económicos. Pero viajar no es un gasto inútil, sino una necesidad. El gran Manu Leguineche ha explicado mil veces que salir de viaje, para sumergirse en otra realidad distinta a la nuestra, es como abrir una ventana en la mente, por que pasa un vendaval de sensaciones e ideas, que arrastra toda la basura almacenada día a día en nuestras neuronas.

Por eso, Buscamundos seguirá viajando, con un presupuesto bajo, que pueda estar al alcance de la mayoría de los espectadores que sueñen con nuestro destinos e itinerarios. Y tratará de presentarles alternativas asequibles para viajar --siempre de forma segura-- a los escenarios más atractivos.

Guatemala, volcanes y leyendas

Las ruinas de Tikal, fácilmente accesibles tras haber pasado siglos ocultas en la selva, constituyen uno de los grandes atractivos de Guatemala para los viajeros. Pero solo uno. Además de esa gran joya de la Ruta Maya, el país centroamericano ofrece paisajes de enorme belleza (sus volcanes y el lago Atitlán sirven de ejemplo), y escenarios históricos primorosamente conservados y restaurados, de los que Antigua es el mejor emblema.

La violencia marcó al fuego la historia reciente de Guatemala. Y constituye una dramática herencia, tras una larga guerra civil y una represión brutal, que condiciona muchos aspectos de su vida. Ello hace que, en ocasiones, Guatemala no sea un destino fácil para los viajeros. Y que resulte arriesgado salirse de las rutas de viaje trazadas por la industria turística. Pero, más allá de la potencial amenaza de la delincuencia o del azote urbano de las maras, los guatemaltecos son abiertos, cordiales, acogedores. En general se muestran dispuestos a recibir a los forasteros, a ayudarles a conocer el país, sus costumbres y tradiciones.

La ascensión a caballo de la Montaña del Chino --observatorio natural sobre el cráter humeante del volcán Pacaya-- fue una excursión inolvidable. Igual que la caminata entre las ruinas de Tikal. O el paseo por la Historia que supuso callejear por Antigua. Pero el mayor placer de nuestro equipo estuvo en las horas de charla con las gentes sencillas que encontramos en todos los sitios que visitamos. Parte de algunas de esas conversaciones espontáneas quedaron recogidas por la cámara de Antonio Urrea.

Con esta visita a Guatemala acaba la primera temporada de Buscamundos. Han sido catorce programas intensamente vividos por el equipo de viajes que los ha planeado, realizado y presentado. Guatemala es un buen punto y aparte, antes de preparar la segunda temporada, porque de algún modo resume las intenciones del programa. Nuestro último capítulo no solo presenta un recorrido por sus lugares más hermosos, sino también una mirada humana a sus gentes y un acercamiento a su riquísimo acervo cultural popular. Es decir, un viaje por la vida, como anuncia el subtítulo de nuestra cabecera.

Iguazú: accidentada búsqueda del paraíso

Cuando un viaje, por bien planificado que esté, se tuerce y casi todo empieza a salir mal, las vacaciones acaban convirtiéndose en una aventura. Una forma positiva de decir que se alteran los planes y que  la actividad fundamental consiste en sortear dificultades e improvisar soluciones. Como contrapartida, aparecen situaciones y personajes imprevistos que, a veces, resultan más interesantes que las visitas programadas.

Algo de todo esto se dio en el rodaje de ‘Iguazú, viaje al paraíso’. El equipo de Buscamundos pretendió evitar el avión desde Buenos Aires hasta las famosas cataratas, pensando que efectuar tan largo desplazamiento en coche nos permitiría disfrutar más de la geografía argentina, y visitar otras localidades. Las mismas agencias porteñas que consultamos nos desaconsejaron algunas ofertas tentadoras de vehículos de alquiler con chofer, y nos repitieron que, para evitar incomodidades, lo más seguro era el avión. Desoímos sus recomendaciones. Y una avería del automóvil --que parecía, si no nuevo, bien cuidado-- trastocó nuestros planes. Tanto que nos obligó a recurrir al autostop, un último recurso que siempre conviene evitar. Pero tuvimos suerte.

Si no hubiera sido por ese incidente, no habríamos conocido un ferrocarril tan entrañable como El Gran Capitán: un viejo tren, resucitado gracias a la ilusión de sus propios trabajadores, con locomotoras y vagones artesanalmente reconstruidos. Un tren de los pobres, que representa la única posibilidad de viajar para los más humildes, a bordo del cual conocimos a gentes de gran calidad humana. Los imprevistos que se sucedieron nos obligaron a escenificar --al estilo tradicional de los clásicos docudramas-- algunas escenas, teniendo a veces que alterar los lugares o momentos precisos en que realmente habían ocurrido. Pero siempre manteniendo la veracidad de los hechos y la autenticidad de los personajes que encontramos.

Iguazú es uno de los paraísos geográficos mundiales. Su ruta es habitual en los programas de los grandes operadores turísticos. Sin embargo, los buenos viajeros buscamos abrir nuestro propio camino, alternativo a las sendas trilladas. Los imprevistos forman parte de esa forma de viajar. Pero vale la pena.

Europa: tan cerca, tan lejana

Dicen que, a la hora de preparar un viaje, las distancias no hay que medirlas en kilómetros sino en euros. Según ambos baremos, Europa está cerca. El viejo continente es pequeño, y sus grandes ciudades son casi vecinas, si lo comparamos con Asia, América o Asia. Además, las compañías aéreas de bajo coste mantienen tarifas muy asequibles, a veces inferiores a lo que cuesta un taxi hasta el aeropuerto.

Pero es Interraíl, con su propuesta de ferrocarriles sin fronteras, la que ha puesto de moda los viajes por Europa. Miles de jóvenes se mueven en tren, de una capital europea a otra. Y eso mismo es lo que hemos hecho en Buscamundos. Como los billetes de Interraíl solo son utilizables fuera de los países de origen de los viajeros, llegamos a París en un vuelo barato para, desde allí, continuar a Bélgica, Holanda, la República checa y Suiza, siempre en tren.

Cinco países, entrevistos desde cinco ciudades destacadas, con significaciones muy distintas, en el desconcertante concierto europeo. París, la eterna ciudad de las luces, culta y romántica; Bruselas, aburrida capital política y burocrática de la Unión Europea; Ámsterdam, como mito de la tolerancia y las libertades sociales; Praga, llena de magia, literatura y misterio; y Ginebra, con espíritu calvinista y aire de sucursal bancaria. En definitiva, nos planteamos una excursión apresurada, casi enloquecida, dejándonos llevar por la pasión de viajar, en una búsqueda vertiginosa de mundos distintos al nuestro. Distintos, porque aunque Europa esté política y geográficamente tan cerca, culturalmente se encuentra mucho más lejos de nosotros que América Latina.

Sabíamos que no habría tiempo para conocer en profundidad ninguna de las cinco ciudades, aunque sí para tomarles el pulso. También, para disfrutar de algunos de sus rincones más atractivos. Pero, sobre todo, para charlar con sus gentes y, en especial, como algunos personajes significativos, como la bailarina Blanca Li, el eurodiputado Fernando López Aguilar, o el ensayista Jean Ziegler.

Viaje en el tiempo

La vieja y sugestiva idea en que se han basado tantos relatos de ciencia ficción parece hacerse realidad en Etiopía. En distintas zonas de ese país se tiene la impresión de haber viajado en el tiempo, y de encontrarse en otra época. Sin embargo, para dar ese salto en la Historia no es preciso internarse en un fantasioso túnel del tiempo, sino simplemente llegar en un avión hasta Addis Abeba, que es una capital moderna, y desde allí continuar en otro avión, o en autobús, o en coche, hasta Lalibela, Axum o Gondar.

El equipo de Buscamundos viajó durante las celebraciones de la Epifanía, el pasado mes de enero. Unas fiestas populares que mantienen el ambiente de varios siglos atrás. Las ceremonias, las vestimentas, los escenarios, parecen fruto del extremo celo de un escenógrafo. Sin embargo, son totalmente espontáneas y naturales. Incluso la presencia de numerosos visitantes extranjeros queda amortiguada por la participación masiva de la población. Nada se hace para el turismo, sino que todo es auténtico y vivido de forma espontánea.

Cualquier momento del año es bueno para viajar a Etiopía. Porque sus templos esculpidos en la roca constituyen uno de los sitios más sorprendentes, hermosos y llenos de misterio de todo el mundo. Pero el Timkat (la Epifanía) representa, sin duda, la mejor ocasión para contemplar más llenos de vida esos mismos lugares, y comprobar la vigencia de sus tradiciones ancestrales. Las imágenes y los sonidos de Buscamundos lo describen perfectamente.

Pasamos de los aviones a las caravanas de camellos. No solo visitamos las célebres iglesias de Lalibela o las famosas pinturas de Góndar, sino que fuimos hasta Axum para ver al custodio del Arca de la Alianza, el único día en que sale del templo donde se guarda la supuesta reliquia bíblica. También nos internamos en el desierto de Danakil, cuyas gentes arrancan los bloques de sal como hace mil años. Y naturalmente nos perdimos en el gigantesco Merkato de Addis Abeba, el mayor de África.

Sin embargo, el punto del que guardamos mejor recuerdo es Wukro, una pequeña ciudad en el norte de Etiopía, sin grandes monumentos, pero con un enorme interés humano. Porque en ella encontramos a un  personaje singular: un misionero español, Ángel Olaran, que realiza un admirable trabajo de transformación de la realidad. Es decir, un milagro, cotidiano y repetido, del que se benefician los desheredados de una de las zonas más empobrecidas de África.

Equipo de Buscamundos


Muchos nos preguntáis quiénes somos. Os resumimos el equipo básico de ‘Buscamundos’: El formato fue ideado por Miguel Romero, subdirector y copresentador del programa. En cada episodio, está acompañado por una copresentadora: las periodistas Erika Reija, Gemma Esteba y María José Molina; y las actrices Lluvia Rojo ('Cuéntame cómo pasó'), Ana Risueño (‘Gran Reserva’) y recientemente Emma Suárez .
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