5 posts de abril 2010

El largo exilio del tango

En 1977 el sello Polydor editaba en Francia un disco hoy descatalogado: Paco Ibáñez chante Pablo Neruda / Cuarteto Cedrón chante Raúl González Tuñón. Un disco dedicado a la memoria de estos dos poetas en aquel entonces recién fallecidos en el transcurso de apenas un año (Neruda en 1973 y González Tuñón en 1974). En el disco esos dos grandes artistas, ambos víctimas de censuras y de un largo exilio por sus ideas, dedicaron a los poetas su mejor homenaje. Un año, el 1977, que mientras en España se contemplaban las primeras elecciones democráticas desde la guerra civil, por otro lado, en Argentina, transcurría el segundo año de la trágica dictadura que gobernó el país hasta el 1983. En este contexto Paco Ibáñez, afincado en París desde hacía muchos años, y Juan ‘Tata’ Cedrón con su Cuarteto, estos últimos recién llegados a Francia para escapar de la persecución, se reunían por primera vez para grabar un disco memorable que fue posteriormente publicado también en España por el sello Ariola.

Un fuerte compromiso intelectual y político que se renovaría tres años más tarde con una nueva colaboración del Cuarteto Cedrón, esta vez con Julio Cortázar, en la edición de otro disco que hoy se encuentra también lamentablemente descatalogado, titulado Trottoirs de Buenos Aires (Polydor, 1980 y luego Gotán 1995) con letras del mismo Cortázar y música de Edgardo Cantón. Otro ejemplo magistral de una gran e interesante investigación entre tango, historia y poesia.

Entre tangos y dibujos animados


En 2004 tres chicos franceses, François-Xavier Goby, Edouard Jouret y Matthieu Landour, se reunieron para iniciar una colaboración de la cual nacería un proyecto tan fascinante como estremecedor. Se trataba de la realización de un cortometraje que tuviese como protagonista un célebre tango de Carlos Zárate y Elizardo Martínez Vilas, mejor conocido como Marvil. Así nacía En tus brazos, una cinta que había de durar el tiempo de un tango. Cinco minutos apenas para contar una historia original, sutil e íntima, sobre una pareja de bailarines y amantes. La historia discurre sobre las notas de la orquesta de Alfredo de Angelis y la voz del cantante Oscar Larroca, así como también y principalmente sobre la música del famosísimo tango El hurracán, de Edgardo Donato, en este caso en la versión de la orquesta de Los auténticos Reyes. Después de dos años de trabajo, en 2006 viajan a Buenos Aires para filmar los movimientos de los bailarines que guiarían la animación y, a través de un preciso estudio de la estética de las películas hollywoodianas de los años veinte, estos tres chicos lograban finalmente su objetivo: construir a través de imágenes y música una conmovedora e inolvidable historia de amor.

A don Atahualpa, galopeador contra el viento

...Un deseo profundo vive en mì: ser un dìa el rostro de una sombra sin imagen alguna, y sin historia. Ser solamente el eco de un canto apenas acorde que señala a sus hermanos la libertad del espìritu...


Hay una pelìcula del cine argentino titulada El ùltimo payador, estrenada en Buenos Aires en 1950, firmada por Homero Manzi y con protagonista Hugo del Carril. Una historia inspirada en la vida del mìtico payador José Betinoti, fallecido en 1916, el mismo año en que Hipòlito Yrigoyen asumìa la presidencia de la Naciòn. A decir verdad, en aquel lejano 1916 el ùltimo payador debìa escribir aùn su primer verso.

Se llamaba Héctor Roberto Chavero y habìa nacido en 1908, a la orilla del ferrocarril, en la provincia de Buenos Aires. Poeta, cantor, etnomusicòlogo, escritor ha sido durante 50 años la voz solitaria de las llanuras, de las montañas y del viento de su querida pampa. Con su caballo y su guitarra habìa recorrido el paìs entero para devolverle dignidad a los paisanos y a toda aquella gente hundida y olvidada por los nuevos rìtmos urbanos de la modernidad. Desde su debut con la milonga Los ejes de mi carreta (1941), hasta sus éxitos mundiales como el disco y libro El payador perseguido (1964), luego reeditado en 1974 y recién en 2007.

En 1948 viajò por primera vez a Europa, quedàndose a vivir en Parìs, en casa del poeta surrealista Paul Eluard. Fué gracias a él que, una noche de 1950, conociò a Edith Piaf, la cual quedò tan fascinada con su mùsica que el 7 de julio de ese mismo año, lo invitarìa a compartir un recital en el Athénée Théatre de Parìs. Un concierto memorable que le regalò admiraciòn y fama. A partir de entonces este caminante incansable comenzarà a viajar por el mundo, llevando su guitarra y su poesia a los confines de la tierra. Desde aquella noche el maestro Chavero serà para todos "el hombre que viene de lejanas tierras para contar algo", segùn el antiguo idioma quechua heredado de su padre.
Asì nacìa don Atahualpa Yupanqui.

Instrucciones para mirar Buenos Aires

Recorrer la Costanera norte con direcciòn a San Isidro. Cruzar la General Paz, esa gran autopista que une de norte a sur la ciudad delineando la extensiòn màxima de la Capital Federal. Seguir todo recto. Pocas cuadras, o "manzanas" segùn las preferencias, antes de llegar a Olivos, en coincidencia de Vicente Lòpez, doblar a mano derecha y acercarse "al charco". Posiblemente al atardecer. Una vez aparcado el coche en un estacionamiento qualquiera de la zona, bajar y caminar con tranquilidad mirando hacia el suelo, para dosificar la vista y saborear la forma de los propios pasos. Una vez que el agua esté a unos 15 metros, levantar la cabeza con un gesto ràpido pero consciente. Ahì està.

Una noche de 1983 con Alfredo Zitarrosa



Era el 1 de julio de 1983 y Alfredo Zitarrosa, con su traje y corbata de siempre, por fin volvìa a pisar el suelo argentino. Lo hacìa después de años de exilio debido a su inagotable compromiso intelectual, polìtico y musical. Y lo hacìa a través de un concierto extraordinario en el Estadio de Obras Sanitarias de Buenos Aires. Al año siguiente se le perimitìa por fin regresar también a su querida Montevideo, acompañado por una inmensa y conmovedora aclamaciòn.

Zitarrosa habìa nacido en 1936. Locutor de radio desde 1954, hizo su debut musical diez años después, en 1964. Desde entonces nunca parò de cantar, aunque tuvo que hacerlo durante mucho tiempo desde un largo exilio, en España y luego en México, como muchos otros compañeros.

A estar censurado, junto con las mùsicas de Zitarrosa, era en general todo aquel trabajo de intelectuales, musicos, cantores, etnomusicologos, hasta jòvenes universitarios, que recorrìan los pueblos intentando investigar las raìces culturales y las memorias de sus gentes. Un trabajo percibido por muchos poderes de entonces como una peligrosa amenaza en contra del orden pùblico nacional, debido a que iba fragmentando lo que por otro lado, oficialmente, se pretendìa simplificar, para controlar y gobernar mejor.

De ese concierto memorable de aquella noche de 1983 la EMI publicò un disco, hoy lamentablemente aùn descatalogado, titulado "Zitarrosa en Argentina: julio '83". Una joya.

Dimitri Papanikas


Cuando al atardecer las oficinas quedan vacías y los negocios cierran, las luces de la Avenida Corrientes de Buenos Aires y de la Ciudad vieja de Montevideo se encienden con sus librerías, disquerías, teatros y cafés...
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