6 posts de julio 2010

El día que España descubrió el tango

El 10 de diciembre de 1923 Carlos Gardel, en dúo con José Razzano y acompañados por sus fieles guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri, hacían su primer debut europeo en el Teatro Apolo de Madrid al musicalizar Barranca abajo, obra teatral del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez puesta en escena por la Compañía Rivera - De Rosas. Entre el público de aquellas noches madrileñas de hace casi 90 años, se podían encontrar, entre otros, a la reina Victoria Eugenia e incluso a la infanta Isabel de Borbón. Posteriormente las funciones siguieron en el viejo Teatro Price de Madrid. Corría el año 1924 y España estaba descubriendo por primera vez el tango.
En los años siguientes Gardel volvió en dos oportunidades más a España: en 1925, para cantar en el Teatro Goya de Barcelona y en el Romea de Madrid, y luego en 1927, en el Teatro Principal Palace de Barcelona y en una gira que lo llevó a Madrid, Bilbao, San Sebastián y Santander. Precisamente en Barcelona Gardel efectuará sus primeras grabaciones europeas para el sello Odeón, hoy por fin reeditadas por el sello El Bandoneón.
Enterados del gran éxito de Gardel en España, los cantantes Roberto Fugazot y Agustín Irusta se embarcaron rumbo a Francia. Recién llegados a París, bajo consejo del maestro Francisco Canaro, se pusieron en contacto con otro uruguayo, el pianista Lucio Demare, para formar lo que en un primer momento llamarían, quizás sin demasiada originalidad, el trío de Los tres gauchos. Sólo después de trasladarse a España, y de cambiar su nombre por el Trío argentino, aunque la mayoría de ellos fuesen uruguayos, lograron el éxito. Una gira que empezó en el Cabaret Maipú de Madrid y que luego obtuvo su consagración en el antiguo Teatro Maravillas. Con el clásico traje de gauchos, así como pedía el público, entre 1927 y 1934, los tres grabaron sus mayores éxitos por el antiguo sello Gramófono de Barcelona. Tangos, valses y milongas que hoy, por fin, el sello El Bandoneón ha vuelto a editar en un disco titulado “El tango en Barcelona”. Un testimonio histórico de grandísimo valor. Nacía así uno de los fenómenos musicales más de moda de toda Europa de entreguerras.


Los tangos de la segunda República española (Café del Sur: Memorias del Tango)

La próxima estación

Una vez...el poeta colombiano Álvaro Mutis dijo que practicar la soledad es quizás la única manera que los hombres tenemos para lograr llevar a la muerte una gota de esplendor y de humanidad. Evitar la soledad y evadir su dolor aliviando en otros esa pesada carga... Nos quita dignidad y, finalmente, algo de vida también. «Es menester lanzarnos al descubrimiento de nuevas ciudades. Generosas razas nos esperan. Los pigmeos meticulosos. Los habitantes de las más altas mesetas del mundo, asomados ante el temblor de la nieve. Los débiles habitantes de las heladas extensiones. Los conductores de rebaños. Los que viven en mitad del mar desde hace siglos y que nadie conoce porque siempre viajan en dirección obstinada y contraria a la nuestra. De ellos depende la última gota de esplendor».
Así que dedicamos nuestro Café del Sur a los que siguen caminando en los mercados, en los puertos y en las estaciones. A los vendedores ambulantes de pan caliente relleno, de zumo de naranja natural, de patatas y de mate caliente. A toda la gente en los semáforos armando improbables espectáculos malabares por pocos pesos. A todos los magos a los cuales comprar interesantes juegos de prestidigitación. A los circenses para que los niños de todo el mundo, soñando, puedan seguir emocionandose. A los astrónomos autodidactas que al precio de un peso por estrella te enseñan el cielo nocturno con su telescopio en la calle y a todos los flautistas con barba y traje blancos tocando durante todas las noches de la semana bajo el cielo de estrellas. Un homenaje a toda aquella gente que vive “al fin del mundo”, quizás desde mucho antes de nacer.

Tierra y libertad

El pasado noviembre, pocos días después de que la Unesco declarara el Tango Patrimonio de la Humanidad, el Senado argentino aprobaba una ley de la cual se hablaba hace años. En realidad ya había sido aprobada por la Cámara de Diputados en diciembre de 2008...pero bueno... quedaba a la espera de que algo importante ocurriese. Estamos hablando de la Ley de protección del bandoneón. Entre sus principales disposiciones hay la prohibición de la salida del territorio nacional de los bandoneones que tengan más de 40 años, excepto aquellos trasladados por sus propios dueños por cuestiones artísticas. Al mismo tiempo la ley impulsa la creación de un registro de bandoneones, cada uno con su matrícula oficial, para facilitar su identificación, como se hace con las aves o con todos los animales en extinción. Los expertos calculan que en todo el mundo existen 60 mil bandoneones....de los cuales 20 mil en Argentina. Una vez entrada en vigencia esta ley, cuando alguien quiera vender un bandoneón de más de 40 años deberá notificar esa intención a la Secretaría de Cultura de la Nación. Eso porque el Estado, las Provincias, los municipios y por supuesto la Ciudad de Buenos Aires tendrán prioridad de compra.

Quizás resulte un poco raro pensar que se puedan bloquear las fronteras al instrumento símbolo de las migraciones, el bandoneón, nacido en Alemania en la mitad del siglo XIX, y luego llegado a la Cuenca del Plata a través de varios músicos migrantes. Un instrumento que desde siempre se identifica con el viaje. En todas sus dimensiones. Son muchos los que hoy en día se indignan por la facilitad con la cual, a causa de monedas más estables, algunos extranjeros puedan comprar, y por ende llevarse a sus países, esos antiguos instrumentos.

Bueno...quizás habría que preguntarse dónde estaban muchas de estas personas “indignadas” en el momento en el cual, sobre todo durante la década de los ‘90, el 10 % del territorio nacional de Argentina (algo así como la suma de las superficies de Reino Unido y de Bélgica) se les entregaba directamente en las manos a unos cuantos inversores extranjeros. A veces incluso al precio de una hamburguesa por hectárea, como cuentan Andrés Lipphan y Daniel Enz en su volumen Tierras S.A. Crónicas de un país rematado publicado por Aguilar en 2006...Secretos del mercado....!

El largo viaje

“Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos” Tenesse Williams

Bueno… lamentablemente la vida nos recuerda que no siempre las cosas funcionan así. Confiaron en la bondad de los desconocidos también los protagonistas de una historia narrada por el gran escritor siciliano Leonardo Sciascia, en 1973, en un cuento titulado “El largo viaje” y basado en un episodio de crónica verdadera de hace muchos años.

Estamos en un pequeño rincón de la costa de Sicilia, en una época sin precisar, pero de hace por lo menos 60 años. Es de noche y las cien personas reunidas en la playa están a la espera de subir a un barco. Cada uno de ellos ha pagado una cantidad de dinero parecida al sueldo de seis meses de trabajo para garantizarse un asiento en el barco que, según la promesa de la tripulación, los llevará en poco más que 12 días a las costas de “Niugiorsi”. Nueva York según la pronunciación de estos pobres hombres. Una vez llegados a Estados Unidos, y una vez saldado el débito de la otra mitad del billete de barco, la tripulación los dejará en una playa, por la noche, y cada uno deberá irse por su lado, como inmigrantes clandestinos, en busca de su propia felicidad...

Finalmente, en pocas horas, el barco zarpó de aquella desierta playa del norte de Sicilia, con rumbo a EEUU. Pasaron los 12 días de navegación en los cuales sólo se podía ver mar, mar, y mar. De vez en cuando, cuando el cielo estaba despejado, también alguna estrella, y la luna, para iluminar el camino.

Después de aquellos 12 días de navegación los 100 pobres pasajeros sicilianos estaban exhaustos. Fue Giuseppe el primero en vislumbrar las primeras luces americanas. Por supuesto de noche. La euforia era incontenible. En pocos minutos el barco paró a 200 metros de la costa y sus pasajeros, exhaustos del viaje y una vez saldada la otra mitad de su billete, podían por fin desembarcar en tierra firme y perder sus huellas en el inmenso continente americano. En la madrugada, con las primeras luces, las familias más atrevidas comenzaron a dirigirse hacia el centro habitado más cercano. Les habían dicho de no hablar con nadie para no comprometerse y evitar ser descubiertos por la policía y repatriados.

El estupor fue grande cuando los primeros pasajeros comenzaron a encontrar coches muy parecidos a los que conocían. Arruinados, viejos, obsoletos. ¡Qué raro que los americanos viajasen en coches así! Pero bueno… seguro que lo hacían por diversión. También los carteles con los nombres de las ciudades eran muy parecidos a los que conocían. Pero el “americano” es una lengua curiosa… y nunca se sabe cómo se pronunciará luego. Así que seguro que el cartel que decía “Palermo a 60 km” en realidad significaba algo distinto… Sí, seguro que era así!

¡Café del Sur cumple un año!


Era una noche de verano de hace un año, precisamente la de domingo 5 de julio de 2009, a las 23 hs., y Café del Sur hacía su primer debut en Radio Clásica de RNE en su programación de verano. Luego vino Radio 3…y la historia volvió a comenzar. Aquí estamos. Ha pasado un año y queremos celebrarlo juntos con la Redacción de Radio 3 y con todos los oyentes que nos han acompañado y que siguen acompañándonos a lo largo de esta aventura en el tango, en la historia y en la memoria.

…Y recuerden que…expreso, solo, cortado, caliente doble espuma, con leche templado…¡da igual…Lo importante es que el café lo tomamos al Sur!

Muchas gracias a todos y ¡hasta nuestro próximo café!

Una lavadora y una televisión

En un viejo pueblo minero de la isla de Cerdeña vivía una señora muy mayor. Un día se presentó al pequeño pueblo un equipo de televisión y la entrevistó. La anciana estaba sentada delante de su villa miseria, o “chabola” como le dirían aquí en España. El trabajo en las minas, durante largos años, había terminado matando a su marido y a sus dos hijos por causa de la silicosis (esa enfermedad que afecta a los pulmones de quien trabaja largo tiempo en contacto con el azufre). Hablamos de una señora que no tenía prácticamente nada, aparte quizás de una lavadora y una antena satélite para la televisión. Bueno, a la pregunta final del periodista sobre, en fin, que era lo que efectivamente le había dado la mina, esta mujer se lo pensó un rato, sonrió, y no tuvo ninguna duda en contestarle: «La mina nos ha regalado el bienestar»… precisamente: "una lavadora y una televisión" (...)
Café del Sur” es precisamente esto. Un intento de devolverle parte de su historia perdida a esta anciana mujer de Cerdeña, así como a todos los que han sido educados en confundir su propia historia, su misma vida, con otra que le han enseñado y que, en muchos casos, en realidad, nunca les perteneció. Un intento de devolver parte de aquella dignidad perdida a todos los que han sido educados para considerar las migajas recibidas como un “privilegio” en nombre del cual luchar, llegando a veces incluso al uso de armas para defenderlo. Otra historia más. Y por supuesto, otra memoria!

Dimitri Papanikas


Cuando al atardecer las oficinas quedan vacías y los negocios cierran, las luces de la Avenida Corrientes de Buenos Aires y de la Ciudad vieja de Montevideo se encienden con sus librerías, disquerías, teatros y cafés...
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