El tango del sol cansado
En 1979 en Varsovia fallecía el pianista y compositor polaco Jerzy Petersburski que fue, durante varias décadas, uno de los grandes innovadores de la escena musical del este Europa. Entre sus éxitos más famosos hay que destacar el tango To ostatnia niedziela (El último domingo) compuesto en 1935 con letras de Zenon Friedwald y dedicado al último y desesperado encuentro entre dos viejos amantes. Algo muy parecido al famosísimo tango Como dos extraños compuesto cinco años después, en 1940, por Pedro Laurenz y José María Contursi en Buenos Aires.
En el mismo año, 1979, el gran director de cine soviético Yuriy Norshteyn decidía incluir la traducción rusa de El último domingo (que en 1937 pasó a llamarse Tango del sol cansado) en la banda sonora de su obra maestra titulada “Skazka skazok” (El cuento de los cuentos). Se trata de algo parecido a un flujo de conciencia de imágenes, sonidos y sueños, para intentar escapar de los códigos narrativos del realismo socialista. Un formidable testimonio humano de la pulsión hacia el libre pensamiento contado a través del mundo de la animación, de los llamados cuentos para niños, para encontrar una mayor libertad expresiva entre las rejas de la censura.
Un tango que en los años ’90 siguió fascinando a directores de cine de todo el mundo siendo incluido en la banda sonora de películas muy afortunadas y taquilleras como Schindler’s list (Steven Spielberg, Estados Unidos, 1993), Tres colores: Blanco (Krzysztof Kieślowski, Francia, 1994), y Quemado por el sol (Nikita Mikhalkov, Rusia, 1994).



