2 posts de octubre 2010

Postales desde el fin del mundo

“Nostalgia” es una palabra que tiene una raíz griega. “Nostos” “algos”. Literalmente significa “enfermedad del regreso”. Algo como una patología que afectaba tanto a los protagonistas de las grandes epopeyas de los viajes clásicos (piensen en Dante, Ulises, Enea) así como a todos los que alguna vez en su vida tuvieron que irse de algún lugar, en busca de su propia felicidad. Como dijo una vez el poeta colombiano Álvaro Mutis: «es menester lanzarnos al descubrimiento de nuevas ciudades. Generosas razas nos esperan. Los pigmeos meticulosos. Los habitantes de las más altas mesetas del mundo, asomados ante el temblor de la nieve. Los débiles habitantes de las heladas extensiones. Los conductores de rebaños. Los que viven en mitad del mar desde hace siglos y que nadie conoce porque siempre viajan en dirección obstinada y contraria a la nuestra. De ellos depende la última gota de esplendor». Así que dedicamos nuestro programa a todos los que se fueron de algún lugar en busca de su propia felicidad. Bueno...pero sobre todo lo dedicamos a todos los que nunca se fueron. Precisamente a los que aunque tuvieron la oportunidad de irse algún día... no lo hicieron. Por falta de coraje, por miedo, por amor, desesperación, resignación...no importa... Dedicado a quien se ha quedado a la otra orilla. Un intento para contarle el viaje. No una invitación, ni siquiera un billete de ida y vuelta, pero tampoco un premio de consolación. “Café del Sur” es la historia de toda aquella gente que vive “al fin del mundo”, quizás desde mucho antes de nacer.

El tango del futuro

Múltiples han sido a lo largo del siglo pasado las definiciones otorgadas al tango. Desde las más emotivas: «una posibilidad infinita», «un pensamiento triste que se baila», «una manera de conversar en silencio entre un hombre y una mujer», hasta las más provocativas: «el libro de quejas del arrabal», «una orgiástica diablura», «el lamento del cornudo», y al originalísima «un acta de policía en música». Desde sus exordios, guste más o guste menos, el tango siempre tuvo que enfrentarse a los que a menudo se han demostrado simples, aunque ni inocentes ni inocuos, lugares comunes que durante demasiado tiempo no hicieron más que insistir en su sexualidad apasionada, en el erotismo de sus abrazos, en las suaves notas de sus ritmos y de sus pantomimas acrobáticas y musicales (¡a menudo no tan sutiles!). Quizás nos equivocaríamos al exigirle al tango algo diferente. Sería demasiado pretenderlo. Aunque tal vez a lo largo de su historia haya existido un tango efectivamente revolucionario (aparte algunos casos individuales de autores luego en su gran mayoría censurados y olvidados) el tango siempre ha representado (y en gran medida sigue haciéndolo, a veces magistralmente y otras veces no) las complejas dinámicas de la existencia, con todas sus paradojas, caídas y resurrecciones, con todas las groserías de un pensamiento no siempre crítico pero sin duda profundamente genuino. El tango es un fenómeno complejo, como la vida que lo genera. Así que a lo largo de la historia es posible encontrar tangos de todos los tipos y para todos los paladares. Revolucionarios, conservadores, anarquistas, nostálgicos, surrealistas, divertidos, trágicos, provocativos, cultos, e incluso a veces tremendamente reaccionarios. Tango for export a parte, lejos de los ojos de los turistas, hoy en día el tango sigue encontrándose en quien sigue buscando nuevas y originales mezclas entre sonidos antiguos y modernos, entre distintos géneros musicales de todo el mundo; pero también en el tararear de los que a la mañana compran el pan o el periódico, o entre los amigos que siguen discutiendo, como en los viejos tiempos, sobre cual fue efectivamente la mejor orquesta. Lo que sí efectivamente ha muerto son las condiciones sociales y culturales que lo hicieron posible. El tango de las antiguas milongas y de los conventillos del comienzo del siglo pasado, entendidos como dimensión aglutinante o como lugar de encuentro. Todo eso ya no existe.

El tango del futuro (Café del Sur: Memorias del Tango)

Dimitri Papanikas


Cuando al atardecer las oficinas quedan vacías y los negocios cierran, las luces de la Avenida Corrientes de Buenos Aires y de la Ciudad vieja de Montevideo se encienden con sus librerías, disquerías, teatros y cafés...
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