3 posts de febrero 2011

Tango, Un giro extraño

Se trata de un interesante documental musical dirigido por Mercedes García Guevara en 2004, que recorre la nueva generación de cantantes y bailarines y los nuevos escenarios del tango rioplatense bajo una perspectiva original. Jóvenes artistas que no le tienen miedo a inventar, actualizar, adaptar, incluso volviendo a escribir y arreglar, con originales aportes, muchos de los tangos tradicionales más interesantes sin traicionar su espíritu. Entre sus participantes destacan Dolores Solá y Acho Estol (del dúo La Chicana) de cuyo disco del año 2000 el documental toma su título; las guitarras de Brian Chambouleyron y del Cuarteto de cuerdas 34 Puñaladas; Las Muñecas; los pianista Fernando Otero con su X-Tango Quinteto afincados en Nueva York y Adrián Laies; así como también los bandoneones de Osvaldo "Marinero" Montes y Pablo Mainetti. Todo esto condimentado con las jóvenes parejas de bailarines (Gimena Aramburu y Juan Fossatti, y Mayra Galante y Silvio Grand). Una pequeña joya.

Brecht, Weill y el tango

«La canción de protesta nace de la fantasía y de las exigencias del pueblo de entregar al canto sus sufrimientos, sus preocupaciones y también sus esperanzas. En Alemania al comienzo del Novecientos la renovada tradición de cabaret (que ya no se trataba de un teatro de simple diversión sino más bien de sátira política y reflexión) se enriqueció y desarrolló gracias al aporte de escritores, dramaturgos y músicos con gran compromiso social. Pero fue sobre todo gracias a Bertolt Brecht y a la música de Kurt Weil que la canción popular, satírica, polémica, incluso abiertamente contestataria, llegó a los tonos más corrosivos y viscerales propios de las grandes obras de arte». Son palabras del gran director de teatro italiano Giorgio Strehler.

Una colaboración, la de Brecht con Weill, que aunque duró solamente tres años (entre 1927 y 1930) logró una de las cumbres más altas de la historia del teatro canción. Fueron ellos dos quienes demostraron, quizás por primera vez, que no había que considerar a la canción como un “arte menor”, sino más bien como un género extraordinariamente variado y, sobre todo, apto para vincular ideas y reflexiones muy serias. Aunque sin saberlo, Brecht y Weill estaban abriendo el camino a la canción moderna y a los que pronto se denominarían “cantautores”. Un trabajo extraordinario que dedicó su atención, sin algún prejuicio, a una gran variedad de géneros musicales hasta entonces considerados marginales o pocos dignos de subir a los escenarios de los teatros. Entre ellos, por cierto, el tango.


Del disco “September songs: the music of Kurt Weill” [Sony, 1997]: P. J. Harvey, La mujer del soldado (tango canción, Kurt Weill y Bertolt Brecht, 1928):

Del disco “Punishing kiss” de Ute Lemper & The Divine Comedy [Decca: 2000]: Ute Lemper y Neil Hannon, Tango Ballad (de la “Ópera de los tres centavos”, Kurt Weill y Bertolt Brecht , 1928):

Ute Lemper, Concierto en París: Youkali: tango-habanera (de la operita “Marie Galante”, Kurt Weill y Roger Fernay, 1934 y 1946):

El tango y la world music

Desde hace más de un siglo el tango es una de las músicas populares más antigua que permanecen aún en auge en todo el mundo. Junto con el jazz podríamos considerar al tango como la primera “world music” de la historia, por supuesto mucho antes de que las discográficas y los críticos musicales se inventaran una categoría tal como esta, ajustable y buena para todos los paladares.

Una música y una danza que a partir de finales del siglo XIX se desarrollaron a las orillas del Río de la Plata, una zona donde, debido a específicas condiciones históricas, se fusionaron y mezclaron múltiples y diversas culturas gracias a un aluvión migratorio sin precedentes. Un ambiente social caracterizado por la original convivencia de migrantes (en aquel entonces llamados según su proveniencia, como por ejemplo: tanos, gallegos, chinos, yanquis, turcos, rusos), pero también gauchos de ciudad, negros liberados de la esclavitud, indios y criollos sedentarios. Entre ellos se podían encontrar compadritos arrabaleros, malevos, prostitutas y proxenetas, jornaleros, celebres boxeadores; pero también, sobre todo a partir de los años ’20, oficinistas y empleados, sindicalistas y empresarios, aristócratas y burgueses, sin distinción alguna.

¿Cómo ha sido posible que una música tan nómade, mestiza, incluso negra, nacida de la extraordinaria fusión de elementos de una infinidad de culturas distintas (tanto mediterráneas, latinas, europeas, así como árabes y africanas), a menudo en la historia de los últimos 50 años haya perdido su capacidad de diálogo intercultural para terminar volviéndose en su exacto contrario? Es decir, instrumento de reivindicación de un principio de nacionalidad tan arbitrario como peligroso.

Hoy más que nunca resulta necesario un importante esfuerzo de reflexión en conjunto de parte de músicos, compositores, investigadores, incluso de cada aficionado, para lograr que el tango siga contándonos algo de nosotros mismos, de lo que hemos sido, lo que somos y a veces, incluso, de lo que podríamos convertirnos.

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Henri Matisse, Música, 1939 - La música, 1909

Café del sur: Memorias del tango - El tango negro - 23/01/11

Dimitri Papanikas


Cuando al atardecer las oficinas quedan vacías y los negocios cierran, las luces de la Avenida Corrientes de Buenos Aires y de la Ciudad vieja de Montevideo se encienden con sus librerías, disquerías, teatros y cafés...
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