En busca de los archivos perdidos
Archivo Digital del Tango es el nombre de un proyecto estrenado el pasado mes de junio del 2009, impulsado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Asociación Tango Vía de Buenos Aires. Su titular es Ignacio Varchausky, líder de la Orquesta El Arranque. El desafío que se propone, tan complicado como importante, es el de intentar salvar del olvido la mayor cantidad posible de las antiguas grabaciones de tango, volviendo a grabarlas en soportes digitales y garantizarle así la supervivencia. Desde los primeros discos de pizarra de 78 rpm de los años ’20, pasando por los vinilos de los ’60 y hasta llegar a las cintas de los ’80, sin olvidar las miles de imágenes, partituras, arreglos musicales, fotografías y archivos fílmicos existentes. Si por un lado nunca llegó a crearse ninguna institución obligada legalmente a archivar, clasificar, preservar y guardar todo el material gráfico o sonoro que se producía, por otro lado las empresas tampoco estaban obligadas a conservar las matrices originales de sus discos. Así que, hablando de tango, después de esa conversión de soportes y materiales discográficos, lo único que quedó y que logró ser preservado fueron únicamente versiones de los intérpretes más populares del momento y, dentro de ellos, los temas más exitosos. Aunque no existan estadísticas oficiales sobre la cantidad de grabaciones efectuadas, se calcula que entre 1902 y 1995 se realizaron cerca de 100 mil grabaciones de tango, de las cuales al menos tres mil ya han desaparecido. En CD se editaron de momento solo unas 20 mil de ellas. Así que quedarían aún 80 mil grabaciones por salvar. Ahí queda la memoria de generaciones enteras que de otra forma desaparecería, perdida en el viento.



