Yo no canto por cantar
En 1963, en la ciudad de Mendoza, Oscar Matus, Armando Tejada Gómez, Tito Francia y otros importantes artistas del folclore, se reunían para firmar el Manifiesto del “Nuevo Cancionero argentino” con el objetivo de promover «la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones regionales del país», en sintonía con las otras tradiciones culturales y musicales de todo el continente latinoamericano. Con ellos se encontraba una joven cantante de 28 años, nacida en el noroeste argentino, en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Una mujer que pronto iba a cambiar para siempre la historia de la canción latinoamericana. Dos años más tarde, en una noche de febrero de 1965, en pleno verano austral, gracias a su amigo Jorge Cafrune, esta mujer que en aquel entonces era muy pobre, de origen indígena, dotada de una voz estupenda, se atrevía a subirse al escenario principal del Festival de Cosquín, uno de los festivales de música folclórica más importantes en el mundo, para cantar la comprometida Canción del derrumbe indio de Fernando Figueredo Iramain. Unos pocos pasos, unos cuantos metros, que marcaron para siempre su historia. Así nacía artísticamente la voz de un continente entero. Mercedes Sosa.
En aquel entonces “la negra”, ya tenía grabados dos discos titulados “La voz de la zafra” y “Canciones con fundamento” pero que habían pasado bastante desapercibidos. Fue justamente el éxito de Cosquín que le brindó la posibilidad de grabar su tercer disco, por cierto el primero con un sello importante (Polygram). Un álbum de 1966 titulado significativamente “Yo no canto por cantar”, con canciones escritas por Oscar Matus (que en aquel entonces era su marido), Armando Tejada Gómez, Tito Francia, el uruguayo Daniel Viglietti, Ariel Ramírez y también por Pablo Neruda (Tonada de Manuel Rodríguez). Un disco que de hecho la lanzó también a nivel internacional, permitiéndole su primera gira a EEUU, a Europa y luego, en la primavera de 1969, a Chile. Un año, el 1969, en el que si en Argentina se vivían trágicos momentos debidos a la represión organizada por la dictadura del general Onganía, al contrario en Chile había mucho fermento debido al triunfo electoral del 4 de septiembre de 1970 del presidente Salvador Allende con el apoyo de la Unidad Popular chilena. Mercedes Sosa celebrará la nueva temporada de cambio en Chile grabando el disco “Homenaje a Violeta Parra”, dedicado a la célebre cantautora chilena que se nos había marchado para siempre unos años antes, en 1967. Un disco que a dio vuelta al mundo y que de hecho le dio un fuerte empuje a la canción protesta latinoamericana. El mercado discográfico internacional estaba descubriendo la “Nueva canción chilena”. Un boom efímero… así como aquel aire fresco y libre que recién se estaba comenzando a respirar.



