4 posts de julio 2012

Yo no canto por cantar

Mercedes+SosaEn 1963, en la ciudad de Mendoza, Oscar Matus, Armando Tejada Gómez, Tito Francia y otros importantes artistas del folclore, se reunían para firmar el Manifiesto del “Nuevo Cancionero argentino” con el objetivo de promover «la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones regionales del país», en sintonía con las otras tradiciones culturales y musicales de todo el continente latinoamericano. Con ellos se encontraba una joven cantante de 28 años, nacida en el noroeste argentino, en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Una mujer que pronto iba a cambiar para siempre la historia de la canción latinoamericana. Dos años más tarde, en una noche de febrero de 1965, en pleno verano austral, gracias a su amigo Jorge Cafrune, esta mujer que en aquel entonces era muy pobre, de origen indígena, dotada de una voz estupenda, se atrevía a subirse al escenario principal del Festival de Cosquín, uno de los festivales de música folclórica más importantes en el mundo,  para cantar la comprometida Canción del derrumbe indio de Fernando Figueredo Iramain. Unos pocos pasos, unos cuantos metros, que marcaron para siempre su historia. Así nacía artísticamente la voz de un continente entero. Mercedes Sosa.
En aquel entonces “la negra”, ya tenía grabados dos discos titulados “La voz de la zafra” y “Canciones con fundamento” pero que habían pasado bastante desapercibidos. Fue justamente el éxito de Cosquín que le brindó la posibilidad de grabar su tercer disco, por cierto el primero con un sello importante (Polygram). Un álbum de 1966 titulado significativamente “Yo no canto por cantar”, con canciones escritas por Oscar Matus (que en aquel entonces era su marido), Armando Tejada Gómez, Tito Francia, el uruguayo Daniel Viglietti, Ariel Ramírez y también por Pablo Neruda (Tonada de Manuel Rodríguez). Un disco que de hecho la lanzó también a nivel internacional, permitiéndole su primera gira a EEUU, a Europa y luego, en la primavera de 1969, a Chile. Un año, el 1969, en el que si en Argentina se vivían trágicos momentos debidos a la represión organizada por la dictadura del general Onganía, al contrario en Chile había mucho fermento debido al triunfo electoral del 4 de septiembre de 1970 del presidente Salvador Allende con el apoyo de la Unidad Popular chilena. Mercedes Sosa celebrará la nueva temporada de cambio en Chile grabando el disco “Homenaje a Violeta Parra”, dedicado a la célebre cantautora chilena que se nos había marchado para siempre unos años antes, en 1967. Un disco que a dio vuelta al mundo y que de hecho le dio un fuerte empuje a la canción protesta latinoamericana. El mercado discográfico internacional estaba descubriendo la “Nueva canción chilena”. Un boom efímero… así como aquel aire fresco y libre que recién se estaba comenzando a respirar.

 

... Y de repente los Beatles fueron nuestros enemigos

Mucho rock

El 16 de mayo de 1982 alrededor de sesenta mil espectadores se reunieron en las cercanías del Estadio de Obras Sanitarias de Buenos Aires, a pocas manzanas de la tristemente célebre ESMA (el centro de detención clandestino símbolo de la dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, hoy sede del Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos) para participar a un evento que marcó un hito en la historia del “rock nacional”, así como en Argentina se suele llamar al rock en lengua castellana. Lo que iba a comenzar pasaría a la historia como el Festival de la Solidaridad Latinoamericana. Un evento concebido por la Junta militar como ocasión para recaudar víveres y ropa para los combatientes en la guerra de las islas Malvinas. Último desesperado intento del gobierno militar para ganar consensos incluso entre los jóvenes habitantes de un país en aquel entonces totalmente destrozado. El recital fue retransmitido por las televisiones de todos los países que apoyaron la causa argentina. De repente, en consecuencia de la prohibición de difundir canciones extranjeras en idioma inglés por la radio, los jóvenes argentinos se descubrían enemigos de los Beatles. Entre los artistas invitados (con el paso del tiempo muchos de ellos se arrepentirán por no haberse dado cuenta a tiempo de las implicancias políticas y de las instrumentalizaciones padecidas) se podían encontrar verdaderos mitos del rock argentino como Charly García, Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Nito Mestre, David Lebón, Pappo y Miguel Cantilo. Por cierto las censuras y violencias padecidas por algunos de ellos en el pasado siguen siendo la prueba más evidente de su buena fe. De todas formas hubo quien explícitamente se negó a subirse al escenario de un festival que a algunos comenzaba a parecer como un evidente intento de propaganda al régimen militar. Así fue que los integrantes de la banda Virus, liderados por Federico Moura, rechazaron la invitación respondiendo valientemente con un disco titulado “Recrudece” en el que se podía encontrar la siguiente canción, titulada El banquete:

Nos han invitado a un gran banquete,
habrá postre helado, nos darán sorbetes.

Han sacrificado jóvenes terneros para preparar una cena oficial,
se ha autorizado un montón de dinero pero prometen un menú magistral.

Es un momento amable bastante particular,
sobre temas generales nos llaman a conversar.

Los cocineros son muy conocidos, sus nuevas recetas nos van a ofrecer.
El guiso parece algo recocido, alguien me comenta que es de antes de ayer.

Pero ¡cuidado! Ahora los argentinos andamos muy delicados
de los intestinos...

 

Una rabia dolorosa y una profunda indignación que volvieron a presentarse públicamente al año siguiente, gracias a otro disco, “Agujero interior”, con canciones como Ellos nos han separado, dedicada a uno de los hermanos Moura, desaparecido durante los años más oscuros de la dictadura, exactamente como había ocurrido a la hermana del cantautor Víctor Heredia. Al Festival León Gieco cantó una conmovedora versión de Solo le pido a Diós, tema censurado en 1978 y que para la ocasión los militares volvieron a permitir porque considerado « de interés nacional para la paz». Enterándose luego de la instrumentalización padecida, el gran cantautor decidirá no volver a cantarlo durante mucho tiempo.

 

Entre tango y jazz

Mattotti_sEl tango y el jazz comparten mucho más de lo que habitualmente se cree. Según algunos incluso el tango sería en un cierto sentido «el blues del hombre blanco que imita al negro». En ambos casos se trata de músicas nacidas entre las clases más pobres de ciudades orilleras, en un contexto de fuerte exclusión social. En el caso del jazz en las cercanías del río Mississippi, en los barrios orilleros de Nueva Orleans, en el caso del tango entre los arrabales porteños de ciudades como Buenos Aires, Rosario y Montevideo.
Analogías y similitudes que a lo largo de su carrera muchos entre músicos y compositores de fama internacional, sobre todo de jazz, intentaron investigar, para regalarnos algunas pequeñas joyas de música contemporánea. Desde las experimentaciones vanguardistas del saxofonista rosarino Leandro ‘Gato’ Barbieri (autor en 1972 de la banda sonora original de la película de Bernardo Bertolucci "Último tango en París") y del memorable proyecto en capítulos: “Latin America” y “Hasta siempre” (1973), “Viva Emiliano Zapata” (1974) y “Alive in New York” (1975), hasta llegar a virtuosos del saxo como Gerry Mulligan y Paquito D’Rivera, ambos contratados por Astor Piazzolla respectivamente para los discos “Reunión Cumbre” (1974) y “The Rough dancer and the cyclical night” (1987). A partir de los años 70 el mismísimo Piazzolla será el principal responsable de la revolución musical más contundente en el mundo del tango. Una música que para sobrevivir estaba comenzando a abandonar los pies de los bailarines para entrar definitivamente en las salas de concierto. Así fue que vieron la luz importantes colaboraciones como la del mismo Piazzolla con el vibrafonista estadounidense Gary Burton (“The New Tango”, 1986) y las del trompetista italiano Enrico Rava con los bandoneonistas Dino Saluzzi (“Volver”, 1988) y Daniel Binelli, esta última en ocasión del Festival Buenos Aires tango de Roma de 2010. Cabe destacar también el proyecto de sinfonía del mundo del guitarrista estadounidense Al di Meola, junto a Dino Saluzzi, editado en los tres capítulos “World Sinfonia” (1991), “Heart of the Inmigrants” (1993) y “The Grande Passion” (2000); el álbum “Piazzolla Forever” del Sexteto del acordeonista francés Richard Galliano (2003) hasta llegar a los discos del pianista Chick CoreaNative sense”, con Gary Burton, (1997); “Change” (1999) y “Past, present & futures” (2001). Destacan también el trabajo de los trompetistas italianos Paolo Fresu con Tango della buona aria (“Here be changes made”, 2002) y Enrico Rava, con Richard Galliano, en Could be a tango (“Chanson”, 2002). Siempre en Europa se mueven el pianista italiano Stefano Bollani, El choclo (“Smat smat”, 2003); Riccardo Tesi (con Stefano Bollani), Tango di buona speranza (“Presente remoto”, 2008); el compositor franco-catalán Pascal Comelade (“El cabaret galactil” y “Tango del Rosselló”, ambos de 1995), el pianista Federico Lechner y su Tango & Jazz Trío, el saxofonista italiano Silvio Zalambani con su Grupo Candombe y el saxofonista argentino Blas Rivera, autor en 2008 del disco “Canción para conquistar a la bailarina”.

Luis Salinas en Madrid

Salinascriolla
Veinte discos, seis premios Gardel (el máximo reconocimiento musical a los músicos argentinos) y unos veinte países visitados en una gira internacional que a lo largo de su carrera le brindó la oportunidad de compartir el escenario con artistas de la talla de Mercedes Sosa, Chango Nieto, BB King, Chucho Valdez, Tomatito, Pat Metheny, Marcus Miller y George Benson. Un guitarrista y compositor inclasificable, orgullosamente autodidacta, y que durante casi dos décadas de trayectoria musical quiso acercarse al tango con enorme curiosidad intelectual, realizando pequeñas joyas como los discos Aire de tango (1994), Música argentina (2003) y Clásicos de Música argentina y algo más (2007).  Para Troilo y Salgán, su sentido homenaje a los dos grandes mitos del tango universal, que significativamente coincide también con su debut musical en 1994, ha sido también incluido en el estupendo disco de Michel Camilo y Tomatito Spain (2000). Luis Salinas, junto a una formación integrada por José Reinoso al piano, José San Martín a la batería y Daniel Martínez al bajo, presentará su nuevo disco (Sin tiempo, 2011) los días jueves 19, viernes 20 y sábado 21 de Julio a las 23:00 hs. en el Berlín Café de Madrid.

Dimitri Papanikas


Cuando al atardecer las oficinas quedan vacías y los negocios cierran, las luces de la Avenida Corrientes de Buenos Aires y de la Ciudad vieja de Montevideo se encienden con sus librerías, disquerías, teatros y cafés...
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