Entre tango y jazz
El tango y el jazz comparten mucho más de lo que habitualmente se cree. Según algunos incluso el tango sería en un cierto sentido «el blues del hombre blanco que imita al negro». En ambos casos se trata de músicas nacidas entre las clases más pobres de ciudades orilleras, en un contexto de fuerte exclusión social. En el caso del jazz en las cercanías del río Mississippi, en los barrios orilleros de Nueva Orleans, en el caso del tango entre los arrabales porteños de ciudades como Buenos Aires, Rosario y Montevideo.
Analogías y similitudes que a lo largo de su carrera muchos entre músicos y compositores de fama internacional, sobre todo de jazz, intentaron investigar, para regalarnos algunas pequeñas joyas de música contemporánea. Desde las experimentaciones vanguardistas del saxofonista rosarino Leandro ‘Gato’ Barbieri (autor en 1972 de la banda sonora original de la película de Bernardo Bertolucci "Último tango en París") y del memorable proyecto en capítulos: “Latin America” y “Hasta siempre” (1973), “Viva Emiliano Zapata” (1974) y “Alive in New York” (1975), hasta llegar a virtuosos del saxo como Gerry Mulligan y Paquito D’Rivera, ambos contratados por Astor Piazzolla respectivamente para los discos “Reunión Cumbre” (1974) y “The Rough dancer and the cyclical night” (1987). A partir de los años 70 el mismísimo Piazzolla será el principal responsable de la revolución musical más contundente en el mundo del tango. Una música que para sobrevivir estaba comenzando a abandonar los pies de los bailarines para entrar definitivamente en las salas de concierto. Así fue que vieron la luz importantes colaboraciones como la del mismo Piazzolla con el vibrafonista estadounidense Gary Burton (“The New Tango”, 1986) y las del trompetista italiano Enrico Rava con los bandoneonistas Dino Saluzzi (“Volver”, 1988) y Daniel Binelli, esta última en ocasión del Festival Buenos Aires tango de Roma de 2010. Cabe destacar también el proyecto de sinfonía del mundo del guitarrista estadounidense Al di Meola, junto a Dino Saluzzi, editado en los tres capítulos “World Sinfonia” (1991), “Heart of the Inmigrants” (1993) y “The Grande Passion” (2000); el álbum “Piazzolla Forever” del Sexteto del acordeonista francés Richard Galliano (2003) hasta llegar a los discos del pianista Chick Corea “Native sense”, con Gary Burton, (1997); “Change” (1999) y “Past, present & futures” (2001). Destacan también el trabajo de los trompetistas italianos Paolo Fresu con Tango della buona aria (“Here be changes made”, 2002) y Enrico Rava, con Richard Galliano, en Could be a tango (“Chanson”, 2002). Siempre en Europa se mueven el pianista italiano Stefano Bollani, El choclo (“Smat smat”, 2003); Riccardo Tesi (con Stefano Bollani), Tango di buona speranza (“Presente remoto”, 2008); el compositor franco-catalán Pascal Comelade (“El cabaret galactil” y “Tango del Rosselló”, ambos de 1995), el pianista Federico Lechner y su Tango & Jazz Trío, el saxofonista italiano Silvio Zalambani con su Grupo Candombe y el saxofonista argentino Blas Rivera, autor en 2008 del disco “Canción para conquistar a la bailarina”.



