El Hombre que Pedaleaba entre Osos: 2ª Parte.

    domingo 2.jul.2017    por Fran Ventura    0 Comentarios

   Al acabar la Stewart Cassiar Highway llevaba avistados once osos negros, de todos los tamaños y géneros... Por aquel entonces, los osos no eran mi mayor preocupación, sino mi debilidad física después de la deshidratación sufrida tras varios días de lluvia en los que apenas bebí. Bajo un chubasco intermitente llegué a la Alaskan Highway, la mítica carretera que une Alaska con Estados Unidos cruzando todo Canadá, y aunque pagué un hotel en Watson Lake (Yukon) y traté de comer lo mejor que pude para reponerme, a la mañana siguiente mi flojera volvió a ponerse de manifiesto.

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 El primer día después de Watson Lake pude esquivar la lluvia levantando la tienda dentro de una caseta de información abandonada, en un lugar olvidado que aún conservaba su nombre: Ranchería. Pero el segundo día en la "Alaskan", la nieve apareció en forma de tres ventiscas heladas. Mi equipación aguantó la nieve, pero tras varias horas de pedaleo me di cuenta de que no sentía los dedos de los pies... Esa noche llegué a un area de recreo medio solitaria, pero que aún tenía algo de leña seca almacenada. Yo era el único campista del lugar esa noche... Así que aproveche que no llovía ni nevaba para plantar la tienda. Con las prisas cometí el error de dejar varios centímetros del aislante inferior asomando por fuera del doble techo de la carpa, de forma que el agua de lluvia que resbalaba por él se canalizaba hacia el suelo de la tienda y se filtraba por las costuras muy desgastadas ya por el uso. Dos centímetros serían suficientes para doblegar mi ya debilitada voluntad...

 Después traté de resucitar mis pies, y acerqué tanto las zapatillas al marco de acero dónde había encendido la hoguera que carbonicé mis zapatillas. Me di cuenta por el olor, no por el calor... Demasiado tarde para ellas. Habían dado muy buen servicio durante los últimos cuatro años, así que la perdida fue más sentimental que material. Uno establece lazos sentimentales con objetos que considera compañeros de viaje... Afortunadamente pedaleo con otras zapatillas, y estas de la fotografía solo las uso para "no pedalear".

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  Contrariado, pero seco y caliente, me metí en el saco, mientras fuera llovía con fuerza. Seis horas después me desperté tiritando y mojado... No tardé en darme cuenta de mi error. Toda la equipación estaba completamente empapada: ropa, saco de dormir, aparatos electrónicos... La tienda había acaparado varios litros de agua en su interior. Encendí el GPS para darme cuenta de que apenas estaba a dos grados de temperatura. Fuera de la tienda seguía lloviendo con fuerza...

 El hotel más cercano estaba a un día y medio de viaje según mi calendario, en White Horse, la capital del estado de Yukón, a unos 160 kilómetros. Creo que al sentir que toda mi equipación estaba inutilizada me sentí profundamente vulnerable. Pensé que quizás podría secarla tendiéndola cerca del fuego, pero la experiencia de la noche anterior con las zapatillas no animaba a ello... Así que recogí mis enseres, los guardé empapados en las alforjas de la bici y mientras lo hacía empecé a sentir que un inmenso frío se adueñaba de mi. Intenté encender fuego, pero la leña estaba demasiado húmeda...  Rápidamente subí a la bicicleta y me puse a pedalear, sabiendo que entraría en calor tras la primera colina, pero resultó que la carretera descendía ligeramente, y tras varios kilómetros los temblores aumentaron... Creo que por entonces mi cuerpo pesaría unos 60 kilos (algo más mientras escribo estas líneas, tras varios días de descanso). Teniendo en cuenta que mi altura es de 1.69 metros, la cantidad de grasa abrigándome sería muy pequeña en aquel momento. La razón pudo más que el corazón, y empecé a pedir ayuda, haciendo "autostop" mientas seguía pedaleando.  

  A las siete de la mañana apenas hay tráfico en la Alaskan Highway, pero tras veinte minutos un enorme "PickUp Truck" con matrícula de Alaska se detuvo en la cuneta a treinta metros de mi. Conducían Lorrie Dreese y su marido Larrie. Su hija está recorriendo Nueva Zelanda en bicicleta, y se apiadaron de mi pensando que yo podría ser ella... Resultaron ser una pareja culta, moderna y encantadora, una rareza para Alaska. Después de una hora de conducción por varios tramos de grava suelta llegamos a un café de carretera y me empeñe en pagar su desayuno para, de alguna forma, devolver el favor. Ellos aceptaron a regañadientes... El café, los huevo y la calefacción me devolvieron la dignidad. Poco después llegamos a White Horse, la capital del estado de Yukon, una ciudad de poco más de 20.000 habitantes, pero con todos los servicios de una ciudad moderna.

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  En un hotel regentado por asiáticos pude secar la tienda, el saco de dormir, la ropa, e incluso pude secarme yo. Esta vez el descanso me resultó mucho más provechoso tanto física como psicológicamente. A la mañana siguiente salió el sol y la temperatura se hizo agradable, así que decidí reemprender el viaje con energías renovadas y las alforjas llenas de comida. Cada kilómetro la Alaskan Highway se hace más salvaje y alejada, pero de vez en cuando se encuentran comunidades de Nativos Canadienses que han actualizados sus creencias construyendo auténticos monumentos a la post-modernidad. Prueba de ello es esta "instalación-totem" en la diminuta, mágica y sorprendente ciudad de "Champagne", Yukon.

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 Descubrí entonces que los "campings" estatales de Yukon poseen un refugio con una poderosa estufa de leña, capaz de secar la ropa en pocos minutos si se tiende cerca de ella. Supuestamente no se permite levantar la tienda en su interior, pero en la práctica, si amenaza lluvia, el encargado del lugar hace la "vista gorda". Así que planifiqué el viaje para intentar llegar cada noche a uno de estos refugios... La cabeza funciona mucho mejor si sabes que pase lo que pase por la noche vas a poder dormir seco.  Así fui avanzando hacia la frontera de Alaska... Nuevamente recuperé mi calendario y las piernas volvieron a empujar la bicicleta con fuerza. Fue así como avisté mi primer Grizzly. Eran apenas las ocho de la mañana cuando salía de un lugar llamado "Destruction Bay".  Este pueblo está situado a orillas de un lago rico en pesca y es el pescado del lago lo que atrae a los osos pardos hasta sus orillas. 

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 Se trataba de una madre con una sola cría. Cruzaron la carretera a unos cien metros de mi... No pude evitar hace sonar la bocina de aire comprimido y ponerme de pie sobre la bicicleta, para de alguna forma hacerles saber que no era una presa fácil. La madre se detuvo paralizada, con la mano delantera en el aire, sin acabar de dar el paso... Me miro durante unos segundos eternos, y siguió su camino sin demasiadas prisas. Yo pude sacar mi cámara y hace un video no demasiado largo, antes de que desapareciera detrás de un montículo. Al llegar a su altura pude comprobar que seguía observándome desde el lago, a unos doscientos metros. Nunca supe quien tenía más miedo, si ella o yo... Luego, en los siguientes encuentros, calcados unos de otros, descubrí que el grizzly considera al humano como una amenaza, y permanece alerta para protegerse y proteger a sus crías...  Seguramente no dudaría en atacar si considera que esa amenaza es inminente. Antes de llegar a Alaska cerré mi contador de encuentros con osos con el siguiente resultado: once osos negros y cinco grizzlies. También vi dos enormes linces y un lobo, pero no existe testimonio gráfico de esos fugaces encuentros.

 El día que llegué a Alaska cambio el tiempo y empezó a lucir nuevamente el sol. El clima y el objetivo alcanzado fueron un incentivo poderoso para mis ánimos. Creo que pocas veces me he alegrado tanto de alcanzar una frontera, no por el hecho de llegar nuevamente a Estados Unidos, sino por la meta alcanzada tras muchos días duros, incluso agónicos por momentos... 

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 De alguna forma estaba olvidando que aún me quedaban setecientos kilómetros por Alaska hasta alcanzar mi destino final en  Anchorage, y como era de esperar nuevas dificultados y problemas aparecerían por el camino.

 La última entrega de este viaje llegará en breve, cuando encuentre nuevamente la inspiración para contarte como fueron esos últimos días en Alaska. Dice un refrán popular que "hasta el rabo todo es toro", y efectivamente así fue... Muestra de ello es esta foto, donde se recogen los daños realizados por un animal hambriento a mi bicicleta.

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 Te recuerdo que puedes apadrinar un niño de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo es llegar a 68, tantos como radios tiene mi bicicleta. Es impresionante todo lo que se puede hacer con tan solo 20€ al mes en India, si el dinero está bien gestionado, tal y como lo hace la Fundación Vicente Ferrer. Apadrina aquí.

 

 

 

 

Fran Ventura    2.jul.2017 00:09    

El hombre que pedaleaba entre Osos. 1ª Parte.

    viernes 30.jun.2017    por Fran Ventura    1 Comentarios

  He tardado casi 20 días en encontrar el lugar y el momento apropiado para redactar estas lineas. La digestión de lo sucedido en las últimas semanas será larga, muy larga, o quizás nunca acabe... Dice Jon Krakauer en "Into the Wild", que no hay lugar para el pensamiento abstracto en la vida de un nómada bereber. Su existencia se limita a sobrevivir y sus preocupaciones se centran en llegar al siguiente oasis y no perecer en el desierto...  No existe pensamiento abstracto fuera de la civilización. Ahora, ya en Anchorage (Alaska), en una cafetería, puedo empezar a procesar todo lo acontecido en las últimas semanas, aunque las reflexiones más profundas llegarán más adelante... o quizás nunca.

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  La civilización llegó hasta una ciudad llamada Smithers, en la carretera que lleva hacía Prince Rupert, una de las ciudades costeras de Canadá. A partir de ahí desapareció el servicio de teléfono, internet y mis comunicaciones con las redes sociales... En el pequeño pueblo de Kitwanga giré al norte para tomar la carretera más salvaje que he pedaleado en mi vida como cicloviajero: La Stewart Cassiar Highway.  

  Con 800 Km de longitud, esta carretera atraviesa regiones completamente despobladas.  Después de 500 km hay un pequeño pueblo, Dease Lake... Por lo demás, tan sólo un par de gasolineras y un par campamentos mineros perdidos en medio del bosque.  Este es el territorio de los osos negros, los lobos, los linces, los cariboo... Aquí el hombre es un invitado que pasa en coche cada  hora, o ni eso. 

  Las precauciones para acampar en el bosque se deben extremar. Normalmente los osos negros no quieren saber del ser humano, pero algunos (nadie se atreve a dar un porcentaje) se han vuelto predadores.  Un encuentro indeseado con un oso negro puede acabar en ataque... Ya el primer día tres osos negros cruzaron la carretera a menos de 20 metros. Mi estrategia fue simple: ponerme de pie sobre la bici y hacer sonar la bocina de aire comprimido. Los osos se apartan "tranquilos" y se vuelven a mi paso para no perderme de vista. En la foto inferior se ve a un macho adulto en la cuneta según lo sobrepaso... También es un macho adulto el de la foto superior, algo más grande que este segundo.

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  Es cierto que los Grizzly, que viven más al norte, son más grandes, pero dicen los lugareños que los osos negros son mucho más traicioneros, y que su comportamiento es mucho más impredecible.

   Consciente de la situación, intenté siempre acampar en grupo, puesto que los osos no suelen acercarse cuando detectan mucha actividad humana. La primera noche fue en un campamento minero en Meziadin Junction. Allí pude secarme después de 160 km pedaleando bajo la lluvia. El segundo día fue un campamento de plantadores de árboles: estudiantes ganándose un dinero extra durante el verano... Era sábado por la noche y estaban celebrando la vida. Fue una noche tan ruidosa, que ningún oso en su sano juicio se habría acercado a menos de diez kilómetros del lugar. La tercera noche llegué a una gasolinera y pude ducharme... Me dejaron levantar la tienda en la parte de atrás y me prepararon el desayuno. Día tras día fui buscándome la vida para llegar siempre a algún "lugar"... Las jornadas fueron interminables, porque con la bici muy cargada de provisiones y agua las pendientes se me hicieron muy, muy duras. Después de tres días llevaba avistados nueve osos y un lobo enorme de color gris claro... 

 A los lados de la Stewart Cassiar los glaciares, lagos y montañas dibujan un paisaje indescriptible. Quizás adjetivos como descomunal, colosal o grandioso se queden pequeños frente a la magnitud de una naturaleza desatada, violenta y deslumbrante. Quizás embelesado en esos paisajes cometí un error de novato y deje de beber... Después de tres días lloviendo uno está tan mojado que olvida que el agua entra por la boca y no por la piel. Así que comencé a sentirme muy mal... Afortunadamente me di cuenta de lo que estaba sucediendo y llevaba sales minerales escondidas en las alforjas. Después de un par de litros bebidos a sorbos cortos el cuerpo empezó a reaccionar. Una vez más la experiencia me demostró que la experiencia no vale para nada.  Es curioso que jamás me haya deshidratado en un desierto, pero si en un clima húmedo y frío... Uno nunca deja de ser un novato.

 

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 Después de una deshidratación, el cuerpo queda debilitado y tarda en recuperar su estado normal, así que durante varios días trate de seguir el ritmo que me había marcado en el calendario, pero lo único que conseguí fue reventarme... Tampoco ayudó que entrara una borrasca en el norte de Canadá. Cuando llegué a Yukon iba ya muy tocado, y aunque pagué una noche de hotel (a precio de oro) en Watson Lake (el primer pueblo de la Alaskan Highway ya fuera de la Stewart Cassiar) no valió para mucho. 

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 Llegar a la Alaskan Highway fue, de alguna manera, volver a la civilización. Los cobardes van por esta carretera, pensado que van a encontrar más comodidades que por la Stewart Cassiar, pero los tramos de grava suelta son más frecuentes en esta carretera y se vuelven especialmente peligrosos cuando los camiones entran salpicando piedras y polvo los días secos, o barro y piedras los días de lluvia.  Las distancias entre gasolineras y cafeterias tampoco son pequeñas en la Alaskan Highway... Lo normal es que no bajen de 100 o 120 Kilómetros.

 La Alaskan Highway fue construida en un plazo de tan sólo 8 meses. Lo hizo el ejercito de Estados Unidos durante la segunda guerra mundial, 1942, con el objetivo de trasladar tropas a Alaska ante la amenaza de una posible invasión japonesa de la zona... De hecho, las tropas del emperador Hiroito llegaron a tomar varias de las islas Aleutinas.  Ahora es una pista mal asfaltada que conecta Alaska con Canadá y Estados Unidos. En verano, hordas de moteros toman la carretera. Algunos van con BMW, otros con Harley Davidson, pero a todos les une el hecho de  viajar con un "confort" desconocido para el ciclista...

 Puedo decir, con orgullo pero sin ego, que durante 4.300 km aguanté la media de 140 Km diarios que me había impuesto. No soy un deportista de élite, ni tampoco pretendo serlo, pero entiendo que el cicloturismo es una disciplina donde cada uno marca sus objetivos e intenciones como mejor le parece.  Después de tres tormentas de nieve, fisicamente muy debilitado por la deshidratación y al borde de la hipotermia tuve que pedir ayuda...

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  Aquella noche acampé en una solitaria area de recreo... Después de tres ventiscas de nieve en la carretera trate de hacer fuego y secarme. Según mi GPS la temperatura era de 4 grados.... A toda prisa levanté la tienda, sin darme cuenta de que el aislante inferior asomaba un par de centímetros más allá del doble techo, canalizando la lluvia hacia la parte inferior de la carpa. Ahumado pero seco, me metí en en saco de dormir. A la mañana siguiente me desperté tiritando. Mi carísimo saco de dormir de plumas estaba completamente empapado... El suelo de la tienda había colapsado y los charcos de agua tenían un centímetro de profundidad en algunas zonas. ¿Por dónde demonios ha entrado todo este agua? Trate de hacer fuego y calentarme, pero la leña estaba demasiado húmeda, así que sólo conseguí ahumarme un poco más. Seguía lloviendo con fuerza, y el primer punto "civilizado" estaba a 120 kilómetros... La "tiritera" típica previa a la hipotermia se apoderó de mi a las seis de la mañana. El termómetro marcaba dos grados.

Continuará...

 Muchas gracias por leer este relato.  En los próximos días te contaré como continué el viaje hacia Alaska, pero te adelanto que me impulsó la convicción de que el mundo se puede cambiar. Apadrina con la Fundación Vicente Ferrer.

 

 

 

 

Fran Ventura   30.jun.2017 02:04    

Pedaleándo el Amazonas de Norteamérica: Canadá.

    domingo 4.jun.2017    por Fran Ventura    1 Comentarios

 Habría que dar gracias a ciertos países por existir, habría que dar gracias a Canadá por existir... Este es el amazonas de Norteamérica, pero a diferencia de la selva brasileña este país está blindado contra especuladores medioambientales. Esta país es uno de los grandes pulmones del planeta. Gracias Canadá por existir.

 Canadá es 20 veces mayor que España en superficie, pero en él sólo viven 35 millones de habitantes, eso quiere decir que casi todo es tierra virgen: Bosques y lagos que se extienden hasta el infinito, tierra salvaje y pura.

 Hace un par de días el Presidente de Estados Unidos Donald Trump ha anunciado que el país que "representa" saldrá de los acuerdos climáticos de París. El gobernador de California ya ha anunciado que impulsará medidas para cumplir con este acuerdo... Canadá, que es un país decente, lleva años cuidado de sus recursos naturales con infinita dedicación y, en gran medida, limpiando el Co2 que su vecino del sur genera. Justin Trudeau, el primer ministro de Canadá, se la tiene jurada a Trump... Desde aquí mi admiración, respeto y apoyo.

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 Desde Vancouver tomé la antigua "TransCanada", la Highway 1... Esta carretera serpentea junto al impresionante rio Fraser durante 300 km. Por ella se cruza desde el mar al otro lado de las Rocosas, de oeste a este de la Columbia Británica. En esta época del año la nieve de los montes se está derritiendo y hay cascada de agua fluyendo hacía el Fraser por doquier... De hecho, algunos pueblos estaban avisados de posibles desbordamientos,y justo después de que pasara yo se comenzaron a evacuar. Otra vez he tenido suerte... (Me entero de estas cosas escuchando por las noches la radio local en un pequeño transistor chino que llevo en las alforjas de la bici. ¡Bendita radio! )

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 Pero Canadá no deja de sorprender. Después de una orgía de montañas, saltos de agua y paisajes indescriptibles se llega al otro lado de las Rocosas y el paisaje se vuelve árido y más árido, tanto que en Cache Creek, en el valle del rio Thompson,  hay un pequeño desierto...  ¡El paisaje es calcado al del norte de Nuevo México!

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 La explicación es fácil: toda la humedad queda al otro lado de las montañas Rocosas... Algo similar sucede en Anántapur, en India. Sinceramente no esperaba encontrar un desierto en Canadá. Aquí, en este desierto, comienza la mítica Cariboo Highway... Esta carretera fue construida por los buscadores de oro en el siglo pasado. Las montañas están muy erosionadas en este valle por la intensa actividad minera a la que fueron sometidas.

 El desierto apenas tiene cien kilómetros, porque la Cariboo se eleva hacía una meseta y Canadá recobra su verde característico. Por encima de 1200 metros de altitud, el bosque se vuelve "boreal", es decir, los árboles son pequeños, raquíticos.... Estos bosques son típicos de latitudes cercanas al circulo polar, pero al altura marca la diferencia. En poco menos de 60 Km pasé de un desierto al más puro estilo de Nuevo México a un bosque boreal. ¡Canadá me mata! 

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 Me cuentan los lugareños que en invierno es fácil que se alcancen los 40 negativos en esa zona...  Pienso que quieren impresionarme, porque saben que soy español, pero desconocen que en uno de mis viajes por Finlandia alcance uno de los puntos más fríos del globo, (no recuerdo el nombre), pero si que el termómetro marcó no sé que año -57. En fin, mejor viajar en esta época...

 Aquí ya no queda oro, ahora en la Cariboo la gran industria es la madera. Los canadienses no son tontos, por cada árbol que se cortan se plantan 10. Esto me lo cuenta Anne Marie, una estudiante de Quebec que se saca un sueldo extra en verano plantando árboles en el monte. Anne Marie es capaz de plantar un árbol cada 10 segundos, un total de 2000 al día. Muchas gracias amiga Anne Marie por ayudarme a plantar la tienda con ese viento endiablado que sigue soplando del norte...

 En esta zona de Canadá ya todo es de madera. Las casas son de madera, las tejas de las casas son de madera, las vallas son de madera, los puentes son de madera... En este sentido Canadá no defrauda. Aún no hay osos, la carretera tiene mucho tráfico aún y es raro que se acerquen a ella.  

 Esta tarde me encontré con un ciclista canadiense y me puso al día de lo que me espera: La semana que viene se acabaron las facilidades. Sólo habrá bosque y más bosque durante 600 kilómetros. Se alegró de ver que llevaba el spray de pimienta a mano, y me puso al día con el tema de los osos. Me cuenta que son animales curiosos, y simplemente se quedan en la carretera "a ver que pasa"... Cuando tienen la barriga llena de bayas, simplemente se tiran a hacer la digestión en el asfalto, y cuando no, esperan a ver si algún insensato les da algo desde algún coche. Los osos negros son "simpáticos", pero las mamás pueden ser bastante agresivas. Llevaré la cámara preparada en el manillar y el silbato listo para poner orden. Gracias Canadá por existir... 

 Por cierto... Recuerda que puedes apadrinar y ayudarme a conseguir mi reto de 68 . Si no te animas, también puedes donar bicicletas para que los chicos puedan ir al colegio. Cada bici en India tan sólo son 50€.  Más información aquí.

Fran Ventura    4.jun.2017 05:44    

De Portland a Vancouver, pasando por Seattle: Ciudades para las bicis.

    martes 30.may.2017    por Fran Ventura    0 Comentarios

 Me declaro abiertamente castizo, enamorado de Madrid, y aunque nunca me he vestido de chulapo llevo en el corazón mi ciudad. Aclarado esto, esta semana me he dado cuenta de que mi ciudad, Madrid, está décadas por detrás de estas tres que nombro: Portland, capital del estado de Oregón, Seattle, capital del estado de Washington y sobre todo la inigualable Vancouver.

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 Entré en Portland por un carril bici y al llegar al centro me di cuenta que el marginado era el coche. Efectivamente en esta ciudad de Estados Unidos la bici es como en Amsterdam. La gente se viste de ciclista para ir a trabajar, se cambia cuando llega al trabajo y luego se vuelve a vestir de ciclista para volver a casa. Muchos se meten dos horas de bici diarias con esta costumbre. Pero claro aquí hay donde aparcarlas y los carriles bicis son para trasladarse, no como en muchas ciudades de España que están "de adorno o para pasear al perro"...  Los carriles bicis en Portland no tienen curvas cerradas ni trampas cada diez metros. El coche se espera, te dece el paso y sigue sin un mal gesto. Además de eso, en Portland los mecánicos son increíbles. Mi amigo Jason, de Sugar Wheel Works, montó en menos de media hora una nueva rueda delantera para mi bici. He pasado de 32 a 36 radios y he montado el buje dinamo más fuerte del mercado... Ahora en las bajadas puedo ir grabando perfectamente sin miedo a perder el control de la bici y vuelvo a tener sistema eléctrico para cargar las baterías y el GPS.

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 Dicen que Portland está diez años por delante del resto de las ciudades del mundo y que es cómo entrar en el futuro. Claro que eso lo dicen americanos que no han visitado Vancouver... Portland es la cuna del movimiento Hipster, que es algo así como ser guay en los tiempos que corren...  Un hipster en Portland es un tipo comprometido con el medio ambiente, minimalista, barbudo, tatuado, optimista y eternamente joven. Puede trabajar para Intel diseñado microprocesadores o investigando tejidos para Underarmour o Columbia, dos de las marcas de ropa "outdoors" más prestigiosas del mercado. ¿Y en qué se diferencia Portland de Madrid? Pues en que todo está optimizado para ser reciclado, para consumir poco, para que nuestro paso por este mundo sea lo menos agresivo posible... Eso en Estados Unidos, el país de los motores V8 y los menus gigante es muy extraño. ¡Viva Portland!

 Tan sólo 300 Km al norte de Portland está Seattle. Yo tenía una idea de Seattle muy "Grunge". Pensaba que era una ciudad triste y gris de gente deprimida. Pensaba que Kurt Cobain se había suicidado precisamente por eso, por ser de Seattle...  Y mira tu por dónde que Seattle es una ciudad fascinante, que ha tomado el modelo de Portland y le ha sumando unos cuantos rascacielos y un ambiente muy "New York". Lo mejor de Seattle es Freemont, su barrio Hipster/Artista/Contestatario.... En él se puede ver la estatua de Lenin y su icono más importante, el Troll de Fremont, construido bajo un puente a base de cemento y un volkswagen.

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 Realmente me gustó más Seattle que Portland... Es más ciudad, es más viva y tiene mucho de lo bueno de Portland. Lo único dudoso que tiene Seattle es Microsoft... o serás que yo soy de Apple.

Luego cruzas la frontera de y llegas a Canada. Entrar en Canada a 25 grados y con sol radiante es cómo entrar en el paraíso. Uno siente que en Canada se ha tomado lo mejor de Estados Unidos y lo mejor de Europa y se ha condensado en un país ejemplar. En algunos suburbios de Vancouver, como en Surrey, el 80% de la población es de origen Indio (de la India) y en Vancouver el 35 por ciento de la población es de origen Chino. Así que Canada es un país multicultural donde se respira un ambiente mucho menos tenso que en Estados Unidos. Un chico Indio me hizo el "trapi" para tener un prepago en la tarjeta de teléfono canadiense sin que me lleguen facturas después... Un abrazo amigo si lees esto.  

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  Luego llegas a Vancouver y eso si que es entrar en la ciudad del futuro. Uno compara con Madrid, con su fachadas "grafiteadas", sus esquinas orinadas y las eternas colillas por el suelo, y siente ganas de llorar. Vancouver es una de las tres ciudades del mundo con mejor calidad de vida... ¿Cuales serán las otras dos? Seguro que Madrid no... y eso lo digo cuando me entero de que la Gran Via va a tener un carril bici. ¿Qué pensaran los taxistas?

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 Escribo estas líneas desde un lugar idílico llamado Hope. Estoy acampado frente al rio Fraser y la dueña "mexicana" que lleva el camping me ha timado 10 € por pagar con tarjeta en lugar de en efectivo... En fin, que en todos lados "cuecen habas". Me voy corriendo a ponerme repelente de mosquito, no sin antes recordarte que si te falta algo en la vida debes apadrinar un niño de la Fundación Vicente Ferrer. Echame una mano a ver si entre todos conseguimos 68 apadrinamientos...

Fran Ventura   30.may.2017 06:10    

Persiguiendo Ballenas en Bicicleta.

    martes 23.may.2017    por Fran Ventura    0 Comentarios

 La ballenas están viajando al norte, hacía Alaska. Me llevan un par de semanas y no sé si las podré alcanzar. Ellas nadan a contracorriente y yo pedaleo con todo el viento en mi contra... Me he debido cruzar con más de cien ciclistas, pero todos viajan hacia el sur. Yo soy el único loco que viaja hacia el norte, y me encanta...

Al contrario

 El 14 de Mayo salí de San Francisco escoltado de mi gran amigo Michael Kohn. Con él como guía hice las dos primeras etapas por la "California 1", una carretera antigua y cortada en muchos tramos por desprendimientos. El primer día acabamos en Bahía Bodega, el pueblo donde Alfred Hitchcock ambientó la película "Los pájaros". Difícilmente habría volado un agaporni con tanto viento... Para poder cenar tuvimos que acampar detrás de las duchas de la playa y pegarnos a la pared para que nuestros fideos no salieran volando. Esta es una tierra donde el viento sopla de verdad...

 

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 El segundo día, después de 11 horas pedaleando contra el viento a través de playas paradisiacas y paisajes sacados de un cuadro de Turner, llegamos a "Manchester" (California). Michael llegó de milagro y yo un poco tocado psicológicamente. No anima mucho pensar que te quedan más de 1500 Km en esas condiciones, en las que tienes hasta que pedalear cuesta abajo para poder avanzar... El tercer día Michael volvió en autobús hacia San Francisco y yo seguí mi camino bajo la lluvia. En aquel momento prefería la lluvia al viento, al menos tendría la posibilidad de probar mi flamante equipación "waterproof".

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 Después de 7 horas mis nuevos guantes de primaloft calaron, pero los calcetines de goretex aguantaron...  Mi buje dinamo dejó de funcionar y yo llegué a un lugar llamado Leggett al borde de la hipotermia. No está nada mal para ser el tercer día...

 Leggett, en medio de un bosque de secuoyas gigantes, es demasiado pequeño para tener moteles. Sólo tiene un camping estatal, pero yo no estaba en condiciones de acampar... Tiritando, helado y solo, al final siempre ocurre un pequeño milagro y acabé, unas millas más abajo, en una "cabaña rural" cuyo coste no podía asumir. La dueña, Billy, una señora ya mayor, me vió demasiado apurado y me hizo un buen descuento... Así que esa noche pude secarme, secar la ropa y reponerme. La hipotermia es muy traicionera, pero al menos avisa...

 El cuarto día cruce los bosques de secuoyas gigantes de Humboldt, detrás de los cuales se esconden las mayores plantaciones de marihuana de California.  Ahora con la legalización el precio ha caído "en picado" y la zona está en decadencia. Los cultivadores conducen unos enormes pickup con ruedas para trepar por las peores pistas de montaña que uno pueda imaginar. Llevan una pegatina en el portón trasero que dice: "Keep weed ilegal". El kilo ha pasado de los 15.000$ a los 1.500$ en pocos años.

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 En estos bosques de secuoyas se rodó "El retorno del Jedi". Uno imagina ewooks y motojets correteando entre estos árboles, cuya edad puede llegar a los 2500 años. Es imposible entonces no reflexionar sobre lo breve de nuestra existencia frente a la magnitud de estas "Secuoyas Siempre Vivas".

 California se va volviendo cada vez más agreste y salvaje. Kilómetros y kilómetros de bosques y montañas. Incluso cruza el territorio de los indios Yurok, más allá del rio Klamath... Luego se llega a Crescent City,  justo encima de la falla de San Andrés.  Esta ciudad ha sido arrasada un par de veces por culpa de los tsunami, el último coincidiendo con el gran terremoto de Japón de  2011.

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  El sexto día no hubo descanso, así que llegué costas de Oregón. Aquí los paisajes son aún más bellos que los de California. Después de varios días por estas playas uno queda insensibilizado ante tanta belleza. Los atardeceres son bucólicos y los amaneceres magistrales.. La naturaleza es aquí indescriptiblemente sublime.

 Otra buena noticia fisicamente estoy respondiendo muy bien... Estoy cumpliendo con el calendario previsto, y después de esta primera semana todo será más fácil. La mala noticia es que el buje de mi rueda delantera está muy dañado por el uso. Me cuesta mantener la dirección en las curvas por una holgura que tiene. Me están montando una rueda nueva en Portland, donde espero llegar en mañana...  "Mea culpa", ya me lo dijeron los mecánicos.

 Si has llegado hasta aquí te confesaré algo. Cuando estoy luchando contra el viento y siento ganas de bajarme de la bici, pienso en India, pienso en Nandini y en los 8 niños que ya han sido apadrinados. Quizás tú seas el siguiente padrino de Fundación Vicente Ferrer... Después de Alaska llegará China, el Sudeste Asiático y el momento de conocer a Nandini en Anántapur. ¡Apadrina! 

 

 

 

 

Fran Ventura   23.may.2017 05:29    

Si vas a San Francisco lleva flores en el pelo...

    miércoles 10.may.2017    por Fran Ventura    1 Comentarios

  Para leer esta entrada de "El Camino de Anántapur" tendremos primero que abrir otra pestaña  el navegador y escuchar al mismo tiempo San Francisco de a Scott McKenzie. Ahora que oyes esto de "If you are going to San Francisco be sure to wear flowers on your hair", vamos allá... 

  SFO

 En 1776, con flores en el pelo y ese espíritu hippy de los franciscanos, un catalán muy español, Gaspar de Portolá y Rovira, fundó aquí una misión... Sus conocimientos sísmicos debían ser muy limitados, algo de lo que se debieron acordar los vecinos en 1906, cuando la ciudad quedó completamente arrasada por un terremoto. ¿A quién se le ocurre fundar una ciudad encima de la falla de San Andrés? La idea era tomar posesión de estas tierras para Nueva España, antes de que lo hicieran los rusos que bajaban desde Alaska... Pero California, la niña bonita del Pacífico, no fue ni para unos ni para otros. De su pasado español queda en San Francisco el nombre y la Misión Dolores. 

 

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 Algunos recodaréis a James Stewart persiguiendo en esta misión el espíritu de Carlota Valdez en "Vertigo", de Alfred Hitchcock.  Eso fue mucho después de que la fiebre del oro llegara a California y esta ciudad creciera como la espuma, ya en manos de los norteamericanos.

  Después del terremoto, como ave fénix, San Francisco se reconstruyó y sirvió de punto de partida para la flota americana en la segunda guerra mundial. Mira tu por donde que los soldados más pendencieros, los adictos a la morfina, los homosexuales y los díscolos quedaron aquí confinados como castigo.  Ellos, los contestatarios, los desencantados y los homosexuales refundaron esta ciudad y le dieron su personalidad.

 La historia de San Francisco pasa por Castro, donde los que habían dado batalla en Guadalcanal, ahora daban la cara por defender sus derechos. Así que esta ciudad esta forjada por valientes con flores en el pelo:  "Love is Love"... Luego llegaron otros como Harvey Milk, que fue un mártir con película propia, pero antes hubo muchos otros heroes, incluso anónimos... Ahora en Castro se respira  aroma de victoria y Hugo Boss.

Love is love

 Después de la guerra, una pequeña librería de China Town, "City Lights", sirvió como punto de encuentro de los desorientados. Ellos, los de la Beat Generation, le sacaron una peineta al General MacArthur y se metieron por el camino todo aquello que les abriera nuevo horizontes (supongo que los chinos ayudarían dada su experiencia con la morfina). Pioneros en el uso del acido lisérgico, estos escritores pusieron las bases de la contracultura norteamericana contemporánea. Ahora en City Lights hay abundancia autores con muchas "K": Bukowski, Chomsky, etc... Sigue siendo un punto donde encontrar lecturas muy subversivas.

 En estos días, desde Palo Alto y Mountain View bajan los programadores, los nómadas digitales y los minimalistas esclavos del MacBook. Se les puede ver en los Starbucks, oficina improvisada de las "startups". También están los corredores, los ciclistas, los negros tirados de la 5th Street, los chicanos en Mision District, los chinos en su gueto y los incansables "Uber Drivers", la última tribu de la ciudad.  Esto es San Francisco, así que creo que me voy a poner unas flores en el casco. En breve tomaré la CA-1, y creo que el viento del Pacífico las irá esparciendo por la costa... 

 Únete y apadrina para la Fundación Vicente Ferrer, eso si que es llevar flores en el pelo... 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

Fran Ventura   10.may.2017 07:19    

EQUIPACIÓN PARA VIAJAR EN BICICLETA CON ALFORJAS.

    martes 2.may.2017    por Fran Ventura    0 Comentarios

 Mucho ha llovido desde los tiempos de Jack London, cuando las expediciones en Alaska se hacían con mulas cargadas de sacos de judías, tocino seco y café. Las tiendas de campaña eran de lona y difícilmente aguantaban una tormenta. Los sacos de dormir eran de lana y una manta en el suelo hacía las veces de colchón. 

 Los buscadores de oro del Klondike se adentraban en las tierras salvajes del Yukón llevando lo necesario para sobrevivir durante meses aislados. En temporada se podría cazar algún caribú y pescar algún salmón... En aquella época no había frontales led, pero las lamparas de petróleo hacían las veces.

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 Ahora las expediciones llevan alta tecnología: Primaloft, Goretex, Merino, etc... Materiales de alta resistencia y poco peso, cuyo precio hará temblar cualquier presupuesto. Los ciclistas llevamos purificadores portátiles, paneles solares, navegadores GPS, y comunicadores vía satélite... 

 Es evidente que se puede viajar con mucha menos tecnología, pero realmente algunos de estos "inventos" valen su peso en oro cuando uno está bajo una tormenta de nieve, o pedaleando bajo la lluvia. Personalmente no renuncio al confort si puedo pagarlo. En esta entrada del blog revelaré la equipación que llevo en las alforjas.

  Alforja delantera derecha:

 Esta es la bolsa que dedico a los recambios de la bicicleta y los dispositivos electrónicos.

 Habréis comprobado que dedico mucho tiempo a pensar cómo organizar la alforjas para que el proceso de carga y descarga de las mismas sea lo más rápido posible. La idea es ahorrar tiempo y sobre todo saber donde está cada cosa. 

 Os recuerdo que hay que tener cuidado con las baterías de litio, dado que muchas aerolíneas solamente las permiten en el equipaje de cabina. Todos estos aparatos electrónicos viajan conmigo en un bolso de mano. Cómo es evidente, no aconsejo facturarlos.

Alforja delantera izquierda:

  Esta es la alforja que dedico a las provisiones. Lejos han quedado las judías con tocino de los primeros exploradores del Yukón... Los sobres de glucosa cada vez son más populares en ciclismo. Estos preparados pueden ayudar a mantener nuestros niveles los días que nos encontramos más débiles. Mi opinión es que solamente deben consumirse ocasionalmente, nunca por sistema.  Por norma general, la dieta del cicloturista de larga distancia debe ser de carbohidratos y proteínas, es decir "Pasta&Tuna", pero en los días mas bajo podemos complementar la dieta con uno de estos preparados durante la jornada de pedaleo.

 Os recuerdo que en mucho países no se permite la entrada con alimentos no empaquetados. Mi consejo es comprar las provisiones en el país de destino.

Alforja trasera izquierda:

Esta es la alforja que debe estar siempre seca. Afortunadamente las alforjas Ortieb son completamente impermeables.

 Recordad no es aconsejable tumbarse sobre la colchoneta desnudos con la piel impregnada en repelente para mosquitos. La mezcla del sudor y el repelente puede deteriorar la colchoneta.  Esto me pasó en Irán y tuve que comprar otra colchoneta sobre la marcha ( una colchoneta china muy resistente pero también pesada). Según tengo entendido no soy el único ciclista al que le ha pasado algo así.

Alforja trasera derecha:

 Dividir la ropa en tres usos diferente, pedalear, estar y dormir, no nos ayudará a ahorrar peso, pero ganaremos en confort. Personalmente necesito cambiarme de ropa cuando acabo de pedalear, creo que es algo psicológico. Cuando no puedo ducharme, utilizo "toallitas de bebé" para limpiarme. No es lo mismo que una ducha, pero es mucho mejor que no ducharse... Tener ropa limpia y seca para dormir es algo no negociable. Más explicaciones en el vídeo...

 

 Efectivamente el organizador de "Eagel Creek" es uno de los mejores inventos que he comprado... Por desgracia es muy complicado de conseguir. 

 

 Bolsa del manillar: 

 Aquí se deben llevar los "objetos de valor", aunque no todos. Es importante llevar en ella un "señuelo" y nunca dejarla puesta en la bicicleta cuando paramos en las gasolineras o cafeterias. El aplique sobre el manillar debe ir muy firme para evitar que la bolsa vibre y acabe rompiendo el soporte.

 Bolsa "RackPack":

Esta es la bolsa "cajón desastre", donde se llevan las cosas que no caben en ningún otro lado. También es la bolsa que llevo conmigo en la cabina del avión. Es el lugar donde llevar la comida cuando ya no nos cabe en la alforja delantera, algo que suele suceder cuando recorremos lugares poco poblados.

 He escrito esta entrada del blog mientras empaqueto y peso toda mi equipación. Recuerdo que hace años vi unos videos similares de una ciclista norteamericana. Me resultaron de gran utilidad... Espero que a ti también te resulten de utilidad. Disculpad que en esta ocasión no me extienda mucho más en referencias y enlaces. 

 Te recuerdo que mi expedición es para llegar lo más cerca que pueda del estrecho de Bering, y cruzar "simbólicamente" hacia Asía. Trataré de llegar a India en los próximos años. Mi objetivo es conseguir 68 apadrinamientos para la Fundación Vicente Ferrer. Si decides apadrinar descubrirás que la felicidad es muy fácil de alcanzar.  Más información: 

www.elcaminodeanantapur.org

 

 

 

Fran Ventura    2.may.2017 16:08    

GUÍA PARA SOBREVIVIR ENTRE OSOS EN ALASKA.

    martes 18.abr.2017    por Fran Ventura    0 Comentarios

 

"Desde hace mucho tiempo, Alaska ejerce una atracción magnética sobre los soñadores e inadaptados que creen que los enormes espacios inmaculados de la última frontera llenarán el vacío de su existencia. Sin embargo, la naturaleza es lugar despiadado, al que le traen sin cuidado las esperanzas y anhelos de los viajeros"  Jon Krakauer, Hacía Rutas Salvajes.

 

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 Los osos poseen una apariencia tranquila y apacible, sin embargo su carácter es variable, imprevisible y peligroso. Por suerte suelen evitar la interacción con el ser humano. Recuerdo que Werner Herzog en "Grizzly Man" sólo veía en su mirada la cruda indiferencia con la que la vida se abre paso en los espacios salvajes. Lo contrario, una visión ingenua e idílica sobre la naturaleza de Alaska, le costó la vida al entusiasta de los osos Timothy Treadwell y a mi eternamente admirado Chris McCandless.

También en Alaska murieron mis compañeros Felix Rodríguez de la Fuente, Teodoro Roa y Alberto Mariano Huescar. Fue en un accidente aéreo de camino a filmar una carrera de trineos.  Por supuesto Felix tampoco poseía esa visión "naif" de la vida salvaje. El "Jack London español", como le apodó la prensa local, conocía muy bien la crueldad de la naturaleza.

"La misma tierra era una desolación pura, sin vida ni movimiento, tan fría y desnuda que su espíritu no era siquiera el espíritu de la tristeza. Se insinuaba una especie de risa más terrible que cualquier tristeza, una risa amarga como la sonrisa de la Esfinge, una risa fría como la escarcha y que participaba de una siniestra infalibilidad. Era la magistral sabiduría de la eternidad que se reía de la futilidad y los inútiles esfuerzos de la vida. Era la naturaleza salvaje, el helado corazón de las tierras salvajes del Norte" Jack Londón, Colmillo Blanco.

 Hay una gran diferencia entre ir de "Picnic" a Cercedilla y recorrer el norte de Canadá y Alaska en bicicleta. Efectivamente habrá noches en las que pueda llegar a lugares "civilizados", pero muchas otras tendré que acampar en territorio salvaje. He leído medía docena de guías para saber cómo actuar en caso de tener un encuentro con un oso, y sobre todo, como evitarlo. Trataré de sintetizar estos consejos, en parte como repaso, en parte con la esperanza de que puedan serle de utilidad a otros viajeros.

1-Elegir el lugar de acampada: 

 -Debemos evitar acampar cerca de las fuentes potenciales de alimento de los osos. Nunca debemos levantar la tienda cerca de un río donde puedan nadar salmones. Si hay salmones seguramente haya osos... Algunos salmones llegan a recorrer 1.400 kilómetros rio arriba para desovar, por lo que estar lejos de la costa no es una garantía. 

 Si el suelo está lleno de bayas silvestres es muy posible que aparezcan osos por allí.  Por tanto, antes de colocar la tienda, debemos determinar que el lugar elegido no sea atractivo para estos mamíferos.

2-Acampar en triángulo: 

 -Los osos poseen un muy desarrollado olfato. Son capaces de detectar nuestra comida a kilómetros de distancia  aunque esté enlata o empaqueta. Por este motivo jamás, bajo ningún concepto, debemos guardar la comida en nuestra tienda.  

 Algunos "campgrounds" poseen cajas metálica donde la comida debe guardarse bajo candado. En caso de no tener esta facilidad, debemos colgar la comida de un árbol a una altura mínima de 4 metros. La distancia aconsejada a la tienda debe ser de al menos 60 metros.

 Existen contenedores de comida a prueba de osos, pero son demasiado voluminosos para ser llevados en una bicicleta. Además, su precio ronda los 80 dólares...

 -Cuando cocinemos debemos hacerlo lejos de la tienda y lejos también del lugar donde colgamos la comida.  Es lo que se llama "acampar en triángulo", es decir, dormir, comer y colgar la comida en lugares diferentes. Es importante que junto con la comida guardemos nuestros cosméticos y productos de higiene, puesto que su olor puede también atraer a los osos. Dado que la ropa que hayamos utilizado para cocinar habrá quedado impregnada de olor a comida, es importante que quede almacenada con la comida.

3- Marcar el territorio:

-Es importante dejar claro a los osos que nuestro campamento es nuestro territorio. En Canadá se aconseja hacer ruido al llegar, a ser posible metálico. Para esto llevo un maravilloso timbre de bici, además de un silbato... También llevo una radio, que dejaré puesta a todo volumen durante algún tiempo. En Finlandia suelen orinar alrededor del campamento, de forma que el oso detecte nuestra presencia por su olfato. 

4- Evitar encuentros no deseados:

 Las bicicletas suelen hacer poco ruido al avanzar, lo que puede provocar que los osos no detecten nuestra presencia, y por tanto, que tengamos un "encontronazo". Al sentirse sorprendido un oso suele huir, especialmente si es un oso negro, pero si nos percibe como una amenaza podría atacarnos. Es importante ir tocando el timbre cada pocos minutos para advertir de nuestra presencia. 

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5- Los osos curiosos:

 -Los osos son animales muy curiosos. Son capaces de destrozar una tienda de campaña o una bicicleta simplemente llevados por su curiosidad. Si un oso se acerca a curiosear, es decir, se pone sobre dos patas y olfatea, debemos mantener la calma y dejarle claro que no es bienvenido. Demos retroceder lentamente para no invadir su zona de seguridad, pero nunca debemos salir corriendo, pues podría desencadenarse una persecución.  

 Si el encuentro es con un oso negro, mucho más pequeño que un grizzly, podemos gritarle o hacer algún tipo de ruido metálico, es casi seguro que huirá... Si es un oso Grizzly, debemos evitar que decida que somos una presa fácil... Para ello debemos parecer más grandes, unirnos a algún objeto, como la bicicleta en pie sobre la rueda trasera. Hay que conseguir que el oso huya...

6-Ataque defensivo:

 -Si el oso baja la cabeza y retrae hacía atrás las orejas, estamos ante un oso en posición defensiva. En caso de ataque debemos utilizar nuestro spray de pimienta. Si el oso hace contacto debemos "hacernos el muerto", es decir, no reaccionar al ataque. La postura será boca abajo y las manos tapando nuestra nuca...  El oso cesará en el ataque cuando no nos perciba como una amenaza. Este tipo de ataque suelen realizarlo las osas para proteger a sus oseznos.  

 Hay que esperar unos minutos antes de volver a levantarnos. Es posible que el oso esté escondido o subido a algún árbol, por lo que hay que caminar despacio y cauteloso para pedir ayuda evitando un segundo ataque.

7-Ataque ofensivo:

 Cuando el oso se dirige hacia nosotros con la cabeza alta y las orejas hacia adelante, estamos ante un ataque ofensivo. Este tipo de ataque es muy extraño y solamente lo realizan los osos Grizzly o los Kodiak (una variedad de oso pardo más grandes aún que los Grizzly)

 Debemos utilizar nuestro spray de pimienta y si con esto no se detiene golpearlo violentamente en la nariz y los ojos. Hay que luchar con todas nuestras fuerzas para convencerle de que no somos una presa fácil.  

8-Spray de pimienta:

Es prácticamente obligatorio llevar a mano este tipo de arma defensiva. La distancia para utilizarlo suele variar de un fabricante a otro, pero suele ser en torno a los dos metros... Se debe pulverizar sobra la nariz del animal durante 3 o 4 segundos. Su eficiencia es muy alta, por lo que es casi seguro que el animal huirá...

 -Me dicen los ciclistas canadienses que el animal más peligros de esas zonas suele tener solamente dos patas y conducir un "Pick Up".  Esto es común en casi todo el planeta... Sé que todas mis precauciones están centradas en los osos y posiblemente los mosquitos, voraces en estos territorios, serán mi mayor inconveniente. Prometo escribir al blog algo sobre esto...

No puedo cerrar esta entrada  sin recordar que mi objetivo es alcanzar los 68 apadrinamientos para la Fundación Vicente Ferrer, tantos como radios tiene mi bicicleta. Creo que encontrarás en este compromiso la misma felicidad que yo he encontrado. Más información aquí.

Fran Ventura   18.abr.2017 23:12    

Camino de India por Alaska: North by Northwest.

    martes 21.mar.2017    por Fran Ventura    0 Comentarios

 

  ¿Qué nos lleva a explorar nuevas rutas? ¿Qué sentimientos nos impulsa han abandonar nuestro "campo base" y entregarnos a la incertidumbre de la carretera?¿Qué recompensa recibimos a las penurias del viaje? Quizás Edmund Burke en su ensayo "De lo bello y de lo sublime" (no confundir con el ensayo del mismo nombre de Immanuel Kant) da respuesta a estas preguntas. Dice Burke que el ser humano experimenta un profundo placer en lo "diferente", en todo aquello novedoso: es el placer del conocimiento, creo yo... Viajar, intercambiar experiencias, descubrir lo que hay al otro lado, nos ha llevado ha colonizar este planeta y salir de la oscura caverna en la que vivíamos no hace demasiado. 

 

Alaska

 

  En Febrero de 2016 decidí seguir mi viaje, regresar a India pedaleando para así cerrar el circulo que comencé en 2014. Aquel año pedaleé desde Madrid hasta Anántapur, en el sur de India, donde está la sede de la Fundación Vicente Ferrer. La cosa salió bien... Gracias a un crowdfunding y a un documental que rodé durante el viaje, Vicente Ferrer ha repartido más de 300 bicicletas para que los niños de la zona de Anántapur, muchos de ellos Dalits, los "intocables", tengan un medio de trasporte seguro para ir al colegio...

 El nuevo reto consiste en pedalear hacia el oeste, con la esperanza de confirmar que el mundo es redondo, y que por tanto, también así podré llegar a mi destino en India. El objetivo ahora es conseguir 68 apadrinamientos para la Fundación Vicente Ferrer, tantos como radios tiene mi bicicleta (si te animas puedes apadrinar pulsando aquí)

 La primera etapa (2016) consistió en cruzar Estados Unidos: 4.600 km cuya narración ha quedado vinculada a este blog.  Se consiguieron 7 apadrinamientos.   

 Toca volver a la carretera y solo hay una ruta natural entre America y Asía. Este camino pasa por el estrecho de Bering, un istmo de 80 km que separa Rusia de Estados Unidos. Durante la última glaciación, en la edad de hielo, el mar congelado se contrajo conectando así ambos continentes con una franja de tierra de unos 30 km de anchura.  No se sabe a ciencia cierta cuanto tiempo duró este puente antes de quedar nuevamente sumergido, pero fue el suficiente como para permitir que un homínido autodenominado "sapiens" cruzara al nuevo mundo y lo colonizara.

 Por desgracia, no voy a poder cruzar pedaleando desde América a Asía. En algún momento pensé que 80 Km podrían pedalearse en un solo día con una Fat-Bike (esas bicis de ruedas gordas que tan bien funcionan en el hielo) sobre un mar helado, pero luego aterricé en la realidad: Osos blancos hambrientos, témpanos que se rompen, y miles de inconvenientes burocráticos y económicos.

  En mi viaje de regreso a India por etapas, este año me conformaré con llegar  lo más cerca del estrecho de Bering que mi calendario, mis piernas y mi presupuesto me permitan. Es posible que me leyeras el año pasado. Mi travesía acabó en Ventura, 110 Km al norte de Los Ángeles.  Este año comenzará un poco más al norte, en San Francisco. Por delante 5.600 Km a través de algunas de las zonas más deshabitadas del planeta, los territorios poco explorados de la Columbia Británica y de Yukon. 

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  Solo hay dos carreteras que cruzan estas regiones. La primera en construirse fue la "Alaskan Highway". La trazaron los americanos a toda  prisa durante la segunda guerra mundial para llevar tropas a los territorios de Alaska, amenazada por los japoneses desde las invadidas Islas Aleutianas. Yo no utilizaré esta ruta, demasiada frecuentada por camiones de gran tonelaje. En su lugar, pedalearé por la mucho menos famosa y mucho más salvaje Stewart-Cassiar Highway. Esta carretera serpentea entre montañas y glaciares descomunales, y es atravesada por osos negros, una especie mas pequeña y menos peligrosa que los Grizzlies. Los osos negros poseen un afinado olfato por lo que tendré que colgar mi comida de alguna rama mientras duermo y enterrar la basura orgánica lejos de mi campamento. Otro potencial enemigo serán los mosquitos. Después del deshielo de la primavera se forman muchas ciénagas donde con los primeros calores del verano los mosquitos prosperan por millones. 

 Pero mi mayor miedo son las distancias, siempre las distancias... Milas y milas sin servicios, sin cobertura de teléfono, que obligan a llevar comida para muchos días y a racionar muy bien los esfuerzos. También la soledad, esa soledad que te vuelve loco (la wifi es como oxigeno cuando estás solo...)  A estas alturas del post, parece obligado señalar que yo no soy Christopher MacCandless, el protagonista de "Hacia Rutas Salvajes", si bien su espíritu, en cierta medida, viajará en mis alforjas hacías los inexplorados territorios del norte, dónde se concentran muchos de los paisajes vírgenes que aún quedan en este planeta.

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 El 6 de Mayo volaré hacia San Francisco, y en cuanto tenga la equipación lista comenzaré a pedalear hacia el norte por la "California 1",  una de las carreteras mas espectaculares de Norte América.  Esta carretera atraviesa el Redwood Park, el bosque de secuoyas gigantes donde se rodó la película "El Retorno del Jedi", es decir, la luna de Endor.  También en esta zona están las mayores plantaciones de marihuana de EE.UU, si bien, tras su legalización en California, el ambiente en la zona se ha relajado tanto como su precio...

 Muchas cosas pasarán en este viaje antes de llegar a Anchorage. Espero poder contarlo en este blog, al menos una vez por semana. También podrás seguirme diariamente en mi facebook, en mi twitter y en mi instagram. ¡Que Dios me bendiga para encontrar suficiente wifi en mi camino!

 ¡Ah, por cierto! Nuevamente viajo sin ningún apoyo. Rtve tan sólo me deja este espacio para narrar el viaje. Muchas gracias compañeros de la web, sois mis únicos valedores. 

 

Fran Ventura   21.mar.2017 22:58    

Cómo cruzar un Desierto en Bicicleta.

    jueves 27.oct.2016    por Fran Ventura    2 Comentarios

 Me pregunto si alguien está tan loco como para intentar cruzar un desierto en bicicleta. El otro día me di cuenta de que había cruzado cuatro, tres de ellos seguidos, en el mismo viaje. No es que me guste cruzar desiertos, simplemente no pude rodearlos...  En cualquier caso, debo de confesar que me siento atraído por el reto físico y psicológico que supone pedalear en entornos tan hostiles. 

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En 2014, crucé en desierto del Karakún, en Turkmenistán. Sus 560 Km, desde la frontera de Irán hasta la frontera con Uzbequistán, los recorrí en cinco días, el tiempo máximo que permite un visado de tránsito en este peculiar país. Había tanto viento en contra que mi velocidad media fue de 10 Km por hora.

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En 2016 crucé el Desierto de Nuevo México, el Painted Desert (Arizona) y el Mojave (Nevada/California).  Cierto es que existen desiertos más grades, pero el Mojave posee el registro de la máxima temperatura y el Karakún es temible por sus tormentas de arena. Aquí van 10 consejos prácticos para afrontar un desierto en bicicleta.

1) Consulta a tu médico

Viajar  en bicicleta puede ser una experiencia muy dura. Cruzar un desierto, con el viento en contra o temperaturas elevadas, puede ser un auténtico reto. Por este motivo, es más que aconsejable realizarse un examen biométrico y un test de esfuerzo. Es importante tener un estado de forma óptimo para evitar desvanecimientos, bajadas de azúcar repentinas, etc.. 

Nuestra gran enemiga será la "hipertermia", conocida como "golpe de calor". Conviene documentarse muy bien sobre como evitarla, dado que puede ser mortal. Más adelante daré algunas pistas, pero si te sientes mareado y te entra un sudor frío repentino, es el momento de parar, buscar una sobra y refrescarse lo mejor posible.

2) Documentación

Si la documentación es fundamental en cualquier viaje, mucho más cuando se tratar de cruzar un desierto en bicicleta. Hay que averiguar cúal es la mejor época del año, no sólo por temperatura sino también por los vientos. La altitud es un dato clave, dado que las temperaturas en un desierto elevado suelen ser bastante más suaves que en un desierto a 200 metros de altitud, como el Karakún o algunas zonas del Mojave. Hay que determinar los puntos de abastecimiento de agua y comida, así como las posibles sombras o refugios que podamos encontrar... Para ello, existen numerosas herramientas en la red.  Una buena idea es tratar de buscar la experiencia de algún otro ciclista en los foros: Adventure Cycling Association, Crazy Guy on a Bike o Rodadas.net

Sobre esta documentación conviene hacer una planificación, con alternativas en función de la meteorología. Mi cabeza funciona mejor cuando tengo un plan, ¿ y la tuya?

3) GPS

La documentación o los mapas no valen para nada si no tienes ni idea de dónde estas, cuantos kilómetros te quedan para el próximo abastecimiento, o cuanto has avanzado. En este sentido llevar un GPS con un buen mapa instalado, complementado por el mapa en papel, es fundamental.

Para recargar un GPS sobre la marcha puedes utilizar un "buje dinamo" y pasar la corriente a través de un estabilizador de corriente Busch&Müller, para obtener así una salida de corriente USB.

 Además, el GPS te dará otros datos claves, como la altitud, la temperatura, las horas de luz que te quedan o la hora a la que va a amanecer. Con todos estos datos tendrás el fundamento para tomar decisiones.

A partir de 45 grados a la sombra, es decir, unos 52 al sol, es mejor empezar a buscar donde esconderse. En el Mojave el termómetro alcanzo los 47 a la sombra (55 en mi GPS) en algunas ocasiones. Llaneando y bajando lo pude soportar con mucha dificultad, pero subiendo mi temperatura corporal se disparaba y se hacia literalmente imposible avanzar. En esas condiciones se está al límite del golpe de calor, así que tomé la decisión de pedalear de noche porque me parecía mucho menos arriesgado.

4) Hidratación

Este es uno de los puntos mas importantes. Personalmente siempre llevo dos botellas de aluminio de 1.5 litros. La segunda suele ir vacía en zonas muy pobladas, y llena en las zonas donde el abastecimiento es más complicado. Estás botellas llevan una funda de neopreno, pero después de cuatro horas a pleno sol el agua estará literalmente hirviendo.

Si no tengo claro los puntos de avituallamiento,  llevo mis tres litros más una bolsa de hidratación de cinco litros. La llevo por seguridad, me siento más seguro sabiendo que si todo sale mal tendré agua de sobra.... Además, también llevo una pequeña botella pulverizadora de medio litro que utilizo para refrescarme los antebrazos (que van cubiertos con manguitos ) y el cuello. Estas zonas son las más sensibles para regular la temperatura corporal.

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La cantidad de agua dependerá de cada persona. Personalmente recomiendo utilizar preparados de electrolitos, que ayudan a evitar la deshidratación.

  Recuerda: Hay que beber aunque no se tenga sed, pequeños sorbos regularmente. La sed es el primer síntoma de la deshidratación. 

 

5) Nutrición

La única forma de afrontar una travesía en un desierto es con mucha paciencia, pedaleando sin llegar al sofoco, entre el 60 y el 70% de nuestra frecuencia cardiaca máxima. En los ejercicio aeróbicos de larga duración se obtienen la energía de la metabolización de las grasas  y de los carbohidratos de absorción lenta, como el arroz o la pasta.

 Mi estrategia consiste en cenar y desayunar todos los carbohidratos que mi cuerpo admita razonablemente, y durante el día ir comiendo algún tipo de fruto seco que se digiera con mucha facilidad. Por ejemplo, en Turkmenistán llevaba dos cajas de dátiles que iba consumiendo progresivamente. Hay que evitar las comidas copiosas y pesadas durante la jornada de pedaleo...

 Por otra parte, después de dos semanas de ejercicio aeróbico prolongado, el cuerpo comienza a necesitar proteínas antes de empezar a consumir su propia musculatura. Cuando preguntas a otros cicloturistas siempre recomiendan "Pasta&Tuna", como combinación habitual de carbohidratos y proteínas. Afortunadamente, incluso en los países más remotos, el arroz y la carne son relativamente fáciles de encontrar. 

 

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6) Ropa adecuada

En el desierto, no solamente nos enfrentamos a un sol abrasador, sino a viento que arrastra arena.  El polvo nos entrará en la nariz, en la boca, en los ojos, etc..  Por eso es muy importante llevar un pañuelo para protegerse la nariz y la boca. Cuando más arena nos entre en la boca, más sed tendremos...

La cabeza debe ir suficientemente protegida... Un sombreo de "ala" no siempre es la mejor solución, porque con el viento el "ala" ofrece mucha resistencia. Lo ideal es llevar un pañuelo  debajo del casco, o una gorra fina de ciclismo tradicional con una visera  rígida.

Existen gafas "tácticas" especiales para el desierto. Llevan una espuma lateral que impide que la arena entre en los ojos. Por otra parte, los ojos suelen secarse, por lo que es muy buena idea llevar algún tipo de suero para refrescarlos de vez en cuando. 

 Los brazos se abrasarán si no van protegidos por manguitos, así que unos de algodón son ideales.  Además, los manguitos húmedos por la parte interior ayudan a regular la temperatura.

 Sobre colores hay mucho escrito. Supuestamente los colores claros repelen el calor, pero los colores oscuros impiden la evaporación del sudor, y por tanto mejoran la refrigeración. Personalmente prefiero los colores claros, dado que apenas sudo.

Si quieres evitar las quemaduras, toda aquella parte de nuestro cuerpo que vaya expuesta al sol deberá ir protegida por una crema solar de factor  50 o superior, 

7) Cabeza fuerte

Tan importante como el reto físico es el reto psicológico. Debido al paisaje, en el desierto es fácil tener la sensación de que no se avanza, de que se está en el mismo lugar en el que se estaba hace varias horas. Es relativamente común tener desorientaciones...

Aquí el GPS juega otra vez un papel fundamental. Personalmente mantengo la concentración y la motivación... La concentración no descuidando la hidratación, cada media hora exacta un sorbo, y la nutrición, tomando algo sólido cada hora,  coincidiendo a ser posible con una sombra. La motivación la mantengo a base de pequeños objetivos, de calculo de medias, etc...

Cuando el viento sopla en contra la cosa se complica también a nivel psicológico. Es preferible llevar un pedaleo alegre en una marcha corta, que ir atascado en un desarrollo que nos desanime. Hay que buscar la posición mas protegida del viento, para evitar toda la resistencia que podamos. 

 

8) Descanso

Una sombra en un desierto es un tesoro. En Estados Unidos aprovechaba cada puente sobre la carretera para descansar unos minutos y bajar la temperatura corporal. Era el momento de beber, de mirar el móvil, de comer, incluso de orinar... Descansar cinco minutos por hora es una buena idea.

Si una sombra es un tesoro en un desierto, una gasolinera es "la octava maravilla".  En Turkmenistán no tenían agua corriente, pero en EE.UU. tenían hasta hielo gratis, así que aprovechaba para hacer bolsitas que me ponía en el cuello para refrescarme. Descansar media hora o 45 minutos por cada 4 horas es también muy buena idea...  

9) Iluminación

 Si la temperatura sube mucho, una buena idea es pedalear al amanecer, al atardecer o directamente de noche... Por ello es importante llevar iluminación trasera, para ser visto y delantera para ver. El mínimo son 200 lúmenes para poder ver algo en la oscuridad de la noche. Según la batería o las pilas se vayan agotando, la intensidad de la luz puede bajar, por lo que es buena idea llevar baterías o pilas de repuesto.  La marca SuperNova fabrica faros que proporcionan esta intensidad alimentándose desde el buje dinamo, por lo que pueden ser una buena opción...  

10) Alucinaciones

 Confieso que he llegado a ver gasolineras en la distancia, dónde sólo había desierto... Supongo que el cansancio, el exceso de sol o el deseo de un refresco me provocó esta ilusión. He hablado con otros ciclistas y por lo visto es algo relativamente común.  Otros confiesan haber perdido la noción del tiempo, algo que yo también he experimentado.  

 De noche,  siguiendo una débil luz sobre el asfalto, rodeado de total oscuridad  y aguantando el sueño, uno puede dudar si esta soñando, o es verdad que está pedaleando. Los desiertos son lugares muy extraños, pero fascinantes. 

Un último consejo, si vemos una tormenta de arena venir hacía nosotros debemos hacer lo siguiente:

1- No perder la calma y poner la bicicleta a favor del viento, aunque eso signifique retroceder.

2- Buscar un lugar donde refugiarnos. A veces una duna o un talud puede ser suficiente para que el viento pase por encima de nosotros. Tratar de acampar no es una buena idea, es posible que la tienda salga volando o la estructura se parta...

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Fran Ventura   27.oct.2016 22:15    

El Camino de Anántapur

Bio El Camino de Anántapur

Fran Ventura, realizador y guionista de TVE, en 2014 pedaleó desde Madrid a Anántapur, en el sur de India, sede de la Fundación Vicente Ferrer. Con ello logró recaudar más de 300 bicicletas: un medio de transporte seguro para que las niñas de la zona pudieran continuar sus estudios. Fruto de aquel viaje nació el documental “14.000 Km, El Camino de Anántapur” y la serie homónima de seis episodios. Ahora Fran pretende volver a Anántapur viajando hacia el oeste en bicicleta para conocer en persona a la niña que ha apadrinado a través de Fundación Vicente Ferrer. La primera etapa será cruzar Estados Unidos desde Nueva York a Los Ángeles. Luego seguirá hacia el norte para llegar a Alaska y desde allí cruzar el Pacifíco hasta el norte de China. En la última etapa recorrerá la costa del Sudeste Asiático hasta llegar otra vez a la India y cerrar el círculo iniciado en 2014.
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