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Cómo cruzar un Desierto en Bicicleta.

    jueves 27.oct.2016    por Fran Ventura    2 Comentarios

 Me pregunto si alguien está tan loco como para intentar cruzar un desierto en bicicleta. El otro día me di cuenta de que había cruzado cuatro, tres de ellos seguidos, en el mismo viaje. No es que me guste cruzar desiertos, simplemente no pude rodearlos...  En cualquier caso, debo de confesar que me siento atraído por el reto físico y psicológico que supone pedalear en entornos tan hostiles. 

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En 2014, crucé en desierto del Karakún, en Turkmenistán. Sus 560 Km, desde la frontera de Irán hasta la frontera con Uzbequistán, los recorrí en cinco días, el tiempo máximo que permite un visado de tránsito en este peculiar país. Había tanto viento en contra que mi velocidad media fue de 10 Km por hora.

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En 2016 crucé el Desierto de Nuevo México, el Painted Desert (Arizona) y el Mojave (Nevada/California).  Cierto es que existen desiertos más grades, pero el Mojave posee el registro de la máxima temperatura y el Karakún es temible por sus tormentas de arena. Aquí van 10 consejos prácticos para afrontar un desierto en bicicleta.

1) Consulta a tu médico

Viajar  en bicicleta puede ser una experiencia muy dura. Cruzar un desierto, con el viento en contra o temperaturas elevadas, puede ser un auténtico reto. Por este motivo, es más que aconsejable realizarse un examen biométrico y un test de esfuerzo. Es importante tener un estado de forma óptimo para evitar desvanecimientos, bajadas de azúcar repentinas, etc.. 

Nuestra gran enemiga será la "hipertermia", conocida como "golpe de calor". Conviene documentarse muy bien sobre como evitarla, dado que puede ser mortal. Más adelante daré algunas pistas, pero si te sientes mareado y te entra un sudor frío repentino, es el momento de parar, buscar una sobra y refrescarse lo mejor posible.

2) Documentación

Si la documentación es fundamental en cualquier viaje, mucho más cuando se tratar de cruzar un desierto en bicicleta. Hay que averiguar cúal es la mejor época del año, no sólo por temperatura sino también por los vientos. La altitud es un dato clave, dado que las temperaturas en un desierto elevado suelen ser bastante más suaves que en un desierto a 200 metros de altitud, como el Karakún o algunas zonas del Mojave. Hay que determinar los puntos de abastecimiento de agua y comida, así como las posibles sombras o refugios que podamos encontrar... Para ello, existen numerosas herramientas en la red.  Una buena idea es tratar de buscar la experiencia de algún otro ciclista en los foros: Adventure Cycling Association, Crazy Guy on a Bike o Rodadas.net

Sobre esta documentación conviene hacer una planificación, con alternativas en función de la meteorología. Mi cabeza funciona mejor cuando tengo un plan, ¿ y la tuya?

3) GPS

La documentación o los mapas no valen para nada si no tienes ni idea de dónde estas, cuantos kilómetros te quedan para el próximo abastecimiento, o cuanto has avanzado. En este sentido llevar un GPS con un buen mapa instalado, complementado por el mapa en papel, es fundamental.

Para recargar un GPS sobre la marcha puedes utilizar un "buje dinamo" y pasar la corriente a través de un estabilizador de corriente Busch&Müller, para obtener así una salida de corriente USB.

 Además, el GPS te dará otros datos claves, como la altitud, la temperatura, las horas de luz que te quedan o la hora a la que va a amanecer. Con todos estos datos tendrás el fundamento para tomar decisiones.

A partir de 45 grados a la sombra, es decir, unos 52 al sol, es mejor empezar a buscar donde esconderse. En el Mojave el termómetro alcanzo los 47 a la sombra (55 en mi GPS) en algunas ocasiones. Llaneando y bajando lo pude soportar con mucha dificultad, pero subiendo mi temperatura corporal se disparaba y se hacia literalmente imposible avanzar. En esas condiciones se está al límite del golpe de calor, así que tomé la decisión de pedalear de noche porque me parecía mucho menos arriesgado.

4) Hidratación

Este es uno de los puntos mas importantes. Personalmente siempre llevo dos botellas de aluminio de 1.5 litros. La segunda suele ir vacía en zonas muy pobladas, y llena en las zonas donde el abastecimiento es más complicado. Estás botellas llevan una funda de neopreno, pero después de cuatro horas a pleno sol el agua estará literalmente hirviendo.

Si no tengo claro los puntos de avituallamiento,  llevo mis tres litros más una bolsa de hidratación de cinco litros. La llevo por seguridad, me siento más seguro sabiendo que si todo sale mal tendré agua de sobra.... Además, también llevo una pequeña botella pulverizadora de medio litro que utilizo para refrescarme los antebrazos (que van cubiertos con manguitos ) y el cuello. Estas zonas son las más sensibles para regular la temperatura corporal.

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La cantidad de agua dependerá de cada persona. Personalmente recomiendo utilizar preparados de electrolitos, que ayudan a evitar la deshidratación.

  Recuerda: Hay que beber aunque no se tenga sed, pequeños sorbos regularmente. La sed es el primer síntoma de la deshidratación. 

 

5) Nutrición

La única forma de afrontar una travesía en un desierto es con mucha paciencia, pedaleando sin llegar al sofoco, entre el 60 y el 70% de nuestra frecuencia cardiaca máxima. En los ejercicio aeróbicos de larga duración se obtienen la energía de la metabolización de las grasas  y de los carbohidratos de absorción lenta, como el arroz o la pasta.

 Mi estrategia consiste en cenar y desayunar todos los carbohidratos que mi cuerpo admita razonablemente, y durante el día ir comiendo algún tipo de fruto seco que se digiera con mucha facilidad. Por ejemplo, en Turkmenistán llevaba dos cajas de dátiles que iba consumiendo progresivamente. Hay que evitar las comidas copiosas y pesadas durante la jornada de pedaleo...

 Por otra parte, después de dos semanas de ejercicio aeróbico prolongado, el cuerpo comienza a necesitar proteínas antes de empezar a consumir su propia musculatura. Cuando preguntas a otros cicloturistas siempre recomiendan "Pasta&Tuna", como combinación habitual de carbohidratos y proteínas. Afortunadamente, incluso en los países más remotos, el arroz y la carne son relativamente fáciles de encontrar. 

 

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6) Ropa adecuada

En el desierto, no solamente nos enfrentamos a un sol abrasador, sino a viento que arrastra arena.  El polvo nos entrará en la nariz, en la boca, en los ojos, etc..  Por eso es muy importante llevar un pañuelo para protegerse la nariz y la boca. Cuando más arena nos entre en la boca, más sed tendremos...

La cabeza debe ir suficientemente protegida... Un sombreo de "ala" no siempre es la mejor solución, porque con el viento el "ala" ofrece mucha resistencia. Lo ideal es llevar un pañuelo  debajo del casco, o una gorra fina de ciclismo tradicional con una visera  rígida.

Existen gafas "tácticas" especiales para el desierto. Llevan una espuma lateral que impide que la arena entre en los ojos. Por otra parte, los ojos suelen secarse, por lo que es muy buena idea llevar algún tipo de suero para refrescarlos de vez en cuando. 

 Los brazos se abrasarán si no van protegidos por manguitos, así que unos de algodón son ideales.  Además, los manguitos húmedos por la parte interior ayudan a regular la temperatura.

 Sobre colores hay mucho escrito. Supuestamente los colores claros repelen el calor, pero los colores oscuros impiden la evaporación del sudor, y por tanto mejoran la refrigeración. Personalmente prefiero los colores claros, dado que apenas sudo.

Si quieres evitar las quemaduras, toda aquella parte de nuestro cuerpo que vaya expuesta al sol deberá ir protegida por una crema solar de factor  50 o superior, 

7) Cabeza fuerte

Tan importante como el reto físico es el reto psicológico. Debido al paisaje, en el desierto es fácil tener la sensación de que no se avanza, de que se está en el mismo lugar en el que se estaba hace varias horas. Es relativamente común tener desorientaciones...

Aquí el GPS juega otra vez un papel fundamental. Personalmente mantengo la concentración y la motivación... La concentración no descuidando la hidratación, cada media hora exacta un sorbo, y la nutrición, tomando algo sólido cada hora,  coincidiendo a ser posible con una sombra. La motivación la mantengo a base de pequeños objetivos, de calculo de medias, etc...

Cuando el viento sopla en contra la cosa se complica también a nivel psicológico. Es preferible llevar un pedaleo alegre en una marcha corta, que ir atascado en un desarrollo que nos desanime. Hay que buscar la posición mas protegida del viento, para evitar toda la resistencia que podamos. 

 

8) Descanso

Una sombra en un desierto es un tesoro. En Estados Unidos aprovechaba cada puente sobre la carretera para descansar unos minutos y bajar la temperatura corporal. Era el momento de beber, de mirar el móvil, de comer, incluso de orinar... Descansar cinco minutos por hora es una buena idea.

Si una sombra es un tesoro en un desierto, una gasolinera es "la octava maravilla".  En Turkmenistán no tenían agua corriente, pero en EE.UU. tenían hasta hielo gratis, así que aprovechaba para hacer bolsitas que me ponía en el cuello para refrescarme. Descansar media hora o 45 minutos por cada 4 horas es también muy buena idea...  

9) Iluminación

 Si la temperatura sube mucho, una buena idea es pedalear al amanecer, al atardecer o directamente de noche... Por ello es importante llevar iluminación trasera, para ser visto y delantera para ver. El mínimo son 200 lúmenes para poder ver algo en la oscuridad de la noche. Según la batería o las pilas se vayan agotando, la intensidad de la luz puede bajar, por lo que es buena idea llevar baterías o pilas de repuesto.  La marca SuperNova fabrica faros que proporcionan esta intensidad alimentándose desde el buje dinamo, por lo que pueden ser una buena opción...  

10) Alucinaciones

 Confieso que he llegado a ver gasolineras en la distancia, dónde sólo había desierto... Supongo que el cansancio, el exceso de sol o el deseo de un refresco me provocó esta ilusión. He hablado con otros ciclistas y por lo visto es algo relativamente común.  Otros confiesan haber perdido la noción del tiempo, algo que yo también he experimentado.  

 De noche,  siguiendo una débil luz sobre el asfalto, rodeado de total oscuridad  y aguantando el sueño, uno puede dudar si esta soñando, o es verdad que está pedaleando. Los desiertos son lugares muy extraños, pero fascinantes. 

Un último consejo, si vemos una tormenta de arena venir hacía nosotros debemos hacer lo siguiente:

1- No perder la calma y poner la bicicleta a favor del viento, aunque eso signifique retroceder.

2- Buscar un lugar donde refugiarnos. A veces una duna o un talud puede ser suficiente para que el viento pase por encima de nosotros. Tratar de acampar no es una buena idea, es posible que la tienda salga volando o la estructura se parta...

Puedes seguirme en mi facebook: El Camino de Anántapur.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Categorías: Deportes

Fran Ventura   27.oct.2016 22:15    

2 Comentarios

Pensándolo solo un poquito; parece que cruzar un desierto es toda una odisea y hacerlo en el momento propicio, ...todo un lujo.
Cualquier acción que realices en ese viaje ha de estar bien medida y cotejada. No solo las acciones " directas " que hagamos, pueden repercutir en nuestra salud; sino también las " indirectas " acaban intentando fastidiarnos el viajecito. Se me ocurre que si viajamos en verano, deberíamos llevar unas cuantas llantas de rueda, pues con las altísimas temperaturas, no solo se derretiría el oscuro asfalto...ja!.
El invierno también parece ser un nido de problemas. Quizá entre temporadas sea el momento perfecto,.....para intentarlo (...el desierto también importa ).
Un hola !.

domingo 6 nov 2016, 12:45

Que buena aventura!! De casualidad viste algún animal del desierto de los que se mencionan acá:

https://animalesde.net/del-desierto/

Saludos!!

viernes 10 feb 2017, 19:47

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El Camino de Anántapur

Bio El Camino de Anántapur

Fran Ventura, realizador y guionista de TVE, en 2014 pedaleó desde Madrid a Anántapur, en el sur de India, sede de la Fundación Vicente Ferrer. Con ello logró recaudar más de 300 bicicletas: un medio de transporte seguro para que las niñas de la zona pudieran continuar sus estudios. Fruto de aquel viaje nació el documental “14.000 Km, El Camino de Anántapur” y la serie homónima de seis episodios. Ahora Fran pretende volver a Anántapur viajando hacia el oeste en bicicleta para conocer en persona a la niña que ha apadrinado a través de Fundación Vicente Ferrer. La primera etapa será cruzar Estados Unidos desde Nueva York a Los Ángeles. Luego seguirá hacia el norte para llegar a Alaska y desde allí cruzar el Pacifíco hasta el norte de China. En la última etapa recorrerá la costa del Sudeste Asiático hasta llegar otra vez a la India y cerrar el círculo iniciado en 2014.
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