Groucho sigue de moda (II)
Tal día como hoy, 15 de marzo, Julio Cesar fue asesinado a puñaladas por un grupo de senadores que querían restaurar la república en Roma. La fecha coincidía con un periodo considerado de buenos augurios, denominado tradicionalmente como los idus de marzo. 2056 años después, uno de los hijos más adorados de América, George Clooney, ha intentado asestar una puñalada fílmica al sistema político estadounidense, y al actual inquilino de la Casa Blanca con Los idus de marzo.
Uno se pregunta si Obama, al ver la película exclamó aquello de: “tú también, George, hijo mío”. Clooney es uno de los personajes más carismáticos del Planeta y no le ha debido hacer gracia a Obama que sea él, un demócrata convencido, el que desnude un sistema en el que las ideologías son devoradas por el ansia por alcanzar el poder, sin que importe mucho lo que se precise sacrificar por el camino. Tampoco le debió hacer gracia a la Casa Blanca el documental Inside Job, donde se denuncia claramente que Obama tuvo en su mano destituir y juzgar a los que provocaron con su codicia la actual crisis económica mundial, y en lugar de hacerlo tuvo que dejar a todos en sus cargos y mirar hacia otro lado. Inside Job es un intento claro de magnicidio: Los idus de marzo, tan sólo, un tirón de orejas. Un, esto es lo que hay, así es la naturaleza humana.
De la naturaleza humana nos habla Tenemos que hablar de Kevin. De cómo una mujer puede llevar una maternidad no deseada, de que es posible que existan madres que no tienen el más mínimo instinto maternal, porque, simplemente, no se sienten conectadas a sus cachorros. Y esto se ve mucho más acrecentado si la criatura muestra claros indicios de ser un sociópata. Demoledora película para un tiempo en el que hemos dejado de creer en todo aquello en lo que creíamos. A veces el cine te da un puñetazo en el estomago que no quieres recibir, un puñetazo que te lleva al mundo de Happiness, de Elephant, de Funny Games, de La cinta blanca. Un mundo que es preciso estudiar, analizar, pero del que también es preciso protegerse.
De alguna manera, cuando Groucho, irónicamente, dijo aquello de: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”, lo que hacía era protegerse. Defenderse de sus propias contradicciones. Las que todos tenemos y las que tanto nos asustan, hasta el punto de bloquearnos. Con esa frase Groucho demostraba una profunda inteligencia al asumir que aquello que le habían enseñado que debía de ser un ser humano no se parecía en absoluto al conjunto de ideas que circulaba a gran velocidad por una cabeza en la que se agolpaba el instinto, las emociones y la razón en una coctelera agitada por chorritos de hormonas y enzimas.
No sé si hay que crear al superhombre, ni sé si el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe. A veces pienso que si un gigante nos observara de la misma forma que nosotros estudiamos a las hormigas, sus conclusiones sobre nuestro comportamiento serían bastante similares hace 2056 años y ahora.
Hay varios datos que el gigante constataría: en la época de una hormiga llamada Julio Cesar había 200 millones. Ahora se han alcanzado los siete mil millones. Como especie crecen. El poder lo ejercen aquellas hormigas que controlan el granero. Por eso hay muchas hormigas que quieren ser como la hormiga César. Para ser la hormiga César hay que dejar en la cuneta a muchas otras hormigas lo que conlleva que siempre habrá hormigas que quieran cargarse a César y a los amigos de César. Al parecer, para que la especie sobreviva existen reglas, pero éstas, incluso en las comunidades más evolucionadas, admiten interpretaciones tan diversas que parece que para algunos todo vale.
Del legado de la llamada hormiga César el gigante no hablaría demasiado. A fin de cuentas, tan sólo era una hormiga más, y hoy, 15 de marzo, hay otra hormiga que está siendo especialmente recordada por su aporte a una comunidad que siempre apadrinó. Su apellido es Corleone aunque todos le llamaban cariñosamente Don Vito.
@miguelcastrou




Alfonso dijo
Me parece que en los "Idus de Marzo" el tirón de orejas no es tanto para Obama como para el sistema político que se apoya en ese tipo de campañas y formas de hacer política. "Inside job" sí va al corazón del sistema económico y financiero y, por tanto, a la responsabilidad de Obama por permitir la continuidad de los mismos criterios y personas que habían contribuido a la crisis.
16 mar 2012
Carmen dijo
Acabo de leer tu nueva entrega y me ha encantado la frase del gran Groucho, sencillamente genial como era él, mi análisis de ella no es exactamente igual al tuyo, aunque tampoco lo excluye, yo pienso, y si te das cuenta en todas sus películas alude mucho al dinero, a la buena posición social, que él se refiere a que todo tiene un precio, todo es negociable, todo se compra, ¿quién quiere una de principios?, y encima los rebajamos ya que estamos en crisis ¿no?. Es más me atrevería a decir que Groucho estaba en contra de todo lo establecido, de todo lo "políticamente correcto", de toda la grandielocuencia, de toda la falsedad, por eso también considera falsos los principios, falsos y sobornables, en fin estaba en contra de todo el stablisment, y más establecidos que los principios no se yo que hay, y al fin y al cabo por qué estos y no aquéllos?, creo que se reía de todo y por supuesto también de los principios. De ahí su sarcasmo tan genial. No conocía la frase, como hay tantas cosas que desconozco, muchas gracias Miguel por enseñármela.
Me parece interesante la película de Tenemos que hablar de Kevin.
En cuanto a lo de César, pobrecito César, si sólo fuera César habría remedio, el problema no es César, nunca ha sido César el problema, el problema siempre son los otros CÉSARES y esos NUNCA MUEREN, ESTÁN A LA SOMBRA Y SON MUCHOS MÁS DE LO QUE NOS IMAGINAMOS, ES MÁS HASTA PODEMOS SER NOSOTROS MISMOS.
ES QUE SE ME HA OCURRIDO QUE ADEMÁS LO DE CÉSAR ENLAZA PERFECTAMENTE CON GROUCHO Y LOS PRINCIPIOS POR ESO ESOS MUCHOS PODEMOS SER CUALQUIERA DE NOSOTROS "ESTOS SON MIS PRINCIPIOS..."
16 mar 2012
Ana dijo
De nuevo ¡Enhorabuena! por tus crónicas, nos hacen pensar y eso, en el momento actual, es muy bueno.
El hombre clásico y moderno seguirá debatiéndose en la elección de lo que para su propio criterio es el mal menor, que, seguramente, no será necesariamente coincidente con el de su vecino.
Estoy acabando de leer LIBERTAD de Jonathan Franzen no os perdáis las páginas referidas a la defensa del medio ambiente. Por cierto es fantástico.
20 mar 2012