Entrevista a Martín Molina

MARTÍN MOLINA es profesor del Departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid. http://www.dia.fi.upm.es.

Miguel Castro. Hemos visto en el cine a máquinas con inteligencia propia capaces de cuestionar decisiones humanas e incluso a androides que tienen dudas existenciales que nos resultan muy familiares. Obviamente son ficciones que intentan representar un futuro más o menos lejano. ¿Cuántos años nos quedan para construir una maquina que tenga inteligencia propia?

Martín Molina. En los últimos años se ha avanzado enormemente en el desarrollo de sistemas de ese tipo. Por ejemplo, el robot Asimo de la compañía Honda es uno de los robots de última generación con aspecto humano capaz de andar, subir escaleras, correr, llenar vasos, bailar, etc. Se han construido prototipos de coches capaces de conducirse a sí mismos durante cientos de kilómetros (por ejemplo el vehículo Stanley de la Universidad de Stanford). En el sector militar, aviones no tripulados son capaces maniobrar por sí solos para realizar misiones de reconocimiento o ataque. El asistente SIRI para el iPhone de Apple interacciona con nosotros en lenguaje hablado para ayudarnos a resolver tareas. El sistema EMI ha sido capaz de componer obras musicales emulando a grandes músicos. Y, recientemente, el programa Watson de IBM ha vencido a jugadores humanos en un programa concurso televisivo de cultura general en EEUU (Jeopardy).

Estos ejemplos muestran comportamientos inteligentes realizados por máquinas, comportamientos que hace 20 años eran imposibles de realizar automáticamente. No obstante, todavía no existe una máquina que de forma completa simule la capacidad de inteligencia humana (que simule creatividad, uso del sentido común o emociones) y es difícil predecir cuándo ello será posible (muchas predicciones de este tipo han fallado).

El premio Lobner es una de las competiciones anuales que recientemente se realizan en el campo de la IA. Pone en práctica el famoso test de inteligencia de Turing, en el que un jurado trata de distinguir si las respuestas que se obtienen en una conversación de 5 minutos han sido producidas por una persona o por una máquina. Hasta el momento en dicha competición ningún programa ha sido capaz de engañar completamente al jurado aunque, por ejemplo, en 2008 el programa Elbot engañó a 3 de los 12 miembros del jurado.

 

MC. - ¿A qué se llama inteligencia artificial? ¿Cómo podemos crear una inteligencia artificial?

 

MM.- La inteligencia artificial tiene como objetivo principal construir máquinas capaces de simular la inteligencia humana. Esto nos permite automatizar tareas que requieren un comportamiento inteligente. También nos ayuda a entender la inteligencia humana mediante modelos informáticos experimentales.

 

En inteligencia artificial hay una línea con un enfoque práctico que tiene como objetivo construir programas que simulan habilidades mentales (hablar, ver, razonar, aprender, etc.). Por otra parte, hay una línea fuerte en IA (strong AI) que persigue construir máquinas que emulan o superan la inteligencia humana resolviendo cuestiones más complejas todavía no resueltas (por ejemplo determinar si una máquina puede llegar a sentir emociones o tener conciencia).

 

Los programas de inteligencia artificial usan modelos formales, normalmente con enfoques matemáticos, por ejemplo basados en lógica, probabilidad y otras representaciones más especializadas. Dichos modelos se construyen para emular ciertos comportamientos en los que se basa la inteligencia (por ejemplo, abstraer, realizar inferencias lógicas, reconocer patrones, descubrir propiedades, etc.). La programación de algoritmos que procesan dichos modelos con ayuda de lenguajes de ordenador permite simular automáticamente dichos comportamientos.

 

Actualmente hay modelos parciales de inteligencia que permiten simular habilidades mentales pero todavía nos falta disponer de un modelo completo de inteligencia humana. La falta de dicho modelo es una de las dificultades más importantes para poder construir una máquina con un nivel de inteligencia similar a la de las personas. Ello es debido a que todavía no conocemos completamente cómo operan ciertos mecanismos mentales. En los últimos años se están produciendo avances importantes en el conocimiento del funcionamiento y biología del cerebro humano con nuevos métodos de observación que serán de ayuda para diseñar mejores y más completos modelos de inteligencia artificial.

 

Por otra parte, algunas corrientes de investigación en IA buscan simular la inteligencia con enfoques diferentes al comportamiento humano (de la misma forma que los aviones no simulan exactamente el vuelo de los pájaros). Por ejemplo, el manejo de datos abundantes procesados adecuadamente con algoritmos de aprendizaje automático, puede lograr simular comportamientos inteligentes con un enfoque diferente a cómo lo hacemos las personas (tal como ha demostrado Google, por ejemplo, en programas de traducción automática).

 

MC.- ¿En qué áreas de la ciencia o de la tecnología se han producido mayor número de aplicaciones desarrolladas con principios de inteligencia artificial?

 

MM.- La IA es una realidad que se aplica con éxito en muchos sectores y ha contribuido con éxito al desarrollo de la sociedad de la información. Por ejemplo, en medicina se aplica para realizar diagnóstico automático de enfermedades. En ingeniería ayuda a diseñar sistemas mecánicos. En biología se utiliza para descubrir patrones en cadenas de ADN. En matemáticas se utiliza para demostrar teoremas. En informática se aplica en motores de búsqueda en internet (Google) o para filtrar mensajes de email no deseados. En música se utiliza para ayuda a la composición musical. La IA por tanto forma parte ya de un gran número de herramientas de uso diario.

 

MC.- ¿Cuántos investigadores hay en España en este campo? ¿Cuál es la aportación más significativa que se ha producido desde nuestro país a la inteligencia artificial?

 

MM. -Hay una comunidad científica importante en España en el área de la IA, con un gran número de investigadores con presencia internacional relevante, y con un crecimiento significativo en los últimos 20 años (aunque es muy sensible a las inversiones en I+D que se realizan en nuestro país y que son todavía limitadas en comparación con otros países de nuestro entorno). Por ejemplo, en la Universidad Politécnica de Madrid hay grupos de investigación muy activos en áreas como visión artificial, representación del conocimiento, aprendizaje automático o web semántica (alrededor de 400 investigadores en dicha Universidad han realizado publicaciones internacionales en el sector de la IA). Otras universidades de España o centros de investigación cuentan con importantes equipos de investigación en IA. Como resultado se ha producido aportaciones relevantes en el plano teórico con nuevos modelos de IA, representaciones de datos y algoritmos. Parte de dichas soluciones han sido transferidas a empresas españolas que hacen uso de ellas en desarrollos para mejora de sus productos y su competitividad en áreas como transporte, comunicaciones, energía, etc.

 

MC.- Si tuvieras que predecir cómo va a cambiar el mundo la inteligencia artificial en las próximas décadas, ¿qué transformaciones resaltarías para esta década?¿Y para los próximos veinte años?

 

MM.- Uno de los grandes avances más importantes en los próximos años será la integración de la red internet y la inteligencia artificial que permitirán ir hacia una macro inteligencia en la red capaz de ofrecernos nuevos y mejores servicios. Esto está relacionado con lo que se denomina Web semántica (que almacena los datos junto con su significado), la Web 3.0 y la red denominada “internet de las cosas” que conecta automáticamente objetos (vehículos, electrodomésticos, etc.) capaces de dialogar entre sí a través de la red.

 

Otro campo que se desarrollará en el futuro con ayuda de la IA se ha denominado Sostenibilidad Computacional. Se trata de hacer uso de soluciones automáticas para ayudar a tomar decisiones en el campo de la sostenibilidad. En esta línea, por ejemplo, la iniciativa apoyada por la NASA denominada Piel Planetaria (Planetary Skin) tiene como objeto ofrecer soluciones globales automáticas para gestión de recursos escasos (en grandes ciudades o en zonas rurales) haciendo uso de datos procedentes de redes complejas de sensores.

 

Otros avances que podremos ver en próximos años  serán: comunicación persona-ordenador basada en habla y gestos (por ejemplo para seleccionar programas en TV), coches que se conducen automáticamente (Google ya trabaja en un vehículo de este tipo), robots caseros que ayudan a personas discapacitadas (en Japón, por ejemplo, ya existen prototipos), asistentes inteligentes personales en nuestro teléfono móvil (como ya ha empezado a hacer SIRI), periodismo automático (generadores de noticias a partir de datos de la red, o incluso comentaristas deportivos automáticos como muestran prototipos hechos en Suiza), operadores virtuales con los que es posible dialogar de forma más natural y efectiva para resolver problemas (por ejemplo, agentes virtuales de viaje), etc.

 

A más largo plazo, la inteligencia artificial se beneficiará de los avances en la miniaturización de los ordenadores y la nanotecnología. Los nuevos equipos se reducirán e integrarán en nuestro entorno distribuidos en diversos lugares de nuestra vivienda, en nuestra ropa e incluso en nuestro cuerpo para ayudarnos a potenciar nuestra propia inteligencia ampliando nuestra capacidad de percibir y comunicarnos con el mundo que nos rodea.