Cortes de mangas, porque otro cine es posible
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"Es el momento de decidir qué tipo de persona eres; si eres el niño que pega al gordito en el recreo, o el niño que defiende al gordito al que están pegando en el recreo".
Ésta frase cambio mi vida y no es mía, es de la hermana de un amigo y no me la decía solo a mí, con ella calló las bocazas de todos una noche en la que un grupo de personas que se supone somos esos "rebeldes del cine chico" no podíamos más. La noche en la que yo estuve a punto de rendirme.
Pues bien, la sabiduría y la fuerza está en todas partes y en todos los seres que nos rodean y ella, que es profesora de Primaria, me dejó sin aliento al terminar el relato con el que narraba cómo al separar a uno de sus alumnos porque estaba pegando a un compañero en el patio del colegio, lo llevó a un lado y le lanzó ese: "Es el momento de decidir que tipo de persona eres..." sentencia que a mí, lo confieso, me dejó patidifusa y que, desde entonces, me repito cada vez que la vida, el camino que he elegido o las personas extrañamente incomprensibles me sacude y siento que estoy a punto de derrumbarme; lo cual, lo confieso también, me sucede a menudo (como a todos, que me diría ella, a la que le dedico un olé! desde aquí).
Y es que no sólo a cada paso decidimos qué tipo de personas queremos ser, tengamos la edad que tengamos, sino también quiénes nos acompañan en el camino porque, aunque esté ya cerrada y concluída la Navidad me gusta repetirme también esta otra frase todo el año: "Recuerda que nunca fracasará un hombre que tenga buenos amigos", de la película "¡Qué bello es vivir!" de Frank Capra...y yo, si he de elegir, siempre escojo a aquellos que se ajusten, más o menos, al siguiente poema anónimo que, tambien, me dejó sin aliento
(-También?- me diría ella sonriendo)
A los que muerden
Éramos
los que nos nos enterábamos
de qué iba la cosa,
los que siempre perdíamos el tren, el bus
las oportunidades y el tiempo,
los que escribíamos en una trinchera
con los dedos de una mano
porque la otra la empuñábamos
dándole forma de pistola
o porque con ella tirábamos las piedras.
Éramos
los que no reían las gracias,
los que gruñían y enseñaban los dientes,
los que hacíamos la puñeta,
los que tirábamos por la ventana
la casa, las botellas,
el porvenir y las palabras,
los que nunca eran nombrados
cuando pasaban lista
en la entrada del redil.
Éramos
los que soñábamos con la bomba,
las fieras ingratas del zoo,
los que nadie leía
ni jamás llegarían a nada,
los ninguneados,
los que metían el palo en las ruedas.
Éramos nosotros,
los que fintaban, los lobos,
los nunca invitados,
los enemigos, los que siempre se iban
por fin
dejando atrás un rastro
de cortes de manga, fuego
y poemas rotos.
Este pasado mes de julio de 2008 (ya el pasado 2008 sí) se lo leí a un par de amigos durante el Festivalito de La Palma y ellos se quedaban tristes, pero yo no lo entendía. A mí me parecía que todos los que estábamos allí e, incluso, los que sin conocer nuestro festival existen por el mundo "decidiendo" a cada paso qué tipo de persona quieren ser, pues que nosotros seguíamos metiendo el palo entre las ruedas, seguíamos haciendo cortes de manga, seguíamos sin estar en la lista de los borregos que entran en el redil. Porque no nos habíamos rendido, porque, aunque separados por la distancia, estamos juntos sabiendo que el otro existe, y así, sintiendo su resistencia, luchábamos cada hora, cada día, cada mes y cada año con nuestras pequeñas grandes producciones, con nuestros grandes pequeños momentos de proyecciones, de celebraciones, de conversaciones, de "vamos amigo, no estás solo" que pensaba yo al leérselos; porque yo también fui un lobo, aunque los demás crean que soy cordero, porque soy cordero en medio de lobos, pero un lobo mayor que todos ellos juntos cuando no estoy sola.
Y a ellos, y a todos los que recitan este poema en pasado, quiero recordarles que es en presente, porque aunque nos vayamos, haciendo cortes de manga eso sí, no nos vamos en retirada, nos vamos a buscar un lugar para nosotros, fuera de sus afilados colmillos, dándoles las gracias por habernos enseñado a tomar conciencia de nuestros propio poder, de nuestra libertad no sólo para crear, sino para ser verdaderamente fuera de sus garras, apoyando siempre, salvando siempre, a los que escogemos como nuestros "amigos".
Y porque juntos podemos luchar, que como dice una vieja frase cubana "luchar ya es una forma de ganar", porque no estamos solos, conquistaremos nuestro propio espacio, o reconquistaremos, si recuerdo esa anécdota de la Reconquista de los castellanos al Islam hace muchos muchísmos años....cuando los que llamaban infieles invadían una plaza tras otra y ningún noble "fiel" se atrevía a hacerles frente....hasta que llegó un correo del Rey a Zaragoza, la plaza estaba sitiada desde hacía meses y ya no tenían casi víveres, ni armas, ni hombres ni fuerzas ni ganas y el correo subió corriendo a la torre más alta, en donde el noble del lugar trataba en vano de contener la matanza....y cuando el correo llegó hasta él sin aliento para preguntarle qué noticias le llevaba al Réy, éste, aún viendo ante sí a cientos de miles de enemigos, se giró hacia él y le dijo: "Dígale al Rey que Zaragoza no se rinde"....y con esta frase comenzó la reconquista porque, a partir de entonces, desde que una resistió, resistieron las demás, y, llegado el momento, todas las plazas lucharon...y ganaron.
Yo sé que tipo de persona quiero ser. Quiero salvar y ser salvada.
Y también sé que no estoy sola así que,
GRAZIAS.
Resistamos, hagamos cortes de manga
y
¡A luchar!




Kike dijo
¿Que tipo de persona soy...? pues el gordito, probablemente.
10 ene 2009
mg dijo
Yo, personalmente, juego en el quipo de Jesús Neira, pero una vez que tuve un problema no se me ocurrió darle la espalda al estúpido de turno: me quedé mirando cómo se iba aprovechando mi puente de plata...
12 ene 2009
Dreams dijo
Como bien has dicho "eramos" ya no somos ni sombra de lo que eramos antes ... una lastima :(
13 ene 2009
LiLa dijo
Nosotros cuando eramos pequeños fuimos una revolución de gorditos, solo hizo falta darse cuenta de que juntos eramos mas!!! No me importa nada ser como los demás, pero hay que elegir cuidadosamente a los demás a los que quieres parecerte.
Un beso desde detrás de mi trinchera, que mira a otro frente pero es trinchera igual, y aloja a todo el guerrillero de lo real a quien le apetezca tomarse un café mientras oye el estruendo de las ondas hertzianas al caer alrededor.
Salud y suerte para todos
27 feb 2009