Cumbre de El Juli
Gran tarde de toros en la conmemoración de los veinte años de alternativa de Enrique Ponce, con un triunfo rotundo de Julián López "El Juli", que cortó cuatro orejas y salió a hombros, mientras el homenajeado se cerró la Puerta Grande con la espada, hoy en Valencia. FICHA: Toros de Zalduendo, desiguales de presencia, sospechosos de pitones y de variado comportamiento, del pastueño tercero al violento y "pregonao" quinto; el primero "no sirvió"; el segundo tuvo más genio que bravura; el cuarto, de menos a más; y el sexto, bueno. Enrique Ponce: estocada defectuosa y descabello (palmas); estocada fulminante (oreja); y metisaca, media ladeada y seis descabellos (ovación tras aviso). Julián López "El Juli: estocada sin puntilla (dos orejas); pinchazo en la suerte de recibir y estocada al encuentro (ovación); y gran estocada (dos orejas). Lleno aparente en tarde de sol y frío. Parabienes y abrazos al finalizar el paseíllo, y una placa que recordaba el cumpleaños de la alternativa de Ponce hace 20 años. Pero la verdadera celebración vino ya con el toro en el ruedo, mejor dicho, con los toros, pues fueron seis faenas tan diferentes entre sí como triunfales a pesar de que no en todas llegó el reconocimiento de las orejas. Sumó "Juli" cuatro apéndices, y no le fue a la zaga Ponce, aún éste con un solitario trofeo. Empezó la cosa en el segundo, es decir, el detonante fue "El Juli" con el primero de su lote, ya que Ponce había estado sólo aparente en el que abrió plaza, toro que tenía poco o nada que torear, y con el que el valenciano tampoco lo intentó. A petición de "Juli" se quedó ese segundo toro crudo en varas, moviéndose en la muleta con mucho nervio. Pero se impuso la seguridad, la firmeza y el buen planteamiento técnico del torero en un trasteo no exento también de valor. Y antes, lección de gracia y dominio con el capote, en el saludo a la verónica ganando terreno y en un quite por tafalleras. Dicho está que el toro llegó violento al último tercio. "El Juli" le obligó y le pudo por abajo en una faena mitad y mitad de técnica y raza, de mando y poderío. Buscaba "El Juli" el pitón contrario para engancharle y llevarle lo más toreado que cabe en muy poco espacio, muy reunidos toro y torero. Pases seguidos y limpios. El temple amansó la brusquedad. Colosal faena por ambas manos y con conato de arrimón final. Estocada letal. Dos orejas como justo reconocimiento y excelente argumento para el "pique" que vendría a continuación. Efectivamente Ponce salió muy motivado al noble tercero, el único del encierro que tuvo calidad. Le dio su tiempo, pausado y sin tirones, toreándole con relajo y perfecto hilván. Faena de corte derechista y de gran enjundia. La estocada, también letal, dio paso a la oreja. No bajó la guardia "Juli" en el cuarto, que sangraba ignominiosamente por el pitón izquierdo. Otra vez la sombra del serrucho, denigrante. Y aunque no se trata de echar pelillos a la mar en tema tan delicado como el del "afeitado", vale hacer hincapié otra vez en la eficacia del torero, que obligó a ir para adelante al toro que no quería, que acabaría tomando los engaños por el temple, la buena técnica y el valor del diestro. Se interpuso un pinchazo a la estocada definitiva, y perdió "El Juli" otra oreja. Ponce cerró su actuación con una faena importantísima, en grado superlativo por lo violento y peligroso que fue el quinto. Desorden en el ruedo en los primeros tercios por la "guasa" del animal, que embestía a oleadas. Apuesta de ahí te quiero ver, que Ponce asumió con gran sentido de la responsabilidad. No se ésta tanto tiempo en figura por casualidad, si no es por el arrojo y el talento que hay que sacar en situaciones así, de compromiso al límite. Aquello era la guerra, con el toro al paso, viniéndose cruzado, incierto y tirando derrotes. Ni un desahogo. Y Ponce erre que erre, "sobándole" por delante antes de echarse la muleta a la izquierda para que terminara tomándola de uno en uno. No se puede decir que acabara el toro en el canasto, pues hubo desarme y todo. Pero Ponce ganó de sobra la partida. Precisamente por tantos sobresaltos mientras se fajaba con el bruto, la cosa tuvo más mérito, más emoción. Maestro y valiente a carta cabal. La plaza boca abajo, es decir, el público en pie antes de montar la espada, que finalmente no entró. El reconocimiento fue de una ovación, que esta vez vale tanto o más que los trofeos. Y ya "El Juli" en el sexto, con celo de torero grande, con gran dominio de la situación, de nuevo en faena de mucha altura. El toreo fundamental tuvo mando y compás. Estocada y el toro patas arriba. Dos orejas más. "Juli" a hombros. Y Ponce a pie. Esta vez, idénticos honores por sentirse torero veinte años después y pese a todo. Crónica: EFE




javier dijo
¿Cumbre ante toritos"desiguales de presencia, sospechosos de pitones "?
17 mar 2010
El Capitán Alatriste dijo
Hasta los portales taurinos -creo que fue Burladero- dijeron que eran sospechosos de presentación... ya se sabe: los toros de las "figuras".
17 mar 2010