LA TIENDA DE LOS SOSTENES GIGANTES
No hay más que ver la Pasarela Cibeles y el patrón estético imperante: delgadeces imposibles por más que se empeñen en medir la masa corporal y testar el estado de salud de esas modelos de aspecto enfermizo.
Quizá por eso, porque los kilos ya no venden, una emblemática tienda de Madrid se ha visto obligada a echar el cierre. Situada en el castizo barrio de La Latina era imposible resistirse a la visión de su escaparate: fajas para tallas 60; enormes sostenes para pechos vigorosos; prominentes camisones, corsés y otras lindezas que harían las delicias de las mujeres de Botero…
“Ahora todas ustedes están demasiado flacas….y encima creen que son bonitas…Para mujeres de verdad, las de antes…” (Me suelta un hombre “de edad” embobado ante el escaparate de la tienda).
Y no le falta razón. Las mujeres ricas de antaño debían ser gordas para demostrar que no tenían por qué trabajar y que comían abundantemente. Hoy, en cambio, la gordura es una especie de epidemia y un estigma social. Los patrones de belleza han cambiado y qué curioso…siempre lo han hecho a base de someternos (sobre todo a las mujeres) a una auténtica tiranía. Y si no…demos rápidamente la vuelta al mundo y recordemos algunos patrones de belleza que no son más que una retahíla de torturas:
El catálogo de padecimientos es interminable y, encima, nadie está contento. El 70% de las mujeres españolas asegura no estar satisfecha con su cuerpo. Dice la psicóloga Nora Fernández que “la revolución pendiente de las mujeres es romper con el patrón estético del siglo XXI” y que tenemos que aprender que “el poder femenino no está en el cuerpo sino en el cerebro”. Ya sabéis, chicas…DAR LA TALLA…ES OTRA COSA. Y...por cierto...¿creéis, blogueros, que esa revolución es posible?



