Nuevas historias afganas
Acabo de recibir un email de la Cruz roja. Me anuncian la muerte de un cooperante en Kandahar, en el brutal atentado de ayer en el que murieron 43 personas. Aquí en Kabul, la policía y los soldados afganos tienen controles de seguridad cada 20 metros. No es fácil moverse ni desplazarse de un sitio a otro pero seguimos pateando la ciudad en busca de historias.
El último trabajo que ha salido en los telediarios habla sobre la situación de las mujeres. Hemos visitado la Universidad y hemos comprobado con horror que hasta las intelectuales y mujeres con mentalidad más abierta y progresista tienen miedo de los hombres. He conocido a Sara Walizadah, una reconocida escritora de 45 años. Me confesó que no se ha casado porque no ha encontrado un hombre que le permita trabajar. Como es soltera, depende de la autoridad de sus hermanos que, ni siquiera, le dan permiso para salir sola de casa.
Ocho de cada diez niñas son obligadas a casarse antes de los 14 años. Y solo el 20% de la población femenina se libra aquí de los malos tratos. Ayer, mientras desayunaba, vi una escena de una famosa telenovela afgana en la que el protagonista propina una paliza de escándalo a su hija. ¡En la televisión! Ningún afgano de los que estaban en el comedor se sorprendió por la escena. Es algo cotidiano.
Las mujeres son las grandes olvidadas. Quieren un cambio y muchas confían en Abdullah, como el hombre que puede ahora darles otro impulso. Karzai no solo ha hecho poco por las mujeres sino que, recientemente, aprobó una ley que permite a los hombres chiíes castigar a sus esposas sin comer en el caso de que rechacen tener relaciones sexuales. Esto debería ser un escándalo mundial y, sin embargo, no pasa nada.
Aquí os dejo el vídeo sobre las mujeres que emitió ayer el telediario...y una foto que muestra las dificultads que, a veces, tenemos para hacer una simple entradilla en la calle.
(Almudena celebró el miércoles 26 de agosto un encuentro digital desde Kabul. Repásalo)



