China exhibe su poderío en la Expo
Todavía con el corazón encogido tras la experiencia paquistaní llego a la Expo de Shanghai, la más grande, cara y visitada de la historia. Una exhibición del poderío chino en la que se han vertido casi cuatro mil millones de euros y que apuesta por un futuro con ciudades sostenibles.
(Shanghai, ciudad china sede de la Exposición Universal)
Resulta difícil entender este dispendio cuando a tan solo unos miles de kilómetros millones de personas podrían salvar su vida solo con una décima parte de lo que ha costado esta exposición.
Dicho lo cual hay varias cosas que me han quedado claras tras ver esta Expo: a los chinos les encanta España o lo que creen que es España (toros, flamenco y fútbol). Y el pabellón español ha decidido no renunciar a los tópicos sino más bien ensarcharlos. Es decir, si quieren caldo, dos tazas. Y no me parece mal si de lo que se trata es de "vender nuestra marca".
(Miguelín, el bebé robotizado del Pabellón Español)
Otra evidencia es que China, como anfitriona, ha sabido organizar una Expo adecuada a su nivel como segunda potencia económica. Y tercero...Japón sigue estando en la vanguardia, con el pabellón más innovador y con una apuesta por la tecnología "humanizada".
Lástima que, entre tanta modernidad, se nos olvide un clásico: la gente se nos sigue muriendo de hambre, señores.



