8 posts de marzo 2011

¿Lo está haciendo bien el Gobierno japonés?

Llevo días preguntándome qué opinarán los japoneses sobre la gestión de su Gobierno en la crisis nuclear. En las entrevistas, la mayoría nos dice que confían en las autoridades y no creen que se esté ocultando información. Sin embargo, tal y cómo está la situación en la central nuclear de Fukushima, sorprende ver la ausencia de inquietud o al menos de alarma entre la población.



Hoy, finalmente, la agencia Kyodo nos ha dado el dato que buscábamos: el 58% de los japoneses desaprueba la gestión del Gobierno en la crisis nuclear, según una encuesta realizada en las dos últimas semanas. Por contra, un 60% respalda la actuación de las autoridades en las zonas afectadas. Y un detalle que da idea del sentimiento de solidaridad de la sociedad japonesa: casi el 70% de los ciudadanos estaría dispuesto a pagar un impuesto extra para sufragar los gastos derivados de la rehabilitación del litoral devastado por el tsunami.


No sé cómo habrían reaccionado los ciudadanos en otros países pero sospecho que el suspenso al Gobierno habría sido mucho más contundente. ¿O no? ¿Creéis que el Gobierno japones lo está haciendo bien? Yo tengo mis dudas pero os animo a compartir vuestra opinión.

El tsunami que profanó el cementerio

Ishinomaki era una próspera ciudad, corazón de la industria pesquera del país. Tenía la segunda lonja mayor de Asia, después de Tokio, y en su puerto atracaban balleneros y atuneros que dejaban miles de toneladas de pescado al año. Pero eso era hasta hace trece días.



El tsunami la ha convertido en capital de la devastación. El puerto ha desaparecido, al igual que los astilleros o las grandes instalaciones frigoríficas. La flota pesquera ha quedado reducida al diez por ciento.

Los barcos fueron arrastrados por las olas gigantes a más de tres kilómetros y alcanzaron el cementerio. El tsunami ha profanado, incluso, el lugar más sagrado de la ciudad.

La zona cero del tsunami

Ya habréis visto miles de fotos y de imágenes en vídeo de la devastación del tsunami. Yo también las había visto pero tocar el terreno es otra cosa. Ayer estuvimos en Minami Sanriku, una localidad de 17.000 habitantes que ha quedado convertida en una alfombra de escombros.

Había un silencio sobrecogedor solo interrumpido por algunas grúas y por la motosierra de un bombero que trataba de cortar el tejado de una casa enterrada en el fango.

Era el único modo de entrar a la vivienda para rescatar más cadáveres. La mitad de los vecinos están desaparecidos y enterrados, posiblemente, entre el barro y los escombros.



Algunos supervivientes vagan como sombras tratando de encontrar algún resto de lo que fué su casa. Caminan en silencio, con la cabeza hacia abajo mirando el suelo, como si no quisieran enfrentarse a este desolador paisaje, que huele a dolor y a muerte.

Hemos hablado mucho estos días de la alerta nuclear y de Fukushima y nos hemos olvidado de las víctimas del tsunami que están por toda la costa noreste del país y que son decenas de miles. Por un rato pensemos también en ellos.

El testimonio de un empleado de Fukushima


No es fácil dar con un empleado de la central nuclear de Fukushima y menos aún que quiera hablar con una televisión. La suerte me ha llevado a conocer a Kanno San Fujio, un trabajador de la central, ahora evacuado en un centro para desplazados en Nigata, a 180 km de la zona de peligro nuclear.

Kanno me habla de su vida en la central y del miedo a que sus compañeros, los que siguen trabajando allí, estén contaminados.

Dice que algunos ya han sido hospitalizados pero que se encuentran en un lugar secreto. Kanno ha sido sometido a un análisis de radiactividad y dice que ha dado negativo pero asegura que vive con el miedo en el cuerpo. Para colmo, era un empleado "subcontratado" y su empresa ha sido barrida por el tsunami. Ahora no tiene ni siquiera un subsidio que cobrar.



Dice que trabajar en una nuclear es muy duro y que ahora no deja de pensar en los amigos que siguen dentro. A él le propusieron quedarse también pero por su familia no lo hizo.

Yo le pregunto cómo, voluntariamente, alguien puede decidir quedarse en ese infierno. Me contesta sin dudarlo: "Lo hacen por nosotros. Por el bien del país".

El día del apagón enTokio

Tokio está en penumbra pero no a oscuras. Las autoridades temían "un apagón de grandes dimensiones" para esta noche. Finalmente no se ha producido.

La escasez energética preocupa. Las centrales nucleares, que generan buena parte de la electricidad que necesita el país, están dañadas. Por eso hay que ahorrar con el fin de garantizar el suministro para todos.

Una vez más los japoneses demuestran su disciplina, su solidaridad y su capacidad para organizarse. En cuanto el Gobierno ha encedido la luz roja las propias empresas han anunciado medidas de ahorro. Hoy se ha reducido el número de trenes, las empresas han trabajado menos horas, algunos empleados directamente han trabajado desde casa, los comercios han apagado muchas luces, y también los hoteles....

Hoy me contaba un tokyota que en su compañía ni siquiera han encendido la calefacción para ahorrar. Y eso que estamos a varios grados bajo cero!!!

Esta sociedad es un modelo de respeto y de acatamiento de las normas. Y lo hacen con una asombrosa serenidad. Los que más nerviosos están son los extranjeros, entre otras cosas, por la enorme presión que existe en sus países. "Yo sé que mi Gobierno lo va a hacer bien. No tengo que dudar de las autoridades. Estoy tranquilo", me ha dicho hoy un taxista.

Y nadie se altera. Me gusta este sentido zen de la vida que tienen los japoneses.

Más sobre Japón en mi twiter @almuariza

Alerta nuclear y réplicas en Japón

Una nueva réplica me ha hecho saltar de la cama cuando apenas llevaba tres horas de sueño. La habitación del hotel se ha tambaleado unos segundos, un tiempo incierto en que uno no sabe si salir corriendo o meterse debajo de la cama. He esperado un rato a ver que hacía el resto de los huéspedes del hotel.

He oído ruido en los pasillos y he salido yo también. Una pareja de japoneses, tan respetuosos ellos, me han hecho el gesto de inclinar la cabeza y me han mirado con una sonrisita que quería decir algo así como: aquí no pasa nada. Yo estaba en descalza y en pijama, me he vuelto a la habitacion, que se movía como el camarote de un barco.

He conectado Internet y he comenzado a ver las noticias: nueva explosión en la central nuclear de Fukushima. La situación empeora por momentos. Hemos salido a rodar "vida en la ciudad". En muchas gasolineras ya no hay combustible, los supermercados están desabastecidos, los transportes públicos interrumpidos y hay cortes de electricidad para ahorrar en el consumo energético. La zona comercial de la ciudad está semiparalizada y la Bolsa ha abierto sus puertas experimentado un fuerte descalabro.

Mientras, estamos intentando solucionar la logística para ir al norte, a la zona devastada, aunque las carreteras están cortadas y el tren apenas funciona. Además, estamos tratando de conseguir gasolina, un generador, sacos de dormir, comida...y ahora nada es fácil en Tokyo.

Os iré contando. Más info en mi twitter.

Desde Japón: crónica de urgencia

Escribo esta crónica de urgencia en la madrugada de mi segundo día en Japón. La sensación que tengo es que a medida que pasan las horas se hace mayor la dimensión de la catástrofe.

La zona noroeste del país está semidevastada, con pueblos enteros que han desaparecido del mapa. Son lugares donde aún nadie ha podido acceder pero cuyo estado nos muestran las imágenes que han grabado los helicópteros del Ejército nipón.

Hay una sensación terrible de vulnerabilidad que ha golpeado a los japoneses. "No puedo creer que esto esté pasando en mi país. En Japón, no", me decía hoy mi traductora. A lo que hay que añadir el miedo y la inquietud que han generado los accidentes en las centrales nucleares.

Entre los periodistas cunde también ahora cierta preocupación. La idea de todos nosotros es acercarnos a la zona devastada lo antes posible pero ya las Embajadas de Alemania y Francia han recomendado a los informadores de esos países que no se muevan de Tokyo.

Mañana empezarán los cortes de luz en todo el país para garantizar el suministro en las zonas afectadas. Con las carreteras cortadas, sin trenes y con vuelos limitados, sin luz, internet o gasolina...esta cobertura se pone desde luego bastante complicada.

Ya os iré contando. También podéis seguirme en el twitter. Saludos.

Los chinos duermen en Ikea

Acabo de mudarme de piso y claro....toca visita a Ikea para redecorar mi vida pekinesa.

A los chinos les encanta "Ichía", como más o menos se pronuncia. Los fines de semana hay grandes aglomeraciones y las familias hacen cola de varias horas para comer el menú, o sea las mini albóndigas globalizadas y el salmón, lo de siempre, aunque en la carta hay también algún guiño a la cocina oriental.

Pero lo más sorprendente es llegar hasta la zona de los dormitorios porque ¡hay muchos durmiendo en las camas! Parejas, madres con niños, matrimonios...Los chinos no suelen tener demasiado sentido del ridículo asi es que se quedan dormidos tan plácidamente sin preocuparse por nada más. Nadie llama la atención por eso, algo que en España, supongo, sería chocante.

Así es que la visita a Ikea, para algunos, lejos de ser agobiante parece resultar tentadoramente confortable. Y...si no queda sitio en las camas, siempre nos quedarán los sofás, donde las parejas támbién dan sus cabezaditas.

Comentándolo con una amiga china me dice que aquí se trabaja mucho y se duerme poco así es que se trata de cansancio acumulado. Decididamente a la fábrica del mundo, o sea a China, le faltan horas de sueño y más camas en Ikea.

Almudena Ariza


Soy Almudena Ariza, corresponsal de TVE en China y Lejano Oriente. A veces lo más interesante de los reportajes es lo que no contamos. No lo veis nunca en los telediarios ni en los programas informativos. Son las anécdotas, incidencias, dificultades, avatares que nos surgen antes, durante y después de los rodajes y que solo revelamos a los amigos, o ni eso.
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