Eres diferente...

Por Lucas Cruz, copiloto de Al Attiyah. Firma invitada.

7:30 inicio de las verificaciones. Esta ha sido la primera especial larga. Una maratoniana jornada que acabara en el podio de salida.

Cruz_1

Hemos empezado por realizar todos los trámites burocráticos (licencias federativas, permisos de conducir, pasaportes, certificados médicos, sistemas de seguridad, cursos de GPS...).

Una vez acabados estos trámites llegaron la verificaciones técnicas, un poco más complicadas de lo normal. Este vehículo sigue una reglamentación técnica un poco particular.

El Dakar no es una prueba regida por la federación internacional de automovilismo y por lo tanto permite la participación de todo tipo de vehículos, siempre y cuando cumplan unas estrictas normas de seguridad. Por este motivo se ha hecho un poco más complicado todo, pero al final.... el coche está en el parque cerrado.

Con el tiempo justo nos hemos ido a comer, para luego asistir al primer briefing de este Dakar.

Como todos los años, el participante más joven, 20 años, nos ha leído las normas de conducta de la familia del Dakar. A muchos de nosotros nos ha aflorado la emoción, como el primer briefing de nuestro primer Dakar.

Siguiendo con la carrera nos fuimos al hotel, nos cambiamos de ropa y nos pusimos la equipación de carrera para el podio de salida.

Cruz_2
Miles de personas distribuidas por todo el recorrido nos daban una calurosa recepción en el centro de la ciudad. La zona del podio era un hervidero, la gente ha tomado la calle para ver la caravana del Dakar.

Ahora no hay marcha atrás.

Feliz año a todos y...

¡Qué empiece el espectáculo!

En la recta final

Por Lucas Cruz, copiloto de Al Attiyah. Firma invitada.

En primer lugar me gustaría disculparme por el retraso en enviar la crónica, pero la jornada ha sido larga y dura.

Post
Hoy hemos hecho los últimos preparativos en el coche. Los mecánicos lo han revisado todo, pulgada a pulgada, hasta estar seguros de que estaba listo para las verificaciones y la primera especial, puesto que después de verificar meteremos el coche en un parque cerrado donde ya no podremos trabajar sobre él.

El equipo ha instalado su campamento en el puerto desde primera hora de la mañana y a las 23:45 horas, finalmente, han empezado a recoger. Yo tenía que haber ido a primera hora, pero al realizar un barrido en la red sobre las últimas informaciones del Dakar he encontrado algo valioso: unos puntos de interés para los espectadores de la primera especial. Esto me ha sido de gran ayuda para definir un poco más la primera especial, puesto que aun no tengo las anotaciones que facilita el organizador. Esto nos servirá para marcar la estrategia a seguir y la elección de la presión de los neumáticos al inicio. Por lo que parece será una especial rápida y sobre arena siguiendo la costa dirección sur.

Después de comer me he ido a la asistencia porque tenía que ultimar unas cosas con el gran equipo de mecánicos que nos rodea. La idea era hacer lo más confortable posible mi oficina de carrera y ultimar con los ingenieros y mecánicos unas cuantas cosas que faltaban por definir. Todo ha quedado listo.

Durante toda la tarde, la asistencia ha sido un ir y venir de amigos que me han pasado a saludar y a felicitarme por el fichaje y a desearme toda la suerte del mundo. Esto del Dakar es una gran familia.

Una de las cosas que me ha alucinado es la espectacularidad de los camiones de asistencia del equipo. Estos americanos no dejan de asombrarme. Uno de los laterales se despliega de tal manera que queda una habitación enorme donde poder trabajar. Los compartimentos de las maletas están marcados con el nombre de cada miembro del equipo y de esta manera no hay problema para buscarlas y escoger tu maleta y lo que necesites de ella. Todo está calculado al milímetro y hecho con muy buen gusto.

El día ha sido largo pero intenso, ya es hora de irme a dormir porque mañana verificamos temprano, 7:30 y tendremos que salir baste temprano del hotel. ¡Empieza el Dakar!

Queremos que este blog de RTVE sea un poco interactivo. ¿Tienes alguna pregunta o curiosidad sobre la carrera? Hazla a través de los comentarios del blog y las contestaremos durante la jornada de descanso el día 8 de enero.

1102

Por Jesús Cebrián, enviado especial de  TVE.

“¿Televisión Española? Loquillo ya está dentro.” Se lo dijo así, a secas y de sopetón, un guardia de seguridad del aeropuerto del Prat a Javier González, el productor del operativo. ¿Mande? O el hombre nos había tomado por la banda del Loco, lo que no sería un mal plan, o creía que íbamos detrás de él en busca de una entrevista. O igual no. Igual resulta que el tipo de seguridad (cincuenta y pocos, bigote canoso, gafas) era un lince y nos había asociado con Loquillo por la canción. “Yo para ser feliz quiero un camión…” y todo eso.

Dakar

Porque Ashley Pla y yo nos hemos convertido este año en eso, en “los del camión”.  Los pilotos, los amiguetes de la prensa, la gente de la organización… Todos nos salen con lo mismo en Mar del Plata. “Sois lo que este año vais en el camión”. Pues sí. En ese camión que pilotarán Rafa Tibau y Facundo Vitoria y que nos permitirá seguir la carrera desde dentro con el dorsal 1102.

Ver a esa pareja en acción es todo un lujo. Sufrieron lo suyo para que les descargaran el camión en el puerto de Buenos Aires. 3 días. Pero llegó. Y ya está en Mar del Plata listo para arrancar. Rafa y Facundo se han pulido en media hora el engorroso papeleo necesario para inscribir cualquier vehículo en la carrera. Algo que suele llevar, como mínimo, un par de horas. No para ellos.

Llevaban tres años sin aparecer, pero todo el mundo se acuerda de ellos. Los veinticuatro Dakars que lleva Rafa a sus espaldas se notan.

Mientras ellos andaban de papeleo y acababan de instalar en el camión todos los instrumentos de navegación y seguridad obligatorios, Izaskun Ruiz (“¿tu eres la de las motos, no?”) y yo nos hemos dedicado a pasar revista a los nuestros. Son menos que otros años. La crisis también se nota aquí y encontrar patrocinadores no es tarea fácil. Pero aquí andan un buen puñado de ellos. Algunos aspiran a la victoria, como Marc Coma y Nani Roma, la mayoría se conforman con acabar. Y algunos, con mejorar sus buenos resultados del año pasado.

Aquí está Laia Sanz, que ha cambiado a Jordi Arcarons por Marc Guasch. Gran fichaje. También Jorge Gómez, que el año pasado acabó el último pero se lo pasó en grande. Y repite. También Pellicer. Estaba celebrando la nochebuena en familia cuando recibió una llamada. Le ofrecían sustituir a un piloto francés lesionado, David Fretigne, y no se lo pensó. Petate y a Mar del Plata. Correrá en un buen equipo junto a Joan Barreda. “Pero ya les he dicho que entre los 20 primeros no me meto ni de coña, que este año no he entrenado casi nada”. No me extrañaría que lo consiguiera. Él, Xavier Foj, Pep Vila, Jordi Viladoms, Gerard Farrés, la tropa del camión de Jordi Juvanteny y el resto lo tienen todo listo para arrancar el primer día del año. Y bien temprano.  A las cinco y algo arrancará la primera moto.

Izaskun, Javier y Pol Graell, el equipo que seguirá la carrera de campamento en campamento, lo harán más o menos a esa hora. Y “los del camión” lo haremos un par de horas antes para buscar un buen sitio desde el que contaros algo sobre la otra cara del Dakar. A ver qué tal se nos da. Veremos.

Como el madrugón será de los buenos, hemos decidido celebrar el cambio de año a las ocho de la tarde, cuando en España sean las doce. A ver si así dormimos unas horas antes de arrancar la aventura. Feliz año y todo eso.

Post

Toma de contacto

Lucas

Por Lucas Cruz, copiloto de Al Attiyah. Firma invitada.

Esta mañana hemos empezado a trabajar a las 8:00. Ya había gente esperando en el hotel para ver trabajar a los mecánicos sobre los coches. Estos aficionados son increíbles.

Después de unos días un poco más distendidos, ya empezamos a coger ritmo de carrera. Los mecánicos han afinado los últimos detalles del coche y todo listo. Por delante teníamos casi 600 kilómetros de carretera para ir desde Buenos Aires hasta Mar del Plata, ciudad de veraneo por excelencia de los argentinos.

Antes de llegar a Mar del Plata hemos realizado un pequeño test que nos ha ayudado a encontrar los límites del coche. La primera situación divertida ha estado cuando Nasser se ha subido al lado de Robby en el coche para conocer más rápidamente estos límites. Por la cara que ha puesto Nasser ha quedado suficientemente claro con una vuelta.

Cuando vimos por primera vez el coche, Nasser y yo nos miramos y pensamos: “Parecía más grande”. El coche tiene la particularidad que todo el motor y la caja de cambios estás colocados en la parte posterior, sobre las ruedas traseras. Detrás de nuestras espaldas y debajo de nuestros asientos se encuentran los depósitos de gasolina. El espació del habitáculo es algo más grande que el Volkswagen, pero no mucho más. Tenemos el inconveniente de que la puerta por la que entramos es en realidad el cristal y debajo tenemos los tubos de la carrocería, que hacen más seguro si cabe que el Volkswagen. Tenemos que buscar todos los pequeños rincones para poder poner nuestro material sin dificultar el acceso a las herramientas.

Interior

En cuanto a la suspensión, qué os puedo contar que no sepáis… ”se lo comen todo” literalmente. Las suspensiones no son regulables, pero tienen un complejo reglaje en función de la parte del amortiguador que utilizas. No tienen regulación externa de ningún tipo. Es cómoda pero a su vez efectiva.

Y el motor…uuufff, la gran bestia. Es un 8 cilindros que reacciona como una moto, sube de revoluciones de una manera espectacular y sin dudar. Acelera en todos los regímenes de vueltas y la velocidad punta es bastante superior a los cuatro ruedas motrices, alrededor de 210-220 km/h. Este aspecto nos favorecerá en especiales rápidas o muy rápidas, sin olvidarnos de las zonas rotas y rápidas, donde aun nos da mayor ventaja.

Una de las curiosidades de este vehículo es el freno de mano. Como podéis observar en la foto es la palanca que se encuentra más cerca del asiento del piloto. Esta palanca tiene dos funciones, si la apretamos hacia delante nos frenará la rueda trasera derecha, si la tiramos hacia a tras nos frenará la rueda trasera izquierda. ¡Qué divertido va a ser!

Otra de las cosas a las que nos hemos de acostumbrar es a los valores de las presiones de los neumáticos, que aparecen libras (1 bar son 14,7 libras) y del depósito de combustible, que marca en galones (1 galón son 3,78 litros). Eso nos dará algunos quebraderos de cabeza al principio, pero creo que será cuestión de días.

Esta noche aún les queda un poco de trabajo a los mecánicos para poder dejar todo a punto para la gran cita de las verificaciones.

Buenas noches a todos.

¡Por fin hemos visto el coche!

Coche-foto
Por Lucas Cruz, copiloto de Al Attiyah. Firma invitada.

Estos días son un poco diferentes de lo normal. Ayer todo salió a pedir de boca, estuvimos visualizando la carrera con Nasser y marcando un poco el planteamiento de la misma. Por la noche nos dimos un pequeño "homenaje" en un restaurante de Puerto Madero para marcar el inicio de la carera.

Esta mañana nos hemos reunido con Robby Gordon (nuestro compañero de equipo) para sentar las bases de la carrera y después de comer. La comida ha sido inmejorable. Walter, un amigo argentino, nos ha llevado a un restaurante en la zona portuaria menos conocida de Buenos Aires. Un pequeño restaurante regentado por un argentino de origen español que ha hecho las delicias de nuestro paladar.

Restaurante-Arg
Después de comer… la presentación oficial del juguete y los niños.

Hemos empezado a conocer las particularidades del coche y descubrir sus secretos más escondidos.

Lo más sorprendente es que es un coche muy simple, a primera vista. Luego abres el portón trasero y te das cuenta lo que esconde…un V8 gasolina que sube de vueltas como una moto, increíble.

Una de las particularidades del coche es su suspensión, muy blanda pero muy efectiva. La carrocería se inclina de una forma exagerada en las curvas, pero está muy bien equilibrada. Nos tendremos que acostumbrar a ello. Los acelerones intermitentes no son muy bien recibidos, parece como si estuvieras montado en un camello, pero me gusta.

Los mecánicos han tenido que trabajar un poco para colocar a nuestro gusto una serie de cosas, pero a estas horas ya está todo listo. Mañana será el gran día y dirección Mar del Plata haremos el test para verificar el coche y acoplarnos a la conducción. Me muero de ganas por ponerme el casco y tener mis primeras sensaciones con este monstruo del Dakar!!!

Mañana os contare las peripecias de la primera toma de contacto. Un saludo a todos.

Lucas Cruz

PD: Como nota curiosa, esta mañana me ha contactado por e-mail una persona que ayer intentó hacerse unas fotos con Nasser y conmigo y no nos encontró. Finalmente, esta mañana ha podido hacerlas. Que paciencia tenéis los aficionados!!! Es de agradecer.

Un cumpleaños diferente

Por Lucas Cruz, copiloto de Al Attiyah. Firma invitada.

Después revisar infinidad de veces la lista de cosas que me tenía que llevarme, por fin salí dirección al aeropuerto, no me lo podía creer… ¡ya ha pasado otro año, puf!

A las 3:30 AM suena sutilmente el despertador. 26 de Diciembre, este cumpleaños será diferente, lo presiento... Tengo el tiempo justo para darme una ducha que me ayude a abrir los ojos y afeitarme.

A las 4:30 AM ya estaba en el aeropuerto con un cargamento de maletas y cajas listas para facturar. Con el volumen de los bultos que tenía que facturar pensaba que tendría algún problema, pero no ha sido así. A las 6:15 salió mi primer avión vía Ámsterdam y empezaba a luchar contra el crono, etapa cero. La conexión que tenía para el segundo vuelo era muy justa, 45 minutos. Una carrera por la terminal y un control de pasaportes me separaban de mi segundo destino. Increíblemente me sobraron 10 minutos. ¡Esto empezaba bien! Por delante unas cuantas horas más de vuelo, concretamente catorce, pero sin escalas.

Hummer

Me senté en el asiento de la ventana, desde el que podía divisar las majestuosas vistas de nuestro planeta desde la altura. No me dejarán nunca de sorprender. Las primeras horas de vuelo nos encontrábamos inmersos en unas nubes de algodón, la almohada y la mantita del avión nos invitan a dormir.


Después de la placentera cabezadita matinal en la nublada Europa, me despierto con un radiante sol que invade la mayor parte de la Península Ibérica y pienso, ¡qué suerte tengo de vivir donde vivo! Pasamos el estrecho de Gibraltar y nos adentramos en el continente africano.

A lo lejos diviso el Atlas, con sus picos nevados, que se extiende de derecha a izquierda sin poder definir su principio ni su final. Bajamos paralelos a la costa donde podemos ver esas paradisiacas playas vírgenes que nos invitan a perdernos durante un largo periodo de tiempo. Antes de adentrarnos en el Océano Atlántico tenemos tiempo para la nostalgia. El Lago Rosa está a nuestros pies. El símbolo de la historia del Dakar. Me recorre un cosquilleo desde los pies hasta la cabeza al recordar mi primera participación en el Paris – Dakar de 2001. Fue una carrera fascínate, mi primera participación y mi primera finalización. Qué bonitos recuerdos.


Dejamos la costa africana para divisar una pequeña parte de la inmensidad del océano. Este ha sido nuestro compañero de viaje durante muchas horas. Tiempo que he aprovechado para charlar con compañeros de aventuras de otros equipos, escuchar música que tenía pendiente y empezar un nuevo libro. De esta manera el paso de las horas se ha hecho un poco más ameno.


Sin darnos cuenta estamos en el continente americano, ya se ve a lo lejos. En las pantallas de avión aparece el mapa del trayecto que nos queda por recorrer. Nos ubican las diferentes ciudades que sobrevolaremos y empiezo a abrir el baúl de los recuerdos. Lugares que sólo me traen que buenos recuerdos. Visualizo las diferentes ciudades por las que he pasado y por las que pasaré en esta nueva edición del Dakar.


Que afortunado soy por poder formar parte de esta aventura que sólo acaba de empezar. 

Pros y amateurs


“Gracias. Es muy fácil trabajar con vosotros”. La frase es de Marc Coma, en Baradero, minutos después de ganar su tercer Dakar. Acaba de conceder como 20 entrevistas. A televisiones de todo el mundo, periódicos y hasta reporteros de radios locales que, teléfono en mano, le preguntan por los paisajes de la provincia por los que transcurría esta última etapa (sic.).

“No, gracias a ti. Así da gusto”. Y es verdad. Gente profesional, estos pilotos. Que saben que conceder entrevistas va con el oficio. Que hay que salir por la tele para tener contentos a los patrocinadores e informados a los aficionados. Y eso ha sido de lo mejorcito de este rally. La facilidad para hacer nuestro trabajo.

El domingo, el día del podio, tuvimos un pequeño lío en La Rural, Buenos Aires. Habíamos quedado con Carlos Sainz y Marc Coma para una breve conexión en directo en el telediario. Carlos se presentó. Marc, no. Con el lío que llevaba encima, el horario marcado por la organización y demás, no nos entendimos. Que su representante no respondiera al teléfono (menudo día para no hacerlo) tampoco ayudó. Pero esa es otra historia.

El caso es que eso, a Marc, le dejó muy mal cuerpo. Tanto que se presentó una hora antes al directo que teníamos luego para el programa de Teledeporte. Lo primero que hizo al llegar fue disculparse. Y varias veces. Lo dicho, un tipo profesional.

Con los pilotos del otro rally, los que participan sólo para terminarlo, que no es poco, pasa más o menos lo mismo. En su caso, que los patrocinadores (en muchos casos amiguetes) salgan un rato por la tele sí es vital. Que les vean en casa también. Y a nosotros, sus batallitas y sus historias nos han dado mucha vidilla. Cada noche nos dábamos una vuelta por el campamento para pasar lista. Quién ha llegado, quién no, quién ha pasado apuros… Y debo reconocer que siempre respirábamos aliviados cuando veíamos que estaban ahí. Llenos de polvo y arena, con las motos, coches y camiones en mejor o peor estado, pero allí.

El sábado, en Baradero, les entrevistamos a todos. Habían acabado el rally y se lo merecían. Y salvo el pobre Gerard Farrés, que había tenido un día de perros ayudando a su jefe de equipo, Chaleco López, el resto andaban eufóricos. No era para menos.

Aquel día fue de locos. El viaje en autobús-avión-autobús fue más largo de lo previsto. Como dos horas más largo. El caso es que llegamos a la meta de la última especial 20 minutos antes del directo que teníamos programado con el telediario para contar si Marc Coma había cruzado ya, o no, la meta y era oficialmente campeón. Tendríais que haber visto a Ana correr como una loca arriba y abajo, poniendo firmes a los tipos de la terrena con la que teníamos que hacer la conexión, hacer 15 llamadas en 5 minutos y dejarlo todo listo. Para variar, la señal del satélite falló a poco de entrar en directo, los teléfonos se quedaron sin cobertura y alguna cosa más. Pero entramos, como casi siempre en estos casos.

También Ashley se pegó el sprint de su vida en Baradero. Estaba esperando a Coma en la llegada. Y cuando vio que Marc se bajaba de la moto y se iba corriendo a abrazarse con su gente, allí que se fue. Corriendo, cámara al hombro y sin dejar de grabar. Fue una de las imágenes de rally que luego el resto de televisiones, incluida la gente de ASO que monta todo este tinglado, nos pidió. Seguro que la habéis visto.

El caso es que aquí estamos. Parrillada de carne, fiesta final y 12 horas de sueño después, descansando un poco. Y disfrutando como nunca de una habitación de hotel con cama y agua caliente. Felicidad por contraste, lo llaman. “¿El año que viene repetirás?”, me pregunta mucha gente. La verdad es que no lo sé. Ha sido una buena experiencia, de esas que hay que hacer, si se puede, por lo menos una vez. Pero ahora mismo no tengo demasiadas ganas de repetir. Lo mismo me ocurre cuando acaba la temporada de MotoGP. Y a los dos meses ya lo echo de menos. Veremos.

Bueno, pues hasta aquí. Lo que haga a partir de ahora ya no os lo contaré. Os dejo una pista en forma de foto. Hasta otra.

Los del medio

Albert llegó a las once y cuarto, más o menos. Dos días después se quedaría por el camino, entre las dunas. También Ignacio Chivite, el de la Bultaco, y Marc Guasch. Joan Puig y su Hummercito tampoco andan ya por aquí. Y tantos otros.


Nosotros sí. Tampoco es tan difícil lo que hacemos. De hecho, después de 10 etapas, estamos completamente adaptados al "Dakar way of life". Madrugones, duchas frías, aviones y demás. Hasta diría que le estamos cogiendo el gusto. Bueno, igual eso es exagerar un poco. Por lo menos Ashley, Ana y yo aún nos hablamos. Y eso que pasar 24 horas con alguien suele provocar más de un roce. No es el caso. Con ellos dos, todo es muy fácil.


Son las 10 y estamos acabando de cenar junto al resto de la tropa de enviados especiales españoles (Héctor, Gerard, Marta, Nadia y Jaime). Seguramente es el mejor rato del día. En Arica nos escapamos todos a la ciudad para dormir en un hotel y cenar en un restaurante, para variar. Y fue la gloria. Y si conocéis a Ashley, preguntadle por la botella de vino de la mesa de al lado. La historia tiene su miga.



Pilotos y mecánicos también andan por aquí, también con sus historias. Con las de un día llenaríamos un par de libros, seguro. Después de la cena toca recogerse. A base de práctica, hemos conseguido montar unas urbanizaciones con las tiendas de campaña bastante chulas. La pequeña Manhattan, la bautizó Héctor, de As. Al lado tenemos Chinatown, o lo que es lo mismo, las tres tiendas de los enviados especiales de la tele china. Solemos evitar ponernos cerca de ellos, porque tienen la costumbre de madrugarse con unos escupitajos muy ruidosos.


Durante el día están los tres por la zona de trabajo de las televisiones. Cuatro toldos con mesas y un autobús donde se reciben y montan las imágenes que luego veis por Teledeporte. En ese bus nos pasamos las primeras horas del día, montando los reportajes que luego mandamos a las 4 y media. Y como nosotros, gente de un montón de teles de todo el mundo. Y la verdad es que a ratos es un lío. Cada pocos minutos, algún montador francés pega un grito: "Mixage!", o algo parecido. Y toca callarse, porque quiere decir que alguien está grabando la voz de un reportaje. En alemán, inglés, árabe, francés… Vergonzosos abstenerse.


Quedan tres etapas y esto ya se acaba. Salvo hecatombe (o hacatombe, que diría el gran Carmelo) Marc Coma conseguirá su tercer Dakar. Y se lo merece. Es un gran tipo. Como Carlos Sainz, que en un par de días ya me había ganado. Su día ha sido horrible. Pero ahí ha estado el tío, concediendo entrevistas a todo el que se lo pedía. Marc y Carlos han centrado gran parte de nuestra atención estos días. También los pilotos que pasan más apuros para acabar las etapas. Entre unos y otros, a menudo nos olvidamos de los del medio. Gente como Joan Pedrero, Jordi Viladoms y Gerard Farrés. Buena gente, buenos pilotos. A ver si mañana lo remediamos y les damos algo de bolilla. Se lo merecen.



Pues nada. Que tras la el toque de mi madre (“¡nen, a ver si escribes algo!”) aquí os dejo esto. El próximo lo dejo para Buenos Aires, cuando ya esté de vacaciones. Tictactictac…

¿A qué hora llega Albert?

Son las once. De la noche, claro. Y aquí estamos los tres, en la puerta del campamento de San Miguel de Tucumán, donde acaba la segunda etapa.

Estamos esperando al único piloto español que aún no ha completado la etapa. Es Albert Bosch, conduce un Boogey y por lo que se ve ha tenido algún problema mecánico. Ahora nos contará.

No es el único que anda en aún en faena. Ahí està José Nicolás apañando su Toyota para mañana. Y como él, un montón. Si todo va bien, "hoy duermo dos horas", dice.

Los días aquí son muy largos. Demasiado. Y sí, vale, nos pagan por ello y además nos gusta, pero son muy largos. El de hoy ha arrancado a las 5 de la mañana en Córdoba. Os podéis imaginar el cuadro. Un montón de gente con linternas en la cabeza intentando plegar esas tiendas que sí, se montan en dos segundos, pero ni por asomo se pliegan con la facilidad que promete la empresa que las vende.

Suerte que está Ashley. De ahí, autobús hasta el aeropuerto donde nos espera… ¡un Hércules de las fuerzas aéreas argentinas! Asientos de rejilla, espalda contra la pared, cinturón rudimentario y las maletas amontonadas en el fondo de la bodega. El vuelo dura hora y cuarto, y pese a lo incómodo del asunto, casi nadie se resiste a dar una cabezada. El piloto y la tripulación, si eso.

Aterrizamos, y media hora más de autobús hasta el hipódromo de San Miguel de Tucumán. Llega, planta la tienda, pégate una ducha, desayuna algo y a currar.

Con eso de la diferencia horaria, hay que rodar, montar y mandar todo el material a las 4 y media. Y nos falta tiempo.

Con el envío de imágenes realizado, toca comer algo y seguir dando vueltas por aquí, buscando cosillas que contar. Como la historia del piloto español que a las once aún no había acabado la etapa. ¿A qué hora llega Albert?


La largada


Ya está. Esto ya ha arrancado. Los pilotos andan ya disputando la primera etapa tras la salida oficial de ayer. Largada, la llaman aquí. Y larga lo fue un rato. 6 horas, para ser exactos. 6 horas a 30 grados viendo salir, uno a uno, a los 407 vehículos que participan en este Dakar.

Entre los nuestros, un poco de todo. Nervios, ilusión y, sobretodo, ganas de empezar a dar gas tras dos días de papeleo en Buenos Aires. Alguno andaba pagando las consecuencias de una Nochevieja más larga de lo que tocaba la víspera de arrancar la carrera. Y algún otro se llevó un susto al quedarse sin gasolina a 100 metros del podio de salida.

La gasolina no era lo único que escaseaba ayer en la plaza del obelisco de Buenos Aires. Los bares y restaurantes de los alrededores tenían prohibido servir alcohol. Cosas del gobierno, nos decía un camarero. No, es por el Dakar, decía su colega. El caso es que estos días, en Buenos Aires, todo lo que ocurre es culpa de los mandamases o del rally. Una de dos.

La ciudad estaba ayer colapsada pero volcada con el Rally Dakar (o Ralí Dákar, como le llaman los porteños). Unas 250.000 personas salieron a la calle para despedir a los participantes. En la capital argentina andan algo moscas con la posibilidad de que el año que viene la carrera arranque en Río de Janeiro.

Lo que nos mosquea a Ana, Ashley y a mi es tener que abandonar la comodidad del hotel para hacer el petate y pasar dos semanas con la casa y los bártulos a cuestas de campamento en campamento. Pero a eso hemos venido. Nuestra Nochevieja no estuvo nada mal. Sin campanadas ni uva, pero en manga corta y en la terraza de un restaurante. Viva el verano.

Jesús Cebrián


Jesús Cebrián está especializado en información de motor en TVE. Cubre el Dakar y lo cuenta para TVE y RTVE.es. Además, en 2012, tendrá como firma invitada a Lucas Cruz, copiloto de Al Attiyah.
Ver perfil »

Síguenos en...