KREUZBERG
Ayer por la tarde estuvimos grabando en Kreuzberg, uno de los barrios “de moda” en Berlín. La propia palabra vendría a ser algo así como “cruce”. Y lo es, hasta cierto punto. De los más de 250.000 turcos que viven en Berlín, la mayoría viven en este barrio que también se conoce como “la pequeña Estambul”.
Estuve el año pasado en Estambul y, salvando las distancias, merece el adjetivo. Paseas por sus aceras y podrías estar en Turquía, con jóvenes tomando té, o un helado, en una esquina, mujeres en grupo, unas con pañuelo, otras no, pero nunca acompañadas (salvo si están casadas). Olores a la frutería de la esquina, a las especias de ese restaurante que te invita a sentarte sólo con ver la cara del cocinero. Y el mejor mercadillo de Berlín (mis compañeros me compraron unos tomates sobre la marcha).
¿Y a qué fuimos a Kreuzberg?. A preguntar quién preferían que ganara el partido de la semifinal de la Eurocopa. Y nos llevamos una pequeña sorpresa: esperábamos una euforia desatada en favor de Turquía, pero lo que nos encontramos la mayoría de las veces es que preferían que ganaran “los dos”, Alemania y Turquía. Sólo después de un tira y afloja conseguíamos sacarles la sinceridad más profunda: las raíces.
Tanto en viejos como jóvenes, nacidos en Turquía o alemanes de nacimiento, no veían el partido como una oportunidad para la revancha: al revés, todos tenían dos equipos en el corazón: Turquía y Alemania. Excepto los kurdos, claro, que son otro mundo y sólo tienen Alemania.
Y hasta los alemanes con los que hablamos tenían por segundo equipo a Turquía.
Desde luego, no tiene pretensiones de análisis sociológico, pero me pareció reconfortante. Ya hablaremos de los problemas de integración de la comunidad turca en Alemania cuando no haya fútbol por medio, pero, así, y con la pelota rodando, uno se queda con una cierta sensación de que los periodistas somos expertos en buscar problemas donde no los hay: contar realidades innegables que, al final, en la calle, no se ven. Prefiero quedarme con esta versión.
Por cierto, la mayoría aquí ven una final Alemania-Rusia: es evidente que estos alemanes necesitan una lección para que nos respeten.



