La parra y la higuera
Pues iba yo a pulsar en Frankfurt si había alguna posibilidad de "dinamitar" (en sentido figurado claro) Wall Street y me encontré con que en ese momento estaba colocando la mecha el mismísimo George Bush. ¿Qué otra cosa si no es ese cerca de un billón de dólares que piensa meter allí el paladín del capitalismo salvaje y neocon? (¿habrá que acentuar neocón?).
Desternillante el video que ha colgado mi querido Miguel Angel Idígoras. El negro parado y en camiseta sentado en un destartalado porche de Alabama somos todos. ¿Qué iba a hacer él si le ofrecían una ficha para hacer una jugada en el casino de las hipotecas? ¿Decir que no?. Los que han repartido las fichas del gran casino de Wall Street han ganado millones en la ruleta de las subprime: y resulta que hasta el último negro en taparrabos del África Subsahariana, el último negro (de carbón) de los chamizos del Bierzo, el último negro de cualquier oficina de Madrid o Ciudad Real van a pagar no sólo la hipoteca del negro de Alabama, si no también la de los brokers, banqueros, agentes de toda calaña que han tenido sueldos de escándalo, despidos blindados...etc. Lo que me sorprende es que Bush haya recurrido esta vez al talonario, en vez de mandar para allá a Donald Rumsfeld con el V Ejército (debe estar muy ocupado en Iraq. No hay término medio: "en América arreglamos las cosas así". Aquí no se salva ni dios: Lula acaba de recordar las recomendaciones de organismos como FMI, Banco Mundial..., etc, que hace unos años pusieron trabas al desarrollo de países pobres "porque hay que crecer en equilibrio y esas cosas". ¿Está reservada la palabra "genocidio" en el derecho internacional sólo para cuando se fusila a la gente contra una tapia o podríamos extenderla también a los causantes de tanta barbaridad?. Lo lamento: no llaméis a Dios: Hawkings ha dicho que la ciencia ya lo ha hecho prescindible. Y coincide con un momento en que dice que a no tardar mucho, éste planeta, tal como lo conocemos desaparecerá. Momentos apocalípticos a poco que lo pienses. Tenemos el polo infestado de metano que empieza a romper en burbujas y amenaza con encender la mecha del apocalipsis que predice Hawkings. Ahora ya sé el porqué de tanto metano: la descomposición de tanta mierda. Es cuando más echo de menos la parra en mi casa del pueblo (¿quién habrá vendimiado sus uvas?, la higuera que planté hace unos 5 años: ví los higos empezar a hincharse este verano (tenía 33). Ahora deben estar para el momento sensual por excelencia: desnudarlos cuidadosamente con la punta de los dedos mientras se te llena la boca de agua.La cantidad de parras y de higueras que podríamos haber plantado en el mundo, George, podríamos haber construído un paraíso aquí en la tierra. En cambio, todo apesta a metano: el combustible de la espada flamígera que expulsa a Adán del Edén.



