Sí, ya sé que deberia haber hecho algo de Davos...y de la Conferencia de Seguridad de Munich...y de la Berlinale...
Pero, la verdad, me da una pereza que no os podéis imaginar.
¿Qué decir de Davos? Casi he sentido yo también la verguenza ajena que se podía ver en las caras de los más "normales". ¡En qué manos estamos, madre mía!. "El poder de la inovación corporativa" decía el lema del año pasado: o sea, "el poder de la ingeniería financiera", así... con dos cojones. ¿Y qué me decís de lo de este año: "rediseñando el mundo tras la crisis"?. Es para asustarse, porque el lema globla de Davos, el que no cambia y está escrito al final del callejón por donde llegan los importantes es: "Comprometidos para mejorar el mundo". Por favor...llamar a la policía... En Davos este año, ¡no estaba Madoff!. Ni los de Lehman Brothers, ni los de... bueno... ya lo conté, qué más da.
Y luego, sin anestesia, me llega Munich: pongo aquí la carta que voy a mandar a los organizadores, uniéndome a mis colegas de Reuters y de otras agencias. Con eso está dicho todo. Si no me dejan ir el año que viene, eso que me ahorro.
"Muy Srs míos,
He dejado pasar unos días desde mi vuelta de la Conferencia de Seguridad de Munich para poder expresar con más tranquilidad el disgusto por las pésimas condiciones de trabajo que hemos soportado los periodistas, en especial los periodistas de TV.
Hemos trabajado en una habitación absolutamente inapropiada, pequeña incluso aunque hubiéramos ido la mitad. Sin espacio para colocar los aparatos, para hacer las conexiones, para sentarnos al lado y seguir convenientemente las sesiones.
He tenido que seguir las conferencias la mayor parte del tiempo sentado en una maleta al lado de la barra del bar, sin señal de la traducción automática.
He tenido que editar de sentado en el suelo, entre cables de mis colegas o arrastrándome debajo de una mesa entre mis solidarios colegas. (todos están igualmente indignados)
Por supuesto, he tenido que informar también de que, para colmo, se va la electricidad en el momento más inoportuno, a lo que achaco posteriores fallos en uno de mis aparatos, que nunca más funcionó.
En 3 días no he podido probar un bocado de comida, entre otras cosas porque me niego a pagar precios escandalosos por un simple vaso de agua.
Eso sí, después de pasar paranoicas medidas seguridad me he encontrado con cuchillos de 15 centímetros a la venta en la tienda de souvenirs.
¿Pero qué coño creen Ustedes que somos los periodistas, una manada inconfortable de estúpidos?.
Como ya tengo 30 años de experiencia laboral a mis espaldas procuraré en lo sucesivo hacer que la Conferencia de Seguridad de Munich no sea una negra experiencia en mi vida."
Y en cuanto a la Berlinale... eso es otra historia: me recuerda a la Seminci de hace muchos años, pero con el glamour de un idioma extranjero... o sea plufff. Voy a acabar aficionándome a esta extravagancia que es el ciclo de cine culinario: por lo menos luego te dan unas tapas. El resto, me temo que es para almas de cine-forum. ¡¡¡Lo que no entiendo ni aunque me lo expliquen es qué pinta aquí La Pantera Rosa II!!!!
Pasa Febrero, pasa, anda, que tengo ganas de que llegue la Semana Santa, que este año me voy a poner el capirote y rezas para que Dios nos coja confesados.
Y ya que lo menciono... a El..." ¿dónde estabas Dios, para permitir tanta barbarie?" Y tanta hipocresía, pobre Eulana, y tanta incompetencia, Santo Padre, que es infalible, y por eso casi excomulga a Hans Küng, y sin embargo ignora las barbaridades que dicen los obispos a los que apacienta en servil rebaño?.
Uy qué perezaaaaa