2 posts de marzo 2009

¿Qué hacemos con los coches?

Meses llevamos ya en Alemania oyendo opiniones en contra de meter dinero público para salvar a Opel de la quiebra. Por cierto que hace meses que esa quiebra era inminente... Y este debate ha servido una vez más para darse cuenta de que esta crisis está moviendo y confundiendo las ideologías más de lo que han conseguido una legión de intelectuales con sus libros, tertulias y debates sobre los "neocon" (a favor y en contra) en los últimos 20 años.

A favor de meter dinero público en Opel se han manifestado políticos de derecha y de izquierda y en contra se han pronunciado políticos de izquierdas y de derechas.

Y pasa también con los economístas y expertos que creen que merece la pena salvar puestos de trabajo en un sector columna vertebral en Alemania y otros que creen que sería como tomarse una aguardiente para quitar el frío en una helada del invierno.

Podría enumerar las razones de unos y otros pero seguro que las sabes tan bien como yo.

El problema de Opel, según la perspectiva alemana, es, en primer lugar, que Opel no existe. En realidad no es más que un rayo de alumninio cruzado en la parrilla delantera de los radiadores de algunos coches: para empezar, Opel no tiene en Europa ni siquiera una cuenta corriente propia. Con ese panorama ¿qué gobierno daría dinero a Opel sabiendo que iría directamente a la cuenta de GM en Detroit?.

Y el segundo problema es que vende pocos coches: desde que el dimitido presidente de GM tomó las riendas, GM ha ido perdiendo fuelle en el mercado. Pero aprece que, sobre todo, es una cuestión americana, no Europea, donde parece que se mantiene bastante bien.

Y ahora, un dato. Tres meses lleva funcionando aquí en Alemania el llamado "Premio por degüace": si entregas un coche de más de 9 años, el gobierno te paga 2.500 € al comprar un coche nuevo. Mucha pasta, ¿no? Es evidente que es mucha pasta porque en 3 meses ya casi se ha agotado el presupuesto para todo un año, 1.500 millones de €, y ya se han vendido medio millón de coches (se pensaban financiar 600.000).

O sea, que lo que empezó como una crisis, está siendo un record de ventas y los concesionarios se frotan las manos.

¿Qué tiene esto que ver con Opel? Es evidente que se comprarían más coches si fueran más baratos. Sólo eso.

Por lo visto al gente se empieza a preguntar porqué tengo que pagar 30.000 € por un coche si uno de 10.000 me haría el mismo servicio. Ese plantemaniento es el que el Gobierno alemán quiere que haga Opel. Porque es evidente que no se puede estar siempre pagando entre todos el coche que se compra el vecino.

Porque vale que se financie un utilitario... pero darle 2.500 € a uno que entrega un BMWq7 para que se compre un Porsche Cayenne... como que no... ¿o sí?

Pasen y vean

Tres días en Winnenden, ese pueblo en el suroeste de Alemania que ha pasado a formar parte del mapa de los horrores, me han bastado para comprobar que, a pesar de los tópicos que nos separan, españoles y alemanes nos parecemos más de lo que parece.

También aquí se han levantado voces para legislar a golpe de suceso: que si hay demasiadas armas, bla, bla, bla...

Alemania tiene la legislación sobre armas muy restrictiva, más o menos como España, desde otro suceso parecido: un chaval de 19 que mató a 16 personas en un colegio de Erfurt en 2002: la mayoría, profesores.

También aquí se han levantado voces sobre los videojuegos violentos: que si ese chico pasó toda la noche jugando a uno de los más violentos ('Far Cry 2'), bla, bla, bla...

Hablamos allí con algunos chicos del colegio sobre eso: También nosotros jugamos a esos juegos y no vamos por ahi disparando, nos decían. Rondaban los 15 años pero al hablar demostraban una sensatez que ya la quisieran muchos adutos.

Lo que ha hecho este chico, Tim, se parece más a una película de terror: iba disparando directamente en la cabeza, eligiendo sus víctimas (la mayoría mujeres, 8 chicas y tres profesoras y un chico).

El circo mediático levantado alrededor del colegio chirriaba hasta hacer daño en los ojos ante las caras de los chicos que se acercaban por allí. Casi todos huìan de los periodistas, pocos estaban dispuestos a hablar: la mayoría, chicas. La mayoría de los chicos tenían esa actitud chulesca de la adolescencia que se resume en sacarte un dedo hacia arriba delante de la cámara.

Todavía no sé si es un déjame en paz, lo cual es comprensible, o una actitud más profunda y anterior al suceso hacia los periodistas: en ese caso, sería preocupante.

En cualquier caso, tremendo, un horror. Encogía el alma acercarse hacia donde estaban las velas, los mensajes, ver las caras de los chicos y chicas que se acercaban, algunos con vendas en las manos, o cogeando, tambaleándose de dolor síquico, protegidos por compañeros o por sus padres para que no nos acercáramos.

No conté las unidades móviles que se amontonaban allí: varias decenas, perodistas de toda Europa. Con alguno que venía de Rusia coincidimos en el aeropuerto. Por poner un ejemplo: una revista semanal, Der Spiegel, tenía desplazados 18 periodistas.

Quizá alguno llegue a contar porqué se le cruzó el cable a este chico aparentemente vulgar y tranquilo: más allá del videojuego hay simplemente un chico sólo, sin amigos, aislado de casi todos y de casi todo, acomplejado... y de esos hay muchos delante del ordenador, detrás, o sin ordenador...

Con tiempo sólo para cambiarme de ropa, me voy. Tengo entrada para otro circo: el monstruo de Amsteten. Empieza el juicio el lunes.

Otro dato: la televisión privada alemana RTL envía 50 personas a cubrir el juicio.

Es el circo, pasen y vean. El espectáculo es gratis.

Miguel Ángel García


“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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