4 posts de enero 2010

La herencia de Oskar

Uno de los hombres más carismáticos de la política alemana de las últimas décadas abandona la política federal. En un post anterior ya contaba que Oskar “el Rojo” tenía cáncer. Parece que, una vez operado, Oskar Lafontaine ha decidido regresar a sus cuarteles de invierno en el Sarre y dejar para siempre la política federal.

Su abandono ha provocado un pequeño seísmo en la política alemana que lleva ya dos días haciendo cuentas de qué efectos puede tener en el mapa político la desaparición de un político amado por muchos, odiado por muchos más y temido por casi todos los que se tenían que enfrentar a su micrófono.

El día en que Oskar Lafontaine tiró los trastos de Ministro de Finanzas y Presidente del Partido Socialdemócrata (1999) por no estar de acuerdo con la línea centrista que el Canciller Schröder impuso al SPD empezó a cambiar la historia de la izquierda en Alemania.

Ese pedazo amargo de la tarta socialdemócrata ha endulzado los últimos años de los que estaban condenados a soportar el estigma de comunistas de la ex-RDA. Gracias a Lafontaine, rabiosamente populista pero de trayectoria democrática intachable, los excomunistas han salido del ostracismo de herederos del SED y la Stasi y se han convertido en un partido con un 11 por ciento del voto en las últimas elecciones. ¿Y ahora qué?. Coincidiendo con el abandono de Lafontaine en el pujante partido, hasta hace un par de meses, ha empezado a oírse el ruido de sables entre los llamados fundamentalistas y los realistas. Veremos cómo sobreviven a Lafontaine. Pero el seísmo ha sacudido también al antiguo partido de Lafontaine, los socialdemócratas. Tras el desastroso resultado electoral ya se habían resignado a tragar quina y preparar la foto de una futura alianza con Die Linke para poder aspirar alguna vez al Gobierno (lejos los tiempos en que un partido podía aspirar a gobernar sólo). Ahora ya se puede leer por ahí que “los verdaderos herederos de Lafontaine” no están en la Izquierda sino en la Socialdemocracia. Oskar era, teóricamente, el problema: nunca le perdonaron la traición. Pero eso es sólo en teoría. Las ideas de Lafontaine y los socialdemócratas cada vez parecían más alejadas. Será interesante ver ahora si los huidos con Lafontaine han perdonado al SPD.

La herencia de Oskar

Uno de los hombres más carismáticos de la política alemana de las últimas décadas abandona la política federal. En un post anterior ya contaba que Oskar “el Rojo” tenía cáncer. Parece que, una vez operado, Oskar Lafontaine ha decidido regresar a sus cuarteles de invierno en el Sarre y dejar para siempre la política federal.

Su abandono ha provocado un pequeño seísmo en la política alemana que lleva ya dos días haciendo cuentas de qué efectos puede tener en el mapa político la desaparición de un político amado por muchos, odiado por muchos más y temido por casi todos los que se tenían que enfrentar a su micrófono.

El día en que Oskar Lafontaine tiró los trastos de Ministro de Finanzas y Presidente del Partido Socialdemócrata (1999) por no estar de acuerdo con la línea centrista que el Canciller Schröder impuso al SPD empezó a cambiar la historia de la izquierda en Alemania.

Ese pedazo amargo de la tarta socialdemócrata ha endulzado los últimos años de los que estaban condenados a soportar el estigma de comunistas de la ex-RDA. Gracias a Lafontaine, rabiosamente populista pero de trayectoria democrática intachable, los excomunistas han salido del ostracismo de herederos del SED y la Stasi y se han convertido en un partido con un 11 por ciento del voto en las últimas elecciones. ¿Y ahora qué?. Coincidiendo con el abandono de Lafontaine en el pujante partido, hasta hace un par de meses, ha empezado a oírse el ruido de sables entre los llamados fundamentalistas y los realistas. Veremos cómo sobreviven a Lafontaine. Pero el seísmo ha sacudido también al antiguo partido de Lafontaine, los socialdemócratas. Tras el desastroso resultado electoral ya se habían resignado a tragar quina y preparar la foto de una futura alianza con Die Linke para poder aspirar alguna vez al Gobierno (lejos los tiempos en que un partido podía aspirar a gobernar sólo). Ahora ya se puede leer por ahí que “los verdaderos herederos de Lafontaine” no están en la Izquierda sino en la Socialdemocracia. Oskar era, teóricamente, el problema: nunca le perdonaron la traición. Pero eso es sólo en teoría. Las ideas de Lafontaine y los socialdemócratas cada vez parecían más alejadas. Será interesante ver ahora si los huidos con Lafontaine han perdonado al SPD.

Pobres entre ricos

Se prohíbe usar la escalera eléctrica a los parados. No es un cartel. Es una cinta roja y un guarda jurado. Pero así es. Los parados que acuden a una oficina de empleo que está en un nuevo centro comercial y de servicios en Berlín tienen que subir a pie.

Sólo es una imagen, un pequeño detalle, pero me parece que puede ser la mejor imagen para explicar lo que numerosos estudios están denunciando en Alemania. Lo voy a decir de forma casi telegráfica para no hacer el "post" muy largo.

-El "Hartz IV", el sistema de asistencia social a parados de larga duración (más de un año), 360 € brutos al mes, está creando una subclase de ciudadanos de tercera, un subproletariado de la subvención marcado con el estigma de parásito y al mismo tiempo con el sambenito de persona que seguramente tendrá que vivir el resto de sus días de esa forma, porque cada vez se hace más difícil acceder a un trabajo digno.

-La pobreza se ha triplicado en Alemania en los últimos 10 años, sobre todo la pobreza infantil.

Se considera pobre, según los estándares europeos, al que gana menos de la mitad del salario medio de su país (aquí sería unos 2.200 Euros para una pareja con 2 hijos).

A mí personalmente me han causado estupor las cifras de pobreza infantil: en Alemania uno de cada cuatro niños vive en familias por debajo de ese umbral de pobreza. Y dicen ONGS que actualmente ¡uno de cada dos niños! en Alemania nace en familias pobres. También a mí me cuesta creer las cifras, pero ahí están.

Y la explicación se parece mucho a la pescadilla que se muerde la cola.

Por un lado, sindicatos y ONGs denuncian que los salarios en Alemania han sufrido un descenso en los últimos años. Hay gente en Alemania que está trabajando por 1,50 € la hora. Así lo denunció la semana pasada un periódico hablando de los que limpian las vías de nieve para que pasen los trenes de Deutsche Bahn. Esos salarios son compatibles con el cobro de la asistencia social de 360 € siempre que no se pase de ¡200! € al año…

Los sindicatos denuncian que muchos sectores están pagando 5 o 6 € la hora.

Que cada uno saque sus conclusiones.

Son cifras que están directamente relacionadas, no sólo con la baja natalidad, sino también con la pobreza infantil. Un históricamente alabado sistema de bienestar social alemán ha dejado ya de existir.

No hay instituciones, guarderías, para recoger, por ejemplo, a los niños de familias que no pueden pagar cuidadores. Y, como los niños salen de la escuela y llegan a casa normalmente antes de las 3 de la tarde, uno de los dos miembros de la pareja no tiene más remedio que renunciar a trabajar o trabajar sólo algunas horas al día para poder cuidar a los niños.

Ya hemos metido la cola de la pescadilla en la cabeza.

Fuera de ese círculo tenemos que la diferencia entre ricos y pobres, también entre el este y el Oeste, siguen ampliándose. Y todo esto, dicen, es el resultado de una Agenda 2010 sacada adelante por los socialdemócratas. Una agenda, todo hay que decirlo, que contribuyó a que Alemania creara 2 millones de puestos de trabajo en 4 años y llegara hace dos años al déficit 0 y volver a hacer sus productos competitivos en el mundo. En dos años todo ha cambiado radicalmente. Ahora sabemos que esos puestos de trabajo eran, la mayoría, precarios, mal pagados, lo que en España llamamos trabajos basura. Y sí, también hay que recordarlo, gracias a esos trabajos, con recortes de horarios y de sueldos, Alemania ha conseguido contener el paro, lo cual es manifiestamente mejor que la escandalosa cifra de parados española.

Son datos, me parece para la reflexión. Ahora que en Davos los ricos se aprestan un año más para “rediseñar” el mundo.

La sopa alemana

¿Han cambiado los alemanes su opinión con respecto a lo que votaron hace apenas 100 días? Porque resulta que ahora las encuestas dicen que, si hubiera elecciones, la coalición que triunfaría sería la de SPD-Verdes-Linke.

Y Merkel y los liberales estarían en la oposición. Eso da una idea del escaso margen que tiene Angela Merkel para estar eufórica por su nuevo mandato. La verdad es que ella nunca ha dejado traslucir la euforia, pero sus compañeros de gobierno, lo liberales, sí.

Y ellos son los que lo han pagado, porque han bajado de un 14 por ciento de apoyo popular al 10 por ciento, al revés que los Verdes, que han notado el movimiento contrario.

Quizá sea el efecto cumpleaños. El pasado 13 de Enero se cumplieron 30 años de la fundación de este conglomerado de partidos conocido como Los Verdes: ahí fueron a parar no sólo “los ecologístas”, sino también izquierdistas a contrapié de Mayo del 68, ex -admiradores de la RDA, socialdemócratas precursores de Lafontaine…

Su paso al gobierno, primero en algunos Lander, después al gobierno federal de Schröeder, cambió definitivamente su razón de ser y los convirtió en un partido absolutamente convencional. Ahora que toda Alemania es “verde” podría pensarse que los Verdes estarían descolocados, como el SPD, en busca de su identidad perdida. Pero no. Si hay un partido donde reina ahora mismo la paz es en los Verdes, y eso que están en la oposición en el Gobierno Federal, gobiernan en Hamburgo al lado de CDU y en Sarre han sumado sus fuerzas a la CDU y los liberales del FDP para que o gobierne el SPD y la Izquierda de Lafontaine. ¿Alguien pensaba que los Verdes son izquierda?. Pues se equivoca, al parecer, son liberales. Y quizá los veamos en el futuro gobierno con Angela Merkel, además de los liberales del FDP, si la tendencia de atomización política en Alemania continúa, y parece que sí. Los partidos del pueblo se van diluyendo, ya no se puede decir que el SPD lo sea, y a la CDU puede que le quede poco.

¿Conseguirá Angela Merkel parando esa tendencia con ese potpurrí ideológico que está confundiendo a la CDU?. Dice Merkel que conservar no es quedarse parado, sino moverse para absorber socialdemócratas y liberales. También la Izquierda tiene lío: la doble cabeza parece que tiene los días contados. Aprovechando un supuesto lío de faldas de Lafontaine se deshacen del chivato cotilla que, además de contar el supuesto lío de faldas, criticaba esa doble cabeza. Ya veremos en qué queda todo esto.

El SPD, de momento, ni está ni se le espera. Merkel está pero no se la ve, a Westerwelle se le ve mucho pero no está donde tiene que estar. Menos mal que tenemos a Van Rompuy y a ZP para liderar Europa…

Miguel Ángel García


“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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