Alemania-España
Son palabras mayores, tratándose de una Semifinal de la Copa del Mundo. También lo son para Alemania, que hasta hace sólo dos años sólo hubiera considerado palabras mayores enfrentarse a Brasil, Argentina, Inglaterra o Holanda.
Pero desde la final de la Eurocopa es distinto. Aquí no les duele reconocer que se han aprendido de memoria los videos de aquellos partidos para aprender a jugar al fútbol…otra vez. En el anterior post decía que nos quieren quitar la patente.
Sí, hay deseos de revancha. ¡Cómo no! Porque aquí el fútbol de la “Nationalmannschaft”, el equipo Nacional es algo más que fútbol, es una religión que ha servido para levantar el orgullo nacional.
Y dicen que todo empezó hace sólo 4 años, en el anterior mundial. Desde luego que antes se sentía mucho orgullo cuando Alemania ganaba mundiales y europeos. Pero dicen los que lo recuerdan que antes no se veían banderas por las calles, o colgadas en las ventanas: para una gran mayoría de alemanes la bandera era algo que guardaban en casa o en el corazón pero que no se exhibía.
A raíz de ese mundial de alguna manera la bandera alemana se lavó la vergüenza.
Algunos lo llaman el resurgir del nacionalismo alemán, otros, hablan de algo más: hablan de patriotismo. Yo, que no soy muy dado a las banderas, incluso me dan un poco de grima, no lo llamo nada, me gustaría llamarlo sólo fútbol, pero veo que no. Es curioso cómo
Estos días se pueden ver miles de coches por las calles con banderas. Y tengo que decir que me han arrancado la mía del coche. Eso me ha tocado un punto que me ha hecho recordar lo fácil que es tocar emociones primarias. Asi que ¡Venga Guaje, mételes 4! ¡Que sepan lo que vale un minero, oh!
(Este es un post interrumpido porque el Deutsche Bank me reclama)



