El milagro alemán
No soy el único que se pregunta por las causas del “segundo milagro económico alemán”. Mientras muchos países se debaten todavía para salvarse de los coletazos de la crisis, España sin ir más lejos, Alemania parece haber remontado el vuelo con una fortaleza inusitada. Está creciendo a un ritmo que no se conocía desde hace 40 años, cuando lo normal era crecer a buen ritmo. Pero lo más sorprendente y envidiable es el paro, o mejor, el empleo.
Alemania, con una población activa de 40 millones de trabajadores, tiene ahora 3 millones de parados, una cuta de paro de 7,2. Me ahorro el comentario por comparación con España porque supongo que todo el mundo sabe las cifras españolas.
Llevo meses preguntándome y preguntando porqué Alemania ha salido de esta crisis con una cifras de paro tan espectacularmente bajas.
En lo más profundo del agujero este país perdió sólo 700.000 empleos. Y eso duró apenas un trimestre. No hay una razón por sí solo que explique haber salido indemne de esta crisis tan brutal: son muchas y muy complejas. Y en todos los casos, dignas de estudio.
En primer lugar, se puede decir que la crisis en Alemania ha sido puramente financiera, no industrial, por contraposición a España donde la burbuja inmobiliaria tocó la columna vertebral de lo que se llamaba entonces el “milagro español”: el ladrillo.
Aquí no hubo burbuja inmobiliaria ni de ningún tipo, aunque los bancos alemanes se pringaron hasta las cachas con las “subprime” de Estados Undos.
Cuando el pánico financiero llegó a la economía real en Alemania hubo de todo menos pánico: lo que hubo fue responsabilidad. Nunca como entonces el sentido común alemán se ha mostrado tan sensato. La modalidad legal del “Kurzarbeit” (la posibilidad de que una empresa reduzca la jornada y los salarios de los empleados cuando baje el volumen de pedidos o de negocio a cambio de que el Estado abone parte de esos sueldos) fue ampliamente utilizada por las empresas alemanas. A finales de 2008 casi 1.800.000 trabajadores estaban afectados por el Kurzarbeit. Visto el efecto de la medida, el gobierno amplió el plazo para que se pudiera solicitar el Kurzarbeit.
Después ha llegado el crecimiento, las exportaciones creciendo , el Kurzabeit se reduce el mínimo y las cifras del paro están demostrando que las empresas ahora están teniendo problemas para encontrar trabajadores.
Visto superficialmente esto podría explicar todo, pero si profundizamos un poco, quizá podemos sacar conclusiones que podrían ser muy fructíferas para España.
Cuando un alemán funda una empresa, un negocio, por pequeño que sea, lo hace como si fuera a durar para siempre. Aquí no hay, ni por asomo, esas tentaciones de pelotazo que tanto percibimos en España: (p.e. monto algo…, me forro en poco tiempo…lo traspaso…etc, etc…)
Muchas de las grandes empresas multinacionales alemanas son empresas familiares, asociadas y todavía nombradas con los apellidos de sus fundadores y todavía conservan ese carácter de empresa familiar en que los trabajadores son parte de la familia. En España también podían haber empleado la fórmula de la reducción de jornada en lugar de optar por el despido (también existe esa fórmula), sin embargo, no se usó. Aquí antes de despedir a un trabajador se buscan todas las fórmulas posibles. El mantenimiento de esos trabajadores ha permitido que el crecimiento coja a las empresas alemanas con una plantilla formada, fidelizada y cualificada.
La responsabilidad de los empresarios alemanes es algo de lo que deberían tomar nota nuestros empresarios. Y también los trabajadores claro. Pero creo que aquí lo que marca la diferencia es esa personalidad empresarial con visión a largo plazo, alejada de pelotazos fáciles, con ánimo de lucro, claro, pero también con una conciencia social de interdependencia: “si le va bien al otro, tengo más probabilidades de que me vaya bien a mi”.
Naturalmente, el tema da para algo más que un libro: podemos hablar de lo bajos que son algunos salarios aquí, podemos hablar de que el boom se basan en las exportaciones a China, etc, pero ahora mismo eso me parece secundario.
Lo verdaderamente asombroso es que en este país hay casi pleno empleo en algunas zonas (si hay un 7,2% es porque en el Este ronda el 13%.
Las lecciones alemanas vendrían muy bien a España.



