2 posts de febrero 2010

...En pelotas

Después de hablaros de la braga náutica en mi anterior post, la verdad es que viene al pelo el tema de hoy. No penséis que es broma, ni que busco una secuela de lo de los trajes de baño en las piscinas belgas. La culpa de que hoy aluda a la situación en la que ha quedado el emblemático Manneken Pis de Bruselas la tiene Agatha Ruiz de la Prada. Nuestra colorista diseñadora aceptó sin pestañear el reto de hacerle un traje a medida a este niño meón y acostumbrado a la desnudez. Ni corta ni perezosa le puso de la guisa que le veis en la foto, por aquello de jugar con los dobles sentidos. Lo cierto es que quien se acerque estos días a ver al Manneken Pis tendrá que conformarse con intuirlo tras un montón de bolitas de muchos colores. Eso sí, nadie podrá decir que está desnudo y nadie podrá negar que está en pelotas…

Cuando yo me di una vuelta para ver la estatuilla tuve una alegría inesperada. Me encontré con mi paisano Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España. Estaba allí para participar en la inauguración de una estupenda exposición que une diseño y literatura. Se llama “20 trajes para Europa” y puede visitarse en los locales del Ayuntamiento de Bruselas en la Grand Place hasta el próximo mes de abril. Es una iniciativa del Instituto Cervantes que preside Carmen Cafarell, a quien también me hizo mucha ilusión poder dar un fuerte abrazo.

(Las fotos, en esta ocasión, han sido posibles gracias a Laia Forest, una excelente compañera. Ese día me pilló sin cámara)

Braga náutica

Es el eterno debate. Bermudas o braga náutica. En España siempre hemos sido más de bermudas o, en su defecto, del clásico meyba, que se queda a mitad de camino pero es también muy pudoroso. Lo malo es que según te metes al agua te salen unos flotadores difíciles de controlar y luego el traje de baño tarda más en secarse. Lo bueno es que a nosotros, que tanto hemos celebrado los bikinis mínima expresión para ellas, nos cuesta encontrarnos dentro de lo que siempre hemos conocido como “trajes de baño de nadador” o bragas náuticas.

En Bélgica el debate lo tienen superado desde hace mucho tiempo. Para comprobarlo basta con acudir a alguna de las magníficas piscinas que hay, por ejemplo, en Bruselas. Seguro que no soy al único que le ha pasado. La primera vez, siempre hay una primera vez para todo, acudí con mis bermudas favoritas a darme un chapuzón…No pasé del vestuario. Un socorrista me advirtió muy educadamente, eso sí, que debía ponerme la consabida braga náutica. Por ser la primera vez, me dejaron una que a saber quien la había utilizado antes. Ese mismo día fui a una tienda de deportes a comprarme mi speedo correspondiente. No puedo negar mi incomodidad las primeras veces que lo usé. ¿Tendré todo en su sitio?, ¿esa que se ríe, lo hará de mí?, ¿estoy tan cómico como me parece a mí?

Pero eso ya es historia. Estamos en un país en el que las bermudas están proscritas en las piscinas. El chapuzón nos iguala a todos con el mínimo envoltorio de una braga náutica. A los de cinco años y a los de cincuenta, a los esmirriados y a los de generosos michelines e incluso a los “mazas” de gimnasio. No nos queda más remedio que acostumbrarnos a ello y también a la duda sobre de qué o de quien se estará riendo este o aquella. Al fin y al cabo, ellas llevan décadas aguantando nuestras miradas insolentes en playas y piscinas…

Álvaro López de Goikoetxea


Álvaro López de Goikoetxea es el corresponsal de TVE en Bruselas, donde atiende, sobre todo, asuntos económicos y comunitarios.
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