1 posts de noviembre 2009

Los 'niños recordados'

El 12 de febrero de 2008 el primer ministro laborista de Australia, Kevin Rudd, demostró un coraje político excepcional al pedir en nombre del Gobierno y del Parlamento disculpas a los aborígenes por las atrocidades cometidas en el pasado. "Por el dolor y el sufrimiento de esas generaciones perdidas, de sus descendientes y de las familias que dejaron atrás, pedimos perdón". Su predecesor en el cargo, el conservador John Howard, se había negado sistemáticamente a presentar sus disculpas a los aborígenes alegando que su gobierno no era responsable del oprobio padecido durante décadas por la población indígena de la isla-continente.

Kevin Rudd, al contrario que Howard, ha sabido entender el sentido histórico de las instituciones políticas y la extensión de su responsabilidad en el tiempo. La capacidad de pedir perdón, de reconfortar a las víctimas y de reconocer su sufrimiento, permite que los países puedan pasar las páginas oscuras de su pasado y encarar el futuro con la conciencia algo más ligera de equipaje.

Los australianos han escuchado este lunes una nueva declaración histórica. El primer ministro, Kevin Rudd, y el líder de la oposición liberal, Malcolm Turnbull, han pedido públicamente disculpas a los 500.000 ‘Australianos Olvidados’ que se criaron en orfanatos, hogares de acogida e instituciones religiosas entre 1920 y 1970 y que sufrieron todo tipo de abusos físicos y psicológicos (separación de sus hermanos, abusos sexuales, palizas, trabajos forzosos, humillaciones públicas, etc).

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Aproximadamente 7.000 de esos ‘Australianos Olvidados’ son en realidad ‘Británicos Olvidados’, niños pobres –ahora adultos o ancianos- que al término de la Segunda Guerra Mundial fueron separados a la fuerza de sus familias y enviados a las Antípodas para poblar “de buen stock blanco” las colonias del Imperio. A muchos padres no se les informó de la suerte ni del paradero de sus pequeños. A los niños les solían contar mentiras como que sus progenitores habían muerto.


Durante más de tres siglos, desde 1618 hasta 1967, Gran Bretaña ejecutó programas de ‘emigración de menores’ que contaron con la participación de fundaciones caritativas y distintas Iglesias cristianas como la de Inglaterra, la Metodista, la Católica o el Ejército de Salvación. Se calcula que en total cerca de 130.000 chavales se vieron obligados a dejar el Reino Unido y empezar una nueva vida en países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica o Rhodesia (en la actualidad Zimbabue). En la mayor parte de los casos los programas de emigración de menores tenían como objetivo mantener la unidad racial del Imperio (Australia), dotar a las colonias de elites blancas (Rhodesia) o suministrar mano de obra barata (Canadá).


(Niños británicos embarcados rumbo a Australia)


En 1987 se creó en el Reino Unido la Fundación de los Niños Emigrantes con el objetivo de recuperar la memoria de los deportados y también de promover la reagrupación familiar. Gracias al trabajo de personas como Margaret Humphreys, la presidente del Child Migrants Trust, cientos de padres e hijos han podido reencontrarse después de varias décadas. Algunos han relatado historias terribles. A finales de los 90, un Comité del Parlamento británico escuchó a un hombre contar como varios curas católicos competían entre sí para ver quién era el primero en violarlo 100 veces.

Kevin Rudd en su discurso ha pedido específicamente perdón a los niños británicos "robados de sus familias, de su país, vistos no como niños inocentes sino como mano de obra barata. A aquellos de vosotros a los que os dijeron que érais huérfanos o a los que os trajeron sin la aquiescencia o el consentimiento de vuestros padres, reconocemos las mentiras que os contaron, las mentiras que les contaron a vuestros padres y madres, y el dolor que esas mentiras os han causado a lo largo de toda vuestra vida. A aquellos de vosotros que al llegar a puerto fuisteis separados de vuestros hermanos y enviados a las partes más remotas de una tierra extranjera, reconocemos que la leyes de nuestra nación os fallaron. Por todo esto os pedimos perdón".

El Gobierno británico ha anunciado que seguirá los pasos de Australia y pedirá perdón a los 'niños olvidados'. Gordon Brown emulará al primer ministro laborista de las Antípodas y ofrecerá una disculpa pública posiblemente a principios del año que viene. Sandra Anker, que fue forzada a abandonar Gran Bretaña cuando tenía seis años y que ayer en la BBC denunció al gobierno por haberla desposeído de sus derechos como ciudadana británica, asegura que la disculpa de las autoridades-aunque llegue tarde- será bienvenida. No hay palabras que puedan restañar sus heridas pero seguramente encontrará alguna reparación moral cuando escuche al gobierno que un día la expulsó de su país entonar el mea culpa. El perdón desatará la catarsis y la disculpa -tal y como hoy ha dicho Kevin Rudd- se convertirá "en un punto de inflexión en la historia de nuestra nación".

Íñigo Picabea


Soy Iñigo Picabea Andrés, el corresponsal de RNE en Londres desde septiembre de 2010. Cuentan que, una vez, un periódico británico tituló así su información meteorológica: “Niebla en el Canal de la Mancha, el continente está aislado”.
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