1 posts de diciembre 2009

Elecciones 2010: un escenario incierto

En las últimas semanas varios sondeos publicados en la prensa británica, en periódicos como The Sunday Times , The Guardian o The Observer, sitúan a los Laboristas a una distancia de entre seis y nueve puntos de los Conservadores. La ventaja de los tories –que llegaron a estar 20 puntos por encima- se ha reducido sensiblemente desde finales de noviembre (aunque es verdad que ese bajón no es tan acusado en sondeos como los del The Sunday Independent o The Sunday Mail que dan diferencias de 17 y 11 puntos). Las alarmas, en cualquier caso, se han disparado en el seno del Partido Conservador porque la tendencia es clara: los Laboristas están recortando distancias cuando faltan menos de seis meses para la celebración de las elecciones generales (la fecha todavía no se ha anunciado).


Son mayoría los medios de comunicación que a lo largo de este año han dado por sentado que el Partido Conservador ganará las próximas Elecciones en Reino Unido 2010 y que David Cameron, el líder de los tories, sucederá a Gordon Brown como primer ministro. El primer postulado –el de la victoria conservadora- parece incuestionable. El segundo –la llegada de Cameron al gobierno- no. Me explico. De materializarse las proyecciones de los últimos sondeos el Partido Conservador ganaría las elecciones con el 37-41% de los votos pero podría no obtener la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes (en los triunfos electorales de 1979, 1983, 1987 y 1992 los conservadores lograron la mayoría absoluta recibiendo al menos el 42% de los votos).


Esto se debe a que el sistema electoral (First past the Post) es muy poco representativo. El Reino Unido está dividido en 650 circunscripciones electorales, cada una de ellas con una media aproximada de 80.000 electores potenciales. El candidato individual (en representación o no de un partido) que más votos reciba se lleva el escaño mientras que el resto de los sufragios caen en saco roto. El resultado final depende en buena parte de la distribución del voto. En las últimas elecciones, celebradas en 2005, el Partido Conservador resultó gravemente perjudicado por la ley electoral. Los Laboristas con el 35% de los votos obtuvieron el 55% de los escaños mientras que los tories con el 32% de los votos obtuvieron el 30% de los escaños. La peor parte se la llevó el Partido Liberal Demócrata que con el 22% de los votos se hizo únicamente con el 10% de los diputados. El sistema es tan poco representativo que en 2005 el Partido Conservador obtuvo en Inglaterra (donde reside el 85% de los británicos) más votos que el Partido Laborista pero logró 90 diputados menos.


Si los tories no consiguieran la mayoría absoluta –algo que a tenor de las encuestas es probable- se produciría en consecuencia una situación que aquí conocen como hung parliament y que es una anomalía en un sistema bipartidista como el británico. De hecho, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, sólo ha habido un caso en el que ninguno de los dos grandes partidos logró hacerse con la mayoría absoluta. Fue en febrero de 1974 cuando ni el laborista Harold Wilson ni el conservador Edward Heath pudieron formar un gobierno estable. En aquella ocasión los 14 diputados obtenidos por el Partido Liberal imposibilitaron, por insuficientes, que la tercera fuerza del Reino Unido pudiese actuar como bisagra. A Wilson, que formó un gobierno en minoría, no le quedó otro remedió que llamar a los ciudadanos a las urnas ocho meses después.


Los analistas políticos se han pasado las últimas semanas especulando acerca de dos cosas: primero, qué pasaría en el caso hipotético de que las elecciones de 2010 se saldaran con un hung parliament; y segundo, qué día va a convocar Gordon Brown las elecciones. Vamos por partes.


Escenarios electorales más probables

Con las encuestas actuales los escenarios que se pueden proyectar son fundamentalmente tres:


1.- Una victoria conservadora con mayoría absoluta aunque no demasiado holgada. En este caso los tories regresarían al gobierno después de pasarse los últimos 13 años en la oposición y David Cameron se convertiría en primer ministro.


2.- Una victoria conservadora clara pero sin mayoría absoluta. En este caso correspondería a David Cameron tomar la iniciativa de formar gobierno. Podría intentar buscar el apoyo parlamentario de los unionistas del Ulster (en caso de que se quedara a muy pocos escaños de la mayoría absoluta) y si no, no le quedaría otro remedio que acudir a los Liberal Demócratas, aunque a priori parecería un pacto antinatura (estamos hablando de un partido de centro-izquierda con un perfil bastante europeísta).


3.- En el supuesto de que los Conservadores no lograran formar gobierno, los Laboristas podrían intentar seguir en Downing Street forjando un pacto con los Liberal Demócratas, cuyo líder, Nick Clegg, no está en principio por la labor pero en política, ya se sabe, todo es posible. Un sondeo reciente de la BBC revela que el 31% de los militantes Liberal Demócratas preferiría un pacto con los Laboristas y sólo un 16% con los Conservadores. Lo que sí parece claro es que un hipotético pacto de los Laboristas con los Liberal Demócratas obligaría a los primeros a buscar un sustituto a Gordon Brown, a incluir a varios Liberal Demócratas en el gobierno y a renovar en profundidad su programa político.


En supuesto de que las elecciones de 2010 arrojaran un hung parliament los Lib-Dem están decididos a vender muy caro su apoyo a cualquiera de los dos partidos. Exigirían como condición sine qua non una reforma de la ley electoral conducente a la instauración de un sistema de representación más proporcional que acabe con el modelo bipartidista del parlamentarismo británico. David Cameron ya ha dicho que no piensa apoyar ninguna reforma de la ley electoral mientras que Gordon Brown, que se muestra más receptivo a la idea, todavía no ha aclarado su postura. En los mentideros se ha especulado incluso con la posibilidad de que el primer ministro pueda convocar un referéndum sobre la reforma de la ley electoral el mismo día de las elecciones, aunque no parece una hipótesis demasiado plausible. Los Laboristas, en cualquier caso, se guardan por el momento ese as en la manga. Tampoco habría que descartar que en vez de convocar un plebiscito los Laboristas optaran por incluir la reforma de la ley electoral en su programa para las generales.


El sistema AV+, propuesto por la Comisión Jenckins en 1998, es uno de los que más se ha hablado. Con esta metodología se mantendría el sistema actual de circunscripciones pero se exigiría que el ganador obtuviera al menos el 50% de los sufragios. Los votantes, en vez de marcar un solo candidato con una ‘X’, lo que harían sería graduar a los distintos aspirantes con números (1,2,3,4..). Si computadas las primeras opciones ningún candidato obtiene el 50% de los votos, lo que se haría sería contar las segundas opciones de aquellos votantes que apostaron como primera opción por el partido menos votado. Y así sucesivamente hasta que uno de los candidatos logre la mitad de los votos más uno. El sistema AV+ garantizaría una mayor representatividad al tiempo que mantendría el vínculo de los diputados con sus respectivas circunscripciones.


La fecha de las elecciones


El otro as en la manga que se guarda Gordon Brown es el de la fecha de las elecciones. Las generales se tienen que celebrar como más tardar el 3 de junio pero el primer ministro todavía no ha dado pistas acerca de cuándo las va a convocar, reservándose un posible efecto sorpresa. Hasta ahora la mayor parte de los analistas políticos han apostado por el 6 de mayo, día en el que se celebran también elecciones locales parciales en Inglaterra. Muchos ciudadanos se evitarían así el tener que ir a votar dos veces en un corto espacio de tiempo.


El pasado fin de semana, sin embargo, David Cameron, sorprendió a propios y extraños al decir que Brown podría estar pensando en convocar las elecciones el 25 de marzo, dentro de sólo tres meses. En círculos del laborismo no son pocos los que piensan que se ha abierto una ventana de oportunidad al calor de la mejora de la situación económica –el Reino Unido saldrá previsiblemente de la recesión este trimestre- y a la vista de que las encuestas permiten a los Laboristas abrigar aunque sea un poco de esperanza. De todas formas, digan lo que digan los sondeos, en el seno del partido del gobierno nadie se lleva a engaño: saben que será muy difícil que Gordon Brown pueda mantener en su bolsillo las llaves del 10 de Downing Street. El escenario, en cualquier caso, es más incierto de lo que era hace unos meses y la esperanza, como afirma el dicho, es lo último que se pierde.

Íñigo Picabea


Soy Iñigo Picabea Andrés, el corresponsal de RNE en Londres desde septiembre de 2010. Cuentan que, una vez, un periódico británico tituló así su información meteorológica: “Niebla en el Canal de la Mancha, el continente está aislado”.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios