2 posts de octubre 2011

Su Majestad Isabel de Australia

La reina de Australia ha vuelto al país, después de cinco años. No lo puede visitar habitualmente, porque el Palacio de Buckingham queda lejos de Canberra. Isabel II es la jefa de Estado de los australianos y de otros 14 países de la Commonwealth (los realms), además del Reino Unido. Herencias del Imperio Británico.  

La reina Isabel ha sido recibida  por una primera ministra australiana, Julia Gillard (nacida en Gales, Reino Unido), que se ha declarado abiertamente republicana. Pero la soberana no tiene un motín que temer durante sus diez días de visita. Un 55% de sus súbditos oceánicos prefiere a la reina como jefa de Estado, por muy lejos que viva.
 
Por tanto, no esperen un cambio de régimen en Australia, pero sí un primer paso para modificar leyes fundamentales sobre el funcionamiento de la familia Windsor. La reina presidirá la cumbre de la Commonwealth en Perth. En esa ciudad, el primer ministro británico, David Cameron, planteará a los gobernantes de los realms  un cambio de las reglas históricas que regulan la sucesión a la corona: la Ley de Derechos, de 1689, y el Acta de Establecimiento, de 1701.

Para reformar estas leyes, Cameron necesita el consentimiento de los países con los que el Reino Unido comparte jefa de Estado. Su objetivo: incorporar al trono la igualdad de sexos. Es decir,  que el primogénito de los duques de Cambridge,  William y Catherine, se convierta automáticamente en heredero, nazca niño o niña.
 
Y ya que no todos los días se cambian normas de los siglos XVII y XVIII, Cameron quiere aprovechar la oportunidad para introducir cierta libertad religiosa en la corona británica. Quiere que el  futuro rey, o la futura reina, pueda casarse con un católico, pero sin abandonar la fe protestante.

No parece que las propuestas del primer ministro vayan a aprobarse antes de que Isabel II celebre el 60º aniversario de su coronación, en junio del año que viene. Hasta el final, la reina continuará ejerciendo como jefa del Estado en el Reino Unido, en Australia y en otros 14 países de la Commonwealth.  También como jefa de la Iglesia de Inglaterra. Y, según unas acertadas palabras que tomo prestadas del Financial Times,  Isabel II seguirá ejerciendo como “ese punto de referencia que permanece constante, mientras todo cambia a su alrededor”. 

Prohibido escupir

¿Apoyaría que en su barrio se prohibiera escupir en la calle? Enfield, un borough (distrito) en el norte de Londres, quiere que sus plazas y parques se conviertan en zonas libres de esputos.  El responsable de Medio Ambiente de Enfield, Chris Bond, cree que lanzar flemas indiscriminadamente, fuera de la intimidad del hogar, “es un comportamiento anti social, desagradable y que extiende gérmenes”.

Pero la preocupación de este político local va más allá de la salud de sus conciudadanos o de la limpieza de las aceras. Considera que la prohibición ayudaría a “restablecer el respeto y la responsabilidad” en el distrito y en el Reino Unido. Enfield es una de las zonas  de Londres sacudidas en agosto por los disturbios y el saqueo.

Desde luego, nadie piensa que lo ocurrido este verano hunda sus raíces en el feo hábito de escupir públicamente. Ni siquiera el propio Bond. “Es un paso pequeño”, reconoce, “pero es un paso importante por el que poder empezar”. Y con esa creencia, ha iniciado una campaña para reunir firmas.  Necesita 2.750, para que el Gobierno de Cameron permita al distrito legislar contra el lanzamiento de dardos de saliva. Si el político local consigue su objetivo, disparar con flujos bucales a la salud pública acarreará una multa de 80 libras. De paso, Enfield se convertirá en el primer lugar del Reino Unido que aprueba una ley de este tipo.

Por sí sola, no parece una medida que vaya a solucionar los problemas que los disturbios indicaron que existen, sean sociales, económicos o de comportamiento.  Para analizarlos, ya hay en marcha dos investigaciones principales. La más oficial la desarrolla el llamado Panel Independiente  sobre los Disturbios y sus Víctimas. De la menos oficial, periodística y académica, se encargan The Guardian y la London School of Economics. Quizá, cuando conozcamos las conclusiones, sabremos si lo de escupir junto al vecino es parte del problema o de la solución.

Íñigo Picabea


Soy Iñigo Picabea Andrés, el corresponsal de RNE en Londres desde septiembre de 2010. Cuentan que, una vez, un periódico británico tituló así su información meteorológica: “Niebla en el Canal de la Mancha, el continente está aislado”.
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