1 posts de enero 2012

Todos contra el bonus

Igual que existe una temporada de rebajas en los comercios, existe la temporada de los bonus (bonus season) en los bancos del Reino Unido, hacia el mes de febrero. La diferencia entre ambos períodos es notable. Las rebajas implican una disminución del precio de los productos; los datos indican que las remuneraciones especiales, lejos de reducirse, no han dejado de subir. Esa tendencia al alza provoca un enorme malestar público. El enfado se agrava si los beneficiarios dirigen un banco intervenido con dinero público. Valga como ejemplo el Royal Bank of Scotland (RBS), propiedad, en un 83%, del contribuyente (taxpayer) británico. Tal es la indignación en tiempos de austeridad, que los conservadores, los liberal-demócratas y los laboristas andan compitiendo para ver quién critica más el bolsillo de los altos ejecutivos.

Algunas cifras para situar el debate, proporcionadas por la High Pay Commission, una comisión independiente, al margen de los partidos, que ha investigado este asunto durante un año, para publicar un informe final de referencia. En 2010,  la remuneración en lo alto de las cien compañías del índice FTSE de la Bolsa de Londres aumentó un 49%, cuando ese índice había perdido un 6% de su valor. Por cierto, la subida salarial para un empleado medio en las cien empresas fue del 2,7%.

Más datos, en este caso, sobre BP. El año pasado, el directivo de mayor rango en la petrolera británica ganaba 63 veces más que un trabajador medio. En 1979, el múltiplo era de 16,5.  Ya lo señaló la  OCDE en diciembre: el Reino Unido es el país de la organización donde más rápidamente ha crecido la brecha entre los trabajadores mejor y peor pagados.

¿Qué hacer para limar esas cifras? Hay gestos particulares, como el de Antonio Horta-Osorio, presidente del Lloyds Banking Group (43% propiedad del estado). Ha renunciado al bonus millonario que preveía recibir este año. Su decisión no ha tenido reflejo, por ahora, en el RBS. El jefe de sus operaciones de inversión, John Hourican, se prepara para recibir una bonificación extraordinaria de 4 millones de libras, después de eliminar 3.500 puestos de trabajo en la división que dirige dentro de la entidad.

Un gesto individual, sin embargo, no soluciona el problema. El Gobierno de David Cameron,  empujado por sus socios liberal-demócratas, prepara medidas para controlar el pago a los altos ejecutivos y vincularlo a los resultados empresariales. Que no parezca que se premia la mala gestión. El primer ministro habla de “más transparencia” y promete convertir en vinculante el voto de los accionistas sobre los salarios de los directivos. Ahora es consultivo. Habrá que ver si las medidas son suficientes para detener lo que la High Pay Comission define como “espiral alarmante que ha alcanzado niveles estratosféricos”.

Íñigo Picabea


Soy Iñigo Picabea Andrés, el corresponsal de RNE en Londres desde septiembre de 2010. Cuentan que, una vez, un periódico británico tituló así su información meteorológica: “Niebla en el Canal de la Mancha, el continente está aislado”.
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