1 posts de febrero 2009

A contracorriente en Israel.

Yonatan Shapira un buen hombre.


Me cuenta Yonatan Shapira que han pasado siete años y aún no se ha hecho justicia. El 22 de julio de 2002 una bomba israelí de una tonelada mató en Gaza a 14 personas a hirió a 140 mientras dormían. Era lo que en el argot militar se denomina un asesinato selectivo. Buscaba Israel a Salah Shehadeh, un presunto terrorista y comandante de los radicales islamistas de Hamas, pero la muerte encontró más victimas, nueve de ellas eran niños. Es posible que Shapira, ex-piloto militar de helicópteros, llegara a participar en aquella misión. Ni lo confirma ni lo desmiente pero considera responsable a cualquiera que viva dentro del sistema: “el que lanza las bombas, el que pone combustible al avión o el que apoya a los que disparan contra inocentes…”

Fue en ese momento y tras ese suceso, el mismo por el que la Audiencia Nacional española ha abierto procedimiento por un presunto crimen contra la humanidad, cuando tomo conciencia y dijo “basta. Se acabó. No más muertes de inocentes”. De igual manera, me relataba en Tel Aviv, que los judíos estuvieron y están llenos de ira “por el silencio que guardó el mundo mientras nuestras familias y nuestros abuelos eran asesinados en Europa, creo que hay que decir a los líderes israelíes que ya es suficiente”. La recomendación, por sorprendente que parezca a muchos de sus compatriotas, dice Jonatan “no es antiisraelí, ni antipalestina, ni va contra el Ejército”.

Los sucesos de julio de 2002, imitados y aumentados en victimas y heridos en diciembre de 2008 y enero de este año, pueden llevar al banquillo de los acusados al exministro de defensa y actual ministro de infraestructuras, Benjamín Eliezer. Otros seis cargos militares a sus órdenes en aquella época también pueden ser encausados, entre ellos está el también actual ministro de seguridad interna y ex-jefe del Shin Bet, Avi Dichter. Pero un asunto como este, en el que la justicia española, amparándose en la legalidad internacional ha recibido duras críticas desde el país judío, es para Shapira y el movimiento pacifista una oportunidad única. Hace siete años ya presentaron una denuncia ante los tribunales de Israel. “Nunca más se supo de ella por el fracaso de la justicia de Israel”, según Shapira. Además junto a veintisiete pilotos militares reservistas, algo que les costó su expulsión de las Fuerzas Armadas y el rechazo de gran parte de la población (Yonatan también fue despedido de su trabajo), presentaron una carta a las autoridades en la que anunciaban que no participarían más en acciones militares que pudieran causar la muerte de civiles.

Es refrescante hablar en Israel con un personaje como este pacifista después de haber escuchado hasta la extenuación y desde muchos puntos diferentes que los israelíes son las victimas. Dice el ex-piloto que “no puedes justificar proteger a civiles matando a civiles. Lo que fomentas en realidad es matar a civiles estén donde estén. Este es el resultado de una política agresiva y completamente estúpida por parte del gobierno israelí basada en el miedo, la ignorancia y el deseo de venganza”.

Shapira, contrario a cualquier tipo de terrorismo, volaba en un escuadrón de Blackhawk, los helicópteros encargados de transportar tropas y participar en misiones de rescate y ahora saluda la decisión de la Audiencia Nacional española , ya que, como ciudadano de Israel, ex piloto de las Fuerzas Aéreas y activista, cree que “el sistema de Justicia en España o en otros lugares del mundo hará un gran favor a su país y a sus ciudadanos al aceptar enjuiciar el caso. Sabemos que no va resolver los problemas que tenemos porque el juez en España o Bélgica no acabará con la ocupación o cambiará al gobierno, pero lo que es seguro es que izará esta bandera”. La situación actual para con los palestinos, asegura, es un proceso que está envuelto también en la deshumanización de un pueblo entero y “de esta deshumanización lo que recibes es racismo, que se asienta más y más en el núcleo de tu gente, de tu cultura”, dice Shapira para quien si los medios israelíes “invirtieran más tiempo, energía y atención por cada niño palestino muerto, de igual manera que lo hacen por cada niño israelí muerto, la gente no estaría tan desconectada de lo que está pasando en Gaza o Cisjordania”. Relajadamente condensa la situación en la consecuencia derivada de un gobierno “que ha perdido el rumbo, sin liderazgo, vacío de ideas y de inspiración y que elige la ignorancia y el odio por encima del diálogo y la reconciliación”. Por ello, con la misma tranquilidad con que relata una situación que en ocasiones produce asco por el dramatismo que exhala, asegura que Israel necesita de la intervención internacional. “Desde que soy un creyente y un activista de la no violencia, creo en cualquier acción que no incluya la fuerza o la violencia. Pero quiero que el mundo fuerce a mi país a comportarse como lo deben hacer los seres humanos”. Palabra de hombre de bien.

Miguel Molleda


Miguel Molleda Rábago es el corresponsal de Radio Nacional en Jerusalén. Periodista de amplia trayectoria profesional en Radio Nacional de España, donde ingresó por oposición en 1986, se ha especializado en relaciones internacionales y ha informado para la radio pública de los principales acontecimientos ocurridos en las postrimerías del siglo pasado y comienzos del siglo 21. Después de un breve periodo de corresponsal en Bruselas fue enviado especial en Rumanía tras la caída del Muro de Berlín. Informó desde Bucarest de la desaparición del régimen de Ceaucescu y las transformaciones que siguieron en Europa Central y Oriental.
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