A contracorriente en Israel.
Yonatan Shapira un buen hombre.
Me cuenta Yonatan Shapira que han pasado siete años y aún no se ha hecho justicia. El 22 de julio de 2002 una bomba israelí de una tonelada mató en Gaza a 14 personas a hirió a 140 mientras dormían. Era lo que en el argot militar se denomina un asesinato selectivo. Buscaba Israel a Salah Shehadeh, un presunto terrorista y comandante de los radicales islamistas de Hamas, pero la muerte encontró más victimas, nueve de ellas eran niños. Es posible que Shapira, ex-piloto militar de helicópteros, llegara a participar en aquella misión. Ni lo confirma ni lo desmiente pero considera responsable a cualquiera que viva dentro del sistema: “el que lanza las bombas, el que pone combustible al avión o el que apoya a los que disparan contra inocentes…”
Fue en ese momento y tras ese suceso, el mismo por el que
Los sucesos de julio de 2002, imitados y aumentados en victimas y heridos en diciembre de 2008 y enero de este año, pueden llevar al banquillo de los acusados al exministro de defensa y actual ministro de infraestructuras, Benjamín Eliezer. Otros seis cargos militares a sus órdenes en aquella época también pueden ser encausados, entre ellos está el también actual ministro de seguridad interna y ex-jefe del Shin Bet, Avi Dichter. Pero un asunto como este, en el que la justicia española, amparándose en la legalidad internacional ha recibido duras críticas desde el país judío, es para Shapira y el movimiento pacifista una oportunidad única. Hace siete años ya presentaron una denuncia ante los tribunales de Israel. “Nunca más se supo de ella por el fracaso de la justicia de Israel”, según Shapira. Además junto a veintisiete pilotos militares reservistas, algo que les costó su expulsión de las Fuerzas Armadas y el rechazo de gran parte de la población (Yonatan también fue despedido de su trabajo), presentaron una carta a las autoridades en la que anunciaban que no participarían más en acciones militares que pudieran causar la muerte de civiles.
Es refrescante hablar en Israel con un personaje como este pacifista después de haber escuchado hasta la extenuación y desde muchos puntos diferentes que los israelíes son las victimas. Dice el ex-piloto que “no puedes justificar proteger a civiles matando a civiles. Lo que fomentas en realidad es matar a civiles estén donde estén. Este es el resultado de una política agresiva y completamente estúpida por parte del gobierno israelí basada en el miedo, la ignorancia y el deseo de venganza”.
Shapira, contrario a cualquier tipo de terrorismo, volaba en un escuadrón de Blackhawk, los helicópteros encargados de transportar tropas y participar en misiones de rescate y ahora saluda la decisión de



