2 posts de marzo 2009

Toma el ministerio y corre

Bibi Netanyahu ya tiene su propio camarote de los Hermanos Marx. Lo ha conseguido y, además, esta mañana de miércoles negociaba con Hogar Judío -un partido de ultraderecha que agrupa a los colonos- su ingreso en un gobierno que parece una orgía política de todos contra todos y a dos vueltas. No me sorprende un ejecutivo de coalición con el Likud, Ysrael Beitenu, SHAS y Hogar Judío, lo que me extraña es que Avoda, el partido de inspiración socialista, los laboristas que hicieron el estado de Israel, el partido que implantó como sistema de trabajo el cooperativismo de los Kibutz, participe de este gallinero.

Son pocos los que ven futuro en este ejecutivo de ultraderecha que agrupa a partidos con planteamientos para con los palestinos que hacen palidecer a cualquier demócrata. Claro que los argumentos para relacionarse con los vecinos árabes hacen temblar de miedo a cualquiera. No sé qué pensarían los 1400 delegados laboristas que el martes por la tarde votaron a favor de coaligarse con Netanyahu, pero está claro que se les olvidaron las dificultades que pasaron, para bien o para mal, sus padres y abuelos para crear un estado como el de Israel. La escisión en este partido laborista de nuevo cuño se acerca de forma inexorable. La escandalera del congreso extraordinario que aprobó la coalición con el Likud pasará a los libros de historia del partido; Barak tampoco olvidará fácilmente los insultos que le dedicaron, pero, mudan los tiempos y nosotros con ellos, pareció pensar el todavía Ministro de Defensa y director de la ofensiva militar que acabó con la vida de 1400 personas entre diciembre y enero pasado en Gaza. La realidad pone de manifiesto que la deriva laborista y su permisividad con los asentamientos o el militarismo a ultranza, les ha pasado factura. ¿Se habrá preguntado Barak lo que pensarán aquellos votantes que entregaron su decente y humilde voto para combatir a aquellos a los que ahora se alía? Con su decisión, el líder laborista pervierte el sistema democrático, hunde un poco más a su partido y separa de la política a los excépticos que le apoyaron y que, según las encuestas, querían evitar a la ultraderecha en las pasadas elecciones.

Ya conté en el anterior post que en el variopinto gobierno que tiene que estar constituido antes del próximo 3 de abril estará, entre otros, Avigdor Lieberman, el líder de Yisrael Beitenu, un personaje que ocupará la cartera de Exteriores y del que Egipto, a consecuencia de sus desprecios y comentarios racistas, dice que no dejará entrar en su territorio. Habrá que ver si este nuevo gobierno obliga a los árabe/israelíes a jurar lealtad al estado tal y como propugna Lieberman ¿Si no, qué? ¿Van a expulsar del país al 20% de la población? Los interrogantes son muchos y habrá que ver quién será el encargado de responder en este gobierno que aún debe designar a su número dos. Más alucinante sería que fuera Barak ese vice primer ministro. De momento, él y sus correligionarios dispondrán de cinco carteras ministeriales, incluida la de Defensa.

El laborismo, incapaz de aglutinar al centro y a la izquierda en Israel -quizá por su belicismo y deriva desde hace años a posturas conservadoras-, no tendrá ocasión de refundarse. La ocasión de actuar como un partido de oposición con ideas propias para combatir a los ultras, sean del sector que sean, la han perdido al unirse, precisamente, a los que tienen que combatir. Barak aseguraba que “quieren ser el contrapeso”, los que den cordura y sensatez a un ejecutivo con partidos que enseñan los dientes a los árabes en cuanto pueden. Mucho me temo que la vaguedad del acuerdo Likud-Avoda en asuntos como asentamientos, negociaciones con la Autoridad Nacional Palestina o respeto a los acuerdos internacionales se van a quedar en papel mojado.

Si ante los ojos de la comunidad internacional, especialmente Estados Unidos, Netanyahu quería presentar este guirigay como un gobierno de corte liberal sin dependencia de la ultraderecha, no lo está consiguiendo por mucho coche oficial que ofrezca a Barak.

LA PAZ, COMO SIEMPRE, UN INTERROGANTE

Agobiante muro en Cisjordania

Israel asiste impertérrito en estos días a la consumación de sus deseos electorales mientras una parte del mundo ve con preocupación el fin del proceso que situará a Benjamin Netanyahu en el sillón de Primer Ministro. Es precisamente ese colectivo el que entiende que, a partir de ahora, cualquier esperanza de paz duradera entre palestinos e israelíes puede esfumarse. Mientras tanto, el zoco político israelí vende, compra y reparte puestos para un gobierno, que a estas alturas del partido, se presume duro, variopinto y breve. En tierra de profetas, donde siempre es de osados hacer pronósticos, nunca fue más cierta la frase de aquel escritor británico que aseguraba que los políticos se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país.

Lo más colorido de lo que parece ser el embrión del futuro y atomizado gobierno ultraderechista de Israel se llama Avigdor Lieberman. Sus compañeros en el Parlamento le han dado en llamar “pirómano en serie” por sus incendiarios discursos o simplemente “irresponsable u hombre peligroso e imparable”. Lieberman ha pedido en varias ocasiones -y así lo defendió durante la pasada campaña electoral- que los árabe/israelíes sean expulsados de Israel si no hacen un juramento de fidelidad al estado hebreo. Valga también como ejemplo de diplomacia del que será canciller israelí lo que aconsejó recientemente al presidente egipcio, Hosni Mubarak: “se puede ir al infierno si no visita Israel”. Después de que el Presidente Peres pidiera perdón al estratégico socio que Egipto es de Israel, volvió a la carga y calificó las disculpas como las explicaciones de una esposa maltratada.

Lieberman, al que la policía este mes de marzo ha solicitado que se investigue por presunto blanqueo de capitales y evasión fiscal, nació en la ex Unión Soviética. Según algunos medios, en su Moldavia natal, trabajó de portero de discoteca, de ahí se dice que viene su fuerte carácter. A los 20 años emigró a Israel, donde hizo el servicio militar y estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internaciones en la Universidad de Jerusalén. Niegan a Liberman la autoría de la frase “tendrían que probar la bomba atómica en la Franja de Gaza” pero es evidente que sus intenciones para con Jerusalén y los árabes no desentonan con otros partidos que, aunque están enfrentados a su Yisrael Beintenu (Israel Nuestra Casa), mantienen un nexo común de odio para con los árabes. Por la personalidad de éste y de otros políticos que han conseguido escaño en el parlamento, los recientes comicios han puesto de manifiesto que estamos en un momento peligroso para la paz en la zona.

Muchas personas se interrogan por el resultado electoral, pero es evidente que los interesados mensajes de miedo que los gobiernos de Israel han lanzado en los últimos años a la población, con la colaboración de los adoctrinados medios de comunicación, han calado. No hemos de sorprendernos porque hayan sido muy pocos los israelíes que se han echado las manos a la cabeza por la reciente matanza en Gaza y sus más de 1.300 muertos. A la hora de votar, además, lo han hecho por la vuelta de tuerca; por la disciplina represiva, por tensar aún más la cuerda que aprieta a los palestinos en una tierra que, aun habitándola desde hace miles de años, están perdiendo, porque les están borrando su carácter árabe. Dice un religioso que vive en Belén que Israel aplica a los palestinos tres técnicas represivas de probada eficacia: el modelo de apartheid de Suráfrica, el sistema de muros de la extinta República Democrática Alemana y la práctica americana de las Reservas Indias. Nada más parecido a la realidad y nada más preocupante para el futuro, ya que, gobierne la ultraderecha, la derecha, o los laboristas y el centro, el patrón a seguir no es diferente y, a pesar de la diversidad de los mensajes, los partidos políticos mayoritarios son epígonos unos de otros.


Niños en la reserva palestina de Gaza

Lieberman puede ser, efectivamente, un problema para la paz, pero vistas las intenciones de laboristas y centristas -ahora en la oposición y con carita de moderados- el resultado puede ser siempre el mismo. El que la paz en la zona sea un interrogante se sustenta en la actitud del que será primer ministro en sustitución de Ehud Olmert. Hace meses ya se mostró partidario de atacar Irán y destruir su programa nuclear. Bibi Netanyahu -tal y como se le conoce en Israel- abandonó en 2005 el gobierno de Ariel Sharon cuando éste aprobó la salida de tropas y colonos de la Franja de Gaza.

Desde los partidos ultraconservadores a los religiosos o laicos, hasta los centristas y moderados laboristas, todos, excepto la minoritaria izquierda (totalmente desbordada y desorganizada) se oponen al reparto de Jerusalén. Todos apoyan la extensión de los asentamientos. Todos quieren respuestas rápidas y contundentes en Gaza... Con honrosas excepciones, empiezo a ver un país de pensamiento único que no tiene excusa alguna para el incumplimiento sistemático de los acuerdos internacionales mientras se disfraza, armada hasta los dientes, de débil victima.

Gaza y Cisjordania nuevos territorios para el apartheid

*Todas las fotos de este blog son de Paco Forjas

Miguel Molleda


Miguel Molleda Rábago es el corresponsal de Radio Nacional en Jerusalén. Periodista de amplia trayectoria profesional en Radio Nacional de España, donde ingresó por oposición en 1986, se ha especializado en relaciones internacionales y ha informado para la radio pública de los principales acontecimientos ocurridos en las postrimerías del siglo pasado y comienzos del siglo 21. Después de un breve periodo de corresponsal en Bruselas fue enviado especial en Rumanía tras la caída del Muro de Berlín. Informó desde Bucarest de la desaparición del régimen de Ceaucescu y las transformaciones que siguieron en Europa Central y Oriental.
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