Sin prisa pero sin pausa
Hamas, el Movimiento de Resistencia Islámico, cierra Gaza a su imagen y semejanza. La islamización de
Al mes de hacerse militarmente con el gobierno de Gaza, la primera medida fue contra la prensa. Aún recuerdo las intimidaciones a punta de Kalashnikov, los empujones y golpes de los milicianos para evitar que los medios de comunicación contaran la represión contra los que rezaban fuera de las mezquitas. Una parte de la población, especialmente cercana a Al Fath, no gustaba de los discursos político-religioso a favor de Hamas en la mezquita y optaron por rezar pacíficamente en la calle, el mismo sitio donde muchos fueron detenidos y otros recibieron de lo lindo. Ya en 2008 el Consejo Legislativo Palestino, de mayoría radical, proponía la crucifixión, la flagelación y el corte de las manos entre las penas de la nueva Ley penal a aplicar en territorio palestino.
Pasan los meses y la cosa, desgraciadamente, va a más aún a pesar de que en algunas cuestiones Hamas ha tenido que dar marcha atrás. Es el caso de la medida policial de pedir la documentación a las parejas que paseaban por la calle para comprobar si estaba casados. Otras se siguen aplicando: los hombres tienen prohibido pasear sin camiseta por la contaminada playa de Gaza, las mujeres se han de bañar vestidas y la policía se ocupa de que los jóvenes no estén hasta altas horas por la calle en tiempo de exámenes.
Como consecuencia de esta islamización que se impone a los palestinos, cada vez es más difícil ver a una mujer sin velo en Gaza -algo que también es manifiesto en territorio de Cisjordania- y ya son miles las que en hospitales y empresas trabajan con el cabello cubierto. Desde el inicio de este curso escolar todas las que acuden a centro públicos de enseñanza de entre 14 y 18 años deben estar uniformadas con chilaba azul, zapatos blancos o negros y cabello cubierto. Las protestas no se han hecho esperar y son muchas las chicas que han puesto el grito en el cielo por no poder vestir pantalones vaqueros o ceñidas camisetas. Algunas ya se temen que el segundo paso sea el prohibir las fotos de sus ídolos en las carpetas escolares.
En Gaza donde Hamas gobierna con mano de hierro sobre las ruinas de la última ofensiva israelí se contempla como el radicalismo acerca la sociedad a la antigua y rígida moral islámica. El Movimiento de Resistencia se justifica al asegurar que algunas de sus leyes fueron promulgadas en 1930 -caso del pañuelo para alumnas, funcionarias, fiscales o abogadas- pero entre medias intenta transformar profundamente a la sociedad gazatí. Su interés llega a situaciones tan variopintas como el crear una agencia matrimonial por la que pasan medio centenar de hombres, todos los meses, algunos de los cuales se casarán con viudas de milicianos muertos en las escaramuzas con Israel. Con el paraguas de su programa de gran contenido social es cierto que Hamas desarrolla un amplio programa de atención a los necesitados, pero también es cierto que si no militas o simpatizas con el movimiento radical tarde o nunca recibirás esas ayudas. Esta es la situación en Gaza donde Hamas es intolerante con cualquier movimiento que cuestione su autoridad. Hace semanas acabo de forma sangrienta con el grupo salafista, Jund Ansar Allah (Guerreros de dios) liderado por el clérigo, Abdel-Latif Moussa, mientras que tras la ofensiva de Israel de diciembre y enero pasados ajustició a un numero indeterminado de simpatizantes de Fatha a los que acusó de espías a favor del estado judío.
Y mientras Hamas es inflexible con asuntos como el velo, los rezos o el alcohol, los túneles de Rafah, al sur de
Como no puede ser de otra manera la influencia de lo que ocurre en Gaza se reproduce en otros puntos de los territorios palestinos y, por ejemplo, en la ciudad vieja de Jerusalén, cada vez se ven más mujeres con velos o cubiertas en su totalidad con una chilaba negra de la que únicamente asoman los ojos.
La rigidez parece se la nota dominante en estos territorios donde observar siempre es sorprenderse. En esta ocasión me permito recomendaros el blog fotográfico Miradas desde Jerusalén . Es impresionante e incluso imprescindible para entender mejor estas tierras y a estas gentes. Su autor es el fotógrafo catalán, Ernest Munt, del que os acompaño a modo de ejemplo unas muestras.



