1 posts de noviembre 2009

Parados estamos

No hay avance y todo apunta a que una vez más a los palestinos les han robado la cartera. El mensaje de Barak Obama al mundo árabe se desvanece piano, piano, mientras Estados Unidos y la avinagrada cara de Hilary Clinton pretenden meter otro gol a los, hace tiempo, entregados palestinos. Sólo hay una cosa que me congratula y es que los disparos de cohetes Quasam desde Gaza a Israel se han detenido y aunque intranquila, hay cierta paz que, esperemos dure aún a pesar de que el ejército judío sigue amagando de vez en cuando.

Estados Unidos nos vendió, con Obama a la cabeza, una nueva era, no un nuevo orden como quizás intentó su antecesor y sus colegas de las Azores; un volver a las relaciones internacionales de igual a igual, apelando a las creencias y al encuentro entre las personas. Casi un final de la guerra entre hemisferios en un mundo más humanista. Fuimos muchos los que nos ilusionamos con ese mensaje aderezado de buenas intenciones. Un sueño después de escuchar los gritos de los niños quemados por las bombas de Israel en Gaza o después de ver las caras de terror de los israelíes tras escuchar las sirenas que anuncian la llegada de cohetes palestinos. Pero claro, como dijo no sé quién: “la ilusión no es más que una agradable aberración de la esperanza”. Nueve meses después estamos en las mismas. El proceso de paz no avanza, si es que alguna vez lo hizo y el moderado -adormilado- Mahmud Abbas quiere ahora acelerar la creación de un Estado Palestino, dieciocho años después de iniciarse un proceso en el que siempre han perdido los mismos.

Es cierto que Netanyahu gana por goleada en estos momentos, aún a pesar de que Obama no se hizo una foto con él tras su reciente encuentro en Washington. ¿Aparentaba distanciamiento con el primer Ministro de Israel? ¿Quería mostrar al mundo que estaba enfadado o simplemente ponían en práctica una estrategia? Me quedo con lo último. Es tan necesario que avance el proceso de paz que dilatar cualquier negociación sólo puede llevarnos a incrementar la lista de muertos. No, ahora no. Más adelante, en unos meses. Pero también es muy cierto que a quien realmente beneficia perder el tiempo es a Israel. Netanyahu no se ha doblegado ante Obama y no ha detenido la extensión de los asentamientos de Jerusalén Este y Cisjordania. Además, ha conseguido que la imagen de la política de Estados Unidos para esta zona de Oriente Próximo sea de todo punto confusa. Logró, también Netanyahu, que su rival palestino, Mahmud Abbas, cayera en el descrédito más absoluto al darse la mano con él en Estados Unidos ante la cómplice o complacida mediación de Barak Obama. Llegados a éste punto y atisbando que Netanyahu no es Isaac Rabín, ni Abbas, Yasir Arafat, no cabe otra que preguntarnos si la nueva administración americana nos ha engañado. Los líderes europeos como Blair, Zapatero o Solana se pasean por Israel -decía un columnista israelí hace unos días-, como cualquier turista de cualquier parte del mundo. Vienen a eso. A pasearse, sin darse cuenta que Israel tiene las cosas muy claras y que será muy difícil sacar de sus posiciones de fuerza a Netanyahu y su gobierno. Entonces, ¿manda Obama o es su Secretaria de Estado la que marca la ruta? Lo digo por las declaraciones de Hilary Clinton instando a los palestinos a reanudar las negociaciones de paz sin exigir el cese de la colonización israelí en sus territorios. ¿Manda Obama o es el poderoso lobby judío americano el qué le va a llevar las riendas? Consideraciones electorales de carácter interno aparte –no olvidemos las primeras derrotas electorales del presidente y los apoyos que necesitará en los próximos comicios- Barak Obama, al que maliciosamente empiezan a llamar Hamlet por sus muchas dudas, parece en estos momentos estar más alineado con Israel que con la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Indirectamente, además, ha dejado a la ANP muy tocada, casi hundida, por la extraña confianza manifestada por Mahmud Abbas, quien vio en Obama un aliado tras la desafortunada administración de George W. Busch.

Haciendo uso de la sabiduría del refranero, Barak Obama es el que “mucho abarca y poco aprieta”. El que nos vende la sonrisa de Kennedy tras el color de piel de Luther King y al que, me parece, que le gusta más el protagonismo que a Nicolas Sarkozy. En las últimas horas, en China, se erigía como el gran defensor de los derechos humanos en el mundo y así hasta mil ¿Y qué? Mientras vende humo, el amigo israelí respira tranquilo, sin prisa. Obama se encarga. Yes, he can.
Foto Forjas

Miguel Molleda


Miguel Molleda Rábago es el corresponsal de Radio Nacional en Jerusalén. Periodista de amplia trayectoria profesional en Radio Nacional de España, donde ingresó por oposición en 1986, se ha especializado en relaciones internacionales y ha informado para la radio pública de los principales acontecimientos ocurridos en las postrimerías del siglo pasado y comienzos del siglo 21. Después de un breve periodo de corresponsal en Bruselas fue enviado especial en Rumanía tras la caída del Muro de Berlín. Informó desde Bucarest de la desaparición del régimen de Ceaucescu y las transformaciones que siguieron en Europa Central y Oriental.
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