1 posts de agosto 2010

¿Los mejores años de su vida?

Qué bonita y rencorosa es la fotografía. Te hace esmerarte, buscar el punto de luz adecuado o el paisaje más agradecido. Nos guarda los recuerdos pero también deja rastro. Refleja un momento concreto en un día determinado, plasma la estupidez y pone en claro que cada diez minutos nace un gilipollas, un mártir o una estrella. Estoy convencido que la fotografía cumple por estas tierras con el deber social de educar. Mostrar de manera desgarrada la herencia de sesenta y dos años de conflicto. Seis generaciones en la que muchos han acumulado tanto odio y rechazo que su coraza les hace insensibles al dolor y al mal gusto. Pero claro, las fotografías, sobre todo las torticeras, cuyas imágenes no se ajustan a las leyes o a la razón, acaban siendo como el cartero: siempre llaman dos veces.

Así las cosas, la ex soldada, Eden Abargil, no entiende el porqué de tanta crítica y tensión. No ve nada malo en fotografiarse junto a varios palestinos con los ojos vendados y las manos atadas en espera de ser interrogados. Inocentemente ha asegurado que “no hubo violencia ni menosprecio, no he atentado contra nadie" ha indicado a varios periódicos de Israel. El ejército quien ha degradado a la muchacha ya se ha quitado el muerto de encima tras criticar su actuación y dejar muy claro que la chica había acabado su servicio militar obligatorio hace más de un año. Eden fue descubierta por la televisión pública de Israel tras conocerse que había colgado en Facebook unas fotos tituladas "El ejército, la mejor época de mi vida". Al margen de la tibia respuesta militar a tan penoso acontecimiento no creo que el ejército esté de acuerdo con esta conducta. Cierto es, no obstante, que situaciones como estas empiezan a ser recurrentes en Israel ante el escándalo de una parte minoritaria de la sociedad civil. Aquí me acuerdo de las encuestas sobre la operación de castigo Plomo Fundido en Gaza y sus 1400 muertos que era apoyada por el 90% de la población. Para los que me van a dar leña en este post me permito recordarles el escándalo de las camisetas de los soldados con dibujos de mujeres palestinas embarazadas en una diana y la leyenda: un disparo dos aciertos. Haciendo memoria también me vienen a la cabeza esos soldados que utilizaban de escudos humanos a menores en Gaza o Hebrón o a esos reclutas que durante una incursión en Gaza aligeraban el vientre en los frigoríficos de los habitantes de la Franja.

El ejército israelí dice que basa su conducta en un código ético ¿pero se plantean los militares que influencias reciben los jóvenes antes de integrarse en el ejercito? o ¿desde cuándo el comportamiento de los militares en las guerras se ha caracterizado por estar sujeto a unas normas? En la guerra de Gila si, en las de verdad en absoluto.

Las cosas no ocurren porque sí y si Israel quiere ser una parte importante de la sociedad internacional debe, en primer lugar, apartar a los aislacionistas. El alivio militar del comunicado y la frase del código ético no me parece suficiente. A los palestinos se les debe sobre todo respeto. Quizá por ello Israel debería revisar algunas de sus estructuras y ser un país más generoso, precisamente por las persecuciones que ha sufrido. Hace unas semanas un encendido debate en la Kenesset autorizó la expulsión del país de 400 niños. Hijos todos ellos de inmigrantes y muchos de ellos nacidos en Israel, las voces más reaccionarias llegaron a asegurar (en un Parlamento democrático) que había que evitar que Israel pierda su carácter judío por las influencias externas. Otras voces han llegado a comparar los planes del gobierno de Benjamín Netanyahu con la deportación de niños judíos durante el Holocausto. Es decir que el ambiente está bastante caldeado teniendo en cuenta que el ideólogo de expulsar a los niños extranjeros es el ministro del Interior, Eli Yishai. “Son escudos humanos para sus padres con el fin de obtener la ciudadanía israelí” dijo el ministro y líder del partido ultrareligioso Shas en el parlamento.

Escuchando estas soflamas no hemos de extrañarnos ni de las fotos ni del comportamiento de las futuras generaciones. No obstante, son cada vez más las personas que en Israel asisten aturdidas a estos comportamientos. Me permito recomendaros un artículo de Natan Lerner, profesor de Derecho Internacional y Derechos Humanos en la Universidad de Tel Aviv.

Este es el enlace

http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Opinion/30998/

Miguel Molleda


Miguel Molleda Rábago es el corresponsal de Radio Nacional en Jerusalén. Periodista de amplia trayectoria profesional en Radio Nacional de España, donde ingresó por oposición en 1986, se ha especializado en relaciones internacionales y ha informado para la radio pública de los principales acontecimientos ocurridos en las postrimerías del siglo pasado y comienzos del siglo 21. Después de un breve periodo de corresponsal en Bruselas fue enviado especial en Rumanía tras la caída del Muro de Berlín. Informó desde Bucarest de la desaparición del régimen de Ceaucescu y las transformaciones que siguieron en Europa Central y Oriental.
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